Décimo primer libro de la saga colores
El capitán Albert Mercier, un lord arruinado de Floris emprenderá un viaje al mar a una misión de alto riesgo hacia una tierra desconocida, (Polemia) un reino helado donde se topara con Mermit, una nativa arisca que desafiará su destino.
¿Podrá el amor superar las barreras del entendimiento? Descúbrelo ya.
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21. Sin riendas
...MERMIT:...
Los niños eran muy entretenidos y revoltosos, encantadores, alegres. Me reía de sus ocurrencias y ellos también.
Ese invernadero lleno de plantas era maravilloso, habían tantas que no conocía, la que más me sorprendió fue la que parecía viva y comía moscas, también la que tenía forma de Albert.
Era increíble.
Después de jugar, almorzamos en un comedor muy grande, la comida era muy deliciosa.
El perrito pedía por debajo de la mesa y Gingerline le echaba algunos trozos de la comida, no eran todos, parecía seleccionarlos para aventarlos al perro a escondidas.
El cachorro comió algunas y dejo otras.
Me hizo un gesto con el dedo en su boca.
Lo que hacía era secreto.
Hice el mismo gesto, ella soltó una pequeña risa.
Las niñas de este mundo se veían tan alegres y diferentes, nunca me divertí tanto de niña, siempre estaba haciendo algún oficio con las demás mujeres de la tribu.
El pequeño también lucía bastante entretenido, pero él si estabas comiendo todo, su silla era más elevada para poder alcanzar la mesa.
Era tan pequeñito y tierno.
Al ver a Gingerline dándole comida al perro hizo un gesto enojado.
"Madre, Gingerline le está echando los vegetales al perro"
Emiliana lanzó una mirada.
"¡Gingerline, tienes que comerte todo lo que está en el plato!"
"Lo siento, es que no me gusta" La niña entornó una expresión decaída, moviendo la cuchara con desgano.
"Amor, no puedes aventar comida bajo la mesa, eso es de mala educación, sino comes tus vegetales entonces no crecerás" El quesac de Gingerline usó un tono más suave.
Nunca ví a un padre siendo tan suave con su hija.
"Albert me dijo que crecí mucho, no he comido mucho vegetal y sigo creciendo"
"¡Gingerline, deja de refutar!" Emiliana usó un tono firme "¡Haz caso!"
"Amor, come todo, por favor"
Sebastian sonrió, asintiendo con la cabeza.
Ella hizo un gesto cansado y empezó a comer lo que anteriormente estaba echando al perro.
"Gingerline, si comes todos los vegetales, te daré unas golosinas que traje de la costa"
La niña siguió comiendo.
"¿A mí también me darás?" El niño comió con más entusiasmo.
"Por supuesto, traje suficiente para todos"
Albert lucía sonriente al otro lado de la mesa.
Comía muy refinado, más que en la casa, usaba cuchillo y tenedor, cuando comíamos juntos solo tomaba un tenedor o una cuchara, la carne la sostenía con los dedos.
Imité lo que estaba haciendo, tomando el cuchillo para picar un trozo de carne y pincharlo.
— Mermit, con cuidado — Dijo, atento a lo que estaba haciendo.
"¿Cuándo tendrás esposa?" Emiliana habló.
Quería saber que decían.
"Emiliana, Albert nunca apostó por el matrimonio" Sebastian bebió de su copa.
"Siempre pensé en el matrimonio, pero todos alegaban que no estaba preparado"
"Y era cierto"
"Me están saliendo canas, así que ya debería" Dijo, observando hacia mí.
"Lo sabía, te casarás con Mermit" Emiliana me observó emocionada.
"Ah, entonces si es tu novia" Gingerline elevó una ceja.
"Gingerline, come, los adultos están hablando" Sebastian lució más firme.
La niña suspiró y guardó silencio.
"No, aún no es un hecho" Albert se tensó, parecía nervioso "Mermit debe aprender muchas cosas, así que les pido discreción antes de que eso pase"
"Yo no soy al que le encanta la cotilla" Bramó Sebastian, arqueando las cejas.
"Me alegro mucho por ti" Emiliana sonrió "Muchos casamientos en todos estos años y ninguno de Albert, era justo que ya encontrara a una buena mujer, Mermit me parece encantadora"
"Lo es, quiero que sepan que esto es en serio"
Él tomó una postura erguida "Mermit será mi esposa solo si lo desea"
"Se ve que te quiere" Dijo Gingerline.
"Brindemos por el aprendizaje de Mermit y por los futuros esposos"
Sebastian alzó su copa.
Imité la acción al ver a todos cochando las copas.
Me desconcertó, quería probar a que sabía esa agua roja, yo solo tenía un agua color amarilla, como las que preparaban en casa.
