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Tu Precio, Mi Deseo

Tu Precio, Mi Deseo

Status: Terminada
Genre:Romance / Autosuperación / Posesivo / Completas
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Miliarias

A sus veintiocho años, Damiano Serrano lo tiene todo... o eso cree el mundo. Es el brillante y millonario fundador de una de las empresas automotrices más prestigiosas del mercado, un hombre hecho a sí mismo a base de sudor, rabia y un pasado oscuro que prefiere mantener bajo llave. Pero detrás de los motores de lujo y las portadas de revistas, Damiano arrastra las secuelas de una adolescencia perdida en las adicciones y un rencor asfixiante hacia su padre. Está solo, atormentado por una esterilidad que hiere su orgullo, y con un vacío en el pecho que ninguna cantidad de dinero puede llenar.
Scarlett Moreno tiene veintidós años, una meta clara y las reglas muy bien definidas. Para ella, trabajar en la aplicación más exclusiva de acompañantes íntimas es solo un negocio; un intercambio frío de tiempo por dinero que le permite asegurar su futuro. No hay espacio para los sentimientos en su agenda.

NovelToon tiene autorización de Miliarias para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2

El zumbido constante de la cafetería de la facultad de Económicas era el peor enemigo del dolor de cabeza de Scarlett Moreno. Rodeada de estudiantes que discutían sobre exámenes parciales, fiestas de fin de semana y dilemas juveniles, ella se sentía como una infiltrada. Mientras sus compañeras se preocupaban por qué ponerse para la noche universitaria, Scarlett tenía una pantalla abierta en su portátil con el desglose de una factura médica que le quitaba el aire.

Veintidós años y el peso del mundo sobre la espalda.

Su abuela, la mujer que la había criado en un barrio humilde cuando sus padres desaparecieron del mapa, estaba librando una batalla silenciosa contra una enfermedad degenerativa. El tratamiento en la clínica privada era lo único que le garantizaba una calidad de vida digna, pero el coste mensual tenía demasiados ceros. La beca de Scarlett cubría las clases, pero no los medicamentos, ni las consultas, ni la tranquilidad de saber que su abuela dormiría sin dolor.

—Si sigues mirando esa hoja de cálculo, te va a estallar el cerebro, Scar —dijo Camila, deslizándose en el asiento de enfrente con dos cafés para llevar.

Cami, su mejor amiga y compañera de departamento, la miró con esos ojos cargados de preocupación que Scarlett intentaba evitar a toda costa.

—Solo estoy ajustando los números del mes —mintió Scarlett con una sonrisa forzada, cerrando la pestaña rápidamente—. Voy un poco justa, pero lo tengo controlado.

—Scar, sé perfectamente de dónde sale el dinero —murmuró Cami, bajando la voz y acercándose a la mesa—. Sé lo de *Velvet*. Y me muero de miedo por ti. Eres mi hermana, no quiero que te metas en algo de lo que no puedas salir.

Scarlett suspiró, frotándose las sienes. Sus dedos rozaron su cabello castaño oscuro, que caía en ondas salvajes sobre sus hombros.

—Es solo un trabajo, Cami. Un negocio. En *Velvet* no hay mafias, no hay peligro. La seguridad es extrema y los clientes pasan por filtros que ni la Casa Blanca —explicó con voz firme, aunque por dentro sintiera un vuelco—. Yo pongo las reglas. Yo decido con quién, cuándo y hasta dónde. Ellos pagan por mi tiempo, por una fantasía de exclusividad, por una cena o por una noche en un hotel de cinco estrellas. A cambio, mi abuela tiene sus medicinas y yo no tengo que vender mi alma a un banco con un crédito estudiantil que arrastraré hasta los cincuenta años.

—¿Y tu corazón? —preguntó Cami en un susurro—. ¿Qué pasa si te enamoras de uno de esos tipos ricos o si uno de ellos se obsesiona contigo?

—El corazón se queda en casa, bajo llave —sentenció Scarlett, clavando sus ojos avellana en los de su amiga—. Para mí, son solo monedas de cambio. Ninguno de esos hombres busca una novia. Buscan un trofeo, un escape o un cuerpo bonito. Y yo sé jugar mis cartas.

