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Renací Para Vengarme De Mi Marido

Renací Para Vengarme De Mi Marido

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:470.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Verónica creé tener una vida de ensueño; dueña de una empresa más importante de la cuidad, una fortuna inmensa y un bebé en camino. Pero de eso nada le sirvió al descubrir la infidelidad de su marido con su empleada. Después de sufrir una depresión, decidió acabar con su vida sin esperarse a que regresará antes de casarse con Andrés.

Se vengara de él con su peor enemigo. Un mafioso que tiene una obsesión con la protagonista.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 18: Solo por esta noche ¿Verdad?

La puerta de la alcoba se abrió de golpe. Verónica se quedó aún en sus brazos, con la respiración un poco agitada y la mirada fija en él.

—No me mires así —dijo Dominic, con la voz baja pero segura, avanzando un paso—. Parece que estás evaluando si soy un peligro o una oportunidad para tí.

Verónica soltó una leve risa, breve, con una mezcla de desafío.

—No falta discutir lo que eres—respondió sin apartar la mirada—. Porque peligro ya lo eres, eso no está en duda.

Él inclinó la cabeza apenas, como si esa respuesta le resultara más interesante de lo que esperaba.

—Y aun así entraste conmigo —replicó, acercándose otro paso—. Me besaste. Ahora hazte responsable.

—No lo voy a negar—contestó ella, riéndose más—. Me haré responsable de tí. Niño bonito. Oye... ¿Que marca de licor era?

—Ahora no culpes el alcohol.

Él sonrió, no de forma exagerada, solo lo suficiente para que ella lo notara. Ella lo volvió a besar. Está vez con suavidad; él levantó la mano y rozó su brazo con los dedos, con una lentitud que le daba escalofríos a Verónica.

—Dime, Verónica ¿Cómo me ves ahora mismo?—murmuró.

Verónica lo miró de arriba abajo, sin prisa, ni timidez.

—Veo a un hombre que está acostumbrado a que todo el mundo le tema —dijo sin dudar—. Pero también veo que no sabes qué hacer cuando alguien no lo hace.

—¿Alguien como tú?— Él soltó una risa contenida—. Tienes razón. No sé que hacer contigo. Porque nunca me obedeces.

Él la bajó finalmente. Apoyó su mano en su cintura y la atrajo sin brusquedad, Verónica no se resistió, al contrario, apoyó sus manos en el pecho de él, sintiendo los músculos firmes bajo la tela.

—Si esto va a pasar, que valga la pena.

—No suelo hacer perder el tiempo —respondió él, acercando su rostro al de ella.

El beso llegó sin aviso otra vez, pero no fue apresurado; Verónica no se quedó atrás, respondió con la misma intensidad, sus dedos se cerraron en la tela de su camisa, tirando de él un poco más cerca.

—No eres tan frío como aparentas —murmuró ella contra sus labios.

—Y tú no eres tan seria como dices —respondió él, deslizando su mano por su espalda.

Ella sonrió apenas, separándose lo suficiente para mirarlo.

—No confundas seriedad con falta de deseo.

—No lo hago —dijo él, con la voz más baja—. Lo estoy comprobando.

Las manos de Verónica se movieron hacia los botones de su camisa; uno a uno fueron cediendo, mientras su mirada no se apartaba de la de él.

—Si esperas que me ponga nerviosa, estás perdiendo el tiempo —comentó ella, con una calma que contrastaba con el ritmo de su respiración.

—No quiero que estés nerviosa —respondió él—. Quiero que estés segura conmigo.

Ella dejó escapar una pequeña risa

—Eso ya lo estoy.

La camisa terminó de abrirse y ella la apartó con naturalidad, sus manos recorrieron su pecho con curiosidad rozando por cada músculo formado, como si no tuviera intención de ser delicada sin razón

—No decepcionas —dijo, levantando la mirada

—No es algo que me permita —respondió él, llevando sus manos a la espalda de ella, buscando el cierre de su vestido.

—Cuidado —advirtió ella, aunque su tono no era una verdadera advertencia—. No soy algo que puedas manejar con descuido.

—No lo pareces —contestó él, bajando el cierre con lentitud—. Me doy cuenta de algo.

—¿Que?

La tomó del mento. Y subió su rostro. Sus ojos quedaron fijamente.

Él continúo.

—De que por primera vez que te conozco, estás llena de vida.

Ella se rió.

—Muerta no estoy. No otra vez.

—Pero lo parecías. No mostrabas ninguna emoción que no fuera control. Ahora es diferente.

El vestido cedió y ella lo dejó caer, sin cubrirse, sin ocultarse; mostrando su figura. Ella lo miró de frente, con la misma seguridad que había mostrado desde el inicio.

—¿Y ahora qué ves? —preguntó ella.

Él la observó con atención, sin prisa, sin apartar la mirada.

—Veo a una mujer que radiante de chispa que me enloquece—dijo—. Y no le interesa fingir lo contrario.

