Wiliam era un militar que cuidaba de su madre y de su hermana adolescente. Por su hermana llegó a conocer la historia de un trágico Omega llamado Eirwyn, que ademas de tener una infancia difícil, al crecer fue enviado con el protagonista masculino que solo lo trataba como un sustituto, comenzando así un nuevo suplicio.
Wiliam de alguna manera terminó dentro de la novela como el Alfa que a pesar de haber sido rescatado y cuidado por Eirwyn terminó enviándolo con el protagonista Alfa aún sabiendo que con eso volvería difícil la vida del pequeño Omega.
Wiliam decidió en ese instante proteger a ese chico y evitar a toda costa que se encontrará con el protagonista Alfa.
tres meses después.
— estoy embarazado — dijo el omega con los ojos llenos de lágrimas y el rostro sonrojado, mirando con timidez al Alfa que lo había estado cuidando durante todo ese tiempo y que ahora parecía estar petrificado.
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Capítulo 6
Eirwin volvió en si y empezó a alimentar a William.
El Alfa comía con avidez la sopa, realmente estaba hambriento.
El caldo tibio y delicioso hizo que su estómago se sintiera algo mejor. Aunque se tomó toda la sopa aun tenía hambre.
— se que esto no es suficiente para saciar tu hambre, Pero por los momentos es lo que puedes comer, en tu estado no es recomendable comer demasiado — le explicó Eirwin.
— Está bien, lo entiendo — William permaneció en una posición semi sentada, esperaría a digerir la comida para volverse a recostar.
Eirwin salió de la habitación rápidamente, no se atrevía a entablar una conversación más duradera con William. El aura de Alfa que poseía lo hacía sentir algo incómodo incluso estando postrado en una cama.
William miro al chico salir, tenía ganas de hablar un poco más con él, Pero este parecía tenerle algo de miedo. Recordó que ahora se suponía que era un Alfa y Eirwin era un Omega, lo más probable es que esa fuese la razón por la que al chico le incomodaba su presencia.
William miró su abdomen que estaba vendado, y suspiró, esperaba recuperarse rápido, no creía poder soportar pasar tanto tiempo postrado en una cama.
Los siguientes tres días, fueron bastante incómodos para ambos. Eirwin trataba de hablar lo menos posible con William y este por temor a asustarlo actuaba de la misma manera.
Al cuarto día William por fin logró ponerse de pie. Aunque la herida seguía doliendo, era bastante soportable. En una ocasión en la que se cambiaba el vendaje notó que su herida era bastante grande y profunda, cualquier persona normal hubiese muerto rápidamente por ello, lo cual le dió una nueva perspectiva sobre la superioridad de este físico.
Era bastante resistente.
William camino por el pequeño cuarto, en ese momento tenía puesto solo un par de pantalones algo rotos que Eirwin le había prestado, estaba sin camisa.
Salió de la habitación y se encontró con un pequeño espacio que parecía ser una cocina. William observó con atención a su alrededor, este lugar era realmente pequeño, su cabeza casi alcanzaba el techo de paja, miro a su derecha y notó otra puerta, supuso que allí se encontraba la habitacion de Eirwin.
Miró un pequeño espejo que estaba sobre la mesa y se acercó para ver su reflejo. Su cabello era de un color negro azabache que le llegaba por los hombros, su rostro era definitivamente diferente al de su vida anterior, Este William era bastante apuesto, con facciones que parecían haber sido cinceladas meticulosamente por un maestro artesano, tenía cierto aire severo, que combinado con los ojos de un color rojo carmesí lo hacía parecer alguien bastante cruel e inaccesible, mirándose ahora… tenía sentido de que Eirwin lo mirara con algo de temor.
Mientras tanto, desde otro lugar, Eirwin regresaba corriendo devuelta a la cabaña. Había salido al pequeño pueblo para vender algunas hierbas medicinales que el había cultivado y comprar algo de provisiones, además de conseguir algo de ropa para William. Lo que no esperaba era que mientras regresaba se encontraría con cuatro hombre que tenían malas intenciones.
— vaya vaya, miren a quien tenemos aquí, es el bonito Eirwin — se rio uno de ellos, era un beta regordete de aspecto grasiento, siempre le había gustado molestar a Eirwin, sabía que el omega tenía conocimientos sobre veneno, por lo que no se atrevía a ir mas allá simples insultos y comentarios lujuriosos, hacia varios meses que no lo veía, tener a esta belleza frente a él le hizo desear intentar algo más.
— oye gordo, ¿no sería genial probarlo? Es un Omega, cuando fui al la capital del marquesado escuché a algunos hablando y decían que los Omegas en la cama eran lo más increíble — dijo uno, mirando a Eirwin con una expresión llena de lujuria, este Omega era sumamente hermoso, ninguna mujer en este pueblo o en los otros lugares que había visitado podría comprarse con él.
— es cierto, desde hace tiempo estoy deseoso de tocarlo para ver si su piel es tan suave como se ve — dijo otro.
— Aléjense de mi! — gritó Eirwin al ver que se acercaban poco a poco a él. Rápidamente buscó en la pequeña bolsita que tenía amarrada en la cintura, en la que guardaba un veneno capaz de paralizar por un tiempo a quien lo inhalara.
— ¿por qué deberíamos hacerlo? Eirwin, en lugar de rechazarnos debes estar agradecido con nosotros, ustedes los Omegas son pequeñas zorras que durante el celo piden a gritos que los follen. Que hombres de bien como nosotros estemos interesados en ti debe ser un honor para tí — dijo el hombre gordo con una sonrisa desagradable.
Uno de los hombres no pudo esperar más y se abalanzó sobre Eirwin.
Eirwin lo esquivo rápidamente, para lanzar todo el contenido de la bolsa donde se encontraba el veneno hacia los hombres y salir corriendo, no tenía miedo de envenenarse el mismo, desde pequeño había Sido inmune a los venenos eso siempre le había dado la seguridad de usarlos sin temor de morir por intoxicación.
Los hombre al ver el polvo había sido lanzado rápidamente se cubrieron la nariz y se alejaron del lugar; sin embargo, uno de ellos no se cubrió bien por lo que cayó al suelo sin ser capaz de moverse. Los otros se alejaron rápidamente del lugar, luego de unos momentos, en los que se dieron cuenta de que el veneno parecía no haberlos afectado, salieron corriendo detrás de Eirwin.
Se encargarían de enseñarle a ese Omega quien mandaba en el pueblo.
Eirwin corría con todas sus fuerzas, las bolsas con cosas que traía con él habían Sido soltadas quien sabe dónde, estaba muy asustado, sus ojos se llenaron rápidamente de lágrimas. Quería cambiar a su forma animal, pero esos hombres lo venían siguiendo, no quería que se dieran cuenta que además de Omega, también era un cambia forma.
ya valió toda la disciplina militar ahora se viene lo mejor 👌 💕💖💕💖💖💕💖
ahora si van a saber lo que es el terror 🤬🤬🤬pronto William y Eirwin sabrán como apagar ese calor 🐇🐺