Tres horas más tarde, la luz de la tarde comenzaba a desvanecerse, tiñendo el cielo de la ciudad de un tono violeta profundo. En su habitación del departamento que compartía con Cami, el ambiente era completamente distinto. La estudiante universitaria de vaqueros desgastados y sudadera gigante había desaparecido. En su lugar, frente al espejo de cuerpo entero, estaba la versión de sí misma que encendía las fantasías de la élite: Scarlett, la joya cotizada de *Velvet*.

Se aplicó una crema con aroma a vainilla y ámbar en las piernas, dejando que el perfume dulce y magnético se fundiera con el calor de su piel canela. Luego, seleccionó la lencería con el cuidado de un guerrero que elige su armadura. Optó por un conjunto de encaje negro; el sujetador realzaba la curva natural de sus pechos juveniles y la braguita de talle alto acentuaba sus caderas y la estrechez de su cintura.

Frente al espejo, Scarlett se contempló. Aceptaba su cuerpo, amaba la sensualidad que emanaba de manera natural. No sentía vergüenza de su belleza; la utilizaba como una herramienta de poder en un mundo que siempre intentaba pisotear a los de su clase.

Se deslizó un vestido de seda negro que le llegaba a mitad del muslo. Tenía un escote sutil pero sugerente y una espalda completamente descubierta que invitaba a la caricia. Se calzó unos tacones altos que estilizaban sus piernas y se pintó los labios con un rojo encendido, la marca registrada de su perfil virtual.

Se sentó en el borde de la cama y tomó su teléfono. Abrió la aplicación de *Velvet*. El estatus de su perfil pasó de «Inactivo» a «Disponible».

Casi de inmediato, la pantalla de notificaciones comenzó a parpadear. Mensajes de empresarios aburridos, herederos de fondos de inversión, hombres mayores que ofrecían cenas extravagantes a cambio de unas horas de su atención. Scarlett los repasó con desapego profesional. Ninguno le llamaba la atención; eran predecibles, aburridos. Dinero fácil, sí, pero esa noche sentía una extraña inquietud en el cuerpo, una vibración eléctrica que no sabía cómo calmar.

De repente, una notificación diferente, de color dorado brillante, ocupó toda la pantalla de su dispositivo.

El sistema de la app emitió un sonido suave pero de alta prioridad.

> **[RESERVA EXCLUSIVA SOLICITADA]**

> **Cliente:** D.S. (Identidad Verificada - Nivel Premium)

> **Tarifa:** Doble de la tarifa estándar solicitada para confirmación inmediata.

> **Nota del cliente:** *Esta noche. Hotel Grand Horizon. Habitación presidencial. Sin retrasos.*

>

Scarlett arqueó una ceja, sintiendo un cosquilleo de pura adrenalina recorrerle la espina dorsal. «D.S.». El perfil del cliente no tenía fotografía, solo una silueta sombría y un registro de transacciones impecable que gritaba poder y riqueza absoluta. Pero lo que realmente le llamó la atención no fue la desorbitada suma de dinero que el sistema ya había retenido en garantía —una cifra que cubriría dos meses enteros del tratamiento de su abuela—, sino la urgencia casi salvaje que destilaba la escueta nota.

Había una vibración de peligro y atracción ciega en esa solicitud. Aquel hombre no estaba pidiendo una cita; estaba exigiendo un escape.

Se puso de pie, su corazón latiendo un poco más rápido de lo habitual debido a la expectación. Se miró una última vez en el espejo, asegurándose de que su máscara de seguridad y sensualidad estuviera perfectamente colocada. En este negocio, la primera regla era mantener el control de la situación, sin importar lo poderoso que fuera el hombre al otro lado de la puerta.

Presionó la pantalla táctil de su teléfono con decisión, aceptando el encargo.

—Tu precio, mi deseo... —susurró para sí misma, repitiendo la filosofía de la aplicación mientras guardaba el dispositivo en su bolso de mano.

Scarlett Moreno no lo sabía, pero al hacer clic en esa pantalla, acababa de vender su tiempo al único hombre capaz de romper todas las reglas que ella misma había jurado proteger. El juego íntimo estaba a punto de comenzar, y la moneda de cambio esta vez iba a ser el corazón de ambos.

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Lau
comenzando me gusta 🤭
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