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Renací Para Vengarme De Mi Marido

Renací Para Vengarme De Mi Marido

Status: En proceso
Genre:CEO / Mafia / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:24.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Verónica creé tener una vida de ensueño; dueña de una empresa más importante de la cuidad, una fortuna inmensa y un bebé en camino. Pero de eso nada le sirvió al descubrir la infidelidad de su marido con su empleada. Después de sufrir una depresión, decidió acabar con su vida sin esperarse a que regresará antes de casarse con Andrés.

Se vengara de él con su peor enemigo. Un mafioso que tiene una obsesión con la protagonista.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14: Tu dolor comienza ahora.

En la oficina de Andrés, el ambiente no era tranquilo, aunque desde afuera todo pareciera en orden.

Él estaba de pie frente al ventanal, con el teléfono en la mano, revisando una vez más los mensajes que había enviado horas antes, ninguno con respuesta; su mandíbula estaba tensa, algo no estaba encajando como él había calculado.

El sonido de la puerta lo hizo girarse.

—Pasa —dijo sin entusiasmo.

Los dos hombres entraron.

Los mismos que habían ido a la oficina de Verónica.

Andrés los miró de inmediato, esperando ver seguridad en sus rostros, algún indicio de que todo había salido como debía.

No lo encontró.

—Hablen —ordenó.

El primero de ellos se acercó un poco, pero no con la misma firmeza que antes.

—Fuimos.

—Eso ya lo sé —respondió Andrés—. No les pago por hacer viajes.

El segundo hombre intervino, con un tono más cuidadoso.

—No salió como esperaba.

Andrés dejó el teléfono sobre la mesa con un movimiento seco.

—Explícalo bien.

Hubo un pequeño silencio antes de que el primero hablara.

—La mujer no cedió.

Andrés soltó una risa corta, pero sin humor.

—¿De verdad vinieron a decirme eso como si fuera una sorpresa? Les di una orden clara. Que ella sintiera miedo, que vendiera esa propiedad. Ella está sola.

—Se equivoca—añadió el segundo.

Andrés entrecerró los ojos.

—¿Qué significa eso?

El primero dudó un segundo.

—No está sola.

—Eso ya lo sabía —respondió Andrés—. Tiene gente en su empresa.

—No nos referimos a eso. Está protegida.

Andrés frunció el ceño.

—¿Por quién?

El primero respondió, con un tono más bajo.

—Dominic Le Black.

El nombre no pasó desapercibido.

Andrés se quedó en silencio un segundo más de lo normal.

—No.

—Sí.

—¿Están seguros?

—Entró mientras hablábamos —añadió el segundo—. No fue casualidad, dejó claro que ella está bajo su protección. Nos amenazó.

Andrés apretó la mandíbula.

—Eso no tiene sentido.

—Para nosotros tampoco —respondió el primero.

Andrés caminó hacia la mesa, apoyando ambas manos sobre ella.

—¿Y ustedes qué hicieron?

El segundo hombre no dudó.

—Nos retiramos.

Andrés levantó la mirada de golpe.

—¿Se retiraron?

—No era una situación para forzar —respondió el primero—. No contra alguien como él.

Andrés negó con la cabeza, molesto.

—Entonces no solo no resolvieron nada, también me están diciendo que ahora ella tiene respaldo.

—No es cualquier respaldo —añadió el segundo—. Ese hombre no se involucra sin motivo.

Andrés se quedó en silencio unos segundos, procesando.

—¿Y qué más?

El primero respondió.

—Está bien posicionada, no parecía preocupada, ni dudó en ningún momento; además… está creciendo.

—¿En qué sentido?

—Negocios —respondió el segundo—. Se nota que está moviendo inversiones grandes.

Andrés dejó escapar una exhalación más pesada.

—Claro.

El silencio volvió.

—No vamos a insistir —dijo el primero—. No contra el rey de la mafia.

Andrés los miró con frialdad.

—No les pedí su opinión.

—Le estamos diciendo la realidad —respondió el segundo—. Si quiere seguir presionando y amenazando a esa mujer, ya no es con nosotros.

Eso hizo que Andrés se tensara aún más.

—Salgan. Vayanse. No quiero ver a cobardes.

Se giraron y salieron.

La puerta se cerró.

El silencio quedó en la oficina.

Andrés no se movió de inmediato. Su mirada estaba fija en la mesa, pero su mente estaba lejos de ese punto.

Dominic Le Black y Verónica.

No encajaba. No de forma natural.

Tomó el teléfono otra vez, lo sostuvo unos segundos antes de dejarlo caer sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.

—¿Qué estás haciendo…? —murmuró para sí mismo.

El sonido de una notificación interrumpió el momento.

Un correo.

Andrés lo abrió sin pensar demasiado. A medida que leía, su expresión cambió.

Primero incredulidad, luego tensión. Por último una molestia.

—No… —dijo en voz baja, como si al negarlo pudiera cambiar algo.

Volvió a leer.

Las cifras no cuadraban del proyecto inmobiliario. La inversión que hizo hace unos días atrás había colapsado.

Cómo previno Verónica.

—Esto no puede estar pasando así —añadió, ahora con más fuerza.

Se dejó caer en la silla, revisando los detalles.

—¿Cómo que se retiraron fondos? ¿Cómo que el valor cayó en horas? —su voz subía, pero no había nadie más en la oficina.

Siguió leyendo.

