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LA VENGANZA ES UN ARTE

LA VENGANZA ES UN ARTE

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Una joven heredera de un imperio financiero y de la mafia, que ocultó su verdadera identidad por amor, sufre la pérdida de su bebé y el desprecio absoluto de su esposo y su suegra tras un atentado cruel. Renacida de las cenizas, regresa para ejecutar una venganza implacable, mientras se ve atrapada en un matrimonio concertado con un titán de los negocios tan arrogante y dominante como ella, uniendo dos mundos donde el poder se paga con sangre y orgullo.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL FEUDO DE LOS SAN ROMÁN

​La noche había caído por completo cuando la caravana de vehículos negros blindados cruzó las portones principales de la residencia privada de Isaías San Román. Si la finca familiar de los padres de Isaías era impresionante, su propiedad personal era un auténtico monumento al poder y a la ostentación. La edificación, una estructura de arquitectura moderna de piedra oscura, cristal y acabados en acero pulido, se erigía imponente en lo alto de la colina.

​El auto se detuvo en la gran entrada. El chofer se apresuró a abrir la puerta trasera e Isaías bajó primero. Ofreció su mano en un gesto mecánico y dominante, pero Verónica la ignoró con elegancia, descendiendo por su propio pie sin perder el equilibrio sobre sus tacones.

​Al cruzar las puertas dobles de cristal blindado del vestíbulo principal, un ejército de sirvientes, mayordomos, cocineros y personal de seguridad personal ya los esperaba alineado en dos filas impecables. La disciplina del lugar era militar; nadie hablaba, nadie levantaba la mirada.

​Isaías se detuvo en el centro del vestíbulo, haciendo un ademán firme con la mano. Su voz resonó con el eco frío de los techos altos:

​—A partir de este momento, les presento a la señora Verónica Comellas de San Román, mi esposa —declaró con un tono autoritario que no admitía réplicas—. Sus órdenes en esta propiedad tienen exactamente el mismo valor que las mías. Cualquier falta de respeto, desobediencia o retraso en sus exigencias significará el despido inmediato y la ruina en esta ciudad. ¿Quedó claro?

​—¡Sí, señor San Román! —respondieron los empleados al unísono, inclinando levemente la cabeza.

​Verónica dio un paso al frente, dando un recorrido visual rápido al personal. Su presencia, lejos de verse intimidada por la magnitud del lugar, encajaba a la perfección con el ambiente de lujo y control.

​—Les agradezco la bienvenida —dijo ella con una serenidad pasmosa y una sonrisa ligera que desconcertó al personal—. Solo exijo una cosa: eficiencia absoluta y discreción. Pueden retirarse.

​Isaías la miró de reojo, sorprendido de la naturalidad con la que tomó el mando antes de que él pudiera dar la orden de dispersión. Sin decir una palabra más, le indicó con un gesto que lo siguiera hacia el ascensor privado que conducía directamente a la suite principal.

​El ascensor se abrió directamente en el ala máster de la residencia. La recámara era gigantesca. Contaba con ventanales de piso a techo que ofrecían una vista panorámica de la ciudad iluminada, una chimenea de etanol encendida, acabados en madera de nogal y en el centro, una cama matrimonial descomunal vestida con sábanas de seda oscura.

​Verónica entró dejando su bolso sastre sobre un sillón de piel y quitándose las gafas oscuras. A pesar del cansancio físico por el procedimiento médico de días atrás y la tensión acumulada, mantenía la espalda recta.

​Isaías se quitó el saco del traje, desabrochó los dos primeros botones de su camisa y se sirvió un trago de whisky en el bar privado de la habitación. Giró sobre sus talones, observándola con esa mirada dominante y calculadora mientras hacía girar el hielo en el cristal.

​Buscando minar la compostura de Verónica y con la intención oculta de recordarle su posición vulnerable tras la pérdida de su embarazo, Isaías esbozó una sonrisa helada y comentó con un toque de burla reservada:

​—Puedes estar tranquila por hoy Verónica. Cumpliré la cláusula de compartir cama, pero esta noche no te tocaré. Sé perfectamente que sigues convaleciente de lo que te pasó en el hospital... no me gusta tomar a una mujer que no está al cien por ciento de sus capacidades.

