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LA SOMBRA DEL ECLIPSE INFINITO

LA SOMBRA DEL ECLIPSE INFINITO

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Fantasía LGBT / Romance
Popularitas:392
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Un imperio donde la magia proviene de los cuerpos celestes. Quienes nacen bajo el Sol controlan la materia; quienes nacen bajo la Luna, la mente. Cada milenio ocurre un Eclipse de Sangre que otorga poder divino a quien realice un sacrificio real.

NovelToon tiene autorización de Lelixi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Agonía del Vórtice y el Abrazo de la Sombra

En el centro del Círculo de la Inversión, en la llanura detrás de las líneas de ataque, el aire se había vuelto tan denso que la gravedad misma parecía haberse distorsionado. Pedazos de roca de diez toneladas flotaban a tres metros del suelo, cayendo y volviendo a ascender al ritmo de las pulsaciones del rito.

​Aurelius yacía en el centro del diagrama, de rodillas, con la cabeza echada hacia atrás. Sus ojos dorados ya no tenían pupilas; eran dos fuentes de luz volcánica blanca de las que brotaban lágrimas de sangre que corrían por sus pómulos. Su túnica de seda blanca se había consumido casi por completo, dejando al descubierto su torso cruzado por vetas púrpuras y pálidas: las arterias de su red telúrica a punto de estallar por la fricción de la Inversión Astral.

​—Aaaah... ¡VALERIUS! —el grito de Aurelius no era humano; era el rugido desgarrador de una estrella que agoniza en el vacío.

​El flujo del Sol cobrizo y de la Luna roja convergían en su pecho, creando un vórtice de fuego negro que amenazaba con devorar su cuerpo y reducir su alma a polvo cósmico en cuestión de segundos.

​Valerius, situado a solo dos pasos de él dentro del círculo, sentía que su propio cerebro se incendiaba. Las barreras psiónicas que el Archiduque construía a cada segundo alrededor de Aurelius se resquebrajaban una tras otra bajo la presión colosal del Grimoire del Vórtice. La sangre brotaba de las fosas nasales y de los oídos de Valerius, manchando el cuello de su camisa de encaje.

​—No te... soltaré... —susurró Valerius con la voz rasgada, dando un paso agónico hacia el príncipe entre la tempestad de chispas violetas.

​—¡Vete! —suplicó Aurelius en un destello febril de conciencia dentro de su mente torturada—. ¡Me estoy rompiendo, Valerius! ¡La marea me está consumiendo! ¡Vete antes de que mi fuego destruya tu mente!

​—¿Irme? —Valerius soltó una carcajada amarga, desesperada y llena de un amor salvaje.

​Ignorando la temperatura abrasadora de miles de grados que emanaba del pecho de Aurelius, el Archiduque se arrojó al suelo y envolvió con sus brazos el cuerpo febril del muchacho.

​El impacto del contacto directo fue brutal. La mente de Valerius fue arrastrada instantáneamente al plano astral interno de Aurelius: un desierto de cenizas blancas donde un sol negro colapsaba sobre sí mismo. El calor amenazaba con disolver la identidad de Valerius en el vacío, pero el estratega fortaleció su voluntad con la fuerza de una convicción pulida durante cuarenta años.

​«No estás solo, Aurelius», la presencia mental de Valerius se desplegó como un manto gigantesco de sombras azules y heladas en la conciencia del príncipe, abrazando la estrella en colapso, absorbiendo más de la mitad del impacto de la Inversión Astral directo hacia su propio núcleo psiónico. «Si te quemas, nos quemamos juntos. Si te conviertes en monstruo, seré la sombra que camine a tu lado en la eternidad».

​Aurelius sintió la presencia de Valerius envolviendo cada rincón de su alma desgarrada. El frío sedante de la mente del Archiduque actuó como un bálsamo milagroso sobre las vetas incandescentes de su cuerpo. El dolor insoportable se transformó en un éxtasis febril, en un flujo de poder unificado donde el fuego solar destructivo del príncipe y el dominio psiónico del soberano lunar se fusionaron en una sola fuerza invencible.

​En el mundo físico, el vórtice de fuego negro que rodeaba a ambos hombres se condensó en un rayo perfecto de energía violeta que salió disparado directamente hacia el Templo Central de la Capital Radiante.

​Arriba en el firmamento, el halo del Sol cobrizo se apagó de golpe. La estrella diurna se volvió una esfera de carbón muerto, sumiendo al mundo de Aethelgard en una Noche Eterna iluminada únicamente por el brillo sangriento de la Luna.

​Aurelius cayó agotado sobre el pecho de Valerius, respirando con dificultad. Sus ojos recuperaron su tono dorado normal, aunque exhaustos. Valerius lo sostuvo con firmeza contra su corazón, jadeando, con el cabello plateado empapado en sudor y sangre, pero con una sonrisa de triunfo absoluto dibujada en sus labios.

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MARIA ZANCHES PEREZ
bien ya te perdone 🥰🥰🥰🥰
MARIA ZANCHES PEREZ
rayos ya me estaba enamorado de ti y sales con esto 😭😭😭
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