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Soberano De Las Cenizas

Soberano De Las Cenizas

Status: Terminada
Genre:Venganza / Demonios / Apocalipsis / Completas
Popularitas:501
Nilai: 5
nombre de autor: Choly Flores

​Hace mil años, el sol se extinguió. Hoy, la humanidad se aferra a la vida en Aethelgard, una colosal metrópolis flotante que sobrevive drenando la energía del Abismo. En este mundo, tu valor se mide por tu Núcleo de Esencia, y el de Kaelen era basura.
​Como un simple Recolector, Kaelen arriesgaba su vida en las profundidades para que la élite viviera en el lujo. Pero la lealtad no existe en el Abismo. Traicionado por su capitán y apuñalado por la espalda por sus propios compañeros, Kaelen es arrojado a las fauces de la oscuridad eterna.
​Sin embargo, el destino tiene otros planes. En el fondo del abismo, donde el tiempo no existe, Kaelen tropieza con los restos de una deidad olvidada. Al borde de la muerte, toma una decisión que cambiará el orden del universo: devorar el corazón de un dios.
​Ahora, con un sistema de poder oscuro despertando en sus venas y una sed de venganza que podría incinerar los cielos

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El Vals de las Sombras

El Club Elíseo era un santuario de excesos. Luces de neón púrpura bañaban a cientos de cuerpos que se movían al ritmo de un bajo sintético que hacía vibrar el suelo. En los palcos VIP, los miembros de los "Halcones de Hierro" brindaban con champán de cristal, rodeados de lujo y risas.

​En el centro de la mesa, el Núcleo de Esencia robado a Kaelen brillaba como un trofeo. Marcus reía, con una mano sobre el hombro de Lyra, quien lucía un vestido de seda negra que gritaba opulencia.

​—¡Por los Halcones! —gritó Marcus, alzando su copa—. ¡Y por los que no tuvieron la fuerza para seguirnos!

​Nadie notó al hombre de capucha andrajosa que cruzaba el umbral. Kaelen caminaba entre la multitud como un fantasma. Cada vez que pasaba cerca de un guardia de seguridad, las luces del sector parpadeaban y morían.

​Activó su nueva habilidad: [Zancada de Relámpago].

​El primer objetivo fue Vax, el tirador del equipo. Estaba de pie cerca de la barra, presumiendo de su puntería ante un grupo de admiradores. Kaelen pasó a su lado, un borrón negro que nadie pudo seguir con la vista. La cadena de la Segadora se deslizó como una serpiente bajo el brazo de Vax, rodeando su pecho por debajo de la ropa.

​Con un tirón imperceptible, Kaelen lo arrastró hacia el hueco de una columna de mármol en menos de un segundo.

​—¿V-Vax? —preguntó una de las chicas, mirando el espacio vacío donde hacía un momento estaba el tirador. Solo quedaba su copa de cristal, aún girando en el suelo.

​Un grito ahogado resonó desde las sombras de la columna, pero fue devorado por el estruendo de la música. Kaelen hundió su mano en la garganta de Vax, impidiéndole gritar mientras el sistema empezaba a succionar su esencia.

​[Devorando esencia de Clase C...]

[Atributo obtenido: Visión de Águila (Pasiva)]

​Kaelen dejó el cuerpo seco detrás de una cortina de terciopelo y fijó su vista en el palco VIP. Lyra se puso de pie, frunciendo el ceño. Algo en su instinto de exploradora le decía que el aire se estaba volviendo pesado.

​—Marcus, algo no está bien —susurró ella, buscando a Vax con la mirada—. El sistema de seguridad del club está perdiendo potencia.

​—Es el bajo, Lyra. Relájate —respondió Marcus, aunque su mano buscó instintivamente el mango de su espada corta.

​En ese momento, la música se detuvo en seco. Un silencio sepulcral cayó sobre la pista de baile. Las luces blancas de emergencia se encendieron, revelando algo que hizo que el pánico estallara como una granada.

​En medio de la pista de baile, colgado del techo por una cadena de hueso, estaba el cadáver de Hark, el escudero que Kaelen había matado en el callejón. Su cuerpo estaba despojado de toda carne, una cáscara grisácea con un mensaje grabado en la frente: TRAIDORES.

​—¡¿Qué es esto?! —rugió Marcus, poniéndose de pie de un salto.

​La multitud empezó a gritar. Cientos de personas corrieron hacia las salidas, creando un caos de empujones y pisotones. En medio del torrente de gente que huía, Kaelen permanecía inmóvil, mirando directamente al palco. Se bajó la capucha.

​Los ojos de Lyra se abrieron tanto que parecieron a punto de estallar. Su rostro perdió todo rastro de color.

​—No... no es posible —tartamudeó—. Kaelen... él murió. ¡Yo misma le disparé!

​—Tu puntería siempre fue mediocre, Lyra —la voz de Kaelen cortó el aire, amplificada por su energía oscura—. Pero no te preocupes. He venido a devolverte la saeta.

​Kaelen desapareció en un estallido de sombras y reapareció en la barandilla del palco. Con un movimiento fluido, lanzó la cadena de la Segadora. No buscaba a Marcus, buscaba a la mujer que le había disparado por la espalda.

​Lyra intentó rodar para esquivarla, pero la cadena se movía con vida propia. La hoja curva se hundió en su pierna, el mismo lugar donde ella le había herido a él.

​—¡AAAHHH! —el grito de Lyra fue un deleite para los oídos de Kaelen.

​Marcus desenfundó su espada de Clase B, su rostro transformado por una mezcla de rabia y terror puro.

​—¡No sé cómo saliste de ese agujero, rata de alcantarilla, pero te enviaré de vuelta ahora mismo! —gritó el capitán, cargando su arma con energía rúnica.

​Kaelen no retrocedió. Extendió ambos brazos, y una neblina negra comenzó a devorar las luces del palco, aislándolos del resto del club en una burbuja de oscuridad absoluta.

​—Esta vez, Marcus —dijo Kaelen, mientras su Armadura de Sombras se manifestaba como escamas negras sobre su piel—, el Abismo no va a esperar a que me caiga. El Abismo soy yo.

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