NovelToon NovelToon
Cancelé la boda y mi ex acabó en la ruina

Cancelé la boda y mi ex acabó en la ruina

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Venganza / Juego de roles / Completas
Popularitas:36.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Irin_Kokh

El día de su boda, Alegra Valdés descubre que Sebastián Girón, el hombre por quien renunció a su apellido y a su fortuna, lleva meses engañándola.
Pero Alegra no piensa llorar frente al altar.
Delante de todos los invitados, revela la traición, cancela la boda y recupera la identidad que había ocultado: no es una mujer sin recursos, sino la verdadera heredera de una de las familias más poderosas de Santa Aurelia y una brillante investigadora farmacéutica.
Mientras Sebastián pierde su prestigio, su empresa y todo aquello que creyó tener asegurado, Alegra vuelve a empezar. Entonces aparece Damián Montero, su frío e insoportable director, con una propuesta inesperada: un matrimonio por conveniencia.
Lo que ella no sabe es que Damián lleva diez años protegiéndola en silencio.
Entre secretos familiares, conspiraciones científicas, enemigos dispuestos a destruirlos y un contrato que empieza a parecerse demasiado al amor, Alegra tendrá que decidir si está preparada para confiar de nuevo… esta vez en el hombre que nunca dejó de elegirla.

NovelToon tiene autorización de Irin_Kokh para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Cap 18: El segundo acto

El viernes a las dos y media de la tarde, me estacioné a media cuadra del edificio Palermo.

Fui sola. Rodrigo me habría dicho que era imprudente. Montero me habría dicho que era innecesario. Gabriel habría insistido en ir conmigo con la sutileza de un camión de bomberos. Pero hay cosas que una mujer necesita ver con sus propios ojos, sin que nadie le explique lo que está mirando.

El edificio Palermo era de esos que fueron elegantes hace veinte años y que ahora sobrevivían con la dignidad de un traje viejo pero bien planchado. Fachada de ladrillo, balcones con macetas marchitas, un portero que leía el periódico con más interés del que le ponía a las cámaras de seguridad.

Esperé.

A las tres menos diez, un auto gris se detuvo frente al edificio. Del lado del pasajero bajó Violeta Cortés.

Vestía casual, jeans, blusa blanca, lentes de sol que se quitó al entrar al edificio. No miró a los lados. No titubeó. Caminó directamente hacia la puerta con la seguridad de alguien que conoce el camino, que lo ha recorrido antes, que sabe exactamente a dónde va y quién la espera.

El portero la saludó con un gesto de la mano. Familiar. Rutinario.

Vi no vivía ahí. Pero el portero la trataba como si fuera una vecina habitual.

Esperé cuarenta minutos. A las tres cuarenta, me puse los lentes de sol, crucé la calle y entré al edificio como si viviera ahí. El portero levantó la vista del periódico.

—Buenas tardes. Vengo a ver al 7B.

—¿De parte de quién?

—Soy amiga de la señorita que acaba de subir.

El portero asintió y volvió a su periódico. Así de fácil. Ni preguntó mi nombre. La seguridad de ese edificio era una broma.

No subí. No necesitaba subir. Solo necesitaba confirmar que el 7B era el departamento correcto, y ya lo sabía.

Volví a mi auto. Esperé.

A las cuatro y cuarto, Vi salió del edificio. Desde mi posición, con el teleobjetivo de la cámara que le pedí prestada a Bravo, tomé las fotos.

Foto uno: Violeta en la puerta del edificio, despidiéndose de alguien que estaba dentro del vestíbulo. Solo se veía una mano masculina en el marco de la puerta.

Foto dos: Vi caminando hacia el auto gris. Sonriendo. No la sonrisa de alivio de una mujer que sale de una reunión con un abogado. La sonrisa satisfecha de alguien que acaba de cerrar un trato.

Foto tres: La puerta del edificio cerrándose. Y en el cristal, por un instante, un reflejo. Un hombre alto, delgado, con el pelo oscuro y una camisa que le quedaba grande porque había perdido peso.

Sebastián Girón.

Volví a mi departamento a las cinco. Me senté en el sofá con la laptop y las fotos, y armé el rompecabezas.

