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El Amor Congelado

El Amor Congelado

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Claudia preciado

El Amor Congelado es de un romance oscuro y fantasía que narra la historia de Arieth, una mujer que descubre la traición de su esposo justo antes de que él caiga víctima de un hechizo lanzado por una mujer malvada. Cuando los médicos no pueden salvarlo, Arieth viaja a tierras lejanas en busca de una poderosa bruja que pueda romper el encantamiento.
La obra combina amor, magia, traición y sacrificio, mostrando cómo el verdadero amor puede enfrentar incluso la oscuridad más profunda.

NovelToon tiene autorización de Claudia preciado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Invitación bajo luces doradas

La noche cayó sobre Bogotá con una elegancia fría. Las luces de la ciudad brillaban como estrellas atrapadas en el concreto, y el aire tenía ese peso silencioso que anuncia decisiones importantes.

Arithsa estaba frente al espejo del hotel, ajustando con calma el vestido color vino que había elegido para la cena. No era ostentoso. No era provocador. Era firme. Seguro. Como ella quería sentirse.

Adrián la observaba desde la cama mientras se colocaba el reloj.

—Estás hermosa —dijo con esa voz baja que siempre parecía más íntima cuando no había nadie más.

Ella lo miró a través del reflejo.

—No necesito estar hermosa esta noche.

Él arqueó una ceja.

—¿Ah, no?

—Necesito estar fuerte.

Adrián se levantó y caminó hasta quedar detrás de ella. Sus manos se posaron suavemente en su cintura.

—No estás entrando a una guerra.

Arithsa sostuvo su mirada en el espejo.

—No. Pero alguien sí quiere jugar.

La invitación había llegado una hora después de salir del edificio.

“Cena privada para afinar detalles estratégicos.”

Firmado por Helena Duarte.

Lugar: uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad.

—Podemos no ir —dijo Adrián.

—No —respondió Arithsa sin dudar—. Si evitamos, damos espacio.

Él la observó con una mezcla de orgullo y preocupación.

—No quiero que te sientas incómoda.

Ella giró sobre sus talones y quedó frente a él.

—No lo estoy. Solo quiero que quede claro algo esta noche.

—¿Qué cosa?

—Que no soy un accidente en tu vida.

El silencio que siguió no fue incómodo.

Fue profundo.

Adrián tomó su rostro entre las manos.

—Nunca lo has sido.

La besó con suavidad, pero había algo más intenso debajo de ese gesto. No era deseo descontrolado. Era afirmación. Era pertenencia elegida.

Cuando se separaron, ambos sabían que no solo iban a una cena.

Iban a un escenario.

El restaurante estaba iluminado con lámparas doradas que daban una sensación cálida, casi íntima. Música suave. Mesas distantes entre sí. Privacidad calculada.

Helena ya estaba sentada cuando llegaron.

Se levantó con una sonrisa impecable.

—Me alegra que hayan venido.

Vestía un traje blanco estructurado que resaltaba aún más su presencia dominante.

—Gracias por la invitación —respondió Adrián con formalidad.

Helena miró a Arithsa.

—Quería conocerte mejor. La última vez fue muy breve.

Arithsa tomó asiento sin perder elegancia.

—Las primeras impresiones a veces dicen mucho.

Helena sonrió apenas.

—Y a veces engañan.

La cena comenzó con conversaciones aparentemente profesionales. Nuevos mercados. Alianzas internacionales. Proyecciones.

Pero Helena dirigía las preguntas estratégicamente.

—Adrián, ¿consideraste la propuesta de expandir hacia el norte? Implicaría viajes frecuentes. Estancias prolongadas.

Arithsa notó cómo enfatizaba las palabras.

Adrián respondió sin titubear.

—Lo estoy evaluando.

—Es un proyecto que exige dedicación total.

—Siempre he sido dedicado.

Helena sostuvo su mirada unos segundos más de lo necesario.

—Lo sé.

El camarero sirvió el vino.

Helena levantó su copa.

—Por el éxito.

Chocaron las copas.

El sonido fue suave.

Pero el gesto no lo era.

En un momento, Helena se inclinó ligeramente hacia Arithsa.

—¿Te gusta el mundo empresarial?

—Me gusta entenderlo —respondió ella.

—Es absorbente.

—El amor también.

La frase cayó con una suavidad peligrosa.

Adrián miró a Arithsa, sorprendido por la firmeza en su tono.

Helena no perdió la compostura.

—El amor puede ser… volátil.

Arithsa sostuvo su mirada sin parpadear.

—Cuando es real, no.

El silencio se instaló por unos segundos.

Luego Helena cambió el rumbo de la conversación con naturalidad.

Pero algo ya se había definido.

Al final de la cena, cuando Adrián se levantó para atender una breve llamada del director financiero, Helena aprovechó.

—Eres diferente a lo que imaginaba —dijo en voz baja.

—¿Eso es bueno o malo?

Helena inclinó la cabeza.

—Depende de cuánto estés dispuesta a soportar.

Arithsa no mostró temor.

—Depende de cuánto intenten mover lo que no les pertenece.

Helena la observó con atención.

Por primera vez, no sonrió.

—El poder no se pierde fácilmente.

—Ni el amor.

Adrián regresó justo cuando el aire entre ellas se volvía más tenso.

—¿Todo bien?

—Perfecto —respondió Helena con una serenidad absoluta.

Salieron del restaurante tomados de la mano.

El frío de la ciudad parecía menos intenso ahora.

Dentro del auto, Adrián giró hacia ella.

—¿Qué te dijo?

—Nada que no esperara.

—Arithsa…

Ella apoyó su mano sobre la de él.

—No me asusta.

Él la miró con una mezcla de admiración y algo más profundo.

—A mí sí.

Ella sonrió suavemente.

—Entonces no le tengas miedo a ella.

—¿A qué debería tenerle miedo?

Arithsa lo miró fijo.

—A lo que esté dispuesta a hacer.

En un edificio cercano, Helena observaba desde su balcón privado mientras el automóvil se alejaba.

Esta vez no había sonrisa.

Había decisión.

Y cuando entró a su apartamento, abrió un pequeño cajón oculto dentro de su escritorio.

Sacó una caja de madera oscura.

La colocó sobre la mesa.

Y la abrió.

Dentro, pequeños frascos con líquidos oscuros.

Un antiguo colgante de piedra.

Y un libro de tapas desgastadas.

Helena pasó los dedos sobre la portada.

—El poder no siempre es financiero —murmuró.

Cerró la caja lentamente.

La guerra dejaría de ser empresarial.

Muy pronto.

1
Monica Raquel Martin
uuuyyy esta Helena va s causar problemas en la pareja
Eret Lopez
LA GENTE ES CAPAZ DE HACER TODO POR DINERO y PODER Y Elena es UNA DE ELLAS
Eret Lopez
EL DINERO y EL PODER SON DE PERDER A LA GENTE
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