Dos seres unidos por una traición, con una sed de venganza que promete ser cruel y despiadada, pero que al pasar del tiempo una fuente atracción se empieza a manifestar sobre cada uno, dejando de lado lo que al principio los unió.
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Envidia
Para Diana Miller había sido un desafío vivir con la nueva pareja de su padre desde los 12 años, después de haberse separado de su madre, quien había desaparecido misteriosamente, Fiona Smith, no era precisamente una dulzura, sino todo lo contrario tocante a Diana, siempre que su padre tenía que viajar por negocios obtenía varios castigos a consecuencia de las travesuras que su hermanastra hacía culpándola a ella, Fiona sin pensarlo le creía a su mimada hija.
Cuando Diana cumplió 18 años le aviso a su padre que se independizaría con su amiga Valeria, Julián no podía hacer mucho, ni pedirle que se quedara, pues sabía de las peleas continúas que tenía con su hijastra Melissa, aunque Fiona intentó en varias ocasiones culpar a Diana por las desavenencias que seguido tenían, nunca le prestó atención, sabía que su hija tenía nobles sentimientos.
Le proporcionó un departamento completamente amueblado, le entregó a su abogado un fideicomiso, para que siempre ella tuviera un patrimonio asegurado, pero de eso no podía hablarse frente a Fiona, habló con su secretario general para que la empleara en uno de sus negocios, como aprendiz hasta que se graduara.
Diana siempre destacó en la bachiller y ahora en la universidad no era la excepción, en cambio Melissa su hijastra siempre había tenido problemas con todos los maestros y estudiantes, era creída y había metido en muchos problemas a Diana cuando cruzaban la secundaria, pero Diana avanzó dejando a la insolente chica en el mismo grado.
Donde verdaderamente tenía problemas, era en su propia casa, la envidia de su hermanastra era evidente, Julián no lo toleraba y rechazaba los comportamientos de Melissa, pero Fiona era una mujer calculadora y posesiva, además de muchos defectos que empezó a notar, haciéndolo que dudara en varias ocasiones si había sido buena decisión el casarse con ella, después de haberse divorciado de la madre de Diana, cuando le otorgaba regalos a su hija por su dedicación y empeño en la escuela, exigía que Melissa no fuera discriminada, pero la joven pedía más de lo que mereciera, jamás llegó a graduarse, de ningún grado.
Valeria mejor amiga de Diana tenía en muy mala estima a Melissa, miraba como envidiaba a Diana desde su niñez, y también a Fiona no disimular el desprecio hacia ella,— ¿Me acompañas al centro comercial?—Le pregunto Diana a su amiga, Con la condición que me dejes manejar ese auto qué te regaló tu padre! — Diana se sonríe, Ya te pareces a Melissa,— ¡Pasó, no me compares si quieres que siga siendo tu amiga! — Diana levantó ambas cejas mirándose con Valeria, quien mejor sonrió.
—¡Tienes razón! — Algo se me pegó de esa changa envidiosa,— Pero las dos chicas se distrajeron con la figura y presencia del hombre más guapo de la ciudad para Diana por el que la chica había estado enamorada desde la adolescencia Camilo Sullivan, un hombre destacado que había triunfado en los negocios, CEO del grupo Nonimas incorporation CS, seguido de sus guardaespaldas al mismo restaurante donde ellas se encontraban.
Camilo conocía a Julián su padre, fue en un tiempo la competencia de su padre, en buenos términos, ya que fueron buenos amigos, y conocía a Diana desde que estaba su madre con ella.
Sin embargo Camilo se olvidó de la niña aquella que suspiraba por el, pero ver entrar a Julián y dirigirse a la hermosa joven que le sonreía, dándole un beso en cada mejilla, y saludar a su amiga imaginó que las conocía,— ¡Julián Miller! — Se levantó de su silla para saludarlo, Julián le reconoció de inmediato, era la misma cara de su padre cuando joven,— Camilo muchacho, te desapareciste y mira donde nos volvemos a ver.
Un apretón de manos y unas palmadas de espalda confirmó la lealtad, pues Julián recordó aquel chiquillo que decía querer ser como su padre, el cual había muerto hace unos años debido a un infarto fulminante.
Camilo miró a las chicas desde que entró disimuladamente, especialmente a Diana, Julián notó y con orgullo la presentó,— ¡Creo que no recuerdes a Dianita mi hija! — Expresó el orgulloso padre Camilo volvió su rostro con la mirada penetrante, sobre la joven que se había olvidado de respirar dejándole sin aliento,— Era una niña cuando la conocí, pero hablamos de casi ocho años,— Hola Diana! —Espero que no te hayas olvidado de mí, le ofreció su mano que la joven tomó sudando.
Julián miraba con buenos ojos la interacción que había entre ambos, Camilo era un hombre destacable, con un patrimonio millonario, y muy apuesto, y no se opondría si surgiera algo entre ellos dos.
TRES MESES DESPUÉS
Diana había empezado a trabajar en una empresa donde su padre era socio, sin saber que el CEO era nada más y menos que Camilo Sullivan, quien al darse cuenta que la chica, era una de sus empleadas, convocó a una reunión donde ella como secretaria del CEO tenía obligación de asistir.
Así empezó una conversación, después una invitación a una cena, hasta que Camilo, un día sin motivo la besó sin previo aviso, Diana le gustaba, para ella era como un sueño por lo que Camilo le pidió que iniciara con una relación de novios, Diana definitivamente estaba soñando pensó.
Pero Melissa se enteró por una amiga del romance, quiso conocer al supuesto novio, así que un día se atrevió a seguirla, sorprendiéndose al ver al espécimen de hombre, volviendo a sentirse frustrada ¿Porqué esa maldita siempre obtenía lo mejor para ella? Tenía que conocerlo, se dijo con una sonrisa.
Los días pasaban un día después del trabajo Camilo ya la esperaba fuera de la empresa sorprendiéndola con un ramo de flores, la recibió con un beso,— Insisto! Tú debes estar en mi oficina se mi secretaria personal, o mejor se mi asistente! Le dijo atrayéndola para pegarla a él,— No me gustaría estar en boca de los empleados,— Le respondió sonriendo,— Se la verían conmigo, además un día serás mía! — Pronunció deceoso de que ya aceptara.
Pero la chica lo sorprendió,— Creo que ya estoy lista,— Le susurró al oído, Camilo sonrió era hora de llevarla a su casa, sería suya y era consciente que sería su primera vez.
Está historia es un poco diferente a lo que ya he escrito, algunas dirán que es la clásica novela parecida a otras, pero aseguró que no, quizás al principio por la hermanastra y madrastra malas, ….. solo aclaró no dejó que mis personajes sufran mucho, Ya verán, y será corta! espero
qué me acompañen en esta nueva aventura, les prometo que abra, sorpresas, odio, dolor pero también mucho amor. Y también mafia;)
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