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LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

14

Capítulo 14: El latido del vínculo

La mansión estaba completamente en silencio.

Era pasada la medianoche.

Todas las luces estaban apagadas, excepto la tenue iluminación que entraba por los grandes ventanales.

Richel dormía profundamente.

O al menos eso creía.

Abrió los ojos lentamente.

Algo la había despertado.

Se incorporó.

La habitación estaba vacía.

Pero junto a la ventana...

Había alguien.

Richel entrecerró los ojos.

—Ren...

El zorro estaba sentado en un sillón, mirando hacia el exterior.

No parecía estar haciendo nada.

Simplemente permanecía allí.

Quieto.

Pensativo.

Richel se frotó los ojos.

—¿Qué haces ahí sentado en la noche?

Ren se giró.

—No podía dormir.

Richel lo observó.

Su silueta, iluminada por la luna, hacía que pareciera todavía más serio.

—Pareces un gato.

Ren arqueó una ceja.

—¿Un gato?

—Sí.

—Soy un zorro.

—Esta noche pareces un gato.

Él soltó una pequeña risa.

Richel levantó las sábanas.

—Ven.

Ren se quedó inmóvil.

—¿Qué?

—Ven y acuéstate conmigo.

—Richel...

—No voy a preguntártelo otra vez.

Ren se levantó.

Caminó hacia la cama y se acostó a su lado.

Richel sonrió.

—Mucho mejor.

Ren la miró.

—¿No te molesta que esté aquí?

—Si me molestara, no te habría llamado.

Él guardó silencio.

Richel apoyó la cabeza sobre su pecho.

Durante unos segundos...

No ocurrió nada.

Hasta que ella escuchó algo.

Tum.

Tum.

Tum.

Richel levantó ligeramente la cabeza.

—Tu corazón.

Ren la miró.

—¿Qué pasa con él?

—Está latiendo muy fuerte.

Él sonrió.

—Porque estás cerca.

Richel volvió a apoyar la cabeza.

Pero entonces...

La marca de su hombro comenzó a arder.

—Ah...

Ren se incorporó inmediatamente.

—¿Qué ocurre?

—La marca.

El símbolo brillaba bajo su piel.

Ren tomó su mano.

—Richel.

—Quema.

Ren se acercó.

—Mírame.

Ella levantó la mirada.

Los ojos de Ren habían cambiado.

Sus pupilas eran más estrechas.

Su respiración se había vuelto pesada.

—¿Tú también lo sientes?

—Sí.

Richel se sorprendió.

—¿Qué sientes?

Ren llevó una mano a su pecho.

—Tu corazón.

Ella quedó inmóvil.

—¿Puedes escucharlo?

—Sí.

—¿Desde cuándo?

—Desde que la marca despertó.

Richel sonrió débilmente.

—Entonces ahora no puedo ocultarte nada.

—No quiero que ocultes nada.

Ren apoyó su frente contra la de ella.

—Solo quiero saber que estás bien.

La marca volvió a arder.

Esta vez con más intensidad.

Richel cerró los ojos.

—Ren...

—Estoy aquí.

—No te vayas.

Él la abrazó inmediatamente.

—No voy a irme.

---

Durante varios minutos...

Solo existió el silencio.

La mansión parecía completamente dormida.

No se escuchaban pasos.

No se escuchaban voces.

Solo el sonido de la respiración de ambos.

Y el latido de Ren.

Fuerte.

Constante.

Richel podía sentirlo contra su oído.

—Tu corazón sigue latiendo muy fuerte.

Ren sonrió.

—Porque tú estás aquí.

Ella levantó la cabeza.

—¿Siempre eres así?

—¿Así cómo?

—Tan intenso.

—Solo contigo.

Richel sonrió.

—Ya me di cuenta.

Volvió a acomodarse junto a él.

Y finalmente ambos se quedaron dormidos.

---

A la mañana siguiente...

Richel despertó primero.

Ren seguía dormido.

Por primera vez podía observarlo tranquilamente.

Sin su traje.

Sin aquella expresión fría.

Sin ser el magnate que todos conocían.

Solo Ren.

El hombre que había aprendido a quererla.

Richel sonrió.

—Pareces inofensivo cuando duermes.

Las orejas de Ren se movieron.

Richel abrió los ojos.

—¿Estabas despierto?

—Desde que dijiste que parecía inofensivo.

—¡Ren!

Él soltó una carcajada.

—Buenos días.

—Buenos días.

Richel se levantó.

—Voy a prepararme.

—¿Para qué?

—Akemi dijo que hoy usaríamos la piscina.

Ren abrió los ojos.

—¿La piscina?

—Sí.

---

Un rato después...

Richel salió al jardín.

