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Raíces Y Problemas- La Nueva Generación

Raíces Y Problemas- La Nueva Generación

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor a primera vista
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

CONTINUACIÓN DE POLVO Y PROMESAS Veinte años después de que Valentina y Ethan Blackwood encontraran el amor entre polvo, caballos y promesas, la historia de los Blackwood continúa. Mike Blackwood nació y creció entre los campos de su familia , no imagina una vida lejos de aquellas tierras. Alessandra es una estudiante universitaria de tercer año que llega al pueblo como parte de un intercambio académico para continuar sus estudios Inteligente, decidida y apasionada por los animales, no está dispuesta a dejarse impresionar por un cowboy engreído que parece creer que sabe absolutamente todo ( de quien lo habrá heredado?) Su primer encuentro no podría salir peor. Pero enamorarse no estaba en los planes de ninguno. Mucho menos cuando ambos están convencidos de que el otro es exactamente la clase de persona que deberían evitar. Porque algunas historias de amor comienzan con una promesa. Y otras… comienzan con una discusión. Mike Blackwood y Alessandra están a punto de descubrir que el destino también sabe ensuciarse las botas. Una nueva generación. Un nuevo amor. El mismo rancho donde todo comenzó.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Raíces

El rancho Blackwood nunca había sido un lugar silencioso.

Desde temprano se escuchaban las botas golpeando los tablones del porche, el relincho de algún caballo, el sonido de los animales en los corrales y el motor de una camioneta atravesando el camino de tierra.

Pero muchos años atrás, antes de que hubiera más de una generación de Blackwood corriendo por aquellas tierras, el rancho había conocido otro tipo de ruido.

El de una bebé llorando por primera vez.

Valentina todavía podía recordar aquella madrugada como si hubiera ocurrido ayer.

Había sostenido a su hijo entre los brazos mientras Ethan permanecía a su lado, completamente embobado.

—Es perfecto —había susurrado ella.

Ethan, que normalmente encontraba una respuesta para todo, solo había asentido.

—Es nuestro.

Y desde ese momento, ambos tuvieron algo mucho más importante que el rancho, los caballos o cualquier otra cosa que poseyeran.

Una familia.

Mike creció rodeado de amor.

No tuvo una infancia perfecta porque ninguna familia la tiene, pero jamás le faltó una casa donde sentirse seguro, unos padres que lo escucharan ni unos brazos a los que regresar cuando algo salía mal.

Valentina era la madre que podía pasar una tarde entera sentada en el suelo jugando con él, aunque terminara con el cabello lleno de tierra.

Ethan era diferente.

Le enseñaba a montar, a cuidar los animales y a no tener miedo de ensuciarse las manos.

Pero también era el padre que, cuando Mike se caía del caballo por primera vez, se acercaba sin correr desesperado.

—Levántate, campeón.

Mike, con apenas seis años y los ojos llenos de lágrimas, lo miró desde el suelo.

—Me duele.

Ethan se agachó frente a él.

—Lo sé.

—¿Entonces por qué no me cargas?

Una sonrisa apareció en el rostro de su padre.

—Porque sé que puedes levantarte.

Mike hizo un pequeño esfuerzo y se puso de pie.

Entonces Ethan lo abrazó.

—Y porque quiero que sepas que aunque puedas levantarte solo, nunca vas a tener que hacerlo solo.

Mike jamás olvidó esas palabras.

Con los años, la familia Blackwood siguió creciendo.

Llegaron dos hermanos menores y, con ellos, una nueva etapa para Mike.

El niño que antes perseguía gallinas terminó convertido en el hermano mayor que perseguía a sus hermanos para evitar que se metieran en problemas.

—¡Mike, él empezó! —gritó su hermano Elliot una tarde.

—¡Mentira! ¡Ella empezó!

La pequeña hermana Rose , escondida detrás de Mike, levantó la cabeza.

—Yo no hice nada.

Mike miró a los dos.

—¿Entonces por qué hay barro en la cocina?

Silencio.

—Fue accidental —murmuró ella.

Mike cerró los ojos.

—Mamá nos va a matar.

Desde la puerta, Valentina los observaba intentando contener la risa.

—No voy a matarlos.

Los tres se giraron.

—¿No?

—No. Pero van a limpiar.

—Eso es peor —murmuró Mike.

Ethan, sentado en la mesa, soltó una carcajada.

Así fueron pasando los años.

Cumpleaños alrededor de la mesa.

Navidades en el rancho.

Tardes de verano junto a los corrales.

Domingos en familia.

Discusiones entre hermanos que duraban diez minutos y terminaban con los tres compartiendo alguna travesura.

Y, sobre todo, un hogar donde Mike aprendió que ser fuerte no significaba ser frío.

Sus padres jamás intentaron convertirlo en una copia de Ethan.

Ni obligarlo a quedarse en el rancho.

Cuando llegó el momento de elegir qué quería hacer con su vida, Ethan simplemente le dijo:

—El día que decidas marcharte, esta seguirá siendo tu casa.

Mike lo miró sorprendido.

—¿No quieres que me quede?