Los niños también tenían unas.
Recuerdo haber probado una bebida fuerte en el barco, pero no me dejaron beber más.
Choqué la copa y sonreí.
...****************...
"¿Por qué se tienen que ir?" Protestó Gingerline en la entrada "¿Por qué no se quedan a dormir?"
"Otro día, Gingerline, no trajimos ropa para quedarnos y Mermit tiene lecciones con la institutriz" Albert le tocó la cabeza a la niña "Volveremos después, si quieres puedes visitarme en mi casa de la costa"
"Quiero ir, me gusta el mar"
Observó a sus padres.
"Iremos luego" Aseguró Emiliana.
"Despidamos a los primos" Ordenó Sebastian.
Ambos niños abrazaron a Albert, luego me abrazaron a mí, me quedé desconcertada, pero correspondí.
"Adiós, Mermit, le puse de nombre Revoltoso" Dijo entregando al perrito.
" Revoltoso" Se rió Albert.
— Revoltoso — Repetí.
Ella asintió con la cabeza.
"Yo le puse Pastel" Dijo el niño, levantando su mano.
— Pastel está ocurrente.
— Pastel — Dije, sosteniendo al cachorro, estaba lleno de tierra y monte.
— Pastel Revoltoso — Dijeron a unísono los niños, riendo.
Albert se despidió de su familia, dándole un apretón de manos a Sebastian y un abrazo a Emiliana.
Yo hice lo mismo, dí un apretón a Sebastian, lo que dió mucha gracia y abracé a Emiliana.
Se sentía bien abrazar.
El anciano subió para guiar los caballos, también fue invitado a comer, pero no estaba con nosotros en el comedor. Siempre estaban a parte ¿Por qué?
Subimos al carruaje y ellos se despidieron con la mano mientras nos íbamos alejando.
Sonreí.
Albert suspiró.
"Eso no estuvo tan mal"
— Me gusta familia — Dije y él me observó.
— Tu también les gustaste.
Parecía conforme, observando por la ventana.
— Bonitas — Dije, todos eran muy buenos conmigo.
— Lo son.
Sonreí.
Volvimos a la costa y a casa al anochecer.
Aliz hizo un gesto al verme entrar, observó mi ropa y al perro todo sucio.
"¿Qué estuvo haciendo?"
"Jugando con los hijos de mis primos"
"Vaya, se volvió un desastre"
— Prepara un baño — Dijo Albert y la sirvienta asintió.
Me llevó por la casa, hacia mi habitación.
Me bañé y aproveché de meter al perrito en el agua para quitarle el sucio. Aliz no pareció gustarle, pero me dejó limpiarlo con la esponja, el pobre chillaba como si estuviera sufriendo.
Estaba un poco agotada por corretear con los niños.
Me vestí y dejé al perrito en su cama después de secarlo.
Fui a la cama y me acosté.
Dormí tan bien, incluso sentí la puerta abrirse, también un beso en mi frente, al abrir los ojos no había nadie así que seguí durmiendo.
...****************...
Adelaida me siguió enseñando, era una verdadera proeza aprender a hablar corrido.
Los saludos eran un poco fácil.
— ¿Hombre?
— Un gusto conocerlo — Dije, recordando su lección pasada.
— ¿Mujer?
— Un gusto conocerla.
— Muy bien.
Ella ya no se quejó de Albert, ya no estaba distraída, trataba de concentrarme, así él no me negaría la unión.
Por las tardes me enseñaba a montar a caballo, la institutriz le permitió una hora para entretenerme con eso.
Sostuve las riendas con cuidado, mientras daba vueltas en el patio.
Ya podía hacerlo sola.
Albert vigilaba de cerca.
Ya no volvieron a pasar las mujeres que me querían encerrar.
Adelaida también superviso la enseñanza.
"No es propio de una dama montar a ahorcadas"
"La princesa Ania monta de esa forma, es poco importante, ya nadie le está dando tanto peso, todas las mujeres quieren ser como la princesa y sus grupos de guerreras"
"En mis tiempos no se tomaba todo a la ligereza, el comportamiento de una mujer debía ser íntegro, ahora andan con mucha libertad, juegan a la guerra, sin riendas, incluso esas mujeres que acusaron a Mermit de ladrona, estaban comportándose de manera inadecuada"
Estaban hablando cerca del patio, mientras yo me contenía por darle prisa al caballo.
Observé hacia la reja.
Quería ir a la calle.
Quería correr con el caballo.
La sensación que me perseguía era insistente, me picaban las manos.
Quería sentir más emociones.
Me preguntaba si sería como ir en barco y en carruaje, tal vez era mejor.
El anciano venía de la calle, abrió la reja para entrar.
Observé hacia Albert, él seguía cruzando palabras con la institutriz.
