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PERDERLO TODO Sin Ti, GANARLO TODO Contigo.

PERDERLO TODO Sin Ti, GANARLO TODO Contigo.

Status: En proceso
Genre:Autosuperación / Mafia / Amor prohibido
Popularitas:21.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Un golpe familiar, una traición lleva a Maya Velini a la quiebra, literal casi a la calle. Pero un hombre más que peligroso le propone un trato. Un matrimonio, la Joven rica de apellido aristocrático lavaría la sangre de un mafioso salido de la nada. Dante Caruso

¿Quien gana? ¿Quien pierde?

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7 LA NOBLEZ TAMBIEN VIENE VESTIDA EN ROPA SIN MARCA

A la quinta llamada, Maya marcó el número de Carolina. Carolina había sido su mejor amiga en el colegio. Habían compartido secretos, primeras borracheras, primeras decepciones amorosas.

Habían jurado ser amigas para siempre, esas promesas de adolescencia que se hacen con el corazón en la mano y se rompen con el tiempo. Carolina no había contestado las dos llamadas anteriores. Esta vez sí.

—Maya —dijo Carolina, y su voz sonó extraña, distante—. Mira, no voy a darte largas. Todo el mundo sabe lo de tu padre. Nadie va a prestarte nada. Eres un riesgo.

Las palabras golpearon a Maya como un puñetazo en el estómago.

—¿Riesgo? —repitió, incrédula—. Soy yo, Carolina. Soy Maya. ¿Yo soy un riesgo?

El silencio fue su respuesta. Un silencio frío, definitivo. Maya esperó. Esperó una rectificación, una disculpa, un "no quise decir eso". Pero Carolina no dijo nada más. Ni siquiera un adiós. Solo colgó.

Maya se quedó mirando la pantalla del móvil hasta que se oscureció por inactividad. El reflejo de su propio rostro la miró de vuelta: ojos hinchados, ojeras profundas, el esmalte rosa de las uñas desconchándose.

Ya no era la Maya Velini de las fiestas y las cenas de gala. Era otra. Una desconocida.

Guardó el teléfono. No hizo más llamadas.

*_*

Los días siguientes fueron una lección de humillación cotidiana.

Maya aprendió que el hambre no es poética. El hambre duele. El hambre es un animal que se instala en el estómago y roe desde adentro, que nubla la mente y afila los instintos.

Después de dos días comiendo solo pan duro y agua, Maya entendió por qué la gente robaba. No por maldad. Por supervivencia.

Aprendió a estirar el dinero como si fuera chicle. Cada peso contaba. Cada moneda tenía un destino asignado. El pan del desayuno. El arroz de la cena. La recarga del móvil, porque necesitaba estar localizable por si el abogado llamaba.

Aprendió que en el supermercado del barrio no le fiaban. Que la carne era un lujo que ya no podía permitirse.

Que las verduras de la verdulería de la esquina eran más baratas si iba justo antes del cierre, cuando el verdulero quería deshacerse de lo que le quedaba.

Aprendió que la señora del segundo piso, una mujer mayor de nombre Elvira, siempre le sonreía cuando se cruzaban en la escalera. Al principio, Maya respondía con un gesto cortante, casi grosero.

No quería caridad. No quería lástima. Pero Elvira insistía, con la paciencia de quien ha visto mucho y juzga poco.

—Tome, niña —le dijo un día, tendiéndole un tupper de sopa casera—. Nadie come bien en este edificio. Pero al menos usted no va a pasar hambre, ¿me oye?

Maya quiso decir que no. Que no necesitaba su ayuda. Pero su estómago rugió en ese momento, una traición biológica que delató su necesidad.

Aceptó la sopa. Era de verduras, simple, sin carne. Pero estaba caliente. Y tenía gusto a algo. A algo que no era pan seco y resignación.

—Gracias —susurró Maya, y las palabras le supieron a derrota y a victoria al mismo tiempo.

Elvira le sonrió, mostrando los huecos de sus dientes faltantes.

—De nada, rubia. Aquí nos ayudamos entre todos. O nos morimos solos. No hay otra.

*_*

Llamó a su padre.

Fue la llamada más difícil de su vida. La comunicación era pésima, como si el penal estuviera en otro país, en otro siglo.

