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Segunda Oportunidad

Segunda Oportunidad

Status: En proceso
Genre:Venganza / Romance / Yaoi / Amante arrepentido / Reencarnación
Popularitas:15.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Wang Chao

Después de amar obsesivamente y morir, Elijah Grant despierta con una segunda oportunidad y un juramento: esta vez no permitirá que el amor lo destruya. Decidido a huir del hombre al que amó unilateralmente durante años, planea una nueva vida lejos de él.

Pero el pasado no se olvida tan fácilmente.

El hombre que lo marcó se niega a dejarlo ir, y una amenaza inesperada vuelve a poner su vida en peligro.
Cuando el amor se confunde con posesión y el destino insiste en repetirse…

¿podrá Elijah escapar de su final o está condenado a revivirlo?

NovelToon tiene autorización de Wang Chao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 03. Promesa interna.

El ambiente en la sala era tan espeso que parecía que el aire se había coagulado. Podía oler el incienso caro que siempre usaba mi padre en las reuniones formales, mezclado con el leve aroma a madera y el perfume de Robert. Cada nota flotaba en el aire, pero en lugar de traer calma, me envolvía una opresión que se sentía como una mano invisible apretando mi garganta.

En mi vida pasada no me quedé a esta reunión; me había marchado, en una rabieta patética, propia de un niño consentido que no soportaba ver cómo su lugar se desmoronaba ante los ojos de los demás.

Creí —qué ingenuo— que recibir al hijo legítimo de mi padre sería una celebración familiar, una reunión de sonrisas falsas y copas de vino. Pero en realidad, aquella tarde, el ambiente era tan denso, tan cargado de rencor silencioso, que cada respiración parecía un acto de resistencia.

Mantenía los ojos fijos en el suelo, incapaz de sostener la mirada de nadie.

Frente a mí, sentado con una calma casi antinatural, estaba Robert. Sus ojos estaban sobre mí, pesados, hirientes. Sentía su mirada clavarse en mi piel como si buscara arrancar de mí algo que no podía devolverle.

Por supuesto que no apartaría sus ojos. Después de todo, lo había drogado, lo había usado. Había violado no solo su cuerpo, sino también su orgullo. Y lo sabía. Era consciente de que lo único que él debía desear en ese momento era verme arder en el infierno. Y lo merecía.

Levanté la vista apenas unos centímetros, tembloroso. Nuestros ojos se encontraron, y en ese instante, el mundo pareció detenerse. Robert frunció el ceño con un gesto cargado de desprecio, como si cada recuerdo entre nosotros le resultara una ofensa. Bajé la mirada de inmediato, sintiendo el peso de su juicio caer sobre mí como una sentencia. Lo vi apretar el reposabrazos con fuerza, los nudillos tensos, la mandíbula rígida. Su rabia era tan contenida que parecía una cuerda a punto de romperse.

Tragué saliva, intentando mantener la compostura, aunque sentía que mi cuerpo entero me traicionaba.

«Llega ya… por favor, llega ya», rogaba en silencio. Si Axel aparecía pronto, tal vez Robert apartaría esos ojos que me hacían sentir desnudo y culpable. Axel. Siempre Axel.

Él era la única persona capaz de volver a Robert más suave, más atento, más humano.

Al principio, en mi otra vida, no entendía por qué Robert se transformaba cada vez que Axel entraba en la habitación. Bastaba un gesto, una palabra, para que el hielo en su voz se derritiera.

Yo, en cambio, podía gritarle, llorar, rogarle, y nada. Él solo veía en mí una sombra, una molestia. Más tarde supe por qué habían tenido una relación tres años antes. Breve, sí, pero lo suficientemente profunda para dejar cicatrices. Y Robert no olvidaba. Ni a él, ni lo que habían sido.

Incluso después de casarse conmigo. Incluso después de jurar amor, aunque nunca lo sintiera.

«Mierda».

Odiaba sentirme traicionado por alguien a quien jamás le importé, pero me dolía igual. El dolor tenía memoria, y el mío no dejaba de repetirme su nombre: Axel King.

Robert vivía para él. Cualquier cosa que Axel deseara, la obtenía. Un gesto, una mirada suya, y Robert cedía sin resistencia... Yo, en cambio, únicamente era la locura con la que se castigaba. Un recordatorio sucio de lo que había perdido. Me veía como un enfermo posesivo —quizá lo era—, pero aun así, odiaba la forma en que él lo miraba. La ternura que jamás tuvo para mí.

—Axel está aquí —la voz de mi padre cortó el silencio como un cuchillo.

El corazón me dio un vuelco. Levanté la mirada. Robert todavía me observaba, y la tensión en su rostro se suavizó apenas un segundo, lo suficiente para que el odio se revolviera en mi pecho.

Lo ignoré.

Miré hacia la entrada.

Y entonces, lo vi.

