Después de leer una novela donde la protagonista sufre injusticias.. Reencarna en Sarah.. Pero ella decide cambiar su destino y corregir sus errores.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Estrategia 2
Unos días después...
Sarah caminaba tranquilamente por uno de los pasillos de la mansión con varios documentos entre los brazos.
Estaba repasando mentalmente una lista de proveedores.
[Si conseguimos reducir el costo del transporte un cinco por ciento...]
Doblando el pasillo...
Se encontró con Archibald.
Y, junto a él...
Sienna.
Los dos conversaban animadamente.
Sienna fue la primera en verla.
Sus ojos brillaron.
[Es la oportunidad perfecta.]
Sin pensarlo dos veces...
Se acercó aún más a Archibald.
Y, con toda naturalidad...
Enganchó su brazo al del joven.
Sarah levantó apenas una ceja.
Se detuvo un instante.
Miró la escena.
Archibald sintió inmediatamente aquella mirada.
El corazón comenzó a latirle un poco más rápido.
[Me está mirando...]
Sienna tampoco apartó los ojos de Sarah.
Esperando cualquier reacción.
Sarah permaneció unos segundos observándolos.
Y, por dentro...
Pensó con absoluta sinceridad.
[Por favor...]
[Ojalá se casen.]
Los siguió mirando.
[Y, si es posible...]
[Que vivan al otro lado del reino.]
[Mucho mejor si es cerca de la frontera.]
[O en una isla.]
[Una isla muy lejana.]
Sonrió para sí misma.
[Serían muy felices... lejos de mí.]
Aquellos pocos segundos fueron suficientes.
Archibald interpretó aquella pausa de una forma completamente distinta.
[Está celosa.]
Sintió una pequeña satisfacción.
[Sienna tenía razón.]
Sienna, por su parte, notó la misma mirada.
Y sonrió discretamente.
[Funcionó.]
[Por fin llamó su atención.]
Sarah realizó una pequeña inclinación de cabeza.
—Buenas tardes.
—Buenas tardes.
Respondieron ambos.
Y ella simplemente continuó caminando.
Sin decir nada más.
Sin volver la cabeza.
Sin mostrar el menor interés.
Cuando desapareció al final del corredor...
Archibald quedó pensativo.
—¿Lo ve?
Dijo Sienna sonriendo.
—Se quedó mirando.
Archibald asintió lentamente.
—Sí...
[Definitivamente funcionó.]
Mientras tanto...
Sarah ya había olvidado completamente aquella escena.
[Qué bien se ven juntos.]
Pensó mientras seguía caminando.
[Realmente espero que eso termine en matrimonio.]
[Y Sienna se vaya de una vez de la mansión]
No sentía celos.
Ni enojo.
Ni preocupación.
Después de todo...
Podría haber expulsado a Sienna de la mansión hacía mucho tiempo.
Tenía motivos suficientes.
Pero...
La realidad era distinta.
Aquella Sienna jamás había intentado arruinar su vida.
Simplemente...
Había desarrollado una enorme obsesión por Archibald.
Y, curiosamente...
Eso la mantenía demasiado ocupada para molestar a Sarah.
[Mientras siga entretenida con él... todos salimos ganando.]
Así que simplemente decidió seguir ignorando toda aquella situación.
Sin embargo...
Esa misma noche...
Sarah tomó una decisión.
Se sentó frente a su escritorio.
Sacó una hoja de excelente calidad.
Preparó la tinta.
Y permaneció unos segundos con la pluma suspendida.
[¿Será demasiado pronto...?]
Pensó un momento.
Después negó con la cabeza.
[No. Solo es una carta de negocios.]
Y comenzó a escribir.
No hablaba de asuntos personales.
No mencionaba la visita al ducado Reed.
Ni los bebés.
Ni Vesta.
Solo exponía una idea comercial que había estado desarrollando desde su regreso.
Al finalizar añadió una línea.
"Si su excelencia considera interesante la propuesta, sería un honor poder conversar sobre ella personalmente."
Leyó toda la carta dos veces.
Asintió satisfecha.
La selló.
Y ordenó enviarla al ducado Laurent.
Dos días después...
En el despacho del duque Benjamin Laurent.
Un mayordomo dejó una carta sobre su escritorio.
—Ha llegado correspondencia para usted, su excelencia.
Benjamin apenas levantó la vista.
—Gracias.
Continuó firmando unos documentos.
Solo cuando terminó...
Tomó la carta.
Al ver el sello de la casa Ivanov...
Se quedó completamente inmóvil.
[¿Lady Sarah...?]
La abrió con un cuidado casi exagerado.
Comenzó a leer.
Y, sin darse cuenta...
Una sonrisa apareció lentamente en su rostro.
Leyó cada línea con atención.
Después volvió a empezar desde el principio.
[Me escribió...]
Dejó la carta sobre el escritorio.
Se llevó una mano a la frente.
Y soltó una pequeña risa para sí mismo.
[Compórtate.]
Negó suavemente con la cabeza.
[Pareces un niño al que le acaba de escribir la persona que le gusta.]
Se quedó unos segundos mirando la ventana.
Todavía sonriendo.
Finalmente respiró hondo.
—Es una carta de negocios.
Se recordó a sí mismo.
—Solo una carta de negocios.
Pero eso no impedía que se sintiera sinceramente feliz.
Tomó inmediatamente una hoja.
Y comenzó a responder.
Aceptó encantado revisar la propuesta.
Además, sugirió una fecha para reunirse personalmente y analizar el proyecto con calma.
Cuando terminó...
Releyó cuidadosamente la carta.
Se aseguró de que el tono fuera completamente profesional.
La selló.
Y solo entonces permitió que la sonrisa regresara.
Unos días después...
La respuesta llegó a la mansión Ivanov.
Sarah prácticamente abrió el sobre en cuanto reconoció el sello.
Comenzó a leer.
Y, a medida que avanzaba...
Sus ojos comenzaron a brillar.
[¡Aceptó!]
Continuó leyendo.
"Será un placer reunirme con usted..."
Sarah terminó la carta.
La volvió a leer.
Y cuando estuvo completamente segura de que no había imaginado ninguna palabra...
Corrió hasta su habitación.
Cerró la puerta.
Se lanzó sobre la cama.
Hundió el rostro en la almohada.
Y soltó un pequeño grito ahogado.
—¡¡Aaaah!!
Apretó la almohada contra su cara para que nadie la escuchara.
[¡Voy a volver a verlo!]
Giró sobre la cama completamente emocionada.
[¡Y además hablaremos de negocios!]
No recordaba la última vez que había esperado una reunión con tanto entusiasmo.
Sonrió mirando el techo.
Y, por primera vez en mucho tiempo...
No pensó en contratos.
Ni en balances.
Ni en proveedores.
Solo en que, dentro de muy poco...
Volvería a conversar con el duque Benjamin Laurent.
Y esa idea, por alguna razón, hacía que el corazón le latiera un poquito más rápido.
Toda mi vida y hasta más quisiera
Sabes bien
Que soy tan tuya hasta que un día me muera
Pero ve
Que al engañarme te engañas tú mismo
Por tu altivez
Por esas cosas que tú haces conmigo
🎶🎶🎶