Llevaba un traje de baño sencillo y una toalla sobre los hombros.

Su cabello estaba recogido.

Había decidido pasar una mañana tranquila.

Pero cuando Ren apareció detrás de ella...

Se quedó completamente quieto.

Richel lo miró.

—¿Qué?

Ren no respondió.

—Ren.

Él finalmente parpadeó.

—Nada.

—Estás mirándome.

—Lo sé.

—¿Y?

—Nada.

Richel sonrió.

—Estás celoso de la piscina ahora, ¿verdad?

Ren frunció el ceño.

—No.

—Mentiroso.

Ella caminó hacia el agua.

Ren la siguió.

—No te alejes demasiado.

—Es una piscina.

—No importa.

—Ren...

—Podrías resbalar.

Richel soltó una carcajada.

—¡Sé nadar!

Ren cruzó los brazos.

—Aun así.

Ella negó con la cabeza.

—Eres imposible.

Desde una de las tumbonas, Clara observaba la escena junto a Kaito.

—No ha cambiado nada.

Kaito sonrió.

—En realidad, creo que está peor.

Clara soltó una risa.

—¿Peor?

—Ahora puede sentirla incluso cuando se aleja.

Richel escuchó.

—¡Los dos cállense!

Clara se rio.

—¡Es verdad!

Ren se sentó cerca de la piscina.

Richel entró al agua.

Nadó unos metros.

Luego se giró hacia él.

—¿Ves?

—Sí.

—Estoy bien.

—Lo sé.

—Entonces relájate.

Ren suspiró.

—Lo intentaré.

Richel sonrió.

Por primera vez en mucho tiempo...

Todo parecía tranquilo.

Pero entonces...

La marca de su hombro volvió a arder.

Richel se llevó una mano al hombro.

Ren se levantó inmediatamente.

—Richel.

Ella lo miró.

—Otra vez.

Ren sintió un fuerte latido en el pecho.

La marca estaba reaccionando a algo.

Pero no sabían a qué.

Kaito también se puso de pie.

Sus orejas se movieron.

—¿Lo sienten?

Ren miró hacia los alrededores.

—Sí.

Clara salió del agua.

—¿Qué ocurre?

Ren no respondió.

La mansión seguía completamente silenciosa.

Demasiado silenciosa.

Y entonces...

Desde el interior de la casa...

Se escuchó un golpe.

¡CRASH!

Todos se quedaron inmóviles.

Ren miró a Richel.

—Quédate aquí.

Ella negó.

—No.

—Richel...

—Si algo está pasando en nuestra casa, voy contigo.

Ren apretó la mandíbula.

La marca volvió a arder.

Y esta vez...

El latido de Ren se aceleró tanto que Richel pudo sentirlo desde varios metros de distancia.

Algo había entrado en la mansión.

Y parecía haber estado esperando precisamente por ellos.

El silencio de la mansión se volvió insoportable.

Ren permanecía de pie junto a la piscina.

Sus ojos recorrían cada ventana.

Kaito también estaba alerta.

Clara se había acercado a él.

—¿Qué fue ese ruido?

—No lo sé —respondió Kaito.

Pero entonces Richel se llevó una mano al hombro.

—Ren...

Él se giró inmediatamente.

—¿Qué pasa?

—La marca...

Su respiración se volvió irregular.

—Está quemando.

Ren corrió hacia ella.

—Sal del agua.

Richel intentó obedecer.

Pero una nueva oleada de dolor recorrió su cuerpo.

—¡Ah!

Sus piernas perdieron fuerza.

—¡Richel!

Ren llegó justo a tiempo para sujetarla por los brazos.

—Mírame.

Ella intentó hacerlo.

Pero la visión comenzó a nublarse.

—Ren...

—Estoy aquí.

—No puedo...

La marca brilló intensamente.

Richel cerró los ojos.

Y perdió el conocimiento.

Su cuerpo cayó hacia atrás.

—¡RICHEL!

Cayó al agua.

Ren se lanzó inmediatamente tras ella.

---

—¡Richel!

Ren la sostuvo y la sacó rápidamente de la piscina.

La colocó sobre el borde.

—Richel, despierta.

Ella no reaccionó.

Ren sintió que el miedo le atravesaba el pecho.

—No...

Kaito se arrodilló junto a ellos.

—Déjame verla.

Ren no quería apartarse.

—Ren —insistió Kaito—. Necesitamos comprobar que respira.

Ren finalmente se hizo a un lado.

Kaito comprobó que Richel respiraba.

—Está respirando.

Ren cerró los ojos.

El alivio apenas duró unos segundos.

La marca seguía brillando.

—¿Qué está ocurriendo? —preguntó Clara.