Ethan sonrió.

—Quiero que seas feliz. Si eso significa quedarte aquí, estaré feliz. Si significa irte al otro lado del país, también.

Valentina, que estaba cerca, agregó:

—Pero si te vas demasiado lejos, tu madre irá a buscarte.

Mike soltó una carcajada.

—Eso sí me lo creo.

Porque aunque había crecido, para Valentina sus hijos nunca dejaban de ser sus pequeños.

Y quizás por eso Mike terminó regresando una y otra vez al lugar donde había crecido.

El rancho.

Las tierras que conocía desde que podía caminar.

Los caballos.

El olor a heno.

El sonido de las puertas de los establos al amanecer.

Aquello era parte de él.

Y ahora, a sus veintiún años, ya no era el niño que corría detrás de sus hermanos.

Era un hombre.

Un Blackwood.

Y se notaba.

—¡Mike!

La voz de uno de los trabajadores atravesó el corral.

Mike levantó la cabeza desde donde revisaba una cerca.

—¿Qué pasa?

—La puerta del lado norte está floja.

Mike dejó la herramienta sobre el poste y caminó hacia allí.

Llevaba una camisa oscura con las mangas remangadas, jeans gastados, botas cubiertas de tierra y el sombrero ligeramente inclinado sobre la cabeza.

Había heredado de Ethan aquella forma de moverse por el rancho como si cada rincón le perteneciera.

Aunque, si alguien se lo decía, probablemente Mike respondería que no era una cuestión de pertenencia.

Era conocimiento.

Sabía qué caballo estaba inquieto antes de que empezara a patear.

Sabía cuándo una vaca estaba por parir.

Sabía qué partes de la cerca necesitaban reparación y cuáles podían esperar.

Y, sobre todo, sabía que no necesitaba que alguien le explicara cómo hacer su trabajo.

—Puedo arreglarla yo —dijo uno de los trabajadores.

Mike negó con la cabeza.

—Ya hiciste suficiente por hoy.

—Mike…

—Ve a revisar el corral tres.

El hombre suspiró, pero terminó obedeciendo.

Mike tomó las herramientas y comenzó a trabajar.

Tenía la concentración de alguien que llevaba toda la vida haciendo aquello.

Era bueno.Muy bueno.

Y lo sabía

Quizás demasiado.

Porque Mike Blackwood tenía un pequeño defecto.

Bueno…

Uno bastante grande.

...Era arrogante....

No necesitaba levantar la voz para demostrarlo.

Le bastaba una sonrisa ladeada, una mirada segura y aquella costumbre irritante de creer que casi siempre tenía razón.

—¿Terminaste? —preguntó Ethan desde unos metros atrás.

Mike giró la cabeza.

Su padre estaba apoyado contra la cerca, observándolo.

—Hace cinco minutos.

Ethan miró la puerta reparada.

—No está mal.

Mike arqueó una ceja.

—¿Eso es todo?

—¿Qué quieres que diga?

—Que lo hice bien.

Ethan sonrió.

—Lo sabes.

Mike soltó una pequeña risa.

—Entonces no necesito que lo digas.

—Ahí está tu problema.

—¿Cuál?

Ethan señaló su cabeza.

—Ese ego.

Mike se acomodó el sombrero.

—No es ego si tengo razón.

Ethan soltó una carcajada.

—Dios, eres igual de insoportable que tu madre.

Desde la casa se escuchó la voz de Valentina.

—¡Te escuché, Ethan!

Mike comenzó a reír.

Y mientras el sol descendía lentamente sobre los campos, ninguno de los dos podía imaginar que aquella vida tranquila estaba a punto de cambiar.

Porque el rancho Blackwood estaba acostumbrado a recibir personas.

Pero muy pronto llegaría alguien que no estaría dispuesta a dejarse impresionar por Mike.

Y por primera vez en mucho tiempo, el heredero del rancho iba a encontrarse con alguien capaz de hacerle perder la razón.

1
🇻🇪Jennifer Rodríguez🇻🇪
Que lindos
🇻🇪Jennifer Rodríguez🇻🇪
Mike estás perdido
Denise Mesa
la voy a empezar a leer cuando.la termine. porque despues leo de una y me quedo con ganas jajajja. y si es como la primera quiero leerlo continuado
Lidia
Me tiene atrapada esta novela y felicito a ña autora por la seriedad al subir constantemente capítulos
Judith Arvallo
Gracias por sus capitulos
Judith Arvallo
Que hermoso capitulo se están enamorando y no lo quieren almitir
Judith Arvallo
Jajajaja🙈 no el se engaña😂😅😏
Judith Arvallo
Difinitivamente estás celoso
Judith Arvallo
Ya extrañaba leer sus capitulos 🙈😍💗
Judith Arvallo
más capitulos
Adarely Garcia
Seguiremos leyendo.. por la historia completa 👌
Judith Arvallo
Gracias por sus capitulos 💗
Judith Arvallo
Más capitulos va empezando por buen camino😏
Judith Arvallo
Me encanta voy a leer el siguiente historia que padre más capitulos
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