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Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Hombre lobo / Completas
Popularitas:20.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Lía fue criada para obedecer.
En Sierra Oscura, nadie desafiaba a Damián Velasco, el Alfa que convertía lobos jóvenes en armas y llamaba ley a sus cadenas. Lía era su ejecutora más perfecta: fría, letal, incapaz de temblar... hasta que le entregaron a Mateo Rojas, un prisionero con el lobo sellado y una sangre de Alfa que nadie debía reconocer.
El primer roce de su aroma lo cambió todo.
Mateo no era solo otro cautivo. Era su pareja destinada. Y Velasco lo supo antes que ellos.
Atados por un juramento de sangre y castigados con acónito cada vez que intentan desobedecer, Lía y Mateo deberán sobrevivir a la manada que los quiere rotos, a una atracción que duele como una herida abierta y a una verdad capaz de incendiar todos los territorios: ella no nació para servir al rey oscuro, y él no nació para arrodillarse.
Cuando la luna reclame lo que es suyo, Lía tendrá que elegir entre seguir siendo el arma de un Alfa cruel... o marcar al enemigo que su loba ya reconoció como hogar.

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Capítulo 7

Capítulo 7: Valle Seco

Una semana después, enviaron a Kaia fuera de Sierra Oscura.

A Mateo lo enviaron con ella.

No lo llamaron recompensa. Nadie en Dark Howlers era tan torpe. En el papel que Gamma Salazar leyó frente al Alpha's Hall, Mateo figuraba como carga de custodia, herramienta de apoyo y responsabilidad directa de la Enforcer asignada. Tres formas distintas de decir cadena.

Kaia no discutió.

Mateo tampoco.

Discutir habría dado placer a demasiadas personas.

Viajaron al amanecer en una camioneta negra sin placas, con dos Warriors al frente y Beta Cruz en el asiento del copiloto. La carretera bajaba desde Sierra Oscura en curvas cerradas, atravesando bosque nublado, pueblos pequeños con capillas blancas y gasolineras donde nadie miraba demasiado a los vehículos de la manada.

La parte humana del mundo seguía respirando ahí abajo.

Una señora barría la entrada de una tienda.

Un niño con uniforme escolar corría detrás de un perro.

Una radio vieja tocaba una ranchera desde una ventana abierta.

Mateo observó todo sin mover la cabeza.

Hacía semanas que no veía a humanos comunes.

Le parecieron criaturas de otro sueño.

Kaia iba a su lado, mirando al frente. El corte de plata del hombro seguía cubierto por una venda bajo la chaqueta. Los Wolves sanaban rápido, pero la plata no perdonaba. Cada vez que la camioneta tomaba una curva, el olor metálico de la herida atravesaba el scent de laurel.

Mateo lo odiaba.

No a ella.

Eso era parte del problema.

—Deja de apretar la mandíbula —dijo Kaia sin mirarlo.

—Deja de sangrar.

Beta Cruz soltó una risa baja desde adelante.

—Salazar dijo que iban a ser insoportables juntos.

—Salazar habla demasiado —respondió Kaia.

—Salazar escribe demasiado. Hablar es mi defecto.

Mateo miró al Beta por el retrovisor. Esteban Cruz tenía ojos tranquilos y manos limpias. Eso no lo volvía menos peligroso. Los hombres que parecían razonables eran los que firmaban órdenes imposibles y dormían bien después.

—¿Cuál es la misión real? —preguntó Mateo.

Cruz lo miró por el espejo.

—Valle Seco dejó de enviar recursos. Su Alpha culpa a las sequías, a las rutas humanas y a una plaga de ganado. El Alpha Velasco culpa a la desobediencia.

—Qué sorpresa.

Kaia le clavó una mirada de advertencia.

Cruz sonrió.

—Tu Protector tiene lengua, Kaia.

—Estoy entrenándolo para que la conserve.

Mateo casi sonrió.

Valle Seco olía distinto desde antes de cruzar la frontera.

Tierra caliente.

Agave.

Polvo.

Miedo escondido detrás de comida recién hecha y humo de leña.

