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Me Cambiastes La Vida, Hija

Me Cambiastes La Vida, Hija

Status: En proceso
Genre:Padre soltero / Escuela / Traiciones y engaños
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jairy Erismar Ramirez

Una carta, una vieja dirección y una pesada maleta de cuero cambian el destino de Borans para siempre. Esta es la historia de una pequeña que, con su dulce inocencia, transforma por completo la vida de su papá, obligándolo a dejar el mundo de la delincuencia para entregarlo todo por ella. ¿Podrá el amor de una hija salvar a un hombre de su propio pasado?

NovelToon tiene autorización de Jairy Erismar Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

continuación del Capítulo 6

Zerimar caminó con paso firme y seguro, contoneándose con esa gracia natural que la caracterizaba. Se paró justo frente a la mesa de la hermosa mujer de cabello largo, quien estaba terminando de organizar sus pertenencias.

—Hola —dijo la niña con una sonrisota de oreja a oreja—. ¿Quieres regalarme algo por ayudarte a llevar esas cosas tan pesadas a tu carro?

Seinec se sobresaltó un poco al escuchar la dulce vocecita. Al bajar la mirada y encontrarse con los enormes y expresivos ojos de la pequeña, sintió que el corazón se le derretía. Quedó completamente enamorada de tanta ternura.

—¡Hola, pequeña! —respondió Seinec con una sonrisa llena de dulzura—. Pero qué niña tan atenta. ¿Cómo te llamas?

—Me llamo Zerimar —contestó la pequeña con orgullo.

—¿Y con quién andas, Zerimar? No deberías estar solita —preguntó Seinec, mirando alrededor con curiosidad.

Zerimar, con total picardía, estiró su manito y apuntó directamente hacia la mesa del fondo.

—Ando con mi papá, es aquel que está allá.

Al verse descubierto y apuntado por el dedito de su hija, Borans casi se atraganta con su propia saliva. Desesperado por no ser reconocido ni levantar sospechas, se tapó la cara rápidamente con las manos, fingiendo que miraba hacia otra parte de la manera más torpe posible.

Seinec soltó una pequeña risita al ver la cómica reacción del hombre, pero lo que más le cautivó fue la madurez y la gracia de la niña. Fascinada por la ocurrencia de Zerimar, accedió de inmediato al trato. Abrió su cartera, sacó unos billetes y se los entregó a la pequeña. Era, de manera exacta, justo lo que necesitaban para pagar la cuenta del restaurante.

—Aquí tienes, hermosa. Muchas gracias por tu oferta de ayuda —le dijo Seinec dándole un suave apretón en la mejilla.

—¡Gracias a ti! —respondió Zerimar.

La pequeña dio media vuelta y caminó de regreso a su mesa con paso triunfal. Al llegar, se paró frente a Borans, estiró su manito llena de dinero y le dijo con total ternura:

—Toma, papá. Para que pagues.

Borans retiró las manos de su rostro y se quedó mirando el dinero, completamente desconcertado. No podía creer lo que la pequeña Zerimar acababa de hacer a su corta edad. Mientras él se ahogaba en un vaso de agua buscando salidas deshonestas, su pequeña hija le acababa de dar una lección

de astucia y honestidad que jamás olvidaría.

Más tarde, la noche cayó sobre la ciudad. En la sala de la casa, la chispa y la energía que Zerimar había tenido en el restaurante se apagaron por completo. La pequeña estaba acostada en el sofá, encogida, sintiéndose muy mal. El cuerpo le pesaba y un molesto malestar de fiebre empezaba a quemarle la frente.

Con la voz débil, llamó a Borans:

—Papá... me siento mal. ¿Me colocas hielo? —le pidió, mirándolo con ojitos decaídos.

Borans se acercó y, al tocarla, sintió lo caliente que estaba. El pánico de verla tan enferma lo invadió de inmediato.

—Estás volando en fiebre, Zerimar. Vamos, levántate, te voy a llevar al hospital ahora mismo —le dijo preocupado, buscando las llaves.

Al escuchar la palabra "hospital", la niña rompió a llorar con desespero, pegándose al sofá.

—¡No, papá! ¡Al hospital no! ¡Por favor! —suplicaba entre lágrimas.

Borans, desconcertado por su reacción, se agachó frente a ella.

—¿Qué pasa? ¿Le tienes miedo a las inyecciones? —le preguntó, intentando calmarla.

—¡No es por las inyecciones! —chilló ella, secándose las lágrimas—. ¡Simplemente no quiero ir! No me gusta ese lugar...

A pesar de los berrinches y el llanto, Borans sabía que no podía dejarla así. Sin pensarlo más, la tomó en brazos, la montó en el carro y manejó a toda prisa hacia el centro médico. Sin embargo, la verdadera batalla empezó al llegar. En cuanto Borans estacionó e intentó bajarla, Zerimar se aferró con todas sus fuerzas al asiento, llorando y pataleando.

—¡Que no y que no, papá! ¡Yo voy a estar bien, te lo prometo, pero no me metas ahí! —gritaba la pequeña con terquedad, negándose rotundamente a cruzar la puerta del hospital.

Al ver que la situación se salía de control y que el desespero de la niña solo hacía que la fiebre le subiera más, Borans no tuvo más remedio que ceder. Suspiró frustrado, encendió el motor y regresaron a casa.

Una vez que la acostó de nuevo en el sofá, Zerimar, un poco más calmada pero aún temblando por el malestar, lo miró de reojo y le dio instrucciones precisas.

—Hazme un té de limón...

—le pidió con voz ronca—. Tienes que poner a hervir el agua con las hojas de orégano y luego le exprimes el limón. Eso me va a curar.

Borans, que no sabía absolutamente nada de remedios caseros, siguió los pasos al pie de la letra, asustado por el estado de la niña. Cuando el té estuvo listo, se lo sirvió en una taza y se lo acercó con cuidado.

—Toma, bébete esto rápido a ver si se te pasa —le dijo.

Zerimar acercó sus labiecitos a la taza, pero enseguida se echó hacia atrás, haciendo una mueca de dolor.

—¡Está muy caliente, papá! ¡Así no me lo puedo tomar! —protestó la niña, empujando la taza.

—Bueno, ahí te dejo la bolsa de hielo para que te baje la temperatura. Ya no sé qué más hacer contigo —rezongó Borans de mal humor.

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bruja de la imaginación 👿😇
ya sabía yo q la historia me era conocida, es una novela turca q ví hace unos años atrás . Manera de yo llorar viendo eso
Jairy Erismar Ramirez Ramirez: Hola, buenos días. ¡Muchas gracias por tu comentario! Créeme que yo también lloré mucho escribiéndola; fue precisamente ese sentimiento el que me dio la idea de plasmarlo todo en este libro. Me alegra muchísimo que te guste y espero que sigas acompañándome en esta historia hasta el final. ¡Un abrazo!"
total 1 replies
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