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ENTRE COLMILLOS Y GARRAS

ENTRE COLMILLOS Y GARRAS

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Amor prohibido / Venganza
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Mariana Jurado Ramirez

Durante siglos, los clanes de los vampiros y de los hombres lobo han vivido consumidos por el odio.
Todos creen que el antiguo rey de los vampiros @s3s1nø a la esposa del Alfa durante una Noche de Luna Roja. Como venganza, el Alfa m@tø a la reina vampira un día después del nacimiento de su hija, Aylin.
Lo que nadie sabe es que aquella mu3rt3 fue una mentira.
La esposa del Alfa fingió su fallecimiento para escapar con el lobo del que realmente estaba enamorada, dejando atrás a un cachorro recién nacido

NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

FIVE YEARS LATER

Cinco años.

Cinco largos años habían transcurrido desde la noche en que el destino de dos clanes cambió para siempre.

Cinco años desde la mu3rt3 de la reina de los vampiros.

Cinco años desde la mu3rt3 de Selene, la Luna del Clan de los Hombres Lobo.

Cinco años...

En los que el odio entre ambos pueblos no había hecho más que crecer.

---

El territorio de los hombres lobo había cambiado.

Los cachorros que habían nacido aquel año ya corrían por los bosques.

Los jóvenes entrenaban cada mañana con espadas y lanzas.

Los guerreros vigilaban las fronteras día y noche.

Sin embargo...

Había algo que nunca cambió.

Las cunas.

Todas.

Absolutamente todas.

Habían sido ocupadas únicamente por pequeños machos.

Durante cinco años completos...

No nació una sola hembra.

Ni una futura omega.

Ni una futura Luna.

Los ancianos ya no hablaban de una simple desgracia.

Ahora lo llamaban...

El Desequilibrio.

---

Aquella mañana, el consejo volvió a reunirse.

Kael permanecía de pie frente a un enorme mapa del territorio.

Su cabello comenzaba a ser un poco más largo.

Las ojeras bajo sus ojos revelaban cinco años de preocupaciones.

Uno de los ancianos abrió un nuevo pergamino.

—Alfa...

Este año nacieron diecisiete cachorros.

Kael levantó la vista.

—¿Y...?

El anciano bajó lentamente la cabeza.

—Todos son varones.

Un pesado silencio invadió el salón.

Otro consejero añadió:

—Cinco años...

Cinco años sin una sola omega.

La anciana sacerdotisa cerró los ojos.

—La Diosa Luna aún no ha levantado la maldición.

Kael apretó los puños.

Había buscado respuestas.

Había consultado antiguos templos.

Había enviado emisarios a otras manadas.

Nadie sabía cómo romper aquel desequilibrio.

Solo recordaban las palabras pronunciadas años atrás.

"El heredero será quien salve a su pueblo."

Pero...

¿Cómo?

Nadie lo sabía.

---

Fuera de la fortaleza...

Las conversaciones eran cada vez más pesimistas.

—Mi hijo ya tiene cuatro años...

No hay niñas de su edad.

—El mío cumplirá seis...

Tampoco.

—¿Qué será de nuestro clan dentro de unas generaciones?

Una joven madre abrazó a su pequeño.

—¿Y si la Diosa Luna realmente nos abandonó?

Otra negó con tristeza.

—No.

Creo que sigue llorando a nuestra Luna.

Desde que Selene perdió la vida...

Nada volvió a ser igual.

Todos bajaron la cabeza.

La recordaban con cariño.

Nadie imaginaba que seguía con vida.

---

Mientras tanto...

En uno de los patios de entrenamiento...

Un pequeño niño de cinco años corría entre los árboles.

Su cabello negro se movía con el viento.

Sus ojos dorados brillaban llenos de energía.

Era Lev.

El heredero del clan.

A pesar de su corta edad, ya mostraba reflejos extraordinarios.

Saltaba con facilidad sobre las rocas.

Escalaba troncos enormes.

Y corría más rápido que la mayoría de los niños de su edad.

Los guerreros lo observaban con orgullo.

—Será un gran Alfa.

—Es igual de fuerte que Kael.

—La Diosa Luna no se equivocó al elegirlo.

Lev sonreía mientras perseguía una mariposa blanca.

Todavía era solo un niño.

No entendía el peso que llevaba sobre sus hombros.

---

Al terminar el entrenamiento...

Corrió hacia la fortaleza.

Subió las escaleras de piedra.

Saludó a las sirvientas.

