Alina siempre creyó que su matrimonio era solo un contrato frío con el hombre más poderoso de la ciudad. Durante tres años vivió ignorada por su esposo, el misterioso empresario Adrián Valek.
La noche en que decide firmar el divorcio, un atentado cambia todo.
Adrián pierde la memoria… y lo único que recuerda es que Alina es la persona más importante de su vida.
Mientras él intenta enamorarla otra vez, enemigos ocultos del imperio empresarial de Adrián comienzan a atacar.
Pero hay un secreto que nadie conoce:
Alina no es una mujer común… ella lleva años investigando quién intentó destruir su vida.
Y ahora que Adrián cambió…
tal vez el amor que nunca existió pueda nacer de verdad.
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Traición, juego y venganza.
El cielo estaba teñido de rojo por la puesta del sol cuando Adrián, Alina y Lucas lograron escapar del pasillo secreto de la mansión.
Pero no había tiempo para respirar.
—Marcus está preparándose para contraatacar —dijo Lucas, mientras corrían por la calle oscura—. Y esta vez… no vendrá solo.
Alina apretó la mano de Adrián. —No podemos dejar que él obtenga la bóveda. No después de todo lo que pasó.
Adrián asintió, pero sus ojos estaban llenos de preocupación. Algo dentro de él le decía que lo peor aún estaba por venir.
De repente, su teléfono vibró. Un mensaje desconocido apareció en la pantalla:
"No confíes en nadie… ni siquiera en Lucas."
Adrián levantó la mirada, frunciendo el ceño.
—¿Qué significa esto?
Alina también miró el mensaje, con los ojos entrecerrados. —Alguien dentro de nuestro grupo… nos está traicionando.
Lucas se tensó. —No puede ser… yo no envié eso.
Antes de que pudieran discutir más, un rugido metálico resonó a lo lejos. Dos autos blindados aparecieron de la nada, bloqueando la calle. Hombres armados descendieron rápidamente de ellos, apuntando directamente hacia ellos.
—¡Marcus! —gritó Adrián—. Esto es tu trabajo.
Pero Marcus no estaba allí. Nadie podía verlo. Y sin embargo, cada movimiento parecía calculado al milímetro.
Alina se acercó a Adrián, susurrando: —No podemos luchar así… necesitamos un plan.
Adrián asintió. —Conozco un lugar seguro. Pero antes… necesito que confíes en mí.
Ella asintió, con una mezcla de miedo y determinación.
Caminando rápidamente hacia el garaje oculto de Lucas, Adrián abrió una puerta secreta. Una serie de túneles subterráneos los esperaba, conectando la ciudad con un almacén abandonado en las afueras.
Mientras descendían, Lucas hablaba en voz baja: —Si Marcus ha infiltrado a alguien de nuestro equipo, debemos tener cuidado. Cada movimiento podría ser una trampa.
Adrián miró a Alina mientras avanzaban. —No importa quién sea… los enfrentaremos juntos.
Por primera vez, en medio del peligro, sus manos se entrelazaron. Sus miradas se encontraron, y un instante de calma los envolvió.
—Adrián… —susurró Alina—. No sé qué haría sin ti.
Él apretó su mano. —Nunca lo sabrás… porque nunca te dejaré sola.
Pero justo cuando pensaban que tenían un respiro, una figura apareció frente a ellos en el túnel.
—Bienvenidos a mi juego —dijo una voz conocida.
Adrián dio un paso adelante y reconoció de inmediato la silueta: Isabella Laurent.
—¿Tú otra vez? —gruñó—. ¿Qué haces aquí?
Isabella sonrió con frialdad. —Tu tío no es el único que quiere controlar el imperio Black. Y yo… siempre tuve derecho a ti.
Alina dio un paso adelante, con los ojos llenos de furia: —¡No permitiré que se interponga entre nosotros!
Isabella levantó una ceja, sus ojos brillando con malicia. —¿Nosotros? —dijo—. Él aún no sabe qué lado elegir… y eso lo pondrá a prueba.
Adrián miró a Isabella, luego a Alina. El corazón le latía con fuerza. Este no era solo un conflicto de poder… era una prueba de lealtades y amor.
—Si alguien intenta tocar a Alina… te prometo que no quedará vivo —dijo con voz baja y peligrosa, mirándola a los ojos.
Alina sintió un escalofrío recorrer su espalda. Nunca antes lo había visto tan decidido. Nunca antes se había sentido tan segura y a la vez tan vulnerable.
Isabella se rió suavemente. —Entonces… el juego empieza.
En ese momento, un ruido sordo resonó desde la entrada del túnel. Más hombres armados, enviados por Marcus, comenzaron a aparecer.
Lucas reaccionó de inmediato: —¡Prepárense!
Adrián colocó a Alina detrás de él, preparado para enfrentarse a cualquier cosa.
Y mientras la batalla comenzaba, una pregunta quedó flotando en el aire:
¿Quién dentro de su equipo los había traicionado realmente?
Porque mientras Marcus movía sus piezas desde la sombra, nadie sabía quién sería el próximo golpeado.
Y en medio del peligro… Adrián demostraba el amor que sentía por Alina.