El territorio no era pobre en la forma en que Sierra Oscura hacía pobres a sus Omegas. Era seco, duro, obligado a medir cada gota de agua y cada kilo de grano. Las casas de la manada estaban dispersas alrededor de una vieja hacienda convertida en pack house. Desde afuera parecía una finca turística abandonada. Por dentro, Mateo olió lobos armados detrás de cada ventana.

El Alpha local los recibió en el patio.

Héctor Luján era bajo, ancho de hombros, con piel quemada por el sol y ojos de un café casi dorado. No bajó la mirada ante Cruz. Sí la bajó, apenas, cuando Kaia salió de la camioneta.

—Beta Cruz —saludó—. Enforcer.

No miró a Mateo hasta el final.

Cuando lo hizo, su nariz se movió.

Mateo vio la pregunta nacerle en la cara.

Kaia también.

Se colocó medio paso delante.

—Mi Protector.

Luján no fue tan tonto como para sonreír.

—Por supuesto.

Los llevaron a una sala con paredes gruesas, ventiladores lentos y vasos de agua de jamaica que nadie tocó. En la mesa había registros de ganado, rutas de transporte, contratos con empresas humanas. Todo muy ordenado. Demasiado.

Cruz revisó los papeles con paciencia.

Kaia no miró los papeles.

Miraba a las personas.

Olfateaba silencios.

Mateo hizo lo mismo desde su silla, aunque sus sentidos seguían apagados en los bordes por el sello. Aun así captó algo bajo el olor seco del lugar. Mentira. No de Luján. De alguien más.

Un hombre joven junto a la puerta sudaba demasiado.

No por calor.

Kaia apoyó dos dedos sobre la mesa.

—¿Dónde están los Omegas que cargan las reservas?

Luján frunció el ceño.

—Trabajando.

—Tráigalos.

Cruz levantó una ceja.

—Kaia.

—Si los recursos no llegaron, alguien tocó los almacenes. Los papeles no sangran. Los Omegas sí.

Mateo la miró.

Ahí estaba otra vez.

La parte de ella que Sierra Oscura no había logrado matar.

Diez minutos después, tres Omegas entraron con la mirada baja. Dos mujeres y un hombre mayor. Olían a cansancio, polvo y miedo viejo. No miedo a Dark Howlers. Miedo a su propia casa.

Kaia cambió de postura.

No fue suavidad.

Fue precisión.

—Nombres.

La mayor respondió:

—Marta.

—Marta, nadie en esta sala va a tocarte mientras yo pregunte. ¿Entendido?

La mujer miró a su Alpha antes de asentir.

Kaia no alzó la voz.

—No lo mires a él. Respóndeme a mí.

Marta tragó saliva.

—Sí, Enforcer.

El olor de Luján se llenó de vergüenza.

No de culpa.

Interesante.

Mateo se inclinó apenas.

El joven junto a la puerta dio medio paso hacia atrás.

Kaia lo oyó.

—Tú. Ven.

El joven se quedó pálido.

Luján se tensó.

—Es mi sobrino.

—Entonces debería saber obedecer en una sala de su Alpha.

El chico se acercó.

Olía a polvo, sudor y una nota dulce de licor caro. No encajaba con el hambre de los almacenes.

Kaia tomó su muñeca.

El chico intentó soltarse.

Mateo se puso de pie antes de que los Warriors reaccionaran. No sabía por qué. No por el chico. Por el modo en que el gesto brusco había tensado el hombro herido de Kaia.

El bond tiró.

Kaia no lo miró, pero su scent se calentó medio segundo.

—Tranquilo, Rojas —dijo.

Cruz los observó a ambos.

Kaia olfateó la manga del chico.

—Barranca Roja.

El patio exterior se quedó sin sonido.

Luján se levantó.

—Imposible.

—No —dijo Mateo, entendiendo al mismo tiempo que ella—. Conveniente.

Kaia soltó al joven.

—Tu sobrino vendió parte de los recursos a Barranca Roja y culpó a la sequía. ¿Por orden de quién?

