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Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:341.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Loretta, condesa Russell. Tiene otra oportunidad para arreglar su matrimonio y salvar a su hijo que lleva en su vientre

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: La primavera que lograron alcanzar

La primavera llegó al territorio Russell acompañada de algo que durante mucho tiempo pareció imposible.

Paz.

No una paz frágil.

No una tregua temporal.

Paz verdadera.

Las calles volvían a llenarse de comerciantes, los campos recuperaban su actividad habitual y los niños corrían por las plazas sin que sus padres temieran una enfermedad escondida detrás de cada tos o cada fiebre.

Los almacenes permanecían abastecidos.

Los hospitales funcionaban.

Los laboratorios de Elias continuaban investigando nuevas curas.

Y la Casa Russell se había convertido en el símbolo de todo aquello.

La epidemia finalmente estaba remitiendo.

Las cifras llegaban cada semana.

Menos enfermos.

Menos muertes.

Más recuperaciones.

Los mismos nobles que años atrás habían despreciado a Loretta ahora intentaban imitar sus decisiones.

Pero ya era demasiado tarde.

La diferencia entre quienes habían actuado por ambición y quienes habían protegido a su gente había quedado grabada en la memoria del reino.

Aquella mañana, una comitiva real cruzó las puertas de la mansión.

No era una visita cualquiera.

El propio enviado del rey portaba documentos sellados con cera dorada.

Todo el personal se reunió en el gran salón.

Loretta estaba junto a Carter.

El emisario desplegó el decreto.

—Por orden de Su Majestad.

El salón quedó en silencio.

—Tras la investigación de los acontecimientos relacionados con la epidemia y las actividades ilícitas del Duque Vane, la Corona decreta la confiscación de todos sus bienes, propiedades, privilegios comerciales y títulos asociados.

Algunos presentes intercambiaron miradas.

Otros apenas pudieron ocultar su sorpresa.

Loretta no dijo nada.

Carter tampoco.

El enviado continuó.

—Asimismo, Su Majestad reconoce públicamente los servicios prestados por la Condesa Loretta Russell a la Corona, al pueblo y a la Iglesia durante la crisis sanitaria que afectó al reino.

Un sirviente acercó un pequeño cofre.

Dentro descansaba una medalla real.

El emisario se inclinó respetuosamente.

—La Corona le concede la Orden de la Misericordia Real.

Loretta permaneció inmóvil unos segundos.

En otra vida había sido expulsada de una mansión que ya no le pertenecía.

Había sido abandonada por quienes juraban servir a la nobleza.

Había perdido a su esposo.

Había perdido a su hijo.

Y ahora el rey reconocía públicamente su labor.

La diferencia entre ambas vidas resultaba difícil de asimilar.

—Acepto el honor en nombre de todos los que trabajaron conmigo —dijo finalmente—. Médicos, soldados, campesinos, sirvientes y voluntarios. Ninguna persona puede salvar un territorio sola.

El enviado sonrió.

—Esa respuesta explica perfectamente por qué Su Majestad tomó esta decisión.

Cuando la ceremonia terminó y los invitados comenzaron a retirarse, Carter se inclinó hacia ella.

—Condesa condecorada.

Loretta levantó una ceja.

—Conde insoportable.

—Me gusta más mi título.

—No me sorprende.

—Aunque creo que el rey se quedó corto.

Ella lo miró.

—¿Ah sí?

—Debería haberte dado medio reino.

—Carter.

—Estoy siendo razonable.

—Definitivamente no.

Él sonrió.

Y ella terminó riéndose.

---

Aquella tarde decidieron abandonar por unas horas los informes, las reuniones y las obligaciones.

El jardín de la mansión estaba cubierto de flores.

Los árboles se mecían suavemente bajo una brisa agradable.

A unos metros de Loretta, el pequeño Carter gateaba sobre el césped persiguiendo un juguete de madera con una energía desbordante que borraba cualquier vestigio de la fiebre que estuvo a punto de arrebatárselo.

Tenía los ojos intensos de su padre y la risa cristalina que Loretta tanto había añorado en sus noches de desvelo.

