Irina una chica que desde que murió sus padres le tocó trabajar duro para salir adelante. encontró un trabajo en un bar y un señor intento violarla pero el dueño del bar que es el dueño de la mafia más poderosa de Inglaterra la defendió y la llevo con el para hacerla su esposa.
y así comenzó el nacimiento de romanovsky
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capitulo 7
Dimitri.
Cuando me levanté, Irina estaba acostada a mi lado. Se veía tan hermosa junto a mí. En serio me había enamorado de ella, aunque apenas la conocía.
Me levanté despacio para no despertarla, fui al baño y me di una ducha. Abrí la llave y me quedé un rato bajo el agua.
—¿Por qué no me levantaste para que nos bañaramos juntos? —dijo una voz a mis espaldas.
Me pasó las manos por la cintura y sentí el calor de sus manos. Me volteé para verla y, vaya, sí que era pequeña.
—No me puedo demorar mucho, tengo cosas que hacer y tengo una reunión; tú vendrás conmigo.
Nos bañamos. Le eché jabón a su hermoso cuerpo y, vaya, sí que me encendía. Esta chica me está haciendo algo y no sé qué pensar.
La tomé de la cintura y la alcancé en mis brazos; ella envolvió sus piernas alrededor de mi cintura. La besé, pegué su espalda a la pared, cogí mi erección y la posicioné en su entrada, entrando lentamente. Comencé a mover mis caderas: primero despacio y luego más rápido. En el baño solo resonaban nuestros gemidos y el golpe de nuestros cuerpos mojados.
Cuando salimos del baño, me coloqué ropa cómoda para salir; Irina se puso unos jeans y una camisa de manga larga.
—Necesito más ropa, Dimitri.
—Ya me encargué de eso. Te mandé a comprar toda la ropa de un almacén. Está en la otra habitación para que vayas y elijas.
—¿Y también me compraste ropa interior?
—Sí, claro que sí.
Salió de la habitación a ver la ropa y luego volvió con unas botas. Se veía tan hermosa... Esta chica en serio me había hechizado; solo deseaba verla sonreír siempre.
—Vamos —la cogí de la mano para que bajáramos juntos.
Cuando llegamos a la sala, mis hombres estaban ahí, al igual que los sirvientes. Los mandé a llamar para presentarles a mi esposa.
—Ustedes ahora la van a proteger a ella con su vida. Si algo le pasa, cada uno de ustedes lo pagará caro.
Cuando terminé de hablar, mis hombres volvieron a sus deberes. Fuimos a la mesa para desayunar algo.
Al terminar, nos fuimos en uno de los autos hacia el bar. Necesitaba cerrar un trato con un nuevo socio e Irina estaba a mi lado.
Llegamos y fuimos hacia mi oficina, con Irina sujetando mi brazo. Le dije que se sentara, que mi socio ya debía de llegar. Cuando llegó, uno de mis hombres me avisó. Les ordené a todos que estuvieran pendientes por si algo pasaba.
Mi socio entró y se sentó en uno de los asientos libres.
—Mucho gusto, mi nombre es Iván Kozlov —dijo el hombre viéndome, pero noté cómo le estaba echando un ojo a Irina.
—Iván, le presento a mi esposa.Y, como sabes, los socios deberían respetar a las esposas de sus socios.
Irina se levantó de donde estaba, se puso a mi lado y le tendió la mano.
—Mucho gusto —dijo Irina con una voz seria...