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El Omega Que Debía Morir En La Torre

El Omega Que Debía Morir En La Torre

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / Fantasía / Amor prohibido / Completas
Popularitas:9.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné como un omega destinado a morir de hambre en una torre.
Para sobrevivir, huí de la historia que me condenaba.
Pero el niño que una vez me salvó… ahora es el emperador tirano destinado a morir por mi culpa.
¿Puedo cambiar nuestro destino?

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: El nombre que no debe pronunciarse

El bosque despertó cubierto por una neblina suave.

Aelion abrió los ojos lentamente, desorientado. Por un instante no supo dónde estaba. Luego recordó: el fuego, las bestias luminosas, los brazos que lo habían sostenido cuando el miedo se transformó en llanto.

Kael dormía a su lado, apoyado contra un tronco, con la espada aún cerca de la mano. Incluso dormido parecía alerta, como si el mundo nunca dejara de ser un campo de batalla.

Aelion lo observó en silencio.

Es igual…

No al hombre de la novela.

Sino al niño.

Con cuidado, llevó la mano a su pecho y sacó un pequeño colgante oculto bajo su ropa. Era sencillo, de metal opaco, con una piedra oscura en el centro. Lo había conservado desde niño, incluso en la torre. Nadie se lo había quitado jamás.

Porque nadie sabía lo que significaba.

Lo abrió.

Dentro, una inscripción casi borrada por el tiempo.

“Para que no estés solo.”

Aelion cerró los dedos alrededor del colgante.

—Fuiste tú… —susurró—. ¿Verdad?

Kael se movió ligeramente, frunciendo el ceño, pero no despertó.

Reanudaron el camino al amanecer.

—Nos dirigiremos al sur —dijo Kael—. Hay pueblos más pequeños. Menos ojos.

Aelion asintió, aunque su mente estaba en otro lugar.

—Kael… —se atrevió a decir—. ¿Fuiste soldado?

Kael lo miró de reojo.

—Durante muchos años.

—¿Del imperio del norte?

El silencio fue breve, pero pesado.

—Sí.

El corazón de Aelion dio un salto.

—Entonces… ¿conoces al emperador?

Kael detuvo sus pasos.

Se giró lentamente.

—¿Por qué preguntas eso?

Aelion tragó saliva.

—Solo… escuché rumores. Dicen que es cruel.

Los ojos negros de Kael se endurecieron por un segundo.

—Los rumores no siempre dicen la verdad —respondió—. A veces solo cuentan lo que la gente necesita odiar.

Aelion sintió una punzada inexplicable en el pecho.

—Yo… creo que no todos los monstruos lo son de verdad.

Kael lo observó con una intensidad que hizo que Aelion desviara la mirada.

—Tú no sabes lo peligroso que puede ser ese pensamiento —dijo en voz baja.

Al mediodía, se detuvieron junto a un río para descansar.

Aelion se arrodilló para lavarse las manos. Al hacerlo, la manga de su ropa se deslizó ligeramente, dejando al descubierto su hombro.

Kael lo vio.

Una marca suave, casi luminosa, con forma de flor estilizada atravesada por una línea curva, descansaba sobre la piel pálida de Aelion. No era un tatuaje. Tampoco una cicatriz.

Era una marca de nacimiento.

Kael contuvo la respiración.

—¿Desde cuándo tienes eso? —preguntó, con voz tensa.

Aelion se sobresaltó y cubrió su hombro de inmediato.

—Desde que nací —respondió—. Siempre la tuve.

Kael apretó los puños.

Imposible…

Había visto ese símbolo antes.

En antiguos estandartes.

En documentos sellados por la familia imperial.

—¿Te duele? —preguntó, forzando la calma.

—No —Aelion negó con la cabeza—. Solo… a veces brilla cuando estoy asustado.

Kael cerró los ojos un instante.

¿Qué eres…?

Esa noche, acamparon cerca de unas ruinas antiguas.

Aelion se sentía inquieto. El colgante parecía más pesado de lo normal.

—Kael —dijo finalmente—. Cuando era niño… alguien me ayudó.

Kael levantó la mirada.

—¿Alguien?

—Un niño —continuó Aelion—. Me dio esto.

Le mostró el colgante.

Kael lo reconoció al instante.

Su mundo se resquebrajó.

—¿Dónde… lo conseguiste? —preguntó, con voz casi inaudible.

—Él me lo dio —respondió Aelion—. Antes de desaparecer.

El silencio cayó entre ellos como una sentencia.

Kael se puso de pie de golpe, alejándose unos pasos.

—No deberías mostrar eso —dijo—. Es peligroso.

Aelion se levantó también.

—¿Por qué? —preguntó—. Kael… ¿quién eres en realidad?

Kael no respondió.

Porque decir la verdad ahora

significaba perderlo.

Muy lejos, el Duque Vhalderion caminaba de un lado a otro.

—La marca… —gruñó—. Así que aún la tiene.

Sus ojos brillaron con locura.

—Prepárense —ordenó—. Si no puedo capturarlo…

Sonrió con crueldad.

—Entonces lo destruiré antes de que recuerde quién es.

1
Maru19 Sevilla
Ya me preocupe por los sacrificios 😭
Maru19 Sevilla
👏👏👏
Maru19 Sevilla
Malvado 😱
Maru19 Sevilla
😱
Maru19 Sevilla
Es interesante la historia 👏👏
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