—Míralo —susurró ella, llamando la atención de su esposo, quien permanecía de pie junto a ella—. A veces temo parpadear y descubrir que sigo en aquel templo abandonado, rezando por una oportunidad que nunca llegó.

Carter se acercó a su hijo, despojándose de la rigidez que solía mostrar ante sus subordinados; su imponente figura de guerrero se suavizaba por completo cuando estaba con su familia. Se inclinó para tomar al niño en brazos, elevándolo un momento en el aire antes de acomodarlo contra su pecho, donde el pequeño comenzó a tirar de los cordones de su camisa con total confianza.

—El templo quedó atrás, Loretta, y este suelo es tan real como el amor que nos trajo de vuelta —respondió él, depositando un beso suave en la frente de su hijo antes de volver a dejarlo en la alfombra—. Cambiaste el rumbo de las cosas con tu propia voluntad; ni el Rey ni la Iglesia habrían movido un dedo si tú no les hubieras enseñado el camino.

—Lo hicimos juntos, Carter —ella se levantó, acercándose para apoyar las manos en los hombros de su esposo—. Si no hubieras creído en mis palabras aquella noche de tormenta, si hubieras dudado de una esposa que parecía haber perdido la cordura, el boticario nunca habría tenido el apoyo necesario para desarrollar la medicina.

El conde la rodeó con un brazo, atrayéndola hacia su costado mientras ambos contemplaban los movimientos del niño, quien ahora bostezaba con pereza, rindiéndose lentamente ante el cansancio de la tarde

—Va demasiado rápido —murmuró Loretta.

—Eso es porque es un genio.

—Tiene menos de un año.

El pequeño Carter soltó un sonido alegre mientras perseguía algo que solo él parecía ver.

Luego cayó sentado sobre el césped.

Miró alrededor.

Y comenzó a aplaudirse a sí mismo.

Loretta soltó una carcajada.

Carter se acercó por detrás.

Rodeó la cintura de su esposa con ambos brazos.

Y apoyó el mentón sobre su hombro.

Durante unos instantes ninguno habló.

Simplemente observaron al niño.

Aquel niño.

El mismo que había muerto en la primera vida.

El mismo que ahora reía bajo el sol.

Loretta sintió algo extraño.

Una ligereza que no recordaba haber experimentado durante años.

Incluso después del regreso de Carter.

Incluso después del nacimiento de su hijo.

Siempre había existido algún temor escondido.

Alguna preocupación.

Alguna amenaza.

Pero ahora...

Ahora parecía diferente.

Cerró los ojos.

Respiró profundamente.

Y descubrió que el peso que había cargado desde su regreso finalmente comenzaba a desaparecer.

Sin embargo, a varias leguas de la mansión Russell, en un carruaje austero que avanzaba por los caminos secundarios de la capital, el ambiente era radicalmente opuesto. El Duque Vane apretaba los puños sobre sus rodillas con tanta fuerza que sus nudillos lucían completamente blancos; la pérdida de sus almacenes y la anulación de sus contratos reales significaban la ruina de una fortuna que le había tomado décadas consolidar. Su mirada, fija en la ventana, reflejaba una furia fría y calculadora que no pretendía extinguirse con el castigo del monarca.

—Esa mujer pagará cada moneda que he perdido —masculló Vane para sí mismo, ignorando el vaivén del transporte—. Cree que un pedazo de metal otorgado por el Rey la protegerá para siempre, pero la fortuna es voluble y los Russell no son invencibles; encontraré la forma de que devuelva lo que me ha quitado, aunque tenga que quemar su precioso territorio hasta los cimientos.

Ajena a los pensamientos de su enemigo, Loretta guio a su hijo hacia la cuna de madera noble una vez que el pequeño se quedó completamente dormido, acomodando las mantas con una delicadeza extrema para no romper su descanso. Carter observaba la escena desde la puerta que conectaba con las habitaciones privadas, manteniendo una sonrisa contenida que transformaba por completo su habitual semblante serio.

—Por fin duerme —murmuró ella con un suspiro de alivio, caminando de puntillas hacia su esposo.

