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Cuando Volvamos A Encontrarnos

Cuando Volvamos A Encontrarnos

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencuentro / Romance / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Jaureguy

Valentina tenía 17 años cuando conoció a Lautaro, un amor inesperado que llegó para cambiar su vida para siempre. Entre miradas, promesas y momentos inolvidables, descubrió un sentimiento que creyó que duraría toda la vida.
Pero a veces el amor no alcanza.
Los malos entendidos, las personas equivocadas y las decisiones tomadas demasiado pronto los separaron. Mientras Lautaro siguió adelante con su vida, Valentina intentó olvidarlo, aunque una parte de su corazón siempre quedó en aquel pasado.
Con los años, Valentina construyó una familia junto a Franco, un hombre que le dio amor, estabilidad y un hogar. Se convirtió en esposa y madre, aprendiendo que la vida puede regalarte una felicidad diferente a la que imaginaste.
Pero hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar.
Porque algunas personas no desaparecen de tu corazón, aunque pasen los años, aunque cambien las vidas, aunque los caminos se separen.
Y cuando el destino decide volver a cruzarlos...

NovelToon tiene autorización de Lina Jaureguy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4 – Una noche que cambió el rumbo

Valentina nunca había creído demasiado en eso del destino.

Pensaba que las personas aparecían por casualidad, que las historias empezaban porque sí y terminaban cuando tenían que terminar.

Pero mientras bailaba con Lautaro, por primera vez sintió que tal vez algunas personas estaban destinadas a cruzarse.

Él no era el mejor bailarín del mundo.

De hecho, varias veces se equivocó siguiendo el ritmo y terminó riéndose de sí mismo.

—No te rías —dijo él entre carcajadas—. Estoy haciendo lo que puedo.

—¿Siempre bailás así de mal?

—No... hoy estoy nervioso.

Valentina arqueó una ceja.

—¿Nervioso vos?

—Sí.

—¿Y por qué?

Lautaro la miró unos segundos antes de responder.

—Porque sos más linda de cerca.

Ella sintió que el corazón le daba un vuelco.

Estaba acostumbrada a recibir halagos.

No era la primera vez que un chico le decía que era hermosa.

Pero había algo diferente en la forma en que él lo decía.

No sonaba preparado.

No parecía una frase para conquistar.

Simplemente parecía sincero.

Valentina bajó la mirada para esconder la sonrisa.

—Qué chamuyero.

—No te estoy chamuyando.

—¿No?

—No.

Los dos se quedaron en silencio unos segundos.

Un silencio cómodo.

De esos que no incomodan.

---

Desde una mesa, Camila observaba la escena con una sonrisa.

—¿Los viste? —le preguntó a Martín.

—Sí.

—Hay química.

—Más de la que esperaba.

Bruno, que acababa de regresar con unas bebidas, se sentó junto a ellos.

—¿De quién hablan?

Martín señaló discretamente hacia la pista.

Bruno los observó unos segundos.

—Lautaro no baila así con cualquiera.

—¿Cómo sabés?

—Porque lo conozco.

Camila apoyó el mentón sobre su mano.

—Y Vale tampoco mira así a cualquiera.

Los tres se quedaron en silencio.

Algo estaba empezando.

Y todos podían verlo.

Todos...

Menos ellos.

---

Después de bailar un buen rato, Lautaro y Valentina salieron al patio del boliche para tomar aire.

La música seguía escuchándose, pero mucho más baja.

El aire frío de la madrugada era un alivio.

—Mucho mejor acá —dijo ella.

—Sí... adentro ya no se podía respirar.

Caminaron despacio.

Había gente fumando, otros riéndose, algunos abrazados.

Ellos simplemente hablaban.

De sus trabajos.

De sus familias.

De sus gustos.

Valentina descubrió que Lautaro trabajaba durante la semana y entrenaba fútbol cuando podía.

Él descubrió que ella soñaba con progresar, tener su casa algún día y formar una familia.

—¿Siempre pensás tan a futuro? —preguntó él.

—Sí.

—¿Y si las cosas no salen como las planeás?

Valentina se quedó pensando.

—Entonces vuelvo a empezar.

Lautaro sonrió.

—Me gusta esa respuesta.

Ella lo miró.

—¿Y vos?

—Yo vivo más el presente.

—Se nota.

—¿Tan evidente soy?

—Un poquito.

Los dos rieron.

---

Mientras hablaban, una chica pasó caminando y saludó a Lautaro con un beso en la mejilla.

—¡Lauti! ¿Todo bien?

—Todo bien.

Intercambiaron dos o tres palabras y la chica siguió su camino.

Valentina no dijo nada.

Pero sintió un pequeño pinchazo en el pecho.

Lautaro se dio cuenta.

—¿Qué pasó?

—Nada.

—Dale...

—Nada, en serio.

Él sonrió de costado.

—¿Te pusiste celosa?

Valentina abrió grandes los ojos.

—¿Yo?

—Sí.

—Ni te conozco.

—Entonces mejor.

—¿Mejor por qué?

—Porque si te pusiste celosa sin conocerme... no quiero imaginarme cuando me conozcas.

Ella no pudo evitar reírse.

Le dio un pequeño golpe en el brazo.

—Sos un agrandado.

—Un poquito.

---

La madrugada seguía avanzando.

El grupo volvió a reunirse antes de irse.

Camila abrazó a Valentina.

—¿La pasaste bien?

—Sí.

—Se nota.

Valentina la miró con cara de "no empieces".

Martín se acercó a Lautaro.

—¿Y?

—¿Y qué?

—No te hagas el boludo.

Lautaro sonrió.

—Es buena piba.

—Solo buena...

Él tardó unos segundos en responder.

Miró a Valentina, que estaba hablando con Sofía.

Después volvió a mirar a Martín.

—Tiene algo.

Martín sonrió satisfecho.

—Lo sabía.

---

Cuando todos comenzaron a despedirse, Lautaro caminó hasta donde estaba Valentina.

—Che...

—¿Sí?

—¿Puedo pedirte algo?

—Depende.

—Tu número.

Ella lo miró unos segundos.

No quería parecer desesperada.

Pero tampoco quería decir que no.

Sacó el celular de su cartera.

—Anotá.

Los dos intercambiaron números.

Después Instagram.

Y, casi sin darse cuenta, terminaron siguiéndose en todas las redes.

—Bueno... nos vemos.

—¿Seguro?

—Eso espero.

Valentina sonrió.

—Yo también.

Él se acercó despacio.

Le dio un beso en la mejilla.

Pero durante un instante, los dos quedaron inmóviles.

Muy cerca.

Tan cerca que cualquiera habría pensado que iban a besarse.

No pasó.

Todavía no.

Cada uno subió a su auto.

Mientras el vehículo avanzaba, Valentina apoyó la cabeza contra la ventanilla y miró el celular.

Una nueva notificación.

Lautaro Montenegro te empezó a seguir.

Sin pensarlo demasiado, sonrió.

Del otro lado de la ciudad, Lautaro hizo exactamente lo mismo.

Abrió el perfil de Valentina.

Miró una foto.

Después otra.

Y otra más.

Sin darse cuenta, llevaba diez minutos sonriendo frente a la pantalla.

—¿Qué me pasa? —murmuró para sí.

No lo sabía.

Pero, por primera vez en mucho tiempo, tenía ganas de que llegara el lunes... solo para empezar a hablar con una chica que había conocido unas pocas horas antes.

1
Patricia Trujillo Marin
Que pereza ese final tan ridículo 🤭🤭🤭🤭🤭🤭
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