NovelToon NovelToon
Prohibido Llamarte Amor

Prohibido Llamarte Amor

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Dejar escapar al amor / Diferencia de edad / CEO / Completas
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Enn Gómez

Hay amores que llegan demasiado tarde.
Y otros que nunca debieron llamarse amor.

***
Cinco años atrás, Lizzie cometió un error con James.

Una noche.
Un secreto.
Y una despedida antes de que él pudiera decirle que, para él, nunca había sido un error.

Ahora Lizzie tiene veinticinco años, un prometido perfecto y una boda esperándola. James debería ser solamente un recuerdo… hasta que la enfermedad de su padre lo convierte en el único hombre capaz de salvar el legado de su familia.

Trabajar juntos no estaba en sus planes.
Volver a desearse, mucho menos.

Porque James sigue siendo el hombre que no debería tocar.
Y Lizzie sigue perteneciendo a un futuro en el que él no tiene lugar.

NovelToon tiene autorización de Enn Gómez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10. Hace cinco años

Cinco años atrás

No esperaba encontrar a James aquella noche.

Había salido con unas amigas después de clases. Era viernes, el bar estaba lleno y llevábamos un par de horas entre música, conversaciones y algunas copas cuando fui hasta la barra y lo vi.

Estaba solo.

Todavía llevaba el traje de algún día interminable de trabajo, aunque se había quitado el saco y tenía la corbata floja. Lo conocía desde siempre, pero nunca lo había visto así. Fuera de nuestra casa, de las reuniones con papá, de las cenas familiares.

Me acerqué a saludarlo.

Y terminé quedándome.

Al principio no hubo nada extraño. Hablamos de la universidad, de su trabajo, de mis planes. Me burlé de él por estar bebiendo solo un viernes y conseguí hacerlo reír más de una vez. Era diferente conversar con James sin nadie alrededor. Más sencillo.

Mis amigas aparecieron después para avisarme que se marchaban.

Yo decidí quedarme.

Tal vez ese fue el primer error.

O quizá fue la primera decisión sincera que tomé aquella noche.

Conforme pasaron las horas, algo entre nosotros cambió. El bar se llenó todavía más y la música nos obligaba a acercarnos para escucharnos. Cada vez que James inclinaba el rostro hacia mí, yo era demasiado consciente de su cercanía.

Hasta que una de esas veces giré antes de que él se apartara.

Nuestros rostros quedaron a pocos centímetros.

James dejó de hablar.

Su mirada descendió hacia mi boca.

Solo un instante.

Pero lo vi.

Y él supo que lo había visto.

Fue el primero en alejarse.

Después de eso, ninguno volvió a comportarse con la misma naturalidad.

James insistió en llevarme a casa.

Acepté.

Nunca llegamos.

Nos besamos antes de subir al auto. No recordaba quién había dado el primer paso, pero sí recordaba a James separándose y preguntándome si estaba segura.

Y recordaba perfectamente haberlo besado otra vez.

Mi casa dejó de ser nuestro destino después de eso.

La puerta de su departamento se cerró detrás de nosotros y el silencio consiguió hacer lo que el aire de la calle no había logrado.

Ponerme nerviosa.

James dejó las llaves sobre una mesa. Yo permanecí cerca de la entrada, todavía con el bolso colgado del hombro y el corazón latiéndome demasiado rápido.

Por primera vez en toda la noche comprendí realmente dónde estaba.

Sola.

Con él.

James debió notarlo porque no se acercó.

Me ofreció llevarme a casa otra vez.

Negué con la cabeza.

Habíamos tenido oportunidades suficientes para detenernos. En el bar, en la calle, frente al auto. Incluso ahora podía abrir aquella puerta y marcharme.

No quería hacerlo.

Dejé el bolso a un lado y fui yo quien redujo la distancia.

Tomé su corbata entre mis dedos y tiré suavemente de ella.

James bajó la mirada hacia mi mano antes de volver a mirarme.

—Lizzie...

