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El Secreto Del Faro De Las Sombras

El Secreto Del Faro De Las Sombras

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Matrimonio arreglado / Venganza
Popularitas:303
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Nadie debía entrar al Faro de las Sombras.
Elena lo hizo.
Allí encontró a Dante, el último guardián… y descubrió que su llegada estaba relacionada con un secreto que llevaba treinta años oculto.
- Una leyenda.
- Dos familias enfrentadas.
-Un amor que podría cambiarlo todo.
Pero… ¿por qué el faro parecía estar esperándola?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: Sombras en el pueblo

La advertencia escrita por Beatriz seguía resonando en sus mentes: “El enemigo no solo está afuera. A veces ha estado dentro de la casa mucho tiempo”. Tras el incidente frente a la puerta, Dante ordenó revisar cada rincón de la mansión, cerrar accesos y vigilar cada entrada, pero no encontraron huellas claras ni objetos perdidos. Quien los escuchó sabía moverse en silencio, conocía los pasillos y los hábitos de todos… y se había marchado sin dejar rastro visible.

—Si hay alguien dentro —dijo Dante caminando de un lado a otro del estudio, con la mirada fija y seria—, lleva años aquí. Alguien que nunca levanta sospechas, que siempre está presente pero nadie repara en él. Alguien que conoce cada secreto casi tanto como nosotros mismos.

—Podría ser cualquiera —respondió Elena con voz baja, pensativa—, pero también podría ser nadie. Quizás el espía no trabaja solo. Quizás tiene ayuda fuera, gente del pueblo que lleva tiempo informando cada paso que damos.

Decidieron entonces separarse por unas horas: él se quedaría en la mansión para organizar la vigilancia y proteger el lugar donde guardaban los documentos más valiosos; ella bajaría al pueblo, mezclándose entre la gente, escuchando lo que se dice en las esquinas, en la tienda, en el muelle. Si Rodrigo quería usar el miedo y las mentiras para alejar a todos de ellos, la única forma de contrarrestarlo era hablar cara a cara, conocer qué historias circulan y descubrir quién alimenta esos rumores.

—No vayas sola —le pidió él tomándola de la mano, con preocupación genuina en los ojos—. Saben quién eres, saben que eres mi punto más débil… y el más fuerte también. Si te hacen daño…

—No iré como la señora de la mansión —lo interrumpió ella con calma—. Iré como una forastera que pregunta, como alguien que quiere entender. Y tendré cuidado, te lo prometo. Sé defenderte… y sé cuidarme.

Bajó cuando el sol empezaba a bajar, mezclándose con la gente que regresaba de los campos y del mar. Al principio, las miradas eran las mismas: desconfianza, miedo, gente que apartaba la vista o cambiaba de camino al verla pasar. Pero ella no se detuvo, no se enfadó, no se alejó. Entró en la pequeña tienda de ultramarinos, saludó con amabilidad, compró lo necesario y se quedó escuchando las conversaciones que fluían bajito entre las personas que esperaban su turno.

—… dicen que la luz no es protección, sino una señal —decía una mujer mayor, con voz temblorosa—. Que avisa que el viejo poder ha despertado y que pronto todo se volverá como antes: tormentas, mareas que se llevan casas, enfermedades…

—Y que la muchacha que vino de fuera es la causante —añadió otro hombre, cruzado de brazos—. Que su abuela ya hizo lo mismo y huyó dejando desgracia. Ahora ha vuelto para terminar el trabajo.

Elena escuchaba sin interrumpir, grabando cada palabra. Pero lo que más le llamó la atención fue el nombre que aparecía una y otra vez en las conversaciones: “Don Rodrigo lo dijo”, “Así lo contaron los hombres que mandó”, “Él conoce la verdad antigua que nosotros olvidamos”. Rodrigo de la Vega no solo enviaba gente a hablar: él mismo aparecía como sabio, como conocedor, como la única voz confiable.

Avanzó hacia el muelle, donde los pescadores terminaban de recoger sus redes. Allí encontró al viejo Julián, sentado en el mismo tronco donde habían hablado antes, mirando el mar con expresión pesada. Al verla acercarse, negó con la cabeza suavemente:

—No debería andar por aquí sola, niña. Ahora más que nunca.