—Correcto —respondió ella, acercándose de nuevo—. Y en este momento, te quiero a ti.

No hubo más palabras innecesarias; él la tomó de la cintura y la acercó con fuerza, sus labios volvieron a encontrarse, esta vez con menos contención; Verónica con sus manos subieron por su cuello, por su cabello, atrayéndolo más.

Se movieron hacia la cama sin separarse del todo, como si ninguno quisiera romper el ritmo que habían creado; cuando ella cayó sobre el colchón, lo miró desde abajo, con una expresión que mezclaba deseo y seguridad.

—No te detengas —dijo, sin rodeos.

—En ningún momento—respondió él.

Sus manos recorrieron su piel con más libertad, aprendiendo cada reacción; Verónica no se quedó en silencio, su respiración cambió, sus manos respondieron, su cuerpo también; no había vergüenza en ella.

—No esperaba menos de ti —murmuró ella en un momento, mirándolo con intensidad hacia abajo acariciando su cabello—. Pero tampoco pensaba que sería así.

Ella lo sostuvo un gemido fuerte. Sentía el apretón de sus manos entre sus muslos.

El tiempo en la alcoba pasó con una intensidad constante; apasionado entre distintas posiciones y forma de amarse en una noche. Solo una.

Cuando finalmente el movimiento se calmó, ninguno de los dos se apartó de inmediato; Verónica permaneció cerca, su mano descansando sobre el pecho de él, escuchando su respiración. Era la primera vez que quedó satisfecha haciéndolo. Tanto, que se quedó dormida junto a él.

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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.

1
Lúcia Feliciano
El 🪳🪳 cucaracho no tente al diablo 👿😈 cuando quiera vengarse de Verónica por la humillación que lo hizo pasar.😸😸😸
Lúcia Feliciano
Buena jugada Verónica, para el futuro cuando necesite ayuda con el 🪳🪳 cucaracho.😸😸😸
Lúcia Feliciano
me encantó el capítulo.😊😊
Lúcia Feliciano
Me encanta la Verónica de ahora,mas segura de sí y no se dejó manipular por el 🪳🪳 cucaracho.😸😸😸
Margarita Solis
muy lindo. llevadero.
Lúcia Feliciano
Verónica dale donde más le duela,en su ego egoísta y en su ansia de controlar lo que no le pertenece.😸😸😸
Lúcia Feliciano
Ahora empieza el mejor,lo que Verónica hará con este 🪳🪳 cucaracho y su cómplice.😸😸😸
Lúcia Feliciano
Que circo 🎪 solo falta los payasos, si bien que uno ya está en la iglesia y el otro en casa, esperé que Verónica le dijera que el secara con Clara.😸😸😸
Lúcia Feliciano
Pensé que ella sabiendo lo que iba a pasar en el futuro se atrevería a casarse con este podrido.🤔🤔🤔
Lúcia Feliciano
Espero que la venganza sea letal y que incluya a la perra empleada.😸😸😸
Lúcia Feliciano
Verónica parece un papagayo 🦜🦜 repitiendo todo lo que el marido dice.😡😡😡
Irene Nievecita
Estuvo muy buena la historia, me encantaron lis protagonistas, en especial ella, renació segura de si misma y aprovechando al máximo sus conocimientos del pasado, para ser una mujer poderosa e implacable en los negocios. Dominic fue la pareja perfecta para ella en esta vida. Gracias autora por el tiempo que nos regalas con cada una de tus obras Felicitaciones para ti
Irene Nievecita
Iban juntos difícil que lo abandonará, por lo que se ve ella resultó más perjudicada, pero si le gusta andar de piromana, no hay queja que valga,
Irene Nievecita
Que rápido les cayó el Karma, dime que haces y recibes las consecuencias de inmediato
Irene Nievecita
😂😂😂😂 eso si que se llama rapidez de reacción, falta que la putizorra reciba la lección adecuada, ojalá para siempre.
Irene Nievecita
¿Una empresa de inversiones como la de ella, no tiene guardias en la entrada y tampoco en el piso de presidencia, estas de broma? Si ya era ilógico que no tuviera guardaespaldas una empresa sin guardias, siendo de inversiones eso es totalmente ilógico
Irene Nievecita
La muy idiota no viajaba con seguridad, quien debía vigilarla no cumplió su labor.
Irene Nievecita
No te vayas todavía, que ese tiempo lo puede aprovechar Andres con algún antiguo colaboradores, recuerda que algunos accionistas no están muy conforme co tu modo de hacer negocios.
Irene Nievecita
Supongo que ella se traslada con un equipo de seguridad, sería ridículo que no lo hiciera, conociendo como es esa pareja de m....a.la mosca muerta quiere mostrar sus garras y todavía no lo hace
Irene Nievecita
La inocente Clara quiere mostrar sus garras, pido palco, cervezas y hamburguesas
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