Y entonces lo entendió. No todo. Pero lo suficiente.

—Me cerraron el acceso… —murmuró.

Recordó la reunión.

El momento en que le dijeron que ciertas participaciones ya no estaban disponibles.

El momento en que sintió que algo no encajaba. Ahora sí encajaba.

Pero no le gustaba la respuesta. Tomó el teléfono, marcó un número.

—Quiero todos los nombres de los que entraron antes que nosotros —dijo en cuanto le respondieron—. No me importa cuánto tiempo tome, lo quiero hoy.

Colgó sin esperar respuesta.

Se levantó de nuevo, caminando de un lado a otro.

—No fue casualidad —dijo en voz baja—. Esto estuvo armado.

Minutos después, otro mensaje llegó.

Un archivo. Lo abrió de inmediato donde mostraba nombres, movimiento y fechas.

Y uno en particular llamó su atención.

Dominic Le Black.

El silencio en la oficina se volvió más pesado.

Andrés se quedó mirando la pantalla, sin parpadear por unos segundos.

—Claro… —dijo finalmente, con una risa sin humor—. Claro que tenías que estar ahí.

Cerró el archivo, pero no dejó el teléfono.

Su mente ya estaba conectando todo.

Verónica.

Volvió a abrir el archivo. Revisó otra vez.

—Entraste antes… tomaste posición… esperaste que cayera —murmuró.

Y entonces la pieza final encajó.

Se quedó completamente en silencio.

—No fue él —dijo finalmente, más bajo—. Fuiste tú.

Era algo más personal.

—Tú lo viste venir… tú lo moviste… —añadió, apretando el teléfono en la mano—. Porque sabías que yo estaría ahí.

Se apoyó en la mesa, bajando la cabeza un segundo.

—Me quitaste la inversión… —dijo en voz baja—. Y te quedaste con lo que yo iba a tomar.

Apretó la mandíbula.

—No te voy a dejar avanzar así —añadió finalmente.

Se giró, tomando su saco de la silla.

—Si crees que esto termina aquí, no me conoces.

Tomó el teléfono una vez más. Un contacto que usaba muy poco.

—Quiero todo lo que tengan sobre Dominic Le Black —ordenó—. Todo; y también sobre Verónica Andrade, cada movimiento reciente que haga.

Colgó.

La frustración no desapareció. Y en ese momento, Andrés dejó de ver a Verónica como alguien que había dejado atrás. Ahora la veía como su peor enemigo.

Antes de salir de su oficina. Clara entró. Primero mirando con una inocencia pura.

—¿Interrumpo algo?

Andrés la recibió con un abrazo. Él lo necesitaba.

—Oh, Clara. Si Verónica se hubiera casado conmigo. Ya tendríamos todo resuelto.

—No te preocupes. Estaré contigo siempre.

—Gracias por eso. Recuperaré lo que Verónica me arrebató. Te lo prometo.

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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.

1
Maria Moreno Ortiz
Parece peligroso liarce a un hombre de la mafia 🤭
Elisa Patico
ni para delinquir sirves
inuyasha/ Tomoe🦊
necesito que ellos tengan una muerte lentaa y sufrannn de apoco tanto Andrés como clara
más más mas
karencitha: quien diría que clara que se veía tímida y inocente en realidad fuera mala
total 1 replies
Adaly Cruz cruz
👏👏👏👏. me gusta
Elizabeth Yepez
quien los mando a darcelas de listos
Elizabeth Yepez
que bueno que le hagan lo mismo también
Elizabeth Yepez
no entiendo una mujer tan importante y no tiene chofer, y anda sola como el nada sin guardaespaldas
Gabriela Alejandra Badia
ay nooooo autora solo un capítulo y cortito no se vale, más xfa🙏
Maria Gonzalez Gonzalez
un delicioso con ese bombón 😋😋😍
inuyasha/ Tomoe🦊
uhhhh Dominic tomando el control va hacer tan hot🔥 AHHH no me podes dejar así autora
Julîîana
sería genial si sabotearan el auto de Clara y Andrés,luego quemarán la empresa con todo, pero sin dañar civiles
Maria Gonzalez Gonzalez
muy interesante la historia 🤣🤣 felicidades hermosa 😍
Adaly Cruz cruz
wow lastima verónica siempre adelante ese andres ya esta muerto 🤣
Nora Margot Gomez Lancha
Actualizada, pronto autora, está muy interesante la novela, que ese par de desgraciados no se salgan con la suya, que los descubran y que los torturen , lento hasta que ellos mismo se ataque entre ellos, que Veronica, se de cuenta al toque que son Andrés y Clara, que la estén atacando y que acon ayuda de Dominic planeen la destrucción de ese par😁🤔
Ivon Caraballo
me imagino que Vero tendrá cámaras que le permita obtener pruebas aunque prefiero que desaparezcan a la mustia de Clara🤭
Julîîana
Ojalá no se salgan con la suya, que verónica tenga como recuperar cualquier daño ocasionado por esos dos y los haga pagar con creces
inuyasha/ Tomoe🦊
la odio tanto a clara LPM espero que allá cámaras en la oficina 🔥 necesito un maratón
nana
😒que alguien me explique la lógica de meterse con un mafioso... es peor la cura que la enfermedad
Rusi Jmz
Ni modo Andrés tu lo buscaste , te llegó parte del karma
Rusi Jmz
lo bueno es que no va a desperdiciar una bala 🤣🤣🤣🤣
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