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El padre de mi hijo es mi abogado de divorcio.

El padre de mi hijo es mi abogado de divorcio.

Status: En proceso
Genre:Divorcio / Salvar al hijo enfermo
Popularitas:571.5k
Nilai: 4.8
nombre de autor: yana_vern

En su cuarto aniversario de bodas, el esposo de Flora González, Marcelo Santos, le pide el divorcio, ya que su primer amor, Camila, ha regresado a la ciudad y él desea volver a su lado para cuidarla.

Flora no grita, no se altera y decide aceptar el divorcio, pero Marcelo le asegura que su hijo se quedará con él hasta que el niño resulta positivo en leucemia y Marcelo no muestre interés en su salud, ya que, después de todo, no es su hijo biológico y es un niño nacido por una fecundación in vitro.

Ahora Flora debe lidiar con su divorcio, la enfermedad de su hijo y la búsqueda de un empleo. Pero su salvación llega más pronto de lo que imagina cuando Alejandro Fernández aparece ante ella, asegurando que Benjamín, su pequeño hijo, lleva la sangre de los Fernández y, por eso, él estará dispuesto a proteger a ese niño, el último recuerdo de su hermano Leonardo.

NovelToon tiene autorización de yana_vern para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Había tomado una decisión.

No sabía cómo iba a reunir el dinero, pero sabía que no podía quedarme paralizada.

El tratamiento de Benjamin no iba a esperar a que mi vida se arreglara.

Salí de la habitación después de asegurarme de que estaba dormido. Lupe se quedó con él. Bajé por el pasillo del hospital pensando en lo que tenía que hacer primero.

Vender.

Todo lo que pudiera.

Entré al ascensor justo cuando las puertas estaban a punto de cerrarse.

---Espere.

Una mano se interpuso y el ascensor volvió a abrirse.

Un hombre alto entró con paso firme.

Traje oscuro, postura recta, mirada seria.

Lo reconocí enseguida.

Era el hombre con el que había chocado el día anterior en el hospital.

El abogado.

Alejandro.

No dije nada. Tampoco él.

Las puertas se cerraron.

El ascensor empezó a bajar.

Alejandro tenía el teléfono pegado al oído.

---No ---dijo con tono firme---. El lunes al mediodía.

Pausa.

---No me interesa si le queda lejos.

Su voz era fría, precisa.

---Si quiere que lo reciba\, tiene que estar aquí a las doce en punto.

Silencio breve.

---Después de esa hora no atiendo a nadie.

Colgó.

Por alguna razón sentí que ese hombre no era precisamente flexible con los horarios.

El ascensor siguió bajando.

Entonces su teléfono volvió a sonar.

Esta vez contestó más rápido.

---Matías.

Escuché el nombre sin querer.

La conversación cambió de inmediato.

---¿Sí?

Silencio.

La expresión de Alejandro se tensó apenas.

---¿Estás seguro?

Otra pausa.

Su mirada se endureció.

---Entonces fue utilizado.

No entendía bien de qué hablaban, pero el tono era completamente distinto al de la llamada anterior.

---Quiero saber quién lo usó.

Escuché la respuesta amortiguada del otro lado.

Alejandro exhaló con impaciencia.

---Matías\, no me importa si el sistema es confidencial.

Su voz bajó, pero seguía cargada de presión.

---Necesito saber si hay un niño.

El ascensor se detuvo en el primer piso.

Las puertas se abrieron.

Yo salí primero.

Antes de alejarme, lo escuché decir:

---Mi madre necesita saber que algo de Leonardo sigue vivo.

No me quedé a escuchar más.

Tenía problemas demasiado grandes para pensar en los de un desconocido.

Salí del hospital y respiré el aire frío de la tarde.

Saqué el teléfono.

Marcelo.

Lo llamé.

Tres tonos.

Cuatro.

Cinco.

Contestó al sexto.

---¿Qué quieres?

Su tono era seco.

Ni siquiera preguntó por Benjamin.

Apreté los dientes.

---Necesito dinero.

Silencio.

---Flora\, estoy trabajando.

---Benjamin tiene leucemia.

Otra pausa.

---El médico lo confirmó esta mañana.

Silencio otra vez.

Esperé alguna reacción.

Preocupación.

Preguntas.

Algo.

Pero lo único que dijo fue:

---¿Y?

