Una abogada brillante, a punto de casarse, descubre la traición de su prometido y su mejor amiga… y decide convertir su propia boda en el escenario perfecto para revelar la verdad.
NovelToon tiene autorización de Julissa Pitti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 6
Santiago
La fiesta es un éxito, no hay fallas, no hay desorden, no hay nada fuera de lugar, exactamente como debía ser, pero lo más importante… es ella, Valeria se mueve entre los invitados con una naturalidad impecable, sonríe, responde, sostiene cada mirada con seguridad, no hay tensión en su rostro, no hay dudas, está feliz, realmente feliz.
—¡Por los novios!
Las copas se elevan, la observo, brinda, sonríe, y por un segundo… incluso parece emocionada, bien, así debe ser.
Me acerco y coloco una mano en su cintura, no se tensa, no se aparta, se acerca apenas.
—Todo salió perfecto —le digo.
Me mira, directa, cálida.
—Claro que sí.
Sin ironía, sin duda, convencida, asiento apenas, esto está funcionando mejor de lo que esperaba.
Camila aparece a unos metros, nos observa, la reconozco de inmediato, pero no me detengo en ella, hoy no, hoy todo gira en torno a esto, a cerrar este trato, a terminar esto bien.
Santiago
El primer baile comienza, tomo la mano de Valeria, la sostiene con suavidad, se acerca sin resistencia, nos movemos lento, perfectos.
—Deberías estar feliz —le digo.
La observo de cerca, y lo está, se nota.
—Lo estoy.
Sin vacilar, apoya ligeramente su cabeza cerca de mí, ese gesto… no se finge tan fácil.
—Todo salió como querías —añade.
—Como necesitaba —corrijo.
Ella sonríe, no cuestiona, no analiza, acepta, y eso… lo hace aún más sencillo.
Horas después, la despedida, familia, abrazos, promesas, Valeria es cálida, cercana, emocional, se deja abrazar por su madre, responde con dulzura, mira a su padre con orgullo, a su hermana con cariño, no hay grietas, no hay señales, nada.
Daniel… lo observo, no sonríe tanto, pero tampoco dice nada, no importa, mientras ella esté así… todo está bajo control.
El coche arranca, nos alejamos, y todo queda atrás.
Santiago
El aeropuerto es privado, rápido, eficiente, subimos sin retrasos, me quito el saco por fin.
—Al fin.
Valeria se sienta frente a mí, relajada, tranquila, demasiado tranquila para alguien que acaba de casarse… pero no en el mal sentido, en el correcto.
—¿Cansada? —pregunto.
Niega con la cabeza.
—No.
Sonríe, ligera, cómoda, como si este fuera exactamente el lugar donde quiere estar.
El avión despega, la ciudad desaparece, y con ella… cualquier posibilidad de error, Valeria pide una copa, luego otra, brinda conmigo.
—Por nosotros.
La miro, y esta vez sí sonrío de verdad.
—Por nosotros.
Bebo, y vuelvo a beber, la conversación es fácil, ligera, sin tensión, sin preguntas incómodas, ella no investiga, no analiza, confía, como siempre.
La observo mientras habla, se ve… feliz, satisfecha, plena, como si hubiera conseguido exactamente lo que quería.
Y en ese momento… cometo el primer error.
Bajo la guardia.
Horas después, el descenso, luces nuevas, otra ciudad, otro escenario.
Santiago
Bajamos del avión, el aire es cálido, distinto, perfecto, tomo su mano, no la retira.
—Bienvenida.
Ella sonríe.
—Gracias.
La forma en que lo dice… no tiene doble intención, o eso parece.
El coche nos espera, el hotel es imponente, exactamente el tipo de lugar que corresponde a esta historia, a este nivel, a este juego.
Santiago
Entramos, todo es lujo, control, perfección, como ella, como este matrimonio, la observo mientras camina a mi lado, segura, elegante, tranquila, feliz.
—¿Subimos? —pregunto.
Se detiene un segundo, me mira, y sonríe, sin dudas, sin reservas.
—Claro.
Asiento, porque en este punto… no hay nada que pueda salir mal, Valeria está exactamente donde debe estar, confiada, enamorada, completamente dentro del juego.
Y yo… tengo todo bajo control.