—¿Por qué? —preguntó ella deteniéndose a su lado—. ¿Qué han dicho exactamente? ¿Qué planean?

El anciano miró a ambos lados, asegurándose de que nadie escuchara, y bajó la voz hasta volverse casi un susurro:

—Han repartido monedas, han prometido protección, han dicho que si alguien les ayuda a vigilar la mansión o a contar lo que pasa allá… recibirán tierras y bienes. Y lo peor: han encontrado a alguien que habla en contra suya desde adentro. Alguien que conoce sus costumbres, que sabe cuándo salen y cuándo entran… y que cuenta cada detalle como si fuera suyo.

—¿Sabe quién es? —preguntó Elena con el corazón acelerado.

—No sé el nombre… pero sé que lleva mucho tiempo en la casa. Alguien que todos creen leal, que nunca llama la atención, que siempre está donde debe estar… o donde no debe estar. —Julián la miró fijamente a los ojos—. Y escúcheme bien: Rodrigo no quiere solo apoderarse del poder. Quiere destruir la memoria de su abuela, manchar su nombre, hacer que usted parezca una impostora. Porque mientras la gente crea que Beatriz era mala… nadie confiará en lo que usted haga.

Antes de que pudiera preguntar más, vio a lo lejos un grupo de hombres reunidos cerca de la taberna, hablando con energía y señalando hacia el acantilado. Al frente de ellos, con ropa fina y postura arrogante, estaba Rodrigo de la Vega mismo. No se escondía ya: caminaba por las calles del pueblo como si fuera el dueño, repartiendo promesas y sembrando miedo directamente.

Elena se acercó despacio, ocultándose entre unas casas de madera, y escuchó sus palabras claramente:

—… No dejéis que os engañen con historias de luz y protección. Ellos tienen el poder y lo usan para sí mismos, para manteneros sometidos. Si nosotros recuperamos lo que nos pertenece, habrá riqueza para todos, seguridad, comercio libre… solo debéis apartar a quien no debe estar aquí. Solo debéis impedir que sigan despertando fuerzas que no saben controlar.

—¿Y qué debemos hacer? —preguntó uno de los hombres, con voz ansiosa y codiciosa.

—Esperad mi señal —respondió Rodrigo con una sonrisa fría y segura—. Pronto tendréis la prueba definitiva de que no son dignos de confianza. Y entonces… actuaréis.

Elena sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Tenía influencia, dinero, gente dispuesta a obedecerle… y contaba con información que solo podía salir de dentro de la mansión. Regresó rápidamente hacia la casa, con el corazón latiendo fuerte y la mente llena de certezas: la batalla ya no era solo en las sombras, ni solo en los muros altos. Ahora el pueblo entero era un campo de batalla, y el enemigo estaba ganando terreno, paso a paso, con mentiras que parecían verdades para quien no conocía la historia completa.

Al entrar, encontró a Dante esperándola en el vestíbulo, con la mirada alerta y ansiosa. En cuanto la vio, se acercó de inmediato:

—¿Qué averiguaste? ¿Estás bien?

—Estoy bien —respondió ella, pero su expresión era seria—. Pero la situación es mucho peor de lo que pensábamos. Rodrigo ya no se esconde. Ha comprado voluntades, ha llenado el pueblo de miedo y promesas, y todos repiten lo que él quiere que repitan. Y tenemos un espía dentro de casa… alguien que lleva tiempo aquí, que conoce todo y que le cuenta cada movimiento.

Dante apretó los puños con fuerza, los nudos blanqueándose:

—Sabía que estaba cerca, pero no creí que hubiera llegado tan lejos. Si alguien nos vigila… nada de lo que hagamos es secreto. Cada plan, cada descubrimiento, cada paso que demos… llega a sus oídos antes de que terminemos de darlo.

—Por eso necesitamos cambiar la forma en que actuamos —dijo Elena con decisión—. No podemos confiar en que nadie se salve por su apariencia de lealtad. Debemos ser cuidadosos, hablar solo cuando estemos seguros, y usar lo que sabemos para darle la vuelta a todo esto.

