Han pasado muchos años desde que las almas gemelas salvaron Arturias y devolvieron la paz al reino. El rey Carlos y la reina Miranda disfrutan de ver a sus hijos, Edward, Laura, Patrik y Fernanda, convertidos en grandes líderes y formando familias unidas. Mientras tanto, sus hijos han crecido y se han preparado para seguir el legado de sus padres.
Pero la tranquilidad llega a su fin cuando una poderosa amenaza resurge para intentar destruir Arturias. Ante el peligro, toda la familia real volverá a unirse en una misma batalla. Padres e hijos lucharán hombro a hombro, demostrando que la fuerza de su unión es mayor que cualquier enemigo.
Los nuevos herederos no solo deberán enfrentarse a un destino incierto, sino también aprender a dominar el extraordinario don que distingue a su linaje: la capacidad de comunicarse y luchar junto a los animales. Con ellos como sus más fieles aliados, descubrirán que el verdadero poder nace de la confianza, el valor y el amor por la familia.
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El Consejo Real
La noticia que Fernanda llevó al castillo se extendió rápidamente entre la familia real.
Esa misma noche, el rey Carlos convocó al Consejo Real en el gran salón del trono.
Las enormes puertas de madera se abrieron y comenzaron a entrar los miembros de la familia.
Edward y Franshesca ocuparon los primeros lugares. A su lado se sentaron Dante, Luciana y Elena.
Patrik y Lorena llegaron acompañados por Valentina, Victoria, Gabriel y Amanda.
Laura y Antony hicieron lo mismo junto a Carlos, Manuel, Sara y Mateo.
Fernanda y Gerardo entraron de últimos. El silencio que los acompañaba preocupó a todos.
También estaban presentes los reyes de Barú, Sofía y Frederik, junto a los príncipes Dominik y Carolina, invitados como aliados del reino.
Carlos se levantó lentamente.
—Durante quince años hemos vivido en paz. Sin embargo, Fernanda ha recibido un mensaje preocupante de los animales del Bosque Negro.
Todos dirigieron la mirada hacia ella.
Fernanda dio un paso al frente.
—Los animales están abandonando el bosque. Nunca había visto algo parecido. No saben qué ocurre, solo sienten un miedo inmenso.
Los presentes intercambiaron miradas.
—¿Podría tratarse de un incendio? —preguntó Antony.
Fernanda negó con la cabeza.
—No. Ellos hablan de una presencia desconocida.
Carlos y Manuel permanecían en silencio.
Aunque ellos también poseían el don de comprender a los animales, ninguno había sentido aún aquella presencia.
Edward tomó la palabra.
—No esperaremos a que el peligro llegue hasta nuestras puertas. Desde mañana enviaremos patrullas a toda la frontera.
—Yo iré —dijo Alejandro sin dudarlo.
—Nosotros también —respondieron Dante, Gael, Liam y Samuel al mismo tiempo.
El rey sonrió con orgullo.
La nueva generación estaba dispuesta a defender el reino igual que lo habían hecho sus padres.
En ese momento, Miranda se levantó de su asiento.
—Carlos... creo que también ha llegado el momento de pensar en el futuro de Arturias.
Todos guardaron silencio.
El rey comprendió de inmediato lo que su esposa quería decir.
Miró a Edward, quien sostenía la mano de Franshesca.
Después observó a sus nietos.
El tiempo había pasado más rápido de lo que imaginaba.
—Quizá tengas razón —respondió con una sonrisa—. Muy pronto convocaremos a todos los nobles del reino.
Edward lo miró sorprendido.
—¿Padre?
Carlos asintió.
—Ha llegado el momento de preparar la ceremonia de sucesión. Arturias necesita que su próximo rey sea presentado oficialmente ante el reino.
Una emoción recorrió el salón.
Franshesca tomó la mano de Edward con orgullo, mientras Miranda sonreía emocionada.
Sin embargo, en las profundidades del Bosque Negro, unos ojos observaban el castillo desde la oscuridad.
Una voz susurró entre las sombras:
—Que celebren mientras puedan...
Pronto llegará el día en que Arturias vuelva a arrodillarse.
—Han pasado quince años... Creyeron que todo había terminado.
Detrás de él comenzaron a aparecer varias figuras encapuchadas que se arrodillaron en silencio.
—Mi señor, los exploradores han confirmado que la familia real continúa unida.
El desconocido soltó una leve risa.
—Eso facilitará las cosas. No tendremos que buscarlos por separado.
Gracias por leer...
Continuará...