Delgado, de rasgos tranquilos, casi frágiles. Una timidez impostada que se confundía con humildad. Su cabello caía en suaves ondas sobre la frente, y su sonrisa parecía sincera. Una mentira. Todo en él era una maldita mentira.

Axel King era un bastardo que merecía estar muerto.

Lo vi matar a mi hijo con mis propios ojos. Y aun así, al final, todos me culparon a mí. Dijeron que estaba loco, que la obsesión me había consumido. Nadie quiso escucharme. Ni siquiera Robert.

Apreté los puños con tanta fuerza que mis uñas se clavaron en la piel hasta sangrar. Me obligué a recordar que eso —esa tragedia— aún no había ocurrido. Que este no era ese tiempo. Que todavía podía cambiarlo todo. Pero el odio no entendía de líneas temporales. Vivía dentro de mí, enraizado, respirando conmigo.

Y aunque este futuro no existiera, lo odiaba igual. Lo odiaba tanto que su sola presencia me enfermaba, que el aire que compartíamos me resultaba repulsivo.

Contuve la respiración, forzando una sonrisa. Era débil, apenas un reflejo de cortesía, pero bastaba para mantener las apariencias.

Porque aunque nadie más lo notara, mi cuerpo entero temblaba. De ira. De miedo. Y de un odio que no sabía si algún día podría sacarme del pecho.

—Hola —su voz suave, tan melosa como fingida, rompió el silencio que dominaba la habitación y me arrancó de mis pensamientos. Apenas entonces noté que mis cejas estaban fruncidas con fuerza y que mis manos temblaban por la tensión de los puños cerrados. Inspiré hondo y exhalé despacio, intentando calmarme. No podía permitir que mi odio se notara; no en este lugar, no frente a ellos. Muy pronto me alejaría de toda esta gente, y hasta entonces, debía mantener la máscara intacta.

—Axel, bienvenido —dijo mi padre con un tono cálido que pocas veces había escuchado en su voz. Se apresuró a rodearlo con los brazos, abrazándolo como si fuera un tesoro recuperado. Lo sostuvo con orgullo, con afecto, con ese brillo en los ojos que jamás tuvo para mí.

Observé la escena con una sonrisa vacía. Por supuesto, no podía compararme con alguien que llevaba su sangre. Yo no era más que el hijo de la mujer con la que se casó después de perder a su verdadero amor. Un intruso con su apellido, ocupando un lugar que nunca me correspondió en esta familia.

—Gracias, señor Grant —murmuró Axel, bajando la cabeza con humildad ensayada. Sus hombros temblaban con una falsa modestia que me repugnó. Yo era el único que conocía su verdadero rostro. Axel King no era esa figura dócil que todos creían. Era una víbora con la piel de un cordero; una criatura tan manipuladora y vil que me atrevía a pensar que, incluso yo, con todos mis pecados, era mejor persona que él.

—Soy tu padre, hijo —corrigió Josh, conmovido, posando una mano sobre su hombro—. No me llames “señor Grant”. Puedes decirme Josh, ¿de acuerdo?

Axel levantó la mirada con esa timidez estudiada y asintió.

—Gracias, Josh —respondió en un hilo de voz, como si aquel gesto lo conmoviera.

Tuve que morderme la lengua para no soltar una carcajada sarcástica. Quise rodar los ojos, gritarle que dejara de fingir, que mostrara su verdadero rostro de una vez. Pero no lo hice. No aún.

—Bien —continuó mi padre con visible emoción—, te presentaré a la familia.

Extendió un brazo en mi dirección.

—Él es Elijah, mi hijo. De hecho, tú eres dos años mayor que él. Espero que se lleven bien.

La atención de todos se volvió hacia mí. Sentí las miradas pesadas, expectantes, como si todos esperaran una escena incómoda, una chispa que encendiera el fuego de siempre. Axel me observó sin sonreír, sin siquiera fingir amabilidad. Su mirada fue fría, casi desdeñosa.

Yo, en cambio, forcé mis labios en una sonrisa amable y di un paso adelante. Fingí cortesía. Fingí paz. Extendí mi mano hacia él con una naturalidad tan falsa como la suya.

—Es un placer —dije, en un tono tan educado que me supo a veneno—. Siéntete bienvenido. Si tienes alguna duda, puedes preguntarme lo que sea. Somos familia, después de todo.

Un silencio incómodo llenó el espacio.

Sentí las miradas clavarse en mí: la de mi padre, incrédula; la de mis primos, sorprendidos; incluso la de Robert, fija, inquisitiva. El antiguo Elijah —el que fui en mi otra vida— jamás habría dicho algo así. Ese Elijah era altivo, arrogante y cruel, incapaz de ocultar el desprecio que sentía por cualquiera que no le ofreciera reverencia. Pero ese hombre había muerto junto conmigo.

Esta vez, mi sonrisa era mi escudo.

