Ella renace en un nuevo mundo, destinada a ser una madrastra malvada, pero decidida a cambiar su futuro.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Harriet 3
La noticia de que el médico de la familia había sido llamado con urgencia se extendió rápidamente por toda la mansión.
Los sirvientes comenzaron a murmurar.
—¿Habrá enfermado Lady Harriet?
—¿O será el duque?
—El duque todavía no regresa.
—Entonces... ¿qué ocurrió?
Cuando el doctor llegó a la residencia, fue recibido por Mary.
—Doctor, por favor, acompáñeme.
El hombre, de cabello gris y expresión amable, siguió a la doncella hasta la habitación de los pequeños.
Al entrar, hizo una respetuosa inclinación.
—Lady Harriet.
Harriet devolvió el saludo.
—Doctor, gracias por venir con tan poca anticipación.
El hombre sonrió.
—Es un honor servir a la familia Montagu.
Harriet señaló a los dos bebés.
—Quiero que los examine cuidadosamente. No omita ningún detalle.
El médico asintió.
—Como ordene.
Las niñeras acercaron a los pequeños.
Harriet permaneció allí todo el tiempo.
No se movió.
Observó cómo revisaba sus ojos.
Sus pulmones.
Sus reflejos.
Sus brazos.
Sus piernas.
Su respiración.
Su temperatura.
Incluso comprobó cómo reaccionaban al movimiento y a los sonidos.
Después de casi media hora...
El médico dejó escapar un pequeño suspiro.
—Buenas noticias.
Harriet dio un paso adelante.
—¿Sí?
—Los dos pequeños están sanos.
Ella soltó el aire que había estado conteniendo.
[Por poco...]
Pero el doctor continuó.
—Sin embargo...
Harriet volvió a tensarse.
—¿Qué ocurre?
El médico acomodó sus lentes.
—Para su edad...
—Son un poco pequeños.
El rostro de Harriet cambió inmediatamente.
—¿Pequeños?
El hombre asintió.
—No es algo grave. Pero sería recomendable estimular más su crecimiento.
Harriet frunció el ceño.
—¿Cómo?
El médico respondió con calma.
—Más alimento, siempre respetando lo adecuado para su edad. Más tiempo despiertos. Más juegos. Más movimiento. Más estimulación. Los niños crecen mejor cuando exploran el mundo.
Harriet asintió lentamente.
[Tiene sentido.]
[Eran bebés casi invisibles en el guion.]
[Nadie hablaba realmente de ellos...]
Respiró hondo.
—Perfecto.
El médico sonrió.
—No hay nada de qué preocuparse.
Entonces Harriet dijo algo que dejó a todos inmóviles.
—Quiero que vuelva dentro de un mes.
El doctor parpadeó.
—¿Dentro de... un mes?
Las niñeras también intercambiaron miradas.
Mary abrió ligeramente los ojos.
Harriet respondió con absoluta naturalidad.
—Sí. Quiero otra revisión completa.
El médico carraspeó.
—Mi lady... normalmente las revisiones son mucho más espaciadas.
Harriet cruzó los brazos.
Su postura cambió por completo.
Su espalda se enderezó.
Su expresión se volvió elegante.
Y aquella voz firme que tanto disfrutaba interpretar apareció nuevamente.
—Doctor.
El hombre guardó silencio.
—Los herederos Montagu recibirán siempre lo mejor.
La habitación quedó completamente silenciosa.
Harriet continuó.
—Si eso significa una revisión adicional para asegurarme de que están creciendo sanos... Entonces así será.
El médico inclinó lentamente la cabeza.
—Entiendo. Volveré dentro de un mes.
Mary sonrió discretamente.
Pero...
La misma niñera que antes había cuestionado a Harriet volvió a intervenir.
—Mi lady...
Harriet la miró.
—¿Sí?
La mujer parecía incómoda.
—No considero que sea necesario.
Harriet giró completamente hacia ella.
Su sonrisa desapareció.
[Oh...]
[Aquí viene mi voz de villana.]
Y, curiosamente... le encantaba hacerla.
