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Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:492.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Loretta, condesa Russell. Tiene otra oportunidad para arreglar su matrimonio y salvar a su hijo que lleva en su vientre

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: La Segunda Oportunidad

El frío de la piedra desapareció.

El dolor de su pecho desapareció.

El peso insoportable de la muerte desapareció.

Loretta abrió los ojos de golpe.

Su respiración era agitada.

Su cuerpo entero temblaba.

Tardó varios segundos en comprender que estaba acostada sobre un colchón suave. Bajo sus dedos había sábanas de seda. Sobre su cabeza se alzaba un dosel familiar.

Aquella habitación.

Su corazón se detuvo.

—No...

Se incorporó bruscamente.

La luz de la mañana atravesaba los ventanales. El perfume de las flores recién colocadas llegaba desde una mesa cercana. Todo estaba exactamente igual.

Exactamente igual.

Como aquella mañana.

Loretta giró la cabeza.

Y lo vio.

El aire abandonó sus pulmones.

Carter dormía a su lado.

Tenía el cabello rubio desordenado por el sueño. Una parte de su torso permanecía descubierta bajo las mantas. Las antiguas cicatrices de batalla cruzaban su piel como marcas de una vida llena de guerras.

Estaba vivo.

Loretta sintió que las lágrimas comenzaban a caer sin permiso.

Durante un instante tuvo miedo de acercarse.

Miedo de que aquello fuera un sueño cruel.

Con dedos temblorosos llevó una mano hacia él.

La apoyó sobre su brazo.

La garganta se le cerró.

—Carter...

Su voz salió rota.

El hombre abrió lentamente los ojos.

Los ojos azules que ella había extrañado durante mucho tiempo.

Los mismos ojos que nunca volvió a ver después de aquella despedida.

Carter tardó unos segundos en enfocar la vista.

Cuando lo hizo, una ligera sorpresa cruzó su expresión.

Porque Loretta estaba llorando.

—¿Loretta?

Ella no respondió.

Simplemente lo observó.

Aquella voz.

Aquella mirada.

Aquella presencia.

Todo seguía allí.

Vivo.

Carter se incorporó de inmediato.

—¿Te encuentras mal?

Su tono era serio, preocupado.

Loretta recordó la última vez que lo vio.

Recordó el ataúd vacío que enviaron desde el frente.

Recordó el pequeño cuerpo sin vida de su hijo.

Recordó el templo abandonado.

Y rompió a llorar.

Carter quedó inmóvil.

Claramente no sabía qué hacer.

Nunca la había visto así.

Mucho menos después de compartir una noche juntos.

—¿Te hice daño?

Ella negó con fuerza.

—No.

—Entonces...

Loretta bajó la mirada.

No podía decirle la verdad.

No podía decirle que había muerto.

No podía decirle que también había visto morir a su hijo.

No podía decirle que llevaba tiempo arrepintiéndose.

Porque para él todo había ocurrido apenas unas horas atrás.

Carter guardó silencio.

Después tomó una decisión.

Le acercó un pañuelo.

—Toma.

Era un gesto simple.

Tan propio de él.

Tan torpemente amable.

Loretta aceptó el pañuelo.

—Gracias.

—¿Necesitas llamar a un médico?

Ella volvió a negar.

Carter observó su rostro durante unos segundos.

Luego apartó la mirada.

Aquello también era familiar.

Siempre hacía eso cuando no sabía cómo acercarse a ella.

—No quiero que estés enferma.

La frase fue sencilla.

Pero bastó para romperle el corazón.

Porque incluso después de años de rechazo, él seguía preocupándose.

Carter comenzó a levantarse.

Buscó su ropa en silencio.

Loretta observó el movimiento.

Y entonces recordó.

Aquella mañana.

La mañana que cambió su destino.

En su vida anterior él se marchó exactamente así.

En silencio.

Pensando que ella se arrepentía de haber compartido aquella noche.

Pensando que debía darle espacio.

Pensando que ella no quería verlo.

Después todo continuó igual.

Frío.

Distante.

Hasta la guerra.

Hasta la muerte.

Hasta la tragedia.

No.

Esta vez no.

—Carter.

Él se volvió.

—¿Sí?

