Tercer libro de Lilith la bruja del caos.
Durante años, Lilibeth ha caminado sobre una línea tan fina como el suspiro de un alma rota: la frontera entre la luz y la oscuridad. En su interior coexisten dos fuerzas, fragmentos de una única esencia dividida desde la infancia. De ese quiebre nació Lilith —una sombra viva, su otra mitad, custodia del caos que solo una de ellas puede controlar.
A medida que la armonía entre ambas se debilita, el abismo susurra, desatando un poder ancestral capaz de arrasar con todo. ¿Podrá esa alma fracturada volver a ser una sin destruirse en el proceso? Porque a veces, el deseo de unidad puede despertar lo que estaba destinado a permanecer oculto.
NovelToon tiene autorización de Mitchell.P para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 7
—Con respecto a eso… —dijo Noah mirando a Cloe—. No pienso participar en esta absurda guerra. Kavya ha decidido acompañarme al Inframundo hasta que las cosas se calmen.
—Es una lástima… —respondió Hugo con un suspiro, mirando a su hija—. Su poder nos habría servido de mucho. Pero qué se le puede hacer… la vida de mi hija y mi nieto es más importante.
—Pienso igual —apoyó Cloe, cruzando los brazos—. Yo, por mi parte, ya di mi palabra de que ayudaría al frente revolucionario.
—Pensé que te unirías a los Nobles Caídos… —comentó Caín, observando a Hugo, su hermano mayor y pareja de su hermana menor.
—Por cómo van las cosas, es mejor apostar por el bando ganador —se limitó a decir Hugo, fiel a su costumbre de tomar decisiones pensando en el bienestar de su familia.
—Si tú lo dices… —prosiguió Caín con indiferencia—. Por mi parte, haré lo que me convenga. ¿Y ustedes? —dirigió la mirada a Neizan y Charlotte.
—Con el panorama actual… haré lo que sea conveniente para mi familia —respondió Neizan, firme.
—Opino lo mismo —dijo Víctor, sosteniendo a Lilibeth entre sus brazos—. Mi prioridad es cuidar de los niños.
—Si eso es lo que decidieron, no tengo objeciones —respondió Charlotte con expresión más relajada—. Aunque eso significa que no podremos quedarnos demasiado tiempo en un solo lugar.
—Si van tras tu hija, es mejor moverse constantemente. Hasta que todo se calme —le recomendó Hugo, mirando a Lilibeth con cierto pesar—. O al menos hasta que sea capaz de protegerse por sí misma.
—Sí… aunque aún falta mucho para eso.
Tras una larga charla, Hugo y Cloe se retiraron en silencio, seguidos por Kavya y Noah.
—Los tíos ya se fueron. Prima, ¿realmente estarás bien en el Inframundo? —preguntó Carlos, con cierta preocupación. Sus propias experiencias en ese reino junto a Noah y su padre habían sido difíciles.
—Estaré bien. Al fin y al cabo… soy un demonio —respondió Kavya con una sonrisa contenida.
Luego de despedirse, Kavya cruzó el portal que Noah había abierto hacia el Inframundo.
—Nos vemos… —se despidió de los demás mientras el portal se cerraba.
—Mañana también partiremos nosotros —le comunicó Neizan a su hijo—. Ya tienes la edad suficiente para valerte por ti mismo.
—Sí… —respondió Erick con calma, entrando a la casa del campo donde habían permanecido tras escapar de los cazadores nefilianos que los persiguieron por toda Letonia.
—Mamá… ¿por qué Erick tiene que irse? —preguntó Ágata a Charlotte, quien en ese momento ayudaba a su hermano a limpiar.
—Erick ya tiene diez años —le respondió sin mirarla—. Es la edad en que debe comenzar a vivir por su cuenta.
—¿No lo volveremos a ver?
—Claro que sí. Cuando tú cumplas diez también deberás partir. Y quién sabe, quizás lo encuentres en el camino. Nuestra familia se reúne cada diez años… pero incluso el destino nos vuelve a unir cuando más se necesita.
—Nosotros somos nómadas. No tenemos un hogar fijo —añadió Caín, sacudiéndole el cabello a su sobrina—. Solo contamos con la familia para seguir adelante. Aunque claro… cada uno decide si quiere vivir en compañía o solo. Mírame a mí, tengo un hijo y casi siempre lo dejo con ustedes.
—Eso lo haces porque siempre estás metido en problemas —comentó Víctor, sin dejar de sostener a Lilibeth.
—Me conviene dejarlo con alguien responsable. Es mejor eso a que salga lastimado en el conflicto.
—No me sorprende que tu raza esté al borde de la extinción… —suspiró Víctor, dejando finalmente a Lilibeth en el suelo—. Como sea… si tu hermano aún quiere vivir con nosotros, tendrá que encontrarnos luego de viajar por un año por su cuenta.
—Aunque claro… es más peligroso ir en grupos grandes —añadió Neizan, acomodándose nuevamente en el sillón—. De milagro ustedes lograron escapar de los cazadores.