La voz de Alessandro Velini llegaba entrecortada, metálica, distorsionada.

—¿Maya? ¿Eres tú, hija?

—Soy yo, papá. Te quiero. Vamos a sacarte de ahí.

—¿Tu madre? ¿Cómo está tu madre?

Maya mintió. Nunca había mentido a su padre, pero esa noche aprendió.

—Bien, papá. Está bien. Descansa mucho. El médico dice que en unas semanas estará como nueva.

La mentira se le atragantó en la garganta, pero la dijo. La sostuvo. La defendió.

—Hija… ten cuidado con tu tío. Ese hombre es peligroso. No sabes de lo que es capaz.

—No te preocupes. Yo me encargo.

—Eres fuerte, Maya. Más de lo que crees.

Maya quiso creerle. Pero cuando colgó, cuando la voz de su padre se perdió en el ruido blanco de la comunicación cortada, se sentó en el suelo y se abrazó las rodillas.

No se sentía fuerte. Se sentía como una hoja seca a merced del viento.

*_*

Fue entonces, en medio de esa noche de desesperación, cuando Maya tomó una decisión.

El abogado había llamado de nuevo. Las cuarenta y ocho horas se habían reducido a veinticuatro. El tiempo se escapaba como agua entre los dedos, y ella no tenía quinientos mil pesos.

No tenía quinientos. No tenía cien. Apenas le quedaban monedas para el pan del día siguiente.

Miró a su madre, dormida en el sofá, la respiración entrecortada. Miró el teléfono, mudo, lleno de contactos que ya no eran amigos. Miró sus manos vacías, sus uñas desconchadas, su ropa gastada.

Necesito encontrar una solución, pensó. Cueste lo que cueste.

Se puso los zapatos que le quedaban: unas bailarinas negras de cuero gastado, las suelas desgastadas por el uso, los cordones rotos que había atado en un nudo apretado para que no se deshicieran.

Se ató el pelo en una coleta alta, porque el pelo suelto era un lujo que no podía permitirse en la calle peligrosa. Miró su reflejo en el espejo roto del baño y no se reconoció.

Eran las diez de la noche. El barrio estaba vivo: la música a todo volumen en algún departamento, las sirenas de policía a lo lejos, los perros ladrando, los vecinos gritándose de un balcón a otro.

El olor a basura del callejón flotaba en el aire, denso, irrespirable.

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👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
un familiar te traiciona, ambicion y poder
Sandra Maritza Mesa
que tristeza que al final de todo los conocidos o amigos no cuentan en una situación de esta esta sola ni siquiera su madre que no pudo soportar un golpe de esos
Sandra Maritza Mesa
pero su tío no apareció ni por hipocresía
𝔻𝔾
Excelente
Nancy Garcia
Maya, demasiado exigente 🤭
Suleima Dominguez Guzman
excelente novela
Suleima Dominguez Guzman
felicitaciones autora excelente novela me encanta
Gabriel Jiménez Carrera
¿Literal o metafórico? 🤔
Gabriel Jiménez Carrera
Teniendo una vida así es fácil dar por sentado las cosas importantes.
Gabriel Jiménez Carrera
Impresionante!!!
Pepe miau 2 el regreso xd
Es una novela?
Suleima Dominguez Guzman
te felicito excelente novela gracias por escribir
Kimm
La Mejor Autora Lean Sus Novelas No Se Van A Arrepentir
Elvira Fretes
excelente!
Elvira Fretes
wow, excelente historia bella Adrianex, me encanta una historia diferente como todas, pero intensa y llena de escrucijada como todas ☺️, felicitaciones bella Adrianex ❤️
Elvira Fretes
Maya, es hora que aprendas a defenderte porque esto recién comienza
Elvira Fretes
wow, creo que Dante esperaba ese ataque
Elvira Fretes
Bueno algo está comenzando, Maya demostró ser fuerte y Dante estuvo a su lado
Elvira Fretes
Maya, no te queda de otra, la frente bien alta, para que esos hipócritas sepan que a un Velini nadie lo derrota
Elvira Fretes
Mateo es una basura, espero que Dante esté un paso adelante
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