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El Yacuza Tiene Un Amante

El Yacuza Tiene Un Amante

Status: En proceso
Genre:Mafia / Matrimonio arreglado / BL / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Liam solo quería salvar a su hermano.

Cuando el profesor Duncan Ashford descubre al muchacho robando en su oficina, lo denuncia ante la universidad. Desesperado, Liam le ruega que retire los cargos. Su hermano podría ser expulsado y quedar marcado para siempre.

Entonces Duncan le hace una pregunta:

—¿Qué estarías dispuesto a dar para salvarlo?

Liam responde sin pensar:

—Lo que sea.

Acaba de cometer su primer gran error.

Duncan no es solamente un profesor. Es el líder de una poderosa familia yakuza, un hombre casado que nunca deja que nadie altere sus reglas.

Pero Liam ha despertado su interés.

Una noche. Un trato. Un precio que jamás imaginó pagar.

Y cuando Liam descubra quién es realmente el hombre al que le entregó su inocencia, será demasiado tarde para escapar.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Pero estás casado

Después de que terminó, Duncan se puso de pie. Caminó hacia la butaca donde había dejado la ropa. Empezó a vestirse con la misma calma metódica con la que hacía todo: primero la camisa, luego los pantalones, los calcetines, los zapatos. El tatuaje desapareció bajo la tela, ola a ola, serpiente a serpiente.

Liam lo miró desde la cama. Las sábanas aún húmedas pegadas a la cadera. El corazón latiéndole en la garganta.

—Eres un hombre casado —dijo. La voz le salió ronca, como si viniera de otra habitación.

Duncan no se detuvo. Siguió abotonándose la camisa.

—¿No tienes miedo de que tu esposa se entere? —continuó Liam, apoyándose en los codos—. ¿De que te exija explicaciones?

Duncan se detuvo. Miró su mano izquierda. El anillo de oro brilló bajo la luz ámbar.

—Ah, este detalle. —Lo dijo como si acabara de recordar algo trivial, como si el anillo fuera un accesorio que se había puesto esa mañana y hubiera olvidado—. Sí, soy casado. Me casé hace un año. ¿Hay algún problema?

Liam parpadeó.

—Sí. ¿Quién...? —Se detuvo. Trató de ordenar las palabras—. No está bien.

Duncan lo miró. Y empezó a reír.

No fue una risa fuerte. Fue una risa baja, casi tierna, de quien observa algo curioso. De quien ve a un cachorro tratando de entender por qué no puede salir del jardín.

—Qué curioso —dijo, terminando de abotonarse los puños—. El pequeño amante está preocupado porque no tiene estatus en mi vida.

Liam sintió que el calor le subía por el cuello. Por las mejillas. Se ruborizó. Y eso lo enfureció más que cualquier cosa que Duncan hubiera dicho en los últimos cuatro jueves.

—No es eso —dijo, mirándolo de frente. La voz le temblaba, pero sostuvo la mirada—. ¿No tienes miedo de que ella lo sepa?

Duncan se encogió de hombros.

—¿Y? Si lo sabe, ¿cuál es el problema?

—Pero...

—Pero nada. —Duncan se ajustó el reloj. El anillo brilló otra vez—. Ella no tiene nada que decir. Si quiere el divorcio, mejor para mí. Así puedo divertirme más libremente.

—Duncan, no... —Liam se incorporó más. El edredón se le cayó hasta la cintura—. ¿Qué estás diciendo?

Duncan se acercó a la cama. Se inclinó. Apoyó las manos a ambos lados del cuerpo de Liam. Y bajó hasta quedar a centímetros de su cara. El olor a perfume amaderado y a piel limpia llenó el aire entre ellos.

—Soy bisexual, Liam. —Lo dijo en voz baja, casi como un secreto. Pero no había ternura en la palabra. Había información—. Así que no te preocupes por mi vida sexual. Está muy bien. —Pausa. Los ojos oscuros fijos en los de Liam—. Y respecto a mi esposa... ella tampoco debe preocuparte. Sabe lo que soy. Sabe lo que me gusta. Y no se mete. No le conviene.

Liam tragó saliva.

—Qué maldita cosa eres —dijo.

Duncan rio. Se incorporó. Caminó hacia la butaca donde estaba la chaqueta de Liam.

—Saca tu celular —dijo.

—¿Qué?

—Saca tu celular. —Duncan se giró. La expresión era divertida, casi juguetona—. Quiero mostrarte algo.

Liam dudó. Pero el cuerpo ya había aprendido a obedecer. Buscó el teléfono en el bolsillo del pantalón, tirado en el suelo junto a la cama. Lo sacó. Lo desbloqueó.

Duncan se acercó. Le quitó el teléfono de la mano. Se puso de espaldas a Liam. Abrió el buscador de imágenes. Colocó el teléfono sobre la mesa de noche. Apuntó la cámara hacia Liam.

Tomó una foto.

Liam no entendió. ¿Por qué le tomaba una foto? ¿Para qué?

Duncan abrió la aplicación de búsqueda inversa. Subió la foto. Esperó.

Tres segundos. Cuatro.

Y entonces los resultados aparecieron en la pantalla.

El rostro de Liam se contorsionó.

No de vergüenza. No de confusión.

De susto.

Esto es lo que eres?

1
D_a_r_r
Realmente estoy esperando el momento que sufra Duncan 😭
Dalia Lara
me va gustando mucho la historia 🥰🥰más capítulos por favor
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