VOLÚMEN 2 LEER PRIMERO EL VOLUMEN 1
NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
VOLUMEN 2 — CAPÍTULO 6
Pero entonces…
Nerissa sonrió.
La sangre derramada comenzó a elevarse lentamente en el aire.
La energía espiritual alrededor del campo tembló violentamente.
La sangre tomó forma.
Una enorme lanza rojiza apareció frente a ella.
Los ojos de todos se abrieron de golpe.
—“Lanza Sangrienta”.—
Y al siguiente instante…
Todo se volvió rojo.
SHHHHK.
En un solo parpadeo…
Las cabezas de los hombres alrededor salieron volando por el aire.
La sangre explotó sobre la arena.
Los cuerpos cayeron pesadamente uno tras otro.
Las dos nobles restantes comenzaron a gritar aterradas.
—¡¡AAAAAHHH!!
—¡¡MONSTRUO!!
La doncella de Nerissa temblaba completamente.
Nerissa permanecía de pie entre la sangre.
Sus ojos rojos lucían vacíos.
Como si estuviera inconsciente.
Pero aun así…
Comenzó a caminar lentamente hacia las otras mujeres.
La doncella reaccionó aterrada.
—¡Mi señorita, deténgase!
Corrió hacia ella intentando sujetarla.
Sin embargo…
Nerissa la empujó violentamente al suelo.
Y levantó la lanza sangrienta.
Lista para partirla en dos.
Pero justo antes de que el arma descendiera…
Una figura apareció detrás de ella.
THUD.
Un golpe preciso impactó la nuca de Nerissa.
La lanza se deshizo inmediatamente.
Su cuerpo perdió fuerza.
Y cayó inconsciente hacia atrás.
Azariel la atrapó entre sus brazos antes de que tocara el suelo.
El silencio invadió toda la arena.
El séptimo príncipe observó fríamente los cadáveres alrededor.
Sus ojos púrpura no mostraban emoción.
Las dos nobles comenzaron a gritarle furiosas.
—¡Esto no se quedará así!
—¡Nuestros padres escucharán sobre esto!
—¡Ella asesinó a todos los conyugues de Yaneth delante de todos!
Después de todo…
Las mujeres eran consideradas sagradas dentro del Reino Marino.
No podían ser lastimadas ni físicamente ni emocionalmente.
Mucho menos asesinadas.
Sin embargo…
Azariel las ignoró completamente.
Simplemente cargó a Nerissa entre sus brazos.
Y comenzó a alejarse.
Las nobles apretaron los dientes llenas de rabia.
Pero ninguna se atrevió a detenerlo.
Después de todo…
Ni siquiera los nueve cónyuges de Yaneth habían sido capaces de enfrentarse a Nerissa.
Mucho menos podrían enfrentarse al séptimo príncipe Azariel.
......................
— HABITACIÓN DE NERISSA —
Azariel llevó a Nerissa hasta su habitación después del incidente ocurrido en el campo de entrenamiento.
Con sumo cuidado la recostó sobre la cama, acomodando su cuerpo entre las suaves sábanas.
Su intención era revisar las heridas que había sufrido durante la pelea y llamar a las doncellas para que la atendieran adecuadamente.
Sin embargo, cuando apartó ligeramente la tela que cubría el brazo de Nerissa, se quedó inmóvil.
Las heridas habían desaparecido.
No quedaba ni una sola marca.
Ni cortes.
Ni rastros de sangre.
Era como si jamás hubiera resultado herida.
Los ojos púrpura de Azariel se estrecharon ligeramente detrás de sus lentes.
Aquella capacidad de regeneración no era algo común.
—Esa habilidad...
Su expresión se volvió seria.
—Solo el Rubí Rojo posee algo semejante...
Mientras analizaba la situación, se dispuso a levantarse para llamar a las doncellas.
Pero en ese instante sintió un ligero tirón en la manga de su hanfu.
Azariel bajó la mirada.
Nerissa seguía inconsciente.
Sin embargo, sus labios se habían movido apenas.
—Azariel... no me dejes...
La voz fue tan débil que apenas pudo escucharla.