—No quiero irme.

Eso fue suficiente.

Me besó.

Ya no había música ni personas alrededor. No podía culpar al ruido, a la confusión o al momento. Solo estaban sus manos en mi cintura, las mías sobre su pecho y la certeza de que aquello estaba ocurriendo porque ambos lo queríamos.

James se apartó apenas.

Me miró como si todavía buscara alguna señal de duda.

No la encontró.

Volví a besarlo.

A partir de ahí, mis recuerdos se hicieron distintos.

No borrosos.

Más íntimos.

Recordaba mis dedos intentando deshacer inútilmente el nudo de su corbata y la risa que James trató de contener antes de quitársela él mismo. Recordaba haberle reclamado por reírse y terminar riéndome también.

Recordaba sus besos.

La forma en que sus manos me acercaban y después se detenían cuando notaba que los nervios volvían a aparecer.

Sobre todo, recordaba cómo me miraba.

Como si aquella noche yo fuera algo completamente distinto para él.

Cuando llegamos hasta su habitación, James volvió a detenerse.

No necesitó preguntarme nada.

Sabía que estaba esperando.

Que todavía podía cambiar de opinión.

Entrelacé mis dedos con los suyos.

Y entré primero.

La mañana fue diferente.

Desperté sintiendo un brazo alrededor de mi cintura.

Durante unos segundos no abrí los ojos.

Estaba cómoda. Cálida.

Sonreí.

Entonces recordé.

Abrí los ojos de golpe.

La habitación de James.

Su cama.

Él dormía a mi lado.

La noche anterior regresó entera a mi cabeza y, con ella, todo aquello en lo que no había querido pensar.

James era amigo de mi padre. Nuestras familias se conocían desde hacía años. Él tenía veintiocho.

Yo veinte.

Miré la ropa dispersa por la habitación y sentí que el estómago se me cerraba.

¿Qué había hecho?

Salí de la cama con cuidado y comencé a vestirme. Necesitaba regresar a casa. Necesitaba pensar antes de que mamá preguntara dónde había pasado la noche, antes de imaginar la reacción de papá o de Adrián.

Antes de tener que preguntarme qué significaba aquello para James.

—Lizzie.

Me detuve.

Se había despertado.

—Tengo que irme.

James se incorporó. El sueño desapareció de su rostro cuando me vio recogiendo mis cosas.

Intentó hacerme esperar.

No podía.

Si me quedaba, tendríamos que hablar de la noche anterior. Y si hablábamos, aquello dejaría de ser una locura de una noche para convertirse en algo que tendría que enfrentar.

Terminé de vestirme.

Cuando finalmente lo miré, cometí el peor error posible.

James no parecía arrepentido.

Necesitaba que lo estuviera.

Necesitaba que ambos pudiéramos fingir que habíamos bebido demasiado y cometido una estupidez.

—Lo de anoche fue un error.

James se quedó inmóvil.

La expresión de su rostro cambió.

—¿Un error?

Tragué saliva.

—Habíamos bebido. No debió pasar.

Su mandíbula se tensó.

—No estábamos borrachos, Lizzie.

Lo sabía.

Recordaba cada decisión.

Cada vez que él me había dado la oportunidad de marcharme.

Cada vez que yo había elegido quedarme.

James se acercó y trató de hablar conmigo, pero no lo dejé.

No quería escuchar lo que tuviera que decir.

Me daba demasiado miedo que para él tampoco hubiera sido un error.

Tomé mi bolso.

—Lo siento. Olvidémoslo, por favor …

Salí antes de que pudiera detenerme.

Y durante los cinco años siguientes hice exactamente lo mismo cada vez que recordaba aquella noche.

Me quedé con la parte más sencilla.

Habíamos bebido.

Habíamos dormido juntos.

Había sido un error.

Nunca me permití pensar demasiado en lo que ocurrió antes de que pronunciara aquellas palabras.

En que desperté entre sus brazos.

Y sonreí.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play