NovelToon NovelToon
EL CONTRATO

EL CONTRATO

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO
Popularitas:9.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis YEPES

Bienvenido a EL CONTRATO, una historia donde el poder, el dolor y el deseo se entrelazan en una lucha constante entre la supervivencia y el amor. Esta novela no habla solo de contratos ni de dominación, sino de heridas invisibles, decisiones imposibles y del precio que algunas personas deben pagar para proteger a quienes aman. Aquí conocerás a Monserrat Villarreal y Alexander Montenegro, dos almas marcadas por el pasado que deberán enfrentarse no solo entre sí, sino también a sus propios demonios. Prepárate para un viaje intenso, oscuro y emocional donde cada elección cambia destinos y donde el corazón siempre exige su verdad.

NovelToon tiene autorización de Genesis YEPES para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CONTROL

ALEXANDER

Dos semana era lo que habia pasado . Alexander Montenegro no era un hombre impaciente. Había construido un imperio tomando decisiones frías, calculadas, esperando siempre el momento correcto para actuar.

Pero esas dos semanas habían sido una prueba silenciosa.

La veía todos los días.

Entrar temprano.

Evitar mirarlo más de lo necesario.

Hablarle con una distancia profesional casi perfecta.

Como si nada hubiera pasado.

Como si él no

recordara

la forma en que sus labios habían temblado bajo el beso.

Eso le irritaba más de lo que estaba dispuesto a admitir.

No porque ella lo rechazara.

Sino porque no podía acercarse.

Sabía cuándo presionar y cuándo retroceder.

Era la diferencia entre un hombre poderoso y un desesperado.

Monserrat había dicho que no.

Y por primera vez en mucho tiempo, Alexander decidió respetar ese límite.

No por debilidad.

Por estrategia.

Porque sabía algo que ella todavía no entendía: tarde o temprano, la necesidad la empujaría hacia él.

La observaba mientras trabajaba.

Sus movimientos precisos.

La forma en que apretaba los labios cuando estaba nerviosa.

Cómo fingía fortaleza mientras el peso del mundo la aplastaba.

Él conocía esos gestos.

Había leído cada informe sobre su situación. Las deudas. El hospital. La búsqueda del hermano.

Sabía exactamente cuánto tiempo le quedaba antes de romperse.

Y aun así… no hizo nada.

Esperó.

El silencio entre ellos era casi físico.

Hubo momentos en los que quiso llamarla a su oficina sin motivo.

Solo para escucharla hablar.

Solo para verla más cerca.

Pero se contuvo.

Alexander no perdía el control.

Nunca.

Aunque por las noches, cuando el edificio quedaba vacío, se encontraba mirando el asiento donde ella solía sentarse durante las reuniones y sentía algo incómodo en el pecho.

No era deseo solamente.

Era hambre.

Una sensación casi asfixiante de querer tenerla cerca.

Y eso lo irritaba.

Porque él no necesitaba a nadie.

Nunca había necesitado a nadie.

Cuando ella apareció aquel sábado, deshecha, llorando, algo en él se tensó inmediatamente.

No esperaba verla así.

Monserrat siempre luchaba por mantenerse  firme.

Verla quebrada cambió algo en el ambiente.

Por un instante quiso acercarse demasiado.

Quiso abrazarla.

Pero ese impulso desapareció tan rápido como llegó.

No era su estilo.

No debía serlo.

En cambio, la hizo sentarse.

Observó cómo las lágrimas caían mientras hablaba del hospital, de la crisis, de los costos imposibles.

Alexander escuchó sin interrumpir.

Mientras ella hablaba, su mente calculaba.

Números.

Riesgos.

Resultados.

Y algo más.

Reconoció esa mirada de desesperación.

La había visto antes… en sí mismo, años atrás, cuando no tuvo dinero para salvar a alguien importante.

Ese recuerdo apareció fugazmente.

Lo empujó hacia una decisión rápida.

Sacó la tarjeta del cajón.

Dos millones.

Una cantidad insignificante para él.

Pero para ella… era la diferencia entre la vida y la muerte.

Cuando la puso frente a ella vio la sorpresa en sus ojos.

Y también orgullo herido.

Sabía que luchar contra eso sería inútil.

Por eso no pidió nada.

No mencionó el contrato.

No quiso convertir ese momento en una negociación.

Le dio la salida.