Confundido, se inclinó un poco para acercarse.
—¿Qué dijiste?
Fue entonces cuando los ojos de Nerissa se abrieron lentamente.
Pero algo era diferente.
Aquella mirada no parecía pertenecer a la alegre y despreocupada Nerissa que él conocía.
Había en sus ojos una profundidad antigua, como si siglos enteros descansaran detrás de ellos.
Antes de que Azariel pudiera reaccionar, Nerissa sujetó el frente de su ropa y tiró de él.
La sorpresa hizo que perdiera momentáneamente el equilibrio, cayendo sobre la cama, "Nerissa" se subió sobre él.
—Cuánto tiempo ha pasado, Azariel...
La voz que salió de sus labios era suave, pero poseía una familiaridad imposible de ignorar.
—Mi primer esposo.
El corazón de Azariel dio un fuerte latido.
Una sensación desconocida recorrió todo su cuerpo.
Era como si algo profundamente enterrado en su alma hubiera despertado al escuchar aquellas palabras.
Su expresión cambió por un instante.
Sin embargo, rápidamente intentó recuperar la compostura.
—Nerissa...
Quiso apartarse y poner distancia entre ambos.
Pero en ese momento una energía espiritual de color rojo comenzó a manifestarse alrededor de ella.
El resplandor envolvió brevemente la habitación antes de extenderse hacia Azariel.
El séptimo príncipe sintió una oleada de calor recorrer su cuerpo.
Sus pupilas se contrajeron.
Su energía espiritual reaccionó de inmediato, agitándose de una forma que jamás había experimentado.
Algo estaba ocurriendo.
Y por primera vez en mucho tiempo, Azariel sintió que estaba perdiendo el control de sí mismo.
Su cuerpo empezaba a calentarse sin control.
— C—Calor.
......................
— EN OTRA PARTE DEL MUNDO — REINO TERRESTRE —
Cerca de la costa, una enorme serpiente de escamas azul rey avanzaba a toda velocidad sobre la arena.
Su cuerpo se deslizaba dejando profundas marcas tras de sí.
De pronto, la serpiente se lanzó directamente al océano.
Las aguas se abrieron a su paso mientras descendía hacia las profundidades.
Dentro de aquellos ojos rojos brilló una determinación inquebrantable.
Era Zeon.
Habían pasado semanas desde la desaparición de Ren.
Y ahora podía sentirla.
Podía percibir un tenue rastro de su presencia.
—Ren...
La velocidad de la serpiente aumentó.
—Definitivamente estás aquí.
Sus ojos brillaron con intensidad.
—Debo encontrarte. Cueste lo que cueste.
Y sin detenerse ni un instante, continuó avanzando hacia las profundidades del Reino Marino.
......................
— COSTA DEL REINO TERRESTRE —
Las olas golpeaban suavemente la orilla bajo la tenue luz de la luna.
Muy cerca de la playa, una figura emergió silenciosamente de las sombras.
Era Oliver.
Su largo abrigo oscuro se movía con el viento mientras sus ojos observaban fijamente la inmensidad del océano.
Su expresión, normalmente tranquila y calculadora, se había vuelto sombría.
Frente a él, una enorme serpiente de escamas azul rey se deslizaba por la arena sin detenerse ni un instante.
Era Zeon.
La gigantesca serpiente entró directamente al mar y desapareció entre las aguas profundas.
Oliver apretó ligeramente la mandíbula.
No podía seguirlo.
A diferencia de Zeon, él no poseía la capacidad de moverse libremente en el océano.
Sus ojos se oscurecieron.
—Maldita sea...
Por primera vez en mucho tiempo, la paciencia característica de Oliver parecía resquebrajarse.
Durante semanas había buscado pistas sobre Ren.
Días enteros.
Buscando exactamente la ubicación de Ren.
Y ahora que finalmente estaba cerca...
El mar se interponía en su camino.
Oliver observó la superficie del océano durante varios segundos.
Su mirada parecía atravesar las aguas como si intentara encontrarla a la distancia.
—Esposa...
Murmuró su nombre en voz baja.