Aproveché que el anciano la mantuvo abierta, curioso por el sonido que hacía la reja.
"Necesita lubricación estás bisagras"
Abrió más ampliamente.
Encajé los talones en el caballo, al mismo tiempo que sacudía las riendas.
Mi cuerpo fue tirado hacia atrás por la velocidad, pero me sostuve con firmeza, usando mis piernas.
El caballo salió disparado.
el anciano soltó un grito y tuvo que lanzarse a un lado.
— ¡Mermit, no! — Gritó Albert, también oí el grito de Adelaida.
Yo ya me estaba precipitando por la calle, girando las riendas para no chocar contra un muro.
El caballo corrió calle abajo, solté una risa de emoción.
El viento me azotó el rostro y soltó mi cabello.
Se sentía bien y seguí galopando.
La gente soltó gritos de asombro cuando pasé cerca.
Muchos se apartaron de en medio.
Soltaron gritos indignados, insultando seguramente.
Poco importaba, me sentía libre, el animal bajo mi cuerpo era tan fuerte y rápido, no sabía que podía avanzar tan rápido.
Esquivé una carreta y también un carruaje.
El camino se bifurcó, así que me desvié por una calle.
Un hombre gritó cuando iba cruzando con una carreta.
No supe que hacer, estaba muy atravesado.
El caballo saltó sobre la carreta, solté un grito de emoción al sentir como si volara, al aterrizar me aferré de nuevo.
El hombre se apartó gritando, la carreta cayó al suelo, muchas frutas rodaron, una manzana tal vez.
Me agaché de lado, estirando mi mano para tomar una, me sostuve del fuste cuando no alcancé la que seguía rodando.
No pude alcanzarla, el caballo fue más rápido.
"¡Está loca esa mujer!" Gritaron las personas que estaban en la acera "¡Detengan antes de que cause un accidente!"
No quería detenerme, yo solo quería volar, quería ir a la orina del mar y galopar en la arena.
Llegué al mercado tan rápido.
Un hombre iba cruzando la calle.
Se me hacía conocido.
Al verme se apartó rápidamente.
Salí al muelle, el caballo saltó por la arena.
Sentía que alguien me seguía.
Giré mi vista.
Era el hombre que había visto hace poco, venía cabalgando con un caballo.
¿Qué rayos le pasaba?
¿Por qué me estaba siguiendo?
"¡Señorita, no se preocupe, voy a rescatarla!"
Gritó por encima del ruido del galopar y las olas que rozaban las patas del caballo.
Volví a reir, no quería que me estuvieran, seguí cabalgando.
"¡Detenga el caballo si puede, se va a caer!"
Insistió, estaba más cerca, me estaba alcanzando.
¿Qué rayos le pasaba?
Yo no lo invité.
Intenté ir más rápido, pero el caballo parecía agotado, no podía ir más rápido.
El hombre estaba a la par, a mi lado.
"¡Vaya, miren, es la señorita muda, no sabía que eras tan imprudente y valiente!"
Alcanzó el caballo, tomó mis riendas con una mano, solté un gruñido, intentando quitárselas.
El caballo chocó con el de él.
Caí en la arena, mojando con las olas.
Él también había caído.
Me senté, muy furiosa.
Los caballos se detuvieron a una distancia.
Se levantó costosamente mientras yo me colocaba en pie.
Avancé hacia él.
"Señorita, eso fue demasiado riesgoso e imprudente, agradezca que no me rompí un hueso"
Le dí un manotazo en el rostro.
Me observó desconcertado, tocando donde lo golpeé.
"Oiga ¿Por qué me pegó? Intentaba salvarla y así es como paga"
Me giré, yendo por el caballo, arrastrando mi falda pesada por el agua.
El hombre me siguió, tomó mi brazo.
"No, no va a tomar ese caballo de nuevo"
Me zafé de su agarre.
Sonrió "Es una fiera"
Retrocedí cuando intentó agarrarme de nuevo.
"Bien, no la tocaré"
Elevó sus manos, enseñando.
Tomé mi caballo, sosteniendo sus riendas.
Hizo lo mismo con el suyo.
"No le tiene miedo a los riesgos, pudo haber causado muchas muertes con su atrevimiento"
¿Por qué insistía en hablarme?
Me detuve.
— ¡Cállate! — Espeté.
Se quedó atónito y se acercó a mí.
"Si quieres callarme, te sugiero hacerlo con un beso"
Hubo otro galopar, Albert llegó a caballo.
Casi me tiemblan las piernas al ver su cabello sacudiéndose y más cuando saltó ágilmente de su montura.
albert los celos son malos recuerda que mermit no entiende solo es curiosa tienes que enseñarle
mermit va sentirse triste