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The Silent Luna of Silver Crown

The Silent Luna of Silver Crown

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Mujer despreciada / Enfermizo / Completas
Popularitas:52.8k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Celeste Marín fue abandonada frente a toda la manada el día de su ceremonia. Sin Alpha, sin voz y con su madre agonizando en una clínica privada, quedó marcada como la esposa muda que nadie quería proteger.
Dos años después, Damián Valcárcel regresa a Silver Crown decidido a cerrar un matrimonio político que nunca deseó. Pero en cuanto se acerca a Celeste, su lobo reconoce un aroma imposible: jazmín nocturno, lluvia fría y una promesa de luna que ningún contrato puede romper.
Celeste no quiere un dueño. Quiere recuperar la voz que le arrebataron, destruir a la familia que la usó y descubrir por qué su madre desapareció al despertar. Damián no quiere otra Luna. Quiere a la mujer que su lobo ya eligió, aunque los Ancianos, una falsa salvadora y una manada entera intenten separarlos.
Cuando la verdad del incendio salga a la luz, Celeste tendrá que decidir si acepta el vínculo que la consume o si rechaza al Alpha que una vez la dejó sola ante todos.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Capítulo 7: El cuarto equivocado

El perfume negro subió por la escalera como humo vivo.

Celeste sintió primero el ardor en la garganta. Después, el calor bajo la piel. No era el tirón limpio y terrible que Damián provocaba cuando se acercaba. Esto era pegajoso, falso, una mano sucia intentando empujar su cuerpo hacia una reacción que no le pertenecía.

Acónito.

Poco, pero suficiente para hacer que su lobo retrocediera con un gemido.

*No respires.*

Damián se puso delante de ella.

—¿Qué hay abajo? —preguntó a Bianca.

—Cena —respondió ella.

Mentira.

El aroma se lo gritó a todos.

Incluso Bianca olía a miedo debajo de su perfume caro.

Damián tomó la manija del archivo y la empujó. Cerrada por fuera.

Raúl había sellado el corredor.

Celeste sacó el teléfono.

'Están intentando drogarnos.'

Damián leyó, y la calma que apareció en su rostro fue peor que cualquier rabia.

—Lo sé.

Bianca retrocedió.

—Yo no...

—Cállate.

No fue un comando. Fue promesa.

Abajo, Marcela gritó algo sobre traer más vino. Otra voz masculina respondió con una risa áspera, desconocida para Celeste. Rogue. No por el olor completo, porque su bloqueo aún le robaba matices, sino por la suciedad en el scent: metal viejo, sudor rancio, territorio ajeno.

La trampa terminó de mostrarse.

No era para Damián.

Era para ella.

Un rogue en una habitación cerrada. Perfume negro. Acónito suficiente para debilitarla. Una casa llena de testigos dispuestos a encontrarla “arruinada”.

Damián entendió al mismo tiempo.

La madera de la puerta crujió bajo su mano.

—Aléjate del marco.

Celeste se movió dos pasos.

Él pateó.

La puerta se abrió con un golpe que retumbó en toda la casa. Bianca chilló. Del otro lado, un sirviente de Red Thorn cayó al suelo con la llave en la mano.

Damián no lo miró.

—Corre a la salida norte —dijo a Celeste.

Ella negó.

Su loba, aunque débil, también.

*No atrás.*

Celeste escribió con rapidez.

Los documentos.

—Maldita sea, Celeste.

La frase sonó como un gruñido.

Pero ella ya estaba dentro del archivo, abriendo cajas con manos torpes. Raúl podía montar trampas, pero también era arrogante. Los títulos seguían ahí, en carpetas viejas con sellos humanos y marcas de embalar escondidas bajo tinta legal.

Damián olió el pasillo.

—Tres arriba. Dos abajo. Uno rogue.

Celeste encontró la carpeta de Elena.

El perfume negro se hizo más fuerte.

Le temblaron las rodillas.

No de deseo. De veneno.

Un hombre apareció al final del corredor. Alto, barba descuidada, ojos amarillentos. Sonrió al verla.

—Esa es la muda.

Damián se movió.

No hubo cambio. No hacía falta.

Su puño golpeó al rogue contra la pared con tanta fuerza que una fotografía familiar cayó y se quebró. El hombre intentó sacar una hoja de plata. Damián le torció la muñeca antes de que la levantara.

El olor a sangre llenó el corredor.

Celeste abrazó las carpetas contra el pecho.

Bianca intentó deslizarse hacia la escalera.

La puerta principal se abrió abajo.

—¡Ayuda! —gritó Marcela con una actuación perfecta—. ¡Algo pasó con Celeste!

Voces. Pasos. Testigos convocados.

La segunda parte del plan.

Damián miró a Celeste.

—Ahora sí, detrás de mí.

Esta vez ella obedeció.

No por sumisión.

Porque tenía los documentos.

