Ignorada por años , viví en la sombra de mi hermana mayor desde que tengo memoria, solamente porque creían que ella sería la luna de la Manada.
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3
La luz del amanecer se filtraba a través de los ventanales de la Academia de la Sombra Plateada, arrojando haces dorados sobre los pasillos de piedra pulida donde los jóvenes cachorros de la manada comenzaban a congregarse. Para la mayoría, las mañanas significaban el bullicio de las risas, las bromas entre futuros guerreros y el intercambio de estatus social. Para Valerie, el día comenzaba exactamente igual que terminaba la noche: con un silencio espeso que la envolvía como una segunda piel.
A sus quince años, Valerie ya había perfeccionado el arte de volverse imperceptible. Caminaba pegada a los muros de piedra, con la cabeza baja, el cabello castaño oscuro cubriéndole parcialmente los hombros y los libros de texto apretados contra el pecho como si fueran un escudo protector. Era una estudiante invisible, una sombra silenciosa que vagaba por los extremos de los pasillos, cerrada herméticamente en sus propios sentimientos y pensamientos. No hablaba con nadie, no sonreía, y su actitud distante y esquiva no hacía más que reforzar la barrera invisible que la separaba del resto del mundo.
En una sociedad donde la fuerza, el rango y la aprobación de la manada lo eran todo, una loba que a los quince años aún no manifestaba su cambio era considerada una anomalía, un eslabón roto. Y los miembros de la manada sabían exactamente cómo tratar a lo que no encajaba.
—Miren quién viene por ahí arrastrándose —la voz chillona y altanera de Brenda, una de las acólitas más fieles del círculo de Selene, resonó desde el fondo del pasillo, atrayendo las miradas de los presentes.
Valerie sintió que el estómago se le encogía, pero aceleró el paso, intentando ignorar las burlas que se avecinaban. No sirvió de nada. En cuestión de segundos, un grupo de chicas bloqueó su camino. Todas pertenecían a familias de rango medio-alto, aspirantes a guerreras o compañeras de élite, y todas compartían la misma devoción ciega hacia la hermana mayor de Valerie.
—¿A dónde vas tan apurada, Valerie? —preguntó otra de las chicas con una sonrisa burlona, cruzándose de brazos—. Cuidado si tropiezas, no vaya a ser que rompas algo... aunque, pensándolo bien, romperte a ti no requeriría ningún esfuerzo.
Murmullos de risas crueles resonaron entre los casilleros metálicos. Valerie se detuvo, apretando los dedos alrededor de los lomos de sus libros hasta que los nudillos se le pusieron totalmente blancos. No levantó la mirada. Sabía por experiencia que responder solo empeoraba las cosas, que cualquier palabra que saliera de sus labios sería utilizada para justificar el desprecio generalizado.
—Déjenla en paz. Tampoco hay que gastar saliva con un error de la naturaleza.
La voz que cortó el murmullo hizo que el grupo entero se apartara de inmediato con una mezcla de respeto y temor reverente. Selene apareció entre las estudiantes, luciendo impecable con su uniforme perfectamente ajustado y una expresión de fría superioridad en el rostro. Sus ojos claros recorrieron a Valerie de arriba a abajo con una mezcla de fastidio y lástima contenida.
—Selene, estábamos solo saludando a tu queridísima hermana —se excusó Brenda con una falsa sonrisa sumisa.
Selene suspiró con dramatismo, agitando la mano como si espantara a una molesta mosca. Dejó que sus pasos resonaran con fuerza contra el suelo mientras se acercaba a Valerie, deteniéndose a apenas unos centímetros de distancia. La diferencia entre ambas era abismal: mientras Selene emanaba la gracia indiscutible de la futura Luna de la manada, Valerie parecía una versión descolorida y frágil, un borrador mal hecho que nadie recordaba haber dibujado.
—No pierdas el tiempo con ella, Brenda —dijo Selene con un tono gélido, dirigido deliberadamente para que todos los pasillos la escucharan—. Los errores no merecen atención.
El silencio en el pasillo se volvió absoluto. Los demás estudiantes observaban la escena en completo silencio, algunos con miradas de burla silenciosa, otros con simple indiferencia. Nadie se atrevía a defender a Valerie. En la Sombra Plateada, el respeto casi divino que inspiraba Selene como futura Luna se traducía en una regla no escrita: si la hermana perfecta despreciaba a Valerie, el resto de la manada tenía el derecho y el deber de hacer exactamente lo mismo.
Selene inclinó ligeramente la cabeza, mirándola con una frialdad que helaba la sangre.
—A veces me pregunto qué pasaba por la cabeza de nuestros padres el día que llegaste —continuó Selene, su voz bajando a un susurro hiriente que solo Valerie pudo escuchar con total claridad—. El futuro de Damián como Beta está escrito en piedra. El mío como la futura Luna es un destino inquebrantable. Todos en esta manada tienen un propósito, un lugar asignado por la sangre y la fuerza. Pero tú... tú no fuiste planeada. Eres un accidente biológico, un error que nunca debió nacer. No tienes lobo, no tienes rango y no tienes futuro.
Las palabras golpearon a Valerie con la fuerza de un impacto físico. Sentía un ardor punzante en la garganta y una presión insoportable en el pecho, pero se negaba rotundamente a derramar una sola lágrima. Mostrar debilidad frente a ellos era concederles la victoria definitiva. Se encerró aún más en sí misma, construyendo un muro invisible de hielo a su alrededor, blindando sus sentimientos bajo una coraza de absoluta apatía externa, aunque por dentro sintiera que se desmoronaba en pedazos.
—¿No vas a decir nada? —prosiguió Selene, frustrada por la absoluta falta de reacción de su hermana menor—. Esa manía tuya de actuar como si no existieras es patética. Pero por más que te escondas en las esquinas, la realidad no cambia. Eres un estorbo para esta familia. Ojalá nunca hubieras nacido para ahorrarnos la vergüenza de tener que tolerarte cada día.
Un coro de murmullos aprobatorios comenzó a formarse entre los espectadores. Nadie se apartaba para dejarla pasar; todos la miraban con desprecio, replicando el trato que la futura Luna dispensaba sin piedad.
Valerie dio un paso al frente, con la mandíbula apretada y los ojos oscuros fijos en el suelo, negándose a ceder ante la humillación. Con un movimiento rápido, esquivó el hombro de su hermana y continuó su camino por el pasillo, obligando a las estudiantes a apartarse ante su paso firme, aunque por dentro sus piernas temblaran.
Nadie la siguió. Nadie le ofreció una palabra de aliento. Mientras se alejaba hacia la soledad del aula vacía, Valerie se prometió a sí misma que endurecería su corazón hasta convertirlo en piedra. Si para el resto de la manada ella no era más que un error sin importancia, aprendería a sobrevivir en las sombras, sin esperar nada de nadie, ignorando que, muy lejos de allí, un peligroso Alfa ya había comenzado a buscarla en la oscuridad del mundo.
como que su apellido es BETUCCI , si en el capítulo 8 en email que recibió de la universidad dice textualmente:
"Estimana Valerie Petrov"
🙄🙄🙄🤔🤔🤔
"LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA...AYYYY DIOS!"