​Esperaba ver en ella un rastro de vergüenza, dolor o incomodidad al mencionar de forma indirecta su estado médico.

​Pero Verónica no se inmutó. Caminó despacio hacia el ventanal, se cruzó de brazos y lo miró fijamente a los ojos. En sus labios se dibujó una sonrisa felina, cargada de una condescendencia destructiva.

​—Te lo agradezco Isaías —respondió Verónica con una voz suave pero afilada como un bisturí—. Aunque, sinceramente, espero que cuando llegue el momento seas mucho mejor que mi exmarido.

​Isaías detuvo el movimiento de su vaso a mitad de camino. Sus cejas se juntaron levemente.

​—¿De qué hablas? —preguntó con frialdad.

​—De que Reinaldo también era un hombre sumamente hábil para hablar, amenazar y hacerse el importante... —Verónica hizo una pausa deliberada, recorriendo con la mirada el cuerpo musculoso de Isaías antes de volver a sus ojos—, pero a la hora de la verdad, en la cama era un fracaso absoluto. Mediocre, frío y patético. Espero que tanta arrogancia tuya, San Román, no sea solo una fachada para esconder la misma falta de talento.

​El rostro de Isaías cambió drásticamente. El golpe al orgullo de un hombre acostumbrado a ser deseado, temido e intocable fue directo al blanco. La mandíbula se le apretó con tal fuerza que los músculos de su cuello se tensaron visiblemente. Dio un paso agresivo hacia ella, dejando el vaso sobre la mesa de un golpe seco que retumbó en la habitación.

​—Mide tus palabras, Verónica —siseó Isaías, acortando la distancia hasta quedar a pocos centímetros de su rostro, aprovechando su metro noventa para tratar de intimidarla con su sombra—. No me compares jamás con ese infeliz de poca monta con el que perdiste cinco años de tu vida. No tienes idea de con quién te estás metiendo. Yo no soy un juego ni un peón en tu despecho.

​Verónica no retrocedió ni un solo milímetro. Mantuvo la barbilla en alto, sosteniendo la mirada oscura e hirviente de Isaías sin que un solo pestaña pestañeara en su rostro.

​—Y tú no tienes idea de con quién te casaste, Isaías —le replicó ella en un susurro peligroso, con la voz firme como el acero—. Te firmé un contrato, acepté tus reglas y estoy en tu casa, pero si crees que tus dos metros de estatura y tu carácter de perro guardián me van a asustar, estás perdiendo el tiempo. A mí no me intimida tu dinero, ni tu cuerpo, ni tus miradas de odio. Demuéstrame que eres el titán que dices ser, o quédate callado.

​Los dos quedaron a milímetros de distancia, respirando el mismo aire cargado de una electricidad peligrosa. La tensión entre el ego indomable de Isaías y la fuerza renacida de Verónica amenazaba con consumir la habitación por completo.

​Isaías la sostuvo con la mirada durante largos segundos. Por primera vez en su vida, se encontraba ante una mujer que no solo no se doblegaba ante su presencia, sino que le devolvía cada golpe con el doble de fuerza.

​—Esta cama es muy grande, Verónica —dijo Isaías con voz grave, dando un paso atrás pero sin apartar los ojos de ella—. Ya veremos quién termina pidiendo piedad primero en este matrimonio.

​—Sigue soñando, San Román —sentenció ella, dándole la espalda para caminar hacia el vestidor—. Sigue soñando.

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Patricia
me encanta esta novela, no sé porque no tiene likes, talvez la subió hace poco pero bien entretenida la novela
Patricia
bendito karma estos tres la están pagando duro, pero algo malo han de hacer
Patricia
me encanta imaginar a Isaías estético, pero me da pesar por los empleados maltratados por el ogro
Patricia
hola querida escritora, está novela está muy interesante, me tiene totalmente enganchada
Naibelys Perez: ❤️🥰me alegro mucho que le gusten mis novelas. 👏
total 1 replies
Miriam Piedrabuena
Me gustó
Becky Navarro
esto ya aburrio
Becky Navarro
ya me aburrio parecen niños caprichosos son mafiosos autora ceos se pasan ni un decomiso ni enfrentamientos secuestros el otro chillón del el ex
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