Durante días, las hermanas Caroline y Estefany Richi mantenían un romance secreto y prohibido, con los que se supone que son sus enemigos Marco y Fabián Rossi, desafiando el odio ancestral entre sus familias. Sin embargo, cuando un ataque brutal de la Bratva rusa destruye el hogar de los Richi, lo que era un pecado oculto se convierte en la única vía de salvación: un matrimonio oficial para unir a los dos clanes más poderosos de Chicago
Sin embargo, la unión estalla cuando descubren que el patriarca de los Rossi, Dante, fue el autor intelectual del asesinato de Elena, madre de las Richi. Ante la traición, los hermanos Rossi eligen a sus prometidas por sobre su padre, convirtiéndose en fugitivos. Ahora, los cuatro luchan desde las sombras para derrocar a Dante, eliminar a los rusos y reclamar el trono de Chicago.
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Caroline …
El ambiente en la mansión Rossi se había vuelto una danza de hipocresía. Estefany y yo habíamos adoptado esa sumisión gélida que los hombres confunden con obediencia, pero por dentro, el veneno de la rebelión seguía fluyendo. Si Dante Rossi creía que nos quedaríamos bordando en el salón mientras ellos jugaban a ser los reyes de Chicago, es que no nos conocía en absoluto
La mansión estaba sumida en ese silencio artificial que precede a las tormentas. Eran las tres de la mañana y Marco dormía a mi lado con una mano firmemente cerrada sobre mi muñeca, un grillete de carne y hueso incluso en la inconsciencia. Me tomó diez minutos zafarme sin que él se despertara, reemplazando mi brazo por una almohada larga bajo las sábanas de seda negra
Me puse una bata de seda oscura y salí al pasillo. Estefany ya estaba allí, fundida con las sombras del ala sur, con los pies descalzos para no despertar a los sensores acústicos que Pixelín nos había ayudado a identificar mediante un mensaje de texto cifrado que logramos recibir esa tarde
— ¿Lista? — susurró ella. Sus ojos brillaban con una mezcla de miedo y adrenalina
— Vamos a ver qué guarda el suegro en el sótano — respondí, ajustando el pequeño cuchillo que llevaba oculto en el liguero bajo la bata
No bajamos por las escaleras principales. Usamos el conducto del ascensor de servicio, una reliquia de la construcción original que Dante creía que nadie usaba. Bajamos tres niveles, más allá de la bodega de vinos y la sala de tiro, hasta llegar a una zona que no figuraba en los planos que Marco me había mostrado con tanto orgullo. Era un pasillo de hormigón crudo, iluminado por una luz roja tenue que le daba un aspecto infernal
Llegamos a una puerta de acero reforzado con un teclado biométrico. Estefany sacó un pequeño dispositivo que Pixelín nos había enviado antes de que bloquearan todo rastro de tecnología externa: un clonador de huellas que habíamos logrado usar con un vaso de cristal que Dante dejó en la cena
— Dentro — murmuró Estefany cuando el pestillo cedió con un chasquido metálico
Lo que encontramos no eran armas ni dinero. Era una sala de archivos digitalizados y carpetas físicas que olían a papel viejo y a muerte. Empezamos a revisar con linternas de luz ultravioleta. Mi sangre se congeló cuando después de varios archivos abrí una carpeta etiquetada con el sello de mi padre, pero de hace veinte años
— Chiqui... mira esto — dije, sintiendo un nudo en el estómago
Eran fotos. Fotos del atentado donde murió nuestra madre. Pero no eran fotos de la policía. Eran fotos tomadas desde ángulos que solo un cómplice podría tener. Y junto a ellas, una serie de transferencias bancarias firmadas por una empresa fantasma que pertenecía a Dante Rossi. No fue la Bratva quien facilitó aquel ataque para "debilitar" a los Richi. Fue el hombre que ahora nos llamaba "hijas"
— No fue un accidente de negocios — susurró Estefany, con las manos temblando sobre los documentos — Dante ayudó a los rusos a localizar el convoy de mamá. Nos usó. Usó a papá para quedarse con las rutas del sur mientras nosotros llorábamos en un funeral con el ataúd cerrado
Pero había más. Al fondo de la carpeta, encontramos un plan de contingencia reciente. Un documento que detallaba cómo, una vez que los herederos (Marco y Fabián) estuvieran casados con nosotras, Vittorio Richi sufriría un "accidente cardiovascular" para que el control total de las dos familias pasara a manos de Dante. No era una alianza, era una absorción hostil disfrazada de boda
— Somos los caballos de Troya de sus propios hijos — dije, sintiendo una rabia que me nublaba la vista — Él planea matarlo, Chiqui. Planea matar a nuestro padre y quedarse con todo, usándonos a nosotras como el pegamento legal
Un ruido en el pasillo nos hizo apagar las linternas. El corazón me golpeaba tan fuerte que temí que los sensores nos detectaran. Unos pasos pesados se detuvieron frente a la puerta de acero. La sombra de Dante Rossi se proyectó bajo la rendija, inmóvil, como si estuviera escuchando el latido de nuestra traición
— Sé que están ahí, niñas — dijo la voz de Dante, una vibración cruel que atravesó la puerta — La curiosidad siempre fue el defecto más grande de los Richi. Es una lástima que hayan decidido bajar al infierno antes de que la boda se celebre
Nos miramos, aterradas pero con el fuego de la venganza ardiendo en nuestros ojos. Habíamos descubierto el secreto que destruiría la Fortaleza de Hierro desde dentro. Si Dante creía que podía usarnos para destruir a nuestro linaje, no sabía que acababa de darnos la razón perfecta para quemar su imperio hasta los cimientos
— Salgan — ordenó él, y escuchamos el sonido metálico de un arma siendo cargada — O tendré que explicarles a mis hijos por qué sus hermosas prometidas no llegaron al desayuno
Mí corazón comenzó a latir con rapidez, no sabía que íbamos a hacer, no teníamos nada para defendernos, más que el cuchillo que yo había traído. No sabíamos si Dante estaba solo o venía con guardias
Todo este tiempo creí que Marco se había acercado a mí porque realmente me amaba. Me había enamorado de él como una tonta y al final terminó siendo un plan de ellos todo este tiempo
Así tuviera que morir hoy mismo, pero vengaría la muerte de mí madre, Dante no viviría más de esta noche mientras yo aún siga con vida para pelear
— ¿Cómo nos descubrió tan rápido? — pregunta Estefany revisando toda la habitación para ver si encontraba algo que nos ayudará
— No lo sé, hicimos todo lo que nos indico Pix, evadimos los sensores y las cámaras — le digo
— Nos tocará pelear Carol, intenta no morir al comienzo — me dice chiqui tomando unos palos que había en el piso
— Soy la mayor de las dos, se defenderme, intenta no morir vos que eres la menor — le digo riendo pero desbordando nervios
— Solo por 5 minutos de diferencia — dice ella preparándose para la pelea
El juego de la convivencia se había terminado. Ya no éramos solo prisioneras o prometidas enojadas, éramos las herederas de una mujer asesinada por el hombre que nos daba cobijo
Mientras la puerta empezaba a abrirse, supe que esta noche la mansión Rossi conocería el verdadero significado de la palabra terror. Y esta vez, Marco y Fabián tendrían que elegir: o su padre, o las mujeres que ya se habían infiltrado en sus corazones y en sus camas