Y, como hacía todos los días...

Se detuvo frente a una puerta.

La habitación de Selene.

Cinco años habían pasado.

Y, aun así...

Lev seguía entrando.

Con cuidado abrió la puerta.

Todo permanecía exactamente igual.

La cama.

El tocador.

Los libros.

Los vestidos.

Kael nunca permitió que tocaran aquella habitación.

Era el único lugar donde todavía parecía vivir el recuerdo de la Luna.

Lev caminó lentamente hasta la cama.

Tomó una de las mantas.

La acercó a su rostro.

Ya casi no conservaba el aroma de su madre.

Cinco años habían borrado casi toda su esencia.

Pero el pequeño seguía abrazándola.

Como si esperara encontrar un último rastro de ella.

Se sentó sobre la cama.

Miró la puerta.

Esperó.

Pasaron varios minutos.

Nadie entró.

Bajó la cabeza.

—Mamá...

La palabra salió apenas como un susurro.

Todavía no comprendía lo que significaba perder a alguien para siempre.

En su corazón infantil...

Seguía creyendo que algún día abriría aquella puerta.

Y volvería a verla.

---

Kael observaba la escena desde el pasillo.

Cada día era igual.

Cada día.

Su hijo regresaba a aquella habitación.

Esperaba.

Y se marchaba con el mismo vacío.

El Alfa sintió un dolor profundo.

Entró despacio.

—Lev.

El niño levantó la cabeza.

—¿Papá?

Kael se sentó junto a él.

—¿Otra vez estabas aquí?

Lev asintió.

Guardó silencio unos segundos.

Después preguntó con toda la inocencia del mundo:

—¿Mamá todavía está perdida?

Aquellas palabras atravesaron el corazón de Kael.

Durante cinco años...

Nunca había tenido el valor de decirle toda la verdad.

Solo le explicaba que su mamá había partido con la Diosa Luna.

Porque era incapaz de pronunciar aquella palabra frente a su hijo.

Respiró profundamente.

—Sí...

Está muy lejos.

Lev sonrió con ternura.

—Entonces...

Cuando sea grande...

La voy a buscar.

Kael sintió un nudo en la garganta.

Acarició lentamente el cabello de su hijo.

—Ojalá pudiera ser así de sencillo...

Pensó.

Pero no dijo nada.

---

Esa noche...

Lev salió al balcón de la fortaleza.

Le gustaba mirar la luna.

Sentía una paz que no podía explicar.

La misma anciana sacerdotisa se acercó lentamente.

—¿Otra vez hablando con la luna?

El pequeño sonrió.

—Sí.

Ella es bonita.

La anciana rió con ternura.

—¿Y qué le dices?

Lev levantó la vista.

—Que cuide a mi mamá.

La sacerdotisa sintió cómo sus ojos se humedecían.

El pequeño continuó hablando con total inocencia.

—Papá dice que está muy lejos...

Pero si la luna puede verla...

Entonces ella puede decirle que la extraño.

La anciana no pudo contener las lágrimas.

Se arrodilló frente al niño.

—Tu mamá estaría muy orgullosa de ti.

Lev sonrió.

—¿Tú crees?

—Estoy segura.

El pequeño volvió a mirar el cielo.

—Entonces...

Le pediré a la luna que también la abrace por mí.

---

Desde la ventana de su despacho...

Kael había escuchado toda la conversación.

Cerró los ojos.

Cinco años.

Y Lev seguía esperando a su madre.

No había rencor en su corazón.

No había odio.

Solo una inmensa ilusión.

La ilusión de volver a abrazarla algún día.

Mientras tanto...

Muy lejos de allí...

En una pequeña cabaña escondida entre las montañas...

Selene vivía una vida tranquila junto a Darian.

Sin imaginar que, cinco años después, el pequeño cachorro al que había dejado atrás seguía entrando todos los días en su antigua habitación, esperando verla regresar con la misma esperanza con la que un hijo espera el abrazo de su madre.

Y, en todo ese tiempo...

Ni una sola cachorra había nacido en el clan de los hombres lobo.

El Desequilibrio continuaba.

Y la esperanza de todos seguía descansando sobre un niño de cinco años que aún levantaba la vista hacia la luna para pedirle, con toda la inocencia de su corazón, que cuidara de la mamá que tanto extrañaba.

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Rosa Braulia González Eliseo
Excelente historia!!!!
Pau jurado(Alfa P D)💜❤️: me alegra que le guste
total 1 replies
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