—Entonces el resto de la tarde nos pertenece —respondió él.

Tomándola de la mano para guiarla hacia el ala de los baños principales, donde el servicio ya había preparado la gran tina de mármol con agua templada y esencias florales.

Al cerrar las puertas dobles, el murmullo del viento exterior y las responsabilidades del ducado parecieron desvanecerse, dejando un espacio de intimidad absoluta que la pareja tanto necesitaba tras los meses de ansiedad.

El vapor ascendía perezosamente hacia el techo abovedado, creando una atmósfera cálida que invitaba a la relajación física y mental.

Carter ayudó a Loretta a desatar los lazos de su vestido, deslizando las telas con cuidado, deteniéndose a contemplar la silueta de la mujer que había desafiado las leyes del tiempo por él y por su descendencia.

Cuando ambos se sumergieron en el agua, el contraste del calor contra la piel arrancó un gemido bajo de los labios de Loretta, quien se recostó de inmediato sobre el pecho de su esposo, sintiendo los latidos firmes y pausados de su corazón.

—Me alegra tanto verte sonreír de esa manera —dijo Carter, rodeando la cintura de ella con sus brazos grandes y marcados por las batallas—. Durante mucho tiempo sentí que cargabas con una sombra que no me permitías tocar; ver tus ojos en paz es el mayor triunfo de toda esta campaña.

—Es porque ya no tengo miedo —Loretta se giró en sus brazos, quedando frente a frente, permitiendo que el agua humedeciera sus cabellos—. El futuro solía sentirse como una soga que se cerraba sobre mi cuello, recordándome cada error que cometí en mi juventud; ahora, cuando te miro a ti y veo a nuestro hijo, sé que la deuda con el pasado está saldada y que lo que viene nos pertenece por entero.

Carter no respondió con palabras. La cercanía de sus cuerpos, la humedad de la piel y la intensidad del momento redujeron la distancia entre ambos hasta que sus labios se encontraron en un beso que comenzó con una ternura pausada y se transformó rápidamente en una muestra de pasión contenida durante meses. Sus manos recorrieron la espalda de ella con una urgencia que no nacía del simple deber conyugal, sino de un amor maduro, forjado en el fuego de la adversidad y formado por la certeza de que estaban exactamente donde debían estar.

Loretta se aferró a sus hombros, respondiendo con la misma intensidad, dejando que la calidez de la bañera y la firmeza de los brazos de su esposo borraran de manera definitiva los últimos vestigios de aquella trágica vida que alguna vez la atormentó.