Kaito negó con la cabeza.

—No lo sé.

Ren tocó el hombro de Richel.

La marca ardía.

—Está reaccionando al vínculo.

—¿Por qué?

—No lo sé.

Ren apretó los dientes.

—Pero algo está provocándolo.

---

Richel abrió los ojos unos segundos después.

Todo estaba borroso.

—¿Dónde...?

Ren apareció inmediatamente frente a ella.

—Aquí.

Richel intentó incorporarse.

—Me duele...

Ren la sostuvo.

—No te muevas.

—La marca...

—Lo sé.

Richel cerró los ojos.

—Sentí algo.

Ren frunció el ceño.

—¿Qué?

—No sé...

Una sensación.

Como si alguien...

Me estuviera llamando.

Kaito y Ren se miraron.

—¿Alguien? —preguntó Kaito.

Richel asintió débilmente.

—Sí.

—¿Quién?

—No lo sé.

---

Entonces...

La marca volvió a arder.

Richel soltó un pequeño gemido.

Ren la abrazó inmediatamente.

—¡Ya basta!

Su voz resonó por todo el jardín.

Sus ojos comenzaron a transformarse.

Las uñas se alargaron ligeramente.

Sus orejas se pegaron a la cabeza.

Kaito lo observó.

—Ren.

—No puedo soportarlo.

—Contrólate.

Ren respiró profundamente.

—Está sufriendo.

—Lo sé.

—Entonces haz algo.

Kaito se acercó.

—No sabemos qué está pasando.

Ren apretó los puños.

Su parte animal comenzaba a despertar.

Clara tomó la mano de Kaito.

—Kaito...

—Lo sé.

Ren miró a Richel.

Ella apenas podía mantener los ojos abiertos.

—Ren...

Él se inclinó.

—Estoy aquí.

—No te vayas.

—Nunca.

Richel apretó débilmente su mano.

La marca comenzó a perder intensidad.

Ren respiró aliviado.

—Eso es...

Quédate conmigo.

Richel cerró los ojos.

Pero esta vez no perdió el conocimiento.

---

Dentro de la mansión...

Algo volvió a moverse.

Un ruido metálico.

Kaito levantó la cabeza.

—Otra vez.

Ren miró hacia la casa.

—Quédate con ella.

Kaito asintió.

—Yo me encargo.

Ren caminó hacia la entrada.

Pero Richel abrió los ojos.

—Ren...

Él se detuvo.

—¿Sí?

—No vayas solo.

Ren sonrió.

—No lo haré.

Kaito se colocó a su lado.

Ambos entraron.

La puerta se cerró detrás de ellos.

---

Richel permaneció junto a Clara.

—¿Qué está pasando?

Clara negó con la cabeza.

—No lo sé.

Richel miró su hombro.

La marca todavía estaba visible.

—Tengo miedo.

Clara tomó su mano.

—No estás sola.

Richel cerró los ojos.

Y entonces volvió a sentirlo.

El corazón de Ren.

Fuerte.

Rápido.

Cada latido parecía llegar hasta ella.

Tum.

Tum.

Tum.

Richel respiró lentamente.

—Puedo sentirlo.

—¿A Ren?

—Sí.

Clara sonrió.

—Entonces él también puede sentirte.

Richel cerró los ojos.

—Ren...

---

En el interior de la mansión...

Ren se detuvo de repente.

Kaito lo miró.

—¿Qué ocurre?

Ren llevó una mano al pecho.

—Richel.

—¿Qué pasa?

—Está asustada.

Kaito frunció el ceño.

—¿Puedes sentirla?

—Sí.

Ren levantó la mirada.

Sus ojos adquirieron un brillo intenso.

—Y ahora sé dónde está la persona que está provocando esto.

Kaito se tensó.

—¿Dónde?

Ren señaló el pasillo.

—En la mansión.

Kaito apretó los puños.

—Entonces vamos.

Ren avanzó.

Cada paso era más rápido que el anterior.

Pero mientras se acercaban al final del pasillo...

Una voz salió de la oscuridad.

—Finalmente despertaste, Ren.

El zorro se detuvo.

Kaito también.

Ren reconoció aquella voz.

Su rostro perdió todo rastro de calma.

—Tú...

La figura salió lentamente de las sombras.

—Ha pasado mucho tiempo.

Ren mostró los colmillos.

—¿Qué haces en mi casa?

La persona sonrió.

—No vine por ti.

Miró hacia el jardín.

—Vine por tu pareja.

Los ojos de Ren cambiaron por completo.

Y en ese instante...

La parte de él que llevaba años intentando mantener encerrada...

Comenzó a despertar.

1
Lariel Flowers
Exelente
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