El chico negó con la cabeza, pero su olor gritó.

Cruz cerró la carpeta.

—Tenemos un problema diplomático.

Kaia miró a Luján.

—Tiene un traidor en su casa y Omegas pagando hambre por él. Usted decide si lo entrega o si le explico al Alpha Velasco que Valle Seco eligió protegerlo.

Luján bajó la mirada.

No ante Cruz.

Ante Kaia.

Mateo sintió algo extraño en el pecho.

No orgullo.

No exactamente.

Pero cerca.

Esa noche, mientras los Warriors aseguraban al sobrino y los almacenes eran abiertos, Marta se acercó a Kaia en el patio. Le ofreció una pequeña medalla de la Moon Goddess hecha en barro.

—Para que la luna la cuide, Enforcer.

Kaia no la tomó al principio.

Como si no supiera qué hacer con algo dado sin miedo.

Mateo vio ese segundo.

Lo guardó.

Kaia cerró los dedos alrededor de la medalla.

—Guárdese el agua para sus hijos, Marta.

—Esto no es agua.

Kaia no respondió.

Al otro lado del patio, el sobrino atado escupió sangre y rió.

—Tú tampoco eres de ellos, loba blanca. Pregunta en Ciudad Luna. Pregunta por los Montes.

Kaia se quedó quieta.

Mateo sintió cómo el bond se tensaba.

El chico sonrió con dientes rojos.

—Tu sangre no nació en Sierra Oscura.

1
Celia
excelente novela felicitaciones 😊
Neidis Carey
como pude resistir al ver a su mate asi en esas condiciones
Caren Sanchez
Q corno es " Su scent?
yelit
tienen que acabar con Velásquez y todo su combo de asesinos y secuestradores de niños.
Porque lo que ellos no ven es que una niña de 6 años no tiene poder para decidir si quiere no convertirse en una asesina....
Anya Forger
Exactoooo 👏🏼
Anya Forger
Que lo laven rapidito 👌🏼
Anya Forger
Porqué casi? Ríete fuerteeee, que sea el sonido de la victoria de los "débiles" sobre este tirano hdp
Anya Forger
Pues desde que ya se vieron las marcas ya nada es legal, ahora resulta que lo están viendo y no lo castigan..
Ah pero buenos para exigir A los demás
Anya Forger
Y ahí explicas que es lo que te sucedió, pero ya
Anya Forger
Esooo así actúa una luna 🌗 viendo por la paz momentánea del niño
Anya Forger
Tampoco... respiraba en las celdas y no estabas ahí
Anya Forger
Ay ps... Envenenado, golpeado, mal dormido, poder de recuperación nulo.... ay Kaia hasta pena ajena de enfrentar así a un oponente
Anya Forger
Ahí estaba nena, por si no te acuerdas...
Maria Diosdado Velázquez
Me gustó el final, al principio no le entendía nada por las palabras en inglés poco a poco fuí poniendo atención, la leía dos, tres veces hasta que todo incluía y podía juntar dónde me quedé para entender lo que quiere decir y al final me gustó más porque, todo salió mejor, gracias por la novela, me hizo reír, llorar y sobre todo entender lo que significa a dónde iba la trama😉 felicidades es una gran escritora, pero no ponga letras inglesas en trama española☺️☺️❤️❤️
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Sabe escritora, ay palabras que son en inglés y no nos dejan saber a qué se refiere el texto que leemos, adivinamos lo que quiere decir, porque a veces no definimos en qué va la novela por favor en otra novela no ponga palabras inglesas porque la está transcribiendo en español y sale sobrando el inglés, disculpe mi opinión
Neidis Carey: hay palabras que no entiendo y me hace perderle el hilo novela e leído muchas historias de lobo y solo en esta me e sentido enredada sin poder entender todo
total 1 replies
Maria Diosdado Velázquez
Guuuuaauuu, realmente es su mate y ella lo sabe 🤭🤭🤭😭😭😭
Patricia Romero
los primeros capítulos muy dolidos,pero la historia es muy fuerte.te felicito autora
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