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Maria Elcira Ballestero
Autora.
Felicitaciones, por la oportunidad de leer esta bonita historia. .
Mil bendiciones a esa creatividad tan hermosa. Buena historia, excelente trama, y un desenlace espectacular. 👏
Pany Rojas
Qué Dios les cuide y proteja de la furia de la naturaleza a tí Escritora, a toda tu familia y a toda Venezuela.
Nina Galpet
Excelente, te deseo éxitos en tu carrera como escritora. Tienes mucha sensibilidad cuando escribes, bella narrativa. Felicitaciones.
Bar_Rok
muy buena historia. felicitaciones autora
Zulema Balverdi
Preciosa, fantástica historia, me fascinó, me atrapó, la trama buenísima, no hay nada qué criticar, todo es fabuloso, el Amor de Loretta por Cárter, qué al principio, como qué, no le tomaba atención hacia él, pero cuando le dicen qué murió en la guerra, ahí se da cuenta ella qué lo amaba, a pesar qué él jamás le dijera nada, y empezó su sufrimiento, ya qué Julián un primo de Cárter la echo a la calle y ella anduvo por todos lados pidiendo ayuda y más qué estaba embarazada y después qué nació su bebé llegó una epidemia y su hijo muriera sin atención médica y Carter había muerto ni supo que tenía un hijo, y bueno DIOS le dió otra oportunidad de una segunda vida y está vida la aprovechó junto a Carter y después ella le contó esa segunda oportunidad y ahí él se enteró que en es otra vida había muerto por una emboscada, una traición de su primo Julián, Autora la verdad es sensacional está maravillosa historia, muy bien escrita y pensada, nada qué quitar y qué agregar, desde el principio hasta el hermoso final, te mil mil mil felicito, por ésta grandiosa historia de Amor y Éxitos desde principio a fin🙏🌹❤️👍⭐
Zulema Balverdi
Autora agradecerte y felicitarte, por tan GRANDIOSA historia, es decir poco o casi nada. Te mil mil millones de veces te felicito. Una trama espectacular, los protagonistas, bellísimas personas, no puedo creer que he leído una historia casi real y perfecta, maravillosa, como dije antes, no hay palabras, para decir lo buenísima de esta historia, me encantó todo, desde el principio al fin, no le quitó nada, xq no hay nada qué quitar. Te repito desde el principio a fin, excelente. Es la primera vez qué leo una historia tuya y he quedado encantada. Sos excelente escritora, qué DIOS te siga iluminando para qué sigas escribiendo historias tan preciosas, cómo ésta qué terminó de leer 🙏🌹❤️👍⭐
Zulema Balverdi
No se cómo descifrar, éste capítulo, me encantó y me hizo llorar de nuevo y Cárter el Amor a su esposa e hijo, es dimensional, le ha dolido tanto, qué si por el fuera la hubiera torturado más, xq esa mujer quiso apuñalar a su hijo y lastimó a su esposa, eso no lo perdona, jamás a nadie 🙏❤️⭐👍
Zulema Balverdi
Me gusta ése pensamiento básico, primero la tortura y después lentamente la muerte, es mejor así lento 👍
Zulema Balverdi
Loretta, no debe perder la intuición, de qué persona es buena o mala, como ahora qué siente ése instinto de protegerse a ella misma y a su hijo, debe andar con las antenas bien alertas👍❤️⭐
Zulema Balverdi
Qué cabrón, todavía sigue rompiendo las pelotas, claro sacó al esposo qué fue a la guerra, para que Loretta quedara sola y así tratar de destruirla, y éste desgraciado provocó la guerra, maldita escoria, cuando regrese Cárter lo va a matar si le hace algo a Loretta o a su hijo
Zulema Balverdi
Tienen qué destruirlo, por la escoria qué es, como puede el muy maldito contaminar el agua, lo más preciado para el ser humano, eso es no tener una gota de sentimiento, hacia el prójimo y menos hacía los niños y ancianos
Zulema Balverdi
Loretta debe tener cuidado hasta con los sirvientes, ella debe recordar, qué algunos también la traicionaron y debe estar prevenida de qué alguno quiera contagiar al bebé o a ella misma, a parte ése Vane, tiene mucho poder y más con la medicina
Zulema Balverdi
Siempre la política presente, y los avariciosos especulando con el dolor, sufrimiento y la pobreza ajena, pasando sobre esas personas qué no sabiendo de política y qué por eso los están dejando morir sin una pizca de remordimiento
Zulema Balverdi
Muy Bello capítulo, emocionante, y qué bueno qué los traidores, fueron capturados en el momento justo. Y él regreso de Cárter fue con mucha emoción y nervios, con desesperación, de saber qué ya estaba llegando su hombre👍❤️⭐
Zulema Balverdi
Este capítulo me ha echo llorar, y pensar qué Carter le cree, xq él la ama y eso qué no le ha contado lo del bebé, qué murió sin que ella pudiera hacer algo
juana maria meneses bautista
buen final gracias por compartir tu talento autora 🌹🌹🌹🌹
juana maria meneses bautista
así es le debes de decir la verdad para que vea él que le tienes confianza y te deje protegida y te ayude encontrá de esos malvados que te botaron de tu casa cuando él murió 🙃
🌹𝐿𝒾 𝒵𝒽𝑒𝓉🌹
Gracias autora por darme este capítulo, mi corazón lo necesitaba 🥰, muy buena la historia
🌹𝐿𝒾 𝒵𝒽𝑒𝓉🌹
recomendada, muy buena historia
juana maria meneses bautista
que fuerte inicio mucho dolor y sufrimiento 😞😞😞😞
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