Loretta apretó las manos.

Su corazón latía con fuerza.

—¿Podrías quedarte un momento?

La sorpresa fue evidente.

No extrema.

Pero evidente.

Porque aquella petición jamás había salido de sus labios.

—Puedo hacerlo.

Ella asintió.

Carter dejó la chaqueta sobre una silla.

Después volvió a sentarse.

Ninguno habló durante unos segundos.

El silencio resultó incómodo.

En el pasado ella nunca habría notado el esfuerzo que él hacía para respetar sus límites.

Ahora sí.

Y dolía.

—¿Ocurrió algo? —preguntó él.

Loretta respiró profundamente.

—Tuve una pesadilla.

Aquello no era mentira.

Porque todo había sido una pesadilla.

Una vida completa de sufrimiento. Claramente por su egoísmo. Y pago caro su indiferencia.

Carter frunció ligeramente el ceño.

—Debió ser terrible.

—Lo fue.

—¿Quieres hablar de ello?

Ella sonrió con tristeza.

—No puedo.

Él aceptó la respuesta sin insistir.

Como siempre.

Como hacía con todo.

Porque nunca la obligaba.

Loretta bajó una mano hasta su vientre.

El movimiento fue discreto.

Instintivo.

Nadie podía verlo.

Nadie podía imaginarlo.

Pero ella sabía.

Lo sabía con absoluta seguridad.

Su hijo estaría en camino gracias a la noche que tuvieron.

Su bebé vendría pronto.

Las lágrimas amenazaron con regresar.

Esta vez las contuvo.

No podía perder tiempo.

Conocía el futuro, las traiciones, las muertes.

Y ahora tenía una oportunidad para cambiarlo todo.

Carter observó su expresión.

—Pareces estar pensando en una batalla.

Loretta soltó una pequeña risa.

Ella levantó la mirada.

Unos minutos después él finalmente se puso de pie.

—Debo ir al cuartel.

La guerra todavía no había comenzado.

Pero los rumores ya existían.

Ella lo sabía.

Demasiado bien.

—¿Tienes mucho trabajo?

—Siempre.

—Entiendo.

Carter tomó su espada.

Luego pareció dudar.

—Loretta.

—¿Sí?

—Sobre anoche...

Ella sintió tensión.

En su vida anterior aquella conversación jamás ocurrió.

—No tienes que preocuparte —dijo él—. No esperaré nada de ti.

Las palabras fueron tranquilas.

Respetuosas.

Y profundamente dolorosas.

Porque ella comprendió lo que realmente quería decir.

No esperaré afecto.

No esperaré cercanía.

No esperaré amor.

Carter creía que ella se arrepentía.

Creía que aquella noche había sido un error.

Loretta apretó los dedos contra las sábanas.

—No me arrepiento.

El silencio llenó la habitación.

Carter la observó.

De verdad la observó.

—¿No?

—No.

La respuesta fue inmediata.

Honesta.

Porque aquella noche le había dado a su hijo.

Porque era uno de los recuerdos más valiosos que conservaba.

Y porque pertenecía a Carter.

Algo cambió en los ojos del hombre.

Una emoción fugaz.

Difícil de identificar.

Pero desapareció rápidamente.

—Me alegra escucharlo.

Después se marchó.

La puerta se cerró.

Y Loretta quedó sola.

Completamente sola.

Durante varios minutos permaneció inmóvil.

Tratando de ordenar sus pensamientos.

Tenía poco tiempo.

Muy poco.

Conocía la fecha aproximada en la que llegaría la convocatoria militar.

Conocía la hambruna del reino vecino.

Conocía el colapso de ciertas rutas comerciales.

Conocía el nombre del boticario que algún día descubriría la medicina que podía salvar de esa enfermedad.

Y también conocía a los traidores.

Julian Russell.

Beatrice Russell.

Los sirvientes comprados.

Los administradores corruptos.

Las personas que sonrieron mientras la expulsaban.

Uno por uno.

Los recordaba a todos.

Loretta abandonó la cama.

Sus piernas temblaron ligeramente.

Pero se obligó a avanzar.

Llegó hasta el escritorio cercano.

Tomó papel.

Tomó tinta.

Y comenzó a escribir.