Bajaron juntos. Damián llevaba al rogue del cuello de la camisa como si no pesara nada. En el salón, Marcela estaba rodeada de vecinos de manada, dos Mayores afiliados y un par de humanos demasiado confundidos para entender.

Raúl fingió horror.

—¿Qué hizo esa mujer?

Damián lanzó al rogue al centro del salón.

El cuerpo cayó sobre la alfombra.

Silencio.

Celeste bajó detrás de él, pálida, con las carpetas de Elena apretadas contra el pecho. El perfume negro seguía flotando, pero ahora todos podían olerlo. Todos podían oler al rogue. Todos podían oler la mentira.

Bianca apareció en la escalera, despeinada por primera vez en su vida perfecta.

Damián levantó el pequeño frasco que había arrancado del bolsillo del rogue.

—Perfume negro con acónito —dijo—. ¿Quién quiere explicar por qué estaba en una casa afiliada a Silver Crown?

Nadie habló.

Marcela perdió color bajo el maquillaje.

Raúl dio un paso hacia Celeste.

—Ella lo trajo.

Damián gruñó.

No fuerte.

Suficiente.

Raúl se dobló un poco, como si una mano invisible le hubiera presionado la nuca.

Celeste abrió una carpeta y sacó el primer documento. Lo sostuvo frente a todos.

Título del terreno norte. Elena Marín.

Sacó el segundo.

Fondo médico. Elena Marín.

Tercero.

Administración temporal, vencida hacía dieciocho meses.

Los murmullos cambiaron de dirección.

Ya no olían a burla.

Olían a cálculo.

Celeste escribió en su teléfono y levantó la pantalla.

Vine por esto. Ellos trajeron al rogue.

Damián leyó en voz alta.

La frase cruzó el salón como una sentencia.

Bianca quiso llorar.

—Alpha, yo no sabía que él era rogue. Solo pensé...

—¿Que una mujer drogada sería más fácil de reemplazar? —preguntó Damián.

Bianca se quedó muda.

Celeste sintió una satisfacción oscura.

Muda.

Qué ironía.

Damián miró a los Mayores afiliados.

—Red Thorn queda bajo revisión directa de Silver Crown. Nadie toca esos bienes. Nadie se acerca a Elena Marín. Nadie vuelve a encerrar a mi esposa en una habitación.

Mi esposa.

Esta vez, la palabra no la hirió.

La sostuvo.

Solo un segundo.

Después Celeste recordó que el mismo hombre que la sostenía ahora la había dejado caer antes.

Damián se inclinó hacia ella, sin tocarla.

—¿Puedes caminar?

Celeste asintió.

Mentira.

El acónito le hacía temblar las piernas.

Damián lo olió. Su mandíbula se endureció, pero no la cargó. No la expuso ante todos. Caminó a su ritmo, cubriéndola con su cuerpo hasta la salida.

Detrás de ellos, Red Thorn House dejó de parecer una boca abierta.

Por primera vez, parecía una casa con miedo.

Ese miedo se filtró por las paredes.

Sirvientes que antes evitaban mirar a Celeste ahora la observaban de reojo, midiendo si la mujer a la que habían ignorado podía convertirse en la razón de una auditoría. Bianca se encerró en una sala lateral. Marcela hizo llamadas rápidas con voz baja. Damián ordenó sellar el archivo médico de Elena y nadie se atrevió a decir que no.

Celeste subió al cuarto antiguo de su madre.

No tocó nada al principio.

El aroma de Elena seguía allí, débil bajo capas de polvo: manzanilla, sal lejana, tristeza. Celeste tomó una bufanda del respaldo de una silla y la guardó en una bolsa limpia.

No era evidencia.

Era algo de su madre que Red Thorn no iba a seguir usando como decoración.

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Marleys Sofia Cervantes
Me gustó muy diferente a la que he leído que más son conejos todo el tiempo aquí ni supimos en qué horas fue 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Marleys Sofia Cervantes
Todos juntos como debe ser
Marleys Sofia Cervantes
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
que víva los novios
Sofia Carruso
por algo se empueza
Sofia Carruso
La ley llegó tarde pero llego
Sofia Carruso
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏 Celeste
Sofia Carruso
A patear el trasero 👏🤣👏🤣👏🤣
Sofia Carruso
Una madre siempre será una madre
Dmary
linda , merecía su final feliz
Sofia Carruso
Juntos por la libertad y el amor
Sofia Carruso
Espectacular 👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
Arturo faltas tu por caer
Sofia Carruso
Mateo y Valeria hacen una bonita pareja
Sofia Carruso
Con madres así para que enemigas
Sofia Carruso
Bien Paloma
vamos tu puedes
Sofia Carruso
Juntos
siempre
luchando
Sofia Carruso
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Que lindo
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Sofia Carruso
Entre cielo y tierra no hay nada oculto
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
De aquí tu eres dueña de tu destino
Sofia Carruso
Todos están aprendiendo lecciones de vida
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