—Hablaremos después.

le dijo.

La vio tomar la tarjeta con manos temblorosas.

Ese pequeño gesto le confirmó algo importante.

Ahora había un vínculo.

Invisible.

Pero real.

Cuando ella salió de la oficina, Alexander se quedó quieto mirando la puerta cerrada.

El silencio volvió a llenar el espacio.

Se sirvió un whisky, algo que rara vez hacía en horas de trabajo.

Pensó en lo que acababa de pasar.

Había estado más cerca de mostrar demasiado.

Demasiado humano.

Eso no podía repetirse.

Apoyó las manos en el escritorio.

Sabía lo que estaba haciendo.

No era caridad.

Era inversión.

Cada paso estaba medido.

Cada acción tenía una consecuencia.

Y ahora, Monserrat estaba más cerca de él que antes.

No físicamente.

Pero sí emocionalmente.

Había aceptado su ayuda.

Eso significaba que la pared entre ellos tenía una grieta.

Y las grietas siempre crecían.

Aun así, decidió esperar.

Presionarla ahora sería un error.

Ella estaba vulnerable, sí… pero también orgullosa.

Si se movía demasiado rápido, la perdería.

Y Alexander Montenegro no desperdiciaba piezas valiosas.

La imaginó saliendo del edificio, sosteniendo la tarjeta como si quemara.

Seguramente odiándose por aceptar.

Eso le provocó una pequeña sonrisa.

Porque sabía algo que ella aún no entendía: cuando alguien cruza cierta línea, regresar es imposible.

Ya no era solo su jefe.

Era el hombre que podía salvar a su familia.

Y eso cambia la dinámica entre dos personas para siempre.

Se acercó a la ventana.

La ciudad se extendía debajo, llena de luces y movimiento.

Pensó en lo cerca que estuvo de besarla otra vez cuando la vio llorar.

La necesidad todavía ardía bajo la piel.

Pero el autocontrol era parte de quien era.

Tendría paciencia.

El momento correcto llegaría.

Siempre llegaba.

Y cuando eso pasara… ella ya no tendría tantas razones para resistirse.

No porque él la obligara.

Sino porque el mundo la habría empujado justo donde él quería.

Alexander respiró profundamente.

Se obligó a dejar esos pensamientos a un lado.

Había trabajo que hacer.

Decisiones que tomar.

Pero mientras volvía a sentarse frente a su escritorio, una idea quedó clara en su mente.

Monserrat Villarreal ya no estaba fuera de su alcance.

Solo necesitaba tiempo.

Y Alexander Montenegro siempre ganaba cuando jugaba a largo plazo.

1
Martha Alvarez
sería bueno saber si vas a terminar de escribir la novela por respeto a los que la estábamos leyendo
GENESIS YEPES: la novela será escrita y termianada. Solo estoy esperando información de contrato de la aplicación.
gracias por la compresión🥰
total 2 replies
Abdona Ozuna
siempre lo mismo no hay nada completo en las publicaciones. una lástima
Abdona Ozuna
siempre lo mismo no hay nada completo en las publicaciones. una lástima
Edith Quintana
Y la actualización
Rosmery beltre
es muy buena
Rosalía Reyes
me encanta, es muy interesante
Rosalía Reyes
me encanta, es muy interesante
evangelina roger
me encanta❣️
Wendy Yasmin Garcia izquierdo
hermoso 😍
Linda Casalins
Hermoso !!!💕
Nefer Adriana Rodrìguez Soto
Me gusta como describe cada situación.
Nefer Adriana Rodrìguez Soto
Me gusta la historia, aún mucho por desarrollar; qué ocurrió con los padres, la fortuna; quién está detrás de toda esa desgracia de l familia Villarreal.
lisbeth mijares
ahí Monserrat tendrás que entregarte por tu familia 🥹
lisbeth mijares
🥹🥹🥹🥹
lisbeth mijares
pobre Monserrat 🥹🥹🥹🥹
lisbeth mijares
super guapo el protagonista 😍
lisbeth mijares
quieres rendirte a ese papacito 🤣🤭
lisbeth mijares
pobre Monserrat si que le ha tocado duro muy duro 🥹🥹🥹🥹
lisbeth mijares
interesante comienzo 👌
mitsuja
es hermosa está obra no la dejes de escribir yo te apoyo/Drool//Drool/
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play