Sentí que algo dentro de mí se congelaba.

---Necesito cincuenta mil dólares para empezar el tratamiento.

Marcelo soltó una risa incrédula.

---¿Te volviste loca?

---Es la cifra inicial.

---Primero quiero ver los papeles del diagnóstico.

Cerré los ojos un segundo.

---¿Me estás diciendo que no confías en mí?

---Estoy diciendo que no voy a transferir dinero solo porque tú lo digas.

Mi paciencia se estaba acabando.

---Es tu hijo.

---Y también es tu problema.

Abrí los ojos.

---¿Mi problema?

---Si quieres dinero ---continuó--- podemos hablarlo en el acuerdo de divorcio.

La rabia me recorrió el cuerpo.

---¿Estás intentando comprar el divorcio con el tratamiento de tu hijo?

Marcelo no respondió.

Eso era una confirmación suficiente.

---Olvídalo ---dije.

---Flora---

Colgué.

No quería escuchar una palabra más.

Guardé el teléfono y caminé hacia la calle.

Si Marcelo no iba a ayudar, lo haría sola.

Esa noche fui a casa.

La casa estaba en silencio.

Por primera vez en años me pareció enorme.

Subí a mi habitación.

Abrí el vestidor.

Bolsos.

Zapatos.

Joyas.

Regalos de cumpleaños.

Aniversarios.

Eventos.

Todo lo que alguna vez representó una vida cómoda.

Saqué una maleta grande.

Uno por uno empecé a meterlos dentro.

Un bolso de diseñador.

Un reloj suizo.

Collares de oro.

Pulseras.

Anillos.

Cada pieza tenía una historia.

Pero ninguna valía más que la vida de mi hijo.

Cerré la maleta.

---Lo siento ---murmuré sin saber a quién.

A la mañana siguiente fui a una tienda de compra y venta de artículos de lujo.

El hombre del mostrador revisó todo con una lupa profesional.

---Esto es original.

---Lo sé.

---Pero el mercado está difícil.

Lo miré sin expresión.

---¿Cuánto?

Empezó a escribir números.

El resultado me hizo fruncir el ceño.

---Es demasiado poco.

Se encogió de hombros.

---Podría intentar venderlo por su cuenta.

Miré la maleta.

Luego pensé en Benjamin.

---Está bien.

Firmé.

El dinero llegó a mi cuenta una hora después.

Ciento treinta mil.

Muy lejos de los quinientos mil que necesitaba.

Pero era algo.

Salí de la tienda con el teléfono en la mano.

Estaba calculando cuánto más podía conseguir cuando escuché una voz familiar.

---¿Flora?

Me detuve.

Al otro lado de la calle estaba Martina.

La hermana menor de Marcelo.

Me miraba con una mezcla de sorpresa y curiosidad.

No me había visto entrar a la tienda.

Pero sí me había visto salir.

Martina levantó el teléfono y se apartó unos pasos.

La escuché decir:

---Marcelo\, acabo de ver a Flora en una casa de empeños.

Pausa.

---¿Qué pasa con tu dinero?

Silencio breve.

---¿No le estás dando dinero?

Me apoyé contra la pared.

Esto iba a ser interesante.

La conversación siguió unos segundos más.

De repente la expresión de Martina cambió.

---¿Divorcio?

Ahora sí estaba alterada.

---¿Por Camila?

Otra pausa.

Martina colgó.

Luego caminó directamente hacia mí.

---Así que es verdad.

La miré con calma.

---¿Qué cosa?

---Que te vas a divorciar.

Crucé los brazos.

---No sabía que fuera un secreto.

Martina me examinó de arriba abajo.

---¿Y cuánto planeas sacarle a mi hermano?

Solté una risa corta.

---¿Perdón?

---No te hagas ---dijo con desprecio---. Siempre fuiste ambiciosa.

Respiré hondo.

---Martina\, hoy no tengo paciencia.

---Seguro quieres la mitad de todo.

La miré fijamente.

---Tu hermano ni siquiera quiere pagar el tratamiento de su hijo.

Eso la sorprendió.

Pero se recuperó rápido.

---Tal vez porque tú siempre fuiste una mujer insoportable.

Sentí que algo dentro de mí se rompía.

---¿Sabes qué?

Saqué el teléfono.

---Tu novio Federico.

Martina frunció el ceño.

