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Polvo Y Promesas

Polvo Y Promesas

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Amor-odio
Popularitas:11k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

La familia de Valentina está al borde de la ruina. Para salvar el apellido y las empresas familiares, ella acepta —o es prácticamente obligada— a casarse con un ranchero millonario de un pequeño pueblo del sur. Ella esperaba un hombre viejo y desagradable. En cambio encuentra a: Ethan Blackwood Treinta y pocos. Alto. Callado. Brutalmente atractivo. Dueño de miles de hectáreas, ganado premiado y medio pueblo. Un hombre que vive con botas embarradas, monta caballos al amanecer y odia todo lo que representa la alta sociedad de la ciudad. Y ahora tiene una esposa que llega al rancho con tacones, maletas de diseñador y cero idea de cómo sobrevivir lejos del wifi.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

no abras los ojos

Valentina Rossi

no había abierto los ojos desde quw Ethan

hizo avanzar el caballo.

Ni una sola vez.

Sus manos estaban aferradas a la parte delantera de la montura con fuerza mortal mientras intentaba ignorar cada movimiento del animal bajo ella.

Mala idea.

Muy mala idea.

—¿Sigues viva? —preguntó Ethan con calma irritante detrás suyo.

—No hables conmigo.

Él sintió apenas una sonrisa aparecer.

—Eso no responde mi pregunta.

El caballo avanzaba tranquilamente por el camino de tierra mientras el viento frío rozaba el rostro de Valentina.

O al menos eso suponía.

Porque seguía negándose a abrir los ojos.

—Voy a caerme y morir.

—No voy a dejar que te caigas.

—Eso dicen las personas justo antes de tragedias históricas.

Ethan soltó una risa baja.

El sonido vibró contra la espalda de Valentina por la cercanía.

Demasiado cerca.

Todo en esa situación era demasiado.

El tamaño del caballo.

La altura.

El brazo de Ethan sosteniendo las riendas alrededor suyo.

Y el hecho de que cada pequeño movimiento hacía que pudiera sentirlo completamente detrás de ella.

—Abre los ojos, princesa.

—No.

—El caballo está caminando.

—No confío en él.

—Ranger está más tranquilo que tú.

—Ranger tiene cara de criminal.

Eso le arrancó otra pequeña risa.

Dios.

¿Por qué ese hombre se veía aún peor cuando se divertía?

El caballo dio un paso un poco más fuerte y Valentina soltó un pequeño jadeo antes de agarrarse instintivamente del antebrazo de Ethan.

Silencio.

Porque su mano rodeó directamente músculo firme bajo la tela arremangada de su camisa.

Caliente.

Muy caliente.

Valentina sintió inmediatamente el cuerpo de Ethan tensarse apenas detrás suyo.

—Te tengo —dijo él más bajo esta vez.

Y esas dos palabras hicieron algo extraño en su pecho.

Algo suave.

Peligroso.

Ella apretó más fuerte los ojos cerrados.

—Odio muchísimo esto.

—Mentira.

—¿Perdón?

—No odias esto.

Valentina abrió los ojos indignada por primera vez solo para discutirle…

y el aire abandonó sus pulmones.

Las montañas se extendían frente a ellos bajo el cielo gris mientras el viento movía los árboles y el rancho aparecía a lo lejos entre campos infinitos.

Era…

hermoso.

De una forma silenciosa y enorme que jamás había visto.

Ethan notó exactamente cuándo ella dejó de tensarse.

—Te lo dije.

Valentina tragó saliva observando el paisaje.

El caballo seguía avanzando lentamente, tranquilo bajo ellos.

Y aunque seguía asustada…

ya no sentía que fuera a morir.

Solo sentía otra cosa mucho peor.

La conciencia constante de Ethan detrás suyo.

Su pecho firme.

Su respiración tranquila cerca de ella.

La mano descansando con seguridad cerca de su cintura.

Demasiada cercanía para un hombre que apenas conocía.

—No te acostumbres —murmuró ella finalmente.

—¿A qué cosa?

—A rescatarme.

Ethan observó el perfil de su rostro unos segundos.

Luego respondió con calma:

—Creo que llegué tarde para eso.

Valentina Rossi

entró a la cocina del rancho como una víctima de guerra.

Otra vez.