No nombres completos.

No detalles evidentes.

Necesitaba proteger la información.

Si alguien encontraba aquellas notas sería peligroso.

Por eso empezó a crear códigos.

Fechas ocultas.

Iniciales alteradas.

Símbolos.

Referencias que únicamente ella podía comprender.

Aquel sería su diario.

Su arma más importante.

La prueba de todo lo que sabía.

Cuando terminó la primera página, la observó durante varios segundos.

Luego la escondió cuidadosamente.

Nadie debía verla.

Nadie.

Especialmente Carter.

Porque si él la encontraba antes de tiempo, no tendría forma de explicar aquello.

Cuando el reloj marcó el mediodía, Loretta llamó a una criada.

La joven entró rápidamente.

—¿Mi lady?

Loretta reconoció el rostro.

En la primera vida aquella mujer había filtrado información a Beatrice.

La recordó perfectamente.

Y sonrió.

Una sonrisa amable.

Educada.

—Necesito revisar los registros domésticos de la mansión.

La criada parpadeó.

—¿Los registros?

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque soy la Condesa de Russell. No me cuestiones.

La respuesta dejó a la joven sin palabras.

Loretta observó la reacción

La muchacha hizo una reverencia.

—Los traeré de inmediato.

Cuando salió de la habitación, Loretta volvió a colocar una mano sobre su vientre.

Sus ojos se humedecieron.

—Te salvaré.

La promesa escapó de sus labios en un susurro.

—Esta vez te salvaré.

Después pensó en Carter.

En su muerte.

En la carta que anunció el final de su vida.

Y su mirada se endureció.

—A tu padre también.

Porque aquella segunda oportunidad no existía para lamentarse.

Existía para luchar.

Y Loretta estaba preparada para comenzar.

1
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
Les falto la hermanita o quizá dos más. 🤭🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
O sea que si el tipo roba lo que le pertenece a Rusell, se olvidan los delitos que cometió antes? No tiene un castigo real. 🧐🤨🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miriam Colín
Me super encantó la historia, felicidades autora.
Maria Cerdán
Si murió antes de ser reconocido, obvio van a usar su receta sin pena y aunque hubiera estado vivo, también.
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
Al fin es un conde o un duque, porque la diferencia de rango es muy grande. 🤔🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
Tan lindo. 😍🤗🇨🇴
Ruth Cuéllar
No me puedo callar esto :
"Ese Rey de pacotilla, también tiene que pagar, me enfurece qué no hace nada, solo de adorno esta"
Rojupi
simplemente espectacular!
Geni Arana Díaz
Si hubiera 10 estrellas para calificar está novela así la calificaría, es hermosa de principio a fin, no pude despegarme de ella más que pocos momentos, literal la empecé en la mañana y la termine por la noche, es una historia hermosa y muy bien escrita. Felicidades autora
Geni Arana Díaz
Fue una tragedia lo que pasó en tu país, pero también se, que es un país fuerte y se que se está levantando con garra, saludos desde México, un país que entiende perfectamente lo que ustedes están viviendo
Geni Arana Díaz
que bonito!!!!
Miraval 💃🇨🇴❤️🇨🇴❤️
Creo que las culpas están mal distribuidas, ella se siente culpable por todo, pero también hay que entender que era una jovencita, inexperta, era mimada , pero tambien insegura, él, al contrario era mayor, quiso ganarsela con detalles, pero no le hablaba, la culpa fue de ambos y la época no ayudó. 🥺🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Cliente anónimo
👏🥰
yareli perez
Muy hermosa historia
Fernando Torres
😭😭😭😭 hermoso capitulo
Lourdes Vázquez
excelente historia ESCRITORA Melany. v, gracias por compartirla
Susana Vargas
Me parece una trama iunteresante.👏👏☺️
Jovina Garcia
no tubo más hijos ? que pena.
Fan del maestro fu Jinchen
yo le hubiera dicho que si no se detenía le cortaba la cabeza eliminado el perro se acaba la rabia😂
Blanca Montero Angulo
Éste capítulo especial me hizo llorar mucho. Dios bendiga su talento maravilloso escritora. 😘😘😘😘😘😘😘😘😘😘🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
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