—Neizan tiene razón —le apoyó Caín—. En un año mi hijo también cumplirá diez, así que pretendo viajar a Roma después de eso.
—¿Yo también tendré que vivir sola algún día? —preguntó Lilibeth a su padre.
—Así es… —le respondió Víctor con suavidad—. Pero aún falta mucho para ese momento. Al igual que para ti, mi pequeña gatita.
—Sí… —dijo Ágata, abrazando a Víctor con ternura.
—¡Vaya! Los tienes muy consentidos… —bromeó Neizan —. En fin, te dejo a cargo de mi hija.
—¿Aún tienes cosas que hacer?
—Los demonios se están movilizando. Como demonio de alto rango, debo asegurarme de que las facciones de los Nobles Caídos no se excedan con sus vampiros —suspiró con cansancio—. En realidad, me gustaría quedarme con ustedes, pero no puedo abandonar mis responsabilidades si quiero dejarles un legado a mis hijos.
—La tienes dura… —comentó Víctor—. Aunque sin ti no podríamos entrar legalmente a ningún país.
—Hablando de eso… les conseguí una casa en la ciudad de Cracovia, Polonia. El papeleo está listo, su vuelo sale mañana al mediodía —se levantó del sillón—. Iré a buscar los documentos.
—Te acompaño —añadió Víctor, siguiéndolo—. Quiero pedirte un favor… ya que tienes una buena red de información.
—Claro… pero no esperes milagros.
—Esos dos parecen llevarse muy bien… —comentó Erick, con cierta inquietud.
—Tu padre y Víctor se conocieron mucho antes de formar parte de esta familia —explicó Charlotte—. Fue Neizan quien me lo presentó, de hecho.
—Cuando encuentres pareja, si es de nuestra raza, deberás acostumbrarte a compartirla con otras personas —comentó Caín, colocándole una mano sobre el hombro a Erick—. Aunque, claro, no somos tantos… Puede que termines casándote con tu hermana. Como el mayor, tienes la obligación de mantener nuestro linaje. Igual que Carlos.
—Creo que aún me falta mucho para eso… —dijo Erick, molesto sólo de pensarlo.
—No te preocupes, cariño —le respondió Charlotte, caminando a su lado—. Cuando llegues a los quince, tu cuerpo empezará a desarrollarse. Cuatro años después… estarás listo para reproducirte. Pero debes recordar esto: hay muchas razas en el mundo que todavía nos temen. Por eso debes elegir con cuidado a quién entregas tu corazón. Cuando uno se enamora sin ser correspondido… se empieza a odiar a sí mismo. Pero no importa dónde, cuándo ni quién… siempre habrá alguien que se quede a tu lado, sin importar lo que seas o lo que hayas hecho.
Las palabras de Charlotte se instalaron en el alma de Lilibeth. A su corta edad, había llegado a pensar que quizá existiría alguien que la quisiera, sin condiciones. Pero la realidad podía ser cruel incluso para una daimon. Ella, sin soportar el peso del mundo, eligió entregarse a la sombra.
...****...
—Debes tener muchas preguntas… —dijo Víctor mientras le hacía algunos análisis.
—La verdad… tengo demasiadas —murmuró ella, observando su propia mano y la sombra que se proyectaba sobre la mesa—. ¿Qué pasó con la guerra entre las sombras? ¿Por qué mamá no está aquí? ¿Por qué estamos nosotros aquí? ¿Qué sucedió con los demás?
Víctor la miró en silencio, sopesando por dónde comenzar.
—La guerra eliminó a muchas personas y grandes organizaciones. Durante los años, una parte de los Nobles Caídos se rebeló contra Neizan, y él casi pierde la vida. Tu madre se fue a Londres tras recibir la noticia. Fue allí donde volvimos a encontrarla.
—Acabamos con la rebelión —agregó—. Pero no esperábamos el contraataque de los Nefilim. En esa batalla, Ágata fue gravemente herida. Así que tu madre me pidió que los llevara a todos a un lugar seguro. Carlos y Erick tampoco estaban totalmente recuperados. Entonces partimos hacia España… y llegamos aquí.
—Charlotte se quedó con Neizan, para darnos la oportunidad de escapar —prosiguió Víctor—. Nos prometió que regresaría… Hasta donde sé, los Nefilim y los Nobles firmaron un acuerdo de paz cuando se hizo pública tu muerte.
—¿Morí…?
—Fue una muerte excepcional —respondió Erick, sentado frente a ella—. Si no hubiera ocurrido, los Nefilim habrían continuado hasta matarnos a todos. Pero tú les entregaste tu vida… junto a una explosión que devastó gran parte de Londres.
—Fue todo gracias a Charlotte… —continuó Víctor—. Ella usó su control de sombras para crear un homúnculo con tu ADN. Lo manipuló como un títere durante la batalla, mientras tú permanecías oculta… dentro de su sombra.
—Así que… cuando explotó, nadie dudó que se trataba de mí —murmuró Lilibeth, impresionada por la audacia de su madre.