---¿Qué pasa con él?

Abrí una foto.

Se la mostré.

Federico caminando por un centro comercial.

De la mano con una mujer pelirroja.

Muy cariñosos.

Martina se quedó helada.

---¿De dónde sacaste eso?

---De hace tres días.

Otra foto.

Un beso.

El rostro de Martina se desmoronó.

---No...

Su teléfono empezó a sonar.

Federico.

Contestó de inmediato.

---¿Quién es ella?

El grito fue tan fuerte que varias personas se giraron a mirar.

La discusión explotó en medio de la calle.

Yo ya no escuché más.

No me interesaba.

Me di la vuelta y me fui.

Esa noche revisé el saldo en mi cuenta.

Ciento treinta y cuatro mil.

Aún faltaban más de trescientos mil.

El teléfono vibró.

Marcelo.

Contesté.

---Si quieres el dinero\, tráeme el diagnóstico.--- hablo con frialdad.

---No.

---Entonces no hay dinero.

Respiré despacio.

---Escúchame bien.

Mi voz salió más firme de lo que esperaba.

---Si no transfieres ese dinero\, te demandaré.

Marcelo soltó una risa burlona.

---Haz lo que quieras.

---Lo haré.

---Pero primero firma el divorcio.

Sonreí sin humor.

---No voy a vender a mi hijo por un acuerdo.

---Entonces arréglatelas sola.

---Lo haré.

Colgué.

Miré el teléfono unos segundos.

No le había dicho nada.

Aun no empezaba en mi nuevo trabajo.

Ni que el lunes me reuniría con un abogado.

Ni que pensaba luchar cada centavo.

Guardé el teléfono.

El lunes estaba cada vez más cerca.

Y con él...

La reunión con el abogado Fernández.

1
Ariadna Natal
aen que momento Alejandro le dijo a Flora que Benjamin es su hijo, si hasta donde recuerdo ella cree que es hijo de Leonardo,y que el niño es sobrino de Alejandro.
Ariadna Natal
Alejandro esta muy interesado en ti ,más de lo que debería y no quiere aceptarlo
Ariadna Natal
El comisario sabe las artimañanas que usan esa clase de gente
Ariadna Natal
Al final del capitulo anterior no decían eso
Ariadna Natal
cual pelo?? Flora dejo pelado
Ariadna Natal
No se supone qie Alejandro le dijo a Flora que Benjamin es hijo de su hermano Leonardo, así que como es que le suelta de spñopeton que es su hijo.🫠
Delfina Prieto Martin
muy buen trabajo un poco lenta pero bonita
Ariadna Natal
Con esa clase de padre mejor huérfana, solo le quitan su paz mental
Ariadna Natal
Desgraciados querían secuestrar a su propio nieto para que su hija consiga el dinero para sacar a su hijo inútil de la cárcel, sin importales el estado de salud del niño.
Zulema Neme
Muchas Felicitaciones Autora Maravillosa la Novela Bellísima Historia tan Humana Tan Auténtica Muchas Gracias por Compartir 👏👏👏👏👏👏👏👏💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗
Zulema Neme
Tomas Recupérate Rápido. Tienes que Conocer a tus Nietos 🍀🍀🍀🍀🍀🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Que Benja pronto pueda Curar Definitivamente 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗
Ariadna Natal
Flora esta criando a un excelente hijo qoe apesar de su edad y de su enfermedad se atravesados a defender a su madre, y comparación. del hijo de Julio que seguramente es un parásito
Ariadna Natal
Bien puertos los cuernos por tu amado federico
Ariadna Natal
Que bueno por desgraciada
Ariadna Natal
Claro que si! Un "padre" es capas de abandonar a su familia por andar de p!t0 caliente
Ariadna Natal
A Leonardo Fernández mejor dicho
Zulema Neme
Que Bueno sería Maravilloso que Flora Después de tanto Dolor Pudiera Disfrutar a sus Padres Recuperados 🙏🙏🙏🙏🙏🍀🍀🍀🍀🍀🍀💗💗💗💗💗💗💗💗
Ariadna Natal
Muy su pedo, que Camila se las arregle sóla,ojalá te pinte los cuerno a ti también Marcelo.
Zulema Neme
Me Parece que estás Desconfiando de todo y de todos. Se un poco más Valiente y Enfrentar a tu posible Familia 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗
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