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El Precipicio De Tu Pecho

El Precipicio De Tu Pecho

Status: En proceso
Genre:Acción
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: analysi

Ella es la guardaespaldas asignada para proteger al hombre que más desprecia: un magnate arrogante que compró la empresa de su padre. Él la provoca y la pone a prueba cada día, sin saber que ella guarda un arma bajo la chaqueta... y un deseo prohibido bajo la piel.

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Capítulo 6: El acuerdo

El peso de la carta aún quemaba en las manos de Valentina como si el papel estuviera impregnado de fuego. Las palabras de su padre, escritas con esa letra temblorosa que tanto conocía, bailaban frente a sus ojos como fantasmas del pasado. "Cuídala, Mateo. Cuídala como si fuera tuya." Su padre le había entregado su vida a este hombre. El mismo hombre al que ella había jurado destruir.

Valentina levantó la mirada hacia Mateo, que seguía arrodillado frente a ella, sus manos aún envueltas alrededor de las suyas. La luz del atardecer se filtraba a través de los ventanales del penthouse, bañando su rostro en tonos dorados y anaranjados. Por primera vez, sin las máscaras del magnate arrogante y el depredador seguro de sí mismo, Valentina vio al hombre que había estado escondido debajo de todo ese tiempo. Un hombre cansado. Un hombre atormentado. Un hombre que había cargado con el peso de una promesa durante veinte años.

"¿Por qué?", preguntó finalmente, y su voz era apenas un susurro roto. "¿Por qué esperaste tanto tiempo? ¿Por qué no me buscaste antes?"

Mateo soltó un suspiro largo y tembloroso, como si la pregunta hubiera desbloqueado una puerta que había mantenido cerrada durante décadas. "Te busqué, Valentina. Te busqué durante años. Contraté a los mejores investigadores, revisé cada archivo, cada registro, cada posible rastro. Pero tu padre te ocultó bien. Cambió tu apellido antes de morir, borró tu rastro de todos los sistemas, te envió a un internado militar en el extranjero. Hizo lo que pudo para protegerme de ti... o para protegerte de mí."

"¿Sabía que ibas a buscarme?", preguntó ella, con la voz aún temblorosa.

"Sí", dijo Mateo, con una sonrisa amarga. "En su carta, me pidió que no lo hiciera. Que te dejara vivir tu vida, que no te contaminara con el pasado. Pero no pude. No pude seguir adelante sabiendo que había una persona en el mundo a la que había prometido proteger. Y cada noche, cuando cerraba los ojos, veía a tu madre. Veía su colgante con la V. Y escuchaba su voz pidiéndome que te cuidara."

Valentina sintió que las lágrimas volvían a brotar de sus ojos, calientes y amargas. Durante cinco años había alimentado un odio que ahora se desmoronaba como un castillo de naipes. Su padre no había sido una víctima. Había sido un hombre desesperado que había hecho lo que creía correcto. Y Mateo no había sido el verdugo. Había sido el salvador que su padre nunca había tenido el valor de reconocer.

"¿Y la empresa?", preguntó, con la voz rota. "¿La compraste para salvarla?"

Mateo asintió lentamente. "Tu padre había firmado acuerdos con personas peligrosas. Gente que no dudaría en matarlo a él y a ti para cobrar sus deudas. Cuando me enteré, usé mi dinero para comprar sus acciones, para pagar sus deudas, para sacarlo de ese agujero. Pero él ya estaba demasiado hundido. La vergüenza, la culpa, el miedo... todo lo consumió. Y decidió que era mejor desaparecer."

"Y no hiciste nada para detenerlo", dijo ella, y aunque las palabras eran acusatorias, su voz carecía de la furia de antes.

"Intenté detenerlo", dijo Mateo, y por primera vez, su voz se quebró. "Llamé a su casa. Hablé con él. Le dije que todo iba a estar bien, que yo me encargaría de todo, que no tenía que hacer nada drástico. Pero ya había tomado su decisión. A la mañana siguiente, encontraron su cuerpo. Y yo... yo no pude hacer nada para evitarlo."

El silencio que siguió fue tan absoluto que Valentina podía oír el latido de su propio corazón, el rumor distante del tráfico allá abajo, el susurro del viento contra los ventanales. Todo su mundo se había invertido en cuestión de minutos. El odio que la había mantenido viva durante cinco años se había desvanecido, dejando un vacío que no sabía cómo llenar.

"¿Y ahora qué?", preguntó finalmente, y su voz era la de una niña perdida en medio de una tormenta. "¿Ahora qué hago con todo esto?"

Mateo se levantó lentamente, sin soltar sus manos, y la ayudó a ponerse de pie. Sus ojos grises encontraron los suyos, y Valentina sintió que el mundo se reducía a ese momento, a ese instante en el que dos almas rotas se miraban frente a frente.

"Ahora decides", dijo él, con una voz suave y sincera que no había escuchado antes. "Puedes irte. Puedes olvidar que me conociste, olvidar todo esto, y volver a tu vida como si nada hubiera pasado. O puedes quedarte. Puedes darme la oportunidad de cumplir mi promesa. De cuidarte. De mostrarte quién soy realmente."

Valentina lo miró durante un largo momento, sintiendo el peso de la decisión como una losa sobre sus hombros. Había pasado cinco años planeando su venganza, cinco años alimentando un odio que ahora no sabía a dónde dirigir. Y frente a ella, Mateo Montesinos ofrecía algo que nunca había esperado recibir: una disculpa sincera. Un nuevo comienzo.

"No sé si puedo confiar en ti", dijo finalmente, y su voz era apenas un susurro. "No sé si puedo perdonarte por lo que pasó. Pero... quiero intentarlo."

La sonrisa que iluminó el rostro de Mateo era tan genuina, tan llena de alivio y gratitud, que Valentina sintió que algo se rompía en su pecho. No era el odio. Era el muro que había construido alrededor de su corazón durante cinco años.

"Eso es todo lo que pido", dijo él, apretando suavemente sus manos. "Una oportunidad. Y te prometo, Valentina, que no la desperdiciaré."

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valeska garay campos
el destino lo tnia que juntar ahora que pasará?🤔
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