Pieza uno: Violeta reaparece en mi vida después de tres años, justo cuando empiezo a trabajar con Montero.

Pieza dos: Me cuenta una historia de violencia doméstica que no cuadra, moretón en el lugar equivocado, departamento sin rastro de un hombre, familia con recursos que no usa.

Pieza tres: Le consigo un departamento seguro, un abogado, protección. Me convierto en su salvadora, su mejor amiga, la persona en la que más confía.

Pieza cuatro: Me hace preguntas sobre Montero, sobre mi trabajo, sobre el proyecto del instituto. Preguntas casuales, envueltas en conversación de amigas, disfrazadas de curiosidad inocente.

Pieza cinco: La llamada de «J». La nota adhesiva. Las visitas al edificio Palermo. Y en ese edificio, Sebastián Girón, el hombre que me mintió durante tres años, que perdió todo después de la boda, que necesitaba desesperadamente un camino de regreso.

El rompecabezas estaba completo.

Violeta Cortés no era mi amiga. Era un caballo de Troya. Alguien, Sebastián, o alguien más grande que Sebastián, la había puesto en mi camino con un propósito: acercarse a mí, ganarse mi confianza y extraer información sobre el instituto, sobre Montero, sobre mi familia.

El «novio violento» no existía. El moretón fue fabricado. Las lágrimas eran una actuación.

Y yo, la mujer que descubrió una infidelidad de tres años, que desmontó una boda frente a cuatrocientos invitados, que superó un examen con la puntuación más alta de la historia del instituto, caí como una principiante en la trampa más vieja del mundo: alguien que dice «necesito tu ayuda» con los ojos llenos de lágrimas.

Me levanté. Caminé hasta la ventana. Respiré.

El primer impulso fue llamar a Vi y decirle que la había descubierto. El segundo fue llamar a Sebastián y preguntarle cuánto le pagaron por su dignidad. El tercero, el que gané después de cinco minutos de respirar frente a la ventana, fue no hacer ninguna de las dos cosas.

Porque una pieza de ajedrez no se retira del tablero cuando la descubres. Se la deja donde está. Se la observa. Se la alimenta con información que parece valiosa pero que no sirve de nada. Y cuando el oponente cree que su pieza está funcionando, cuando mueve el resto de su juego basándose en datos falsos, ahí es cuando la trampa se cierra.

No sobre ella. Sobre todos.

Agarré el teléfono y llamé a Rodrigo.

—Rod, necesito que vengas. Tengo algo que enseñarte.

Mi hermano llegó en cuarenta minutos. Le mostré las fotos, la nota adhesiva, el historial de inconsistencias. Rodrigo lo revisó todo con la paciencia de un contador auditando un balance fraudulento.

Cuando terminó, me miró.

—No la confrontes.

—No pensaba hacerlo.

—Bien. —Pausa—. Alegra, ¿sabes lo que esto significa? Quien sea que está detrás de Violeta no solo quiere información sobre ti. Quiere información sobre Montero y su proyecto. Esto es más grande que Sebastián Girón y su rencor de ex despechado.

—Lo sé.

—¿Qué vas a hacer?

—Voy a seguir siendo su mejor amiga. Voy a contarle cosas sobre el instituto, cosas que parezcan importantes pero que no lo sean. Voy a dejar que me use mientras yo la uso a ella. Y cuando tenga suficiente información sobre quién está del otro lado de esa línea telefónica, voy a desmontar todo su juego pieza por pieza.

Rodrigo me miró un segundo largo. Después hizo algo que no hacía desde que yo tenía doce años y gané mi primer concurso de ciencias: sonrió con orgullo.

—Eres más lista de lo que pensé, hermanita.

—Soy exactamente lo que pensaste, Rod. Solo que ahora ya no me da miedo demostrarlo.

Se fue a las diez. Me quedé sola con mis notas, mis fotos y un americano que ya estaba frío. Antes de acostarme, le escribí un mensaje a Vi:

«Vi, ¿nos vemos mañana para almorzar? Tengo que contarte algo del instituto. ¡Algo increíble! Besos».