—Martha, sobreviví una experiencia cercana a la muerte.

Martha Greene

levantó apenas la vista de la masa que estaba preparando.

—¿Qué pasó ahora?

—Me subieron a un caballo.

Martha parpadeó.

—¿Eso es todo?

—¡Estaba en el aire, Martha! ¡El animal tenía pensamientos propios!

La mujer soltó una risa suave mientras limpiaba sus manos en el delantal.

—Y aun así sigues entera.

Valentina se dejó caer dramáticamente sobre una silla de la cocina.

—Apenas.

Todavía podía sentir el calor de:

Ethan Blackwood

detrás suyo mientras cabalgaban de regreso.

Y eso era un problema.

Un problema enorme.

Porque su cerebro insistía en recordarlo demasiado bien.

Martha le sirvió una taza de café antes de sentarse frente a ella.

—Entonces el señor Ethan finalmente te hizo montar.

—Me secuestró sobre un caballo.

—Seguro exageras.

—Casi muero de estrés.

Martha sonrió divertida.

—¿Y cómo terminaste tan lejos del rancho?

Valentina tomó café lentamente.

—Había señal.

Eso bastó para que Martha entendiera todo.

—Ah.

—Exacto.

La cocina quedó en silencio unos segundos antes de que Valentina hablara otra vez.

—Y conocí al vecino.

Martha levantó apenas una ceja.

—¿Lucas?

—Sí. Resulta que crucé accidentalmente a otra propiedad buscando internet como una persona civilizada.

Martha soltó una pequeña risa.

—¿Y qué te pareció?

Valentina se encogió apenas de hombros.

—Fue amable.

Martha siguió observándola.

Esperando.

Valentina suspiró.

—Y… supongo que es bastante guapo.

Silencio.

Luego una voz masculina habló desde la entrada.

—Interesante.

Valentina cerró los ojos inmediatamente.

Perfecto.

Simplemente perfecto.

Giró lentamente la cabeza y encontró a:

Ethan Blackwood

apoyado contra el marco de la puerta con expresión peligrosamente tranquila.

Dios santo.

¿Cuánto había escuchado?

Martha literalmente intentó esconder una sonrisa mientras volvía mágicamente a sus tareas.

Cobarde.

Valentina levantó la barbilla rápidamente.

—No estabas invitado a esta conversación.

Ethan caminó lentamente hacia la cocina.

—Y aun así aquí estoy.

Ella cruzó los brazos.

—Además, técnicamente tengo derecho a notar cuando alguien es atractivo.

—Claro.

Ese “claro” sonó sospechosamente seco.

Valentina entrecerró los ojos.

—¿Tienes algún problema?

Ethan tomó una taza de café antes de responder.

—Lucas Hayes coquetea con cualquier mujer que respire.

—Bueno, qué alivio saber que sobrevivirá el invierno.

Martha literalmente tuvo que girarse para ocultar la risa otra vez.

Ethan apoyó una mano sobre la mesa acercándose apenas.

—Solo digo que tengas cuidado.

Valentina lo observó fijamente.

—¿Estás celoso?

Silencio.

Martha dejó de moverse completamente.

Y Ethan…

Ethan sostuvo su mirada con demasiada calma.

—No.

Mentiroso.

Valentina no supo exactamente por qué… pero pudo sentirlo.

Algo raro y tenso flotó entre ambos.

Porque Ethan no parecía molesto solo por Lucas.

Parecía molesto porque Lucas había pasado tiempo con ella.

Y eso era diferente.

—Entonces deja de actuar como esposo territorial —murmuró ella.

Una pequeña sonrisa apareció en la boca de Ethan.

Lenta.

Peligrosa.

—Todavía no has visto territorial, princesa.

El corazón de Valentina tropezó absurdamente fuerte.

Y lo peor…

lo absolutamente peor…

fue que una pequeña parte de ella quiso verlo.

1
Marina Mendoza
no entiendo a qué fue ella allá. no fue a un matrimonio
Chela Guidoni
me gusta cuando pones fotos
Chela Guidoni
para cuando un besito por lo menos
Andrea Sarrabat
muy buena me encanta
Andrea Sarrabat
me encanta tu novela kisiera q sigas escribiendo es muy divertida Valentina y Ethan ni q hablar🤭
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