Recordó entonces la última nota de su abuela: “Desconfía de quien siempre calla”. Y de pronto, una imagen cruzó su mente: Marisa, que estaba en todas partes, que conocía cada rincón, que siempre estaba presente pero nunca hablaba demasiado… que había visto pasar generaciones enteras. ¿Sería ella? ¿O era alguien más?

—Hay alguien que lleva toda la vida aquí —dijo ella en voz alta, mirando a Dante directamente a los ojos—. Alguien que estaba ya cuando tu padre vivía, que conoció a mi abuela… que sabe más de lo que dice.

Dante se quedó pensativo, la expresión cambiando poco a poco mientras conectaba piezas que nunca había querido ver:

—Marisa llegó a la casa siendo muy joven… la trajo mi padre. Nunca supe de dónde venía su familia. Nunca habló de su pasado. Siempre dijo que su vida empezó aquí…

—Y siempre ha estado cerca —completó Elena—. Siempre escucha, siempre sabe, siempre está presente justo cuando ocurren cosas importantes.

En ese momento, la puerta se abrió despacio. Marisa apareció en el umbral, con su vestido oscuro, el rostro impasible y la mirada baja como siempre. Pero esta vez, ninguno de los dos se sintió tranquilo al verla. La advertencia de Beatriz, las palabras de Julián, las sospechas que empezaban a encajar… todo apuntaba hacia ella.

—Señor… señorita —dijo con su voz monótona y suave—. Traje té caliente. Parece que la noche se pone fría.

Mientras dejaba la bandeja sobre la mesa, Elena notó algo pequeño y brillante en el bolsillo de su delantal: una moneda de oro, exactamente del mismo tipo que Rodrigo repartía entre sus seguidores.

Elena y Dante se miraron en silencio. Ya no eran sospechas. Tenían la prueba justo delante de sus ojos. Y comprendieron que el peligro más cercano, el que más habían cuidado y confiado… había estado al lado suyo desde el primer día.

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Eliana Angulo
El consejo de Elena cambia todo el tono.. no es una invasión, es una petición sabia decisión
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Me alegra que lo notes.Elena es la voz de la sensatez en medio de la tensión. Gracias por acompañar la historia 🙏
total 1 replies
Eliana Angulo
el secreto más grande no estaba escondido… estaba en ellos mismos. Qué revelación tan perfecta, nadie puede quitarles lo que llevan dentro… esa fuerza es invencible.
Eliana Angulo
siempre ahí, siempre callada… hasta que todo encaja de golpe, siempre el más cercano traiciona 😡
Eliana Angulo
Lo que esperaban que se rompiera… salió más fuerte que nunca🤭 llegaron tarde, pensaron ganar fácil… y se encontraron con algo imparable. 👏
Eliana Angulo
no están solos… siempre hay ojos y oídos escondidos. Qué tensión, me pongo tensa solo de leer y por fin se abren hay peligro acechandolos
Eliana Angulo
Cada vez que ella indaga, él se cierra… pero también se rompe un poquito más por dentro.
Eliana Angulo
Lo que se hereda no siempre se elige… pero sí se puede decidir cómo llevarlo.
Eliana Angulo
Se cierra, se protege… pero ella ya le está tocando la fibra sensible🔥
Eliana Angulo
Pasos, ruidos, puertas… pero nadie aparece, yo hace rato me hubiera ido
Eliana Angulo
Sabe cosas, calla más… y advierte por lealtad.
Eliana Angulo
Es solo el principio… y ya se siente que nada volverá a ser igual. Valiente y decidida
Eliana Angulo
En su mirada hay pena… es prisionero también él..todo es mucho más grande de lo que parece
Eliana Angulo
Valentía y miedo al mismo tiempo… buena forma de empezar el cuestro de ambos protagonistas 🫶
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: La valentía no significa no tener miedo… sino avanzar a pesar de él.. Gracias por verlo así
total 1 replies
Eliana Angulo
Nadie sale bien de ahí… qué se esconde de verdad en esa mansión
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Exacto! Esa mansión guarda secretos oscuros… Nadie sale igual de ahí ... te invito a que sigas leyendo para descubrirlo 😉
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