La respuesta llegó en veinte segundos. Veinte segundos para contestar un mensaje a las once de la noche. La velocidad de alguien que estaba esperando exactamente ese mensaje.

«¡Sí! Muero por saber. ¡Te quiero, Ale!»

Puse el teléfono boca abajo sobre la mesa de noche. Me tapé con las cobijas y cerré los ojos.

En algún lugar de Santa Aurelia, Violeta Cortés estaba celebrando porque su plan funcionaba. Y en algún lugar de Santa Aurelia, Sebastián Girón estaba esperando la información que Vi iba a conseguirle.

Lo que ninguno de los dos sabía era que a partir de mañana, la información que recibirían sería exactamente la que yo quisiera que recibieran. Ni más ni menos.

El juego había cambiado. Y esta vez, yo tenía las fichas blancas.

Continuará...

1
Martha Jaramillo Correa
me encanta esta historia.
Elvia Ramona Barreto
Lo que recuerdo es que lo plantó en el altar y lo escracho por robarle las fórmulas y adjudicarsela a el,nunca se casaron/Slight/
Elvia Ramona Barreto
La trama de la obra está muy buena,pero la escritora a cambiado la narrativa y produce confusión, de todos modos es inspiradora por la dedicación de las personas de la salud
Elvia Ramona Barreto
Si no me equivoco Damian era científico o ya me perdí?
Elvia Ramona Barreto
Voy por la mitad de la novela y puedo decir que es excelente, gracias a la autora por compartir su talento!!!
Elvia Ramona Barreto
Esto si es fuerte, se sacan los trapitos al sol y explota todo,sálvese quién pueda!!!
Graciela Saiz
el señor Valdés se va a quedar solo, porque la amante lo va a traicionar , algo está tramando , y su esposa le está preparando la sorpresa, así que se quedará sin el pan y sin la torta 😏
Graciela Saiz
ese hombre tiene sangre de pato , más de veinte años con su esposa no tiene remordimiento con ella el mentirle de esa manera 😡
Elvia Ramona Barreto
Esto se pone más espeso a cada momento /Shhh/
Marina Fraile Perez
rlla tenia 14 y el 19 y ahora dice que 21? demasiados errores
patricia rios: quien le regalo la pulsera no era la mamá de damian y ahora resulta que esta muerta
total 1 replies
Elvia Ramona Barreto
Que bien se la hizo,se lo merece por sinvergüenza aprovechado,jajaja
olga quinteros
me gusta la historia pero hay muchas inconsistencias por ejemplo que la hija extramatrimonial nació dos años después del casamiento de su padre y si la hija tiene 17 años ,los hijos no pueden tener más de 19 y son cuatro personas mayores de más de 20 años Alegra y sus tres hermanos ,en otra parte el conoce a un hermano y le pregunta cuántos quedan y ella les dice uno y segu la historia quedan DOS
olga quinteros
la madre se apellida Deniz,el padre Valdez y la hija Linares?allí hay algo que aclarar
Mary Gamez Moreno
y resulta que Rubí tiene ocho años ,está un poco perdida en las edades está historia por lo demás está muy buena
Norma Beatriz Oviedo
no era que lo dejo en el altar?
Norma Beatriz Oviedo
otro error, la cicatriz de Damian era en la espalda y ahora esta en la mano🤔🤔🤔🤔🤔
Susana Gerez
Rubí era hermana de los Valdez, ahora es hija de Rodrigo. Por qué tanta confusión
Norma Beatriz Oviedo
La historia es aceptable, los datos " historicos" incoherentes e incongruente, una pena buena trama arruinada con datos que se contradicen cada dos capitulos
Norma Beatriz Oviedo
Ahora Valdes es padre adoptivo! 🤔 cuantas irregularidades en los relatos, La mamá de Damian ahora está viva, y Rubí es la sobrina????????🤔🤔🤔🤔
Ruth Rodriguez: 🤣 Está mal escrita esta novela. Muchas incongruencias. La escritora tendría que reescribir y corregir errores.
total 2 replies
Norma Beatriz Oviedo
Rubí, no era enfermera? Ahora tiene 8 años??????? No cambien tanto la narrativa por favorrrr
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play