Mi padre fue el primero en reaccionar. Sonrió ampliamente, una sonrisa sincera, orgullosa, casi paternal. Y por un instante, vi algo en sus ojos que me dolió: aprobación. Quizá, si hubiera sido así desde el principio, las cosas habrían sido diferentes.

Me hice a un lado, dándole espacio para seguir con las presentaciones. Axel se movió junto a él, estrechando manos, saludando a cada miembro de la familia con ese aire humilde que tanto fascinaba a los demás. Nadie parecía notar la sombra en su mirada, el destello de triunfo que yo sí conocía.

Cuando llegaron ante Robert, desvié la mirada. No quería verlo. No quería presenciar lo que ya intuía que ocurriría. Giré el rostro hacia el pasillo lateral que conducía a la biblioteca, buscando refugio entre las sombras.

Y por suerte lo hice.

Porque el instante en que los vi juntos, incluso de reojo, me revolvió el estómago. El leve temblor en la comisura de los labios de Robert, el brillo involuntario en sus ojos, la manera en que el cuerpo de Axel se relajó ante su presencia... era asqueroso. Era como ver cómo una herida vieja volvía a abrirse.

Tomé el teléfono del bolsillo, aunque no había ninguna llamada.

—Disculpen un momento —dije con la voz más neutra que pude—. Tengo una llamada urgente.

Mi padre apenas asintió, concentrado en sus invitados. Nadie sospechó nada. Me giré sin esperar respuesta y caminé hacia el pasillo oscuro, con los pasos lentos y pesados, como quien huye de algo que duele mirar.

Cada metro que me alejaba de ellos me permitía respirar un poco más, aunque el sabor del resentimiento seguía ardiendo en mi lengua. Aun así, en mi interior, una promesa se formaba con nitidez: esta vez, las cosas no terminarían igual.

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Nerezka Martinez
excelente 👌 me encantó se siente los sentimientos de los dos uno desesperado por obtener lo que quiere y que tenia pero ahora ya no y el otro desesperado para no caer y decir lo que oculta por el bien de él y su bebe
karina ochoa
Más de lo que ya lo has destruido! Ojalá no lo recuperes nunca, él merece ser feliz con su bb
karina ochoa
Ay mi niño ojalá puedas irte pronto y tener a tu bb lejos de ese tóxico 😤
lectora fantasma
No se como expresar lo que soneto por que son emociones convinadas, ya no soporto
Gracias por la actualización
lectora fantasma
Ya no puedo con Robert que lo atropelle un camión o no se que se queme vivo pero ya no lo quiero
Yudiela Arboleda: yo tampoco lo soporto autora has tu magia
total 3 replies
lectora fantasma
Robert ya me cae super mal solo tiene una maldita cosa en la cabeza era preferible el vecino que él
Lilly
Esta buenísima esta novela 💯
Lilly
Sí, a ti.
lectora fantasma
Dominick ya me generó mala vibra pero como pudo distionarse tanto a menos que él sepa algo, hasta siento que Daniel fue enviado por él. Dios mi mente esta volando
ARY🤓
Wooww que fuerte!
Mxr
dio mio, me duele ver a mi niño sufrir asi😭😭 espero y se aleje de td los que le hacen mal y sea feliz con su bebé
karina ochoa
Pues yo pensé en el médico! Y de paso le dio medicamento. Ojalá no afecte al bb 🤔🤔🤔😭
Lilly
Lamentablemente
Ikeuhyun
lo que importa es el bebé... 😭☝️
Vanessa Araque
soy la primeraaaaaaa, no entiendo este pendej0 todo lo que dice y hace rayas más que se llenó con el amor... y viene y sale con que a él no le importa un carajo... 😭😩😭

yo si quisiera que quedarán juntos claro después que el sufriera bastante y cambiará completamente para poder recuperar a Eli, o por lo menos que fuera un trío para que el papucho de Dominick no quede por fuera
Alita: Es una de las pocas veces donde quisiera que fuera Dominick quien ocupará " ese lugar," y el otro por pende.............. que se quedé mirando la felicidad de Eli. No quiero a ese tipejo, jajaja que buena esta la trama de la historia que vuelvo a sentir todo lo que vive el protagonista. 🤭🥰 Gracias por actualizar ☺️
total 3 replies
Mxr
Te odio
I hate you
Bastard
Nancy Martinez Aquino
Nooo autora por que el ?? Y ahora está celoso de su hijo aunque no lo sabe aún y ojalá no lo sepa , no los merece
Nerezka Martinez
ya lo esperaba con ansias este capitulo , gracias ya aunque sea uno me conformo 😁😁
Maru19 Sevilla
Yo esperaba a Daniel😂
lectora fantasma: Yo, era preferible él
total 1 replies
Nerezka Martinez
jajaj y yo pensando que era Daniel pero ni el ni el otro esto si que fue sorprendente 😁👍😉
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