—No le pregunté qué consideraba usted necesario.
La habitación quedó inmóvil.
Harriet dio un paso al frente.
—Soy la duquesa de esta casa. Y mientras el duque no esté presente... Mis órdenes representan la autoridad de esta familia.
La niñera tragó saliva.
Harriet continuó sin elevar el volumen.
No hacía falta.
Su tono era suficiente para imponer respeto.
—Si no está de acuerdo con mis decisiones...
Hizo una breve pausa.
—Puede desempeñar otras funciones.
Otra pausa.
—O puede marcharse.
La mujer empalideció.
—¡M-mi lady, yo...!
Harriet la observó fijamente.
Entonces notó algo.
No eran solo palabras.
En los ojos de la niñera había algo más.
Desprecio.
Un desprecio profundo que no alcanzó a ocultar.
Como si estuviera pensando..
"Ahora finge preocuparse..."
"Qué mujer tan hipócrita."
Harriet suspiró internamente.
[Claro...]
[La Harriet original jamás mostró interés por ellos.]
[Esta mujer debe pensar que solo estoy actuando.]
No podía culparla por completo.
Pero tampoco podía ignorarlo.
Se volvió hacia Mary.
—Mary.
—Sí, mi lady.
—Desde este momento...
La habitación entera contuvo el aliento.
—Ella deja de estar a cargo de los pequeños.
La niñera abrió mucho los ojos.
—¡¡¿Qué...?!!
—Queda reasignada hasta nuevo aviso.
La mujer dio un paso adelante.
—¡No puede hacer eso!
Harriet la miró serenamente.
—Claro que puedo. Los herederos Montagu merecen recibir los mejores cuidados.
La mujer apretó los puños.
—¡Llevo meses cuidándolos! ¡Los conozco mejor que cualquiera!
Harriet asintió.
—No dudo de su experiencia.
La niñera pareció relajarse un instante.
Entonces Harriet añadió..
—Pero sí dudo de su capacidad para respetar las decisiones de quien dirige esta casa.
El silencio volvió a caer.
—Un cuidador puede discrepar en privado. Puede aconsejar. Puede advertir. Pero jamás desafiar constantemente la autoridad frente a los niños y al resto del servicio.
Harriet recorrió con la mirada toda la habitación.
—Si hoy cuestiona una revisión médica... ¿Qué cuestionará mañana?
Nadie respondió.
Su voz volvió a sonar firme.
—Quien cuide a los futuros herederos de esta familia deberá hacerlo con profesionalismo. Y si alguien considera que mis decisiones ponen en riesgo a los pequeños...
Hizo una pausa.
—La puerta está abierta. Podrá marcharse.
Nadie habló.
Absolutamente nadie.
La niñera bajó lentamente la cabeza.
Había comprendido que discutir solo empeoraría las cosas.
Mary hizo una reverencia.
—Se cumplirá su orden, mi lady.
Poco a poco, los sirvientes comenzaron a retirarse.
Mientras caminaban por los pasillos, los comentarios no tardaron en aparecer.
—Qué aterradora...
—No levantó la voz una sola vez...
—Y aun así nadie fue capaz de responderle.
—Tiene una presencia increíble.
Otros, sin embargo, pensaban algo muy distinto.
—Llamó al médico solo para asegurarse de que los pequeños estuvieran sanos.
—Pidió controles periódicos.
—Se preocupó porque crecieran fuertes.
—Quizá...
—Quizá los rumores sobre ella no sean del todo ciertos.
Harriet observó a los dos bebés, que seguían completamente ajenos a todo el revuelo.
Eric bostezó.
Ellie intentó atrapar uno de sus propios rizos con sus diminutas manos.
Harriet sonrió con ternura.
[Pueden pensar que soy una villana...]
[Pueden incluso tenerme miedo...]
[Pero si eso sirve para que nadie descuide a estos dos niños...]
Su sonrisa se volvió traviesa.
[Entonces interpretaré el papel de la duquesa intimidante...]
[Después de todo...]
[Los años trabajando como actriz tenían que servir para algo.]