Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Les presento a mi esposa
— Tenemos que vernos impresionantes mamá. - exclamó Brenda midiéndose uno de los vestidos que le habían llevado para que se midiera.
— Al menos a Erick se le prendió el foco y te dio una fuerte cantidad para poder comprar la ropa que nos gusta. - contestó Hellen.
— Sabe que le conviene. - agregó la chica cómplice con su madre.
— Y no es nada comparado con los millones que recibirá. - se acercó a ella. - quizás lo deberías seducir, es un buen partido y tendrá mucho dinero.
Brenda bufó, no iba a olvidar el día que le preguntó, qué si Connie no regresaba con él podían ellos ser algo más que amigos. Novios por ejemplo.
— ¿Estás bromeando? - le contestó burlándose de ella, tú solamente me quitas las ganas, me gusta follar contigo. La única que de verdad me importa, es Connie.
— Olvídate de eso madre. - negó el no tiene ojos para nadie que no sea Connie, - me lo repitió y no me va volver a ofender, odio más a Conny maldita mosca muerta.
— Yo también la detesto. - confirmó Hellen, es igual a como fue su madre.
— Mamá mira.
Le hizo volver el rostro hacia otra tienda.
— A son esas patéticas amigas de Connie.
— Qué raro que no esté Conny con ellas. - expresó buscándola con la mirada.
— ¡Cierto! - se extrañó Brenda, desde su cumpleaños y el plan fracasado no la han vuelto a ver.
— Ven mamá, - la jaló, ahora mismo vamos a saber dónde se metió esa mustia.
Laura y Mei también buscaban en la perfumería un regalo para una amiga de Mei que sería su cumpleaños en un par de días.
— Hay no. - exclamó Laura al ver aproximarse a las dos mujeres.
— Pero mira madre las pobretonas vinieron a buscar ofertas de seguro.
— Si, pobres chicas, nunca se podrán dar un lujo de comprar ni un labial de marca.
— ¿Escuchas sancudos Mei? - le insinuó Laura en doble sentido.
— Hay si son demasiado molestos. - confirmó Mei.
Hellen se enojó pero Brenda la calmó.
— ¿Y donde está la otra? - cuestionó
— Que coños les importa. - se molestó Laura. Déjenla tranquila, ella está feliz donde está.
— ¿Y según tú donde está?
Mei y Laura se miraron cómplices, una sonrisa dibujaron en su rostro. Mañana recibirán su merecido estás arpías, pensaron. Checaron y pagaron su compra dejándolas paradas sin tomarlas más en cuenta.
MANSIÓN SANDERS.
— Llegaron la mayoría de nuestros hombres. - avisó Cyrus a Kellen.
— ¿Todos?
— La mayoría, los demás llegaran esta misma semana.
— Mañana quiero que solamente estén los guardias en la casa, unos dos más solo para el cuidado de mi esposa.
Cyrus sonrió.
— Estás haciendo muy bien tu papel de esposo. - espectó Cyrus, no pensé que te quedara tan bien.
— Esa chica me tiene embrujado, - suspiró, Kellen había estado con varias mujeres, nada serio, una o dos semanas por mucho, pero desde que conoció a Conny por medio de una fotografía, no dejó de pensarla.
— No creas que no he visto también como miras a la amiga de Connie. - lo descubrió.
— No niego es una mujer demasiado inteligente, con un humor alegre, tiene todo lo que me gusta de una mujer. - inhaló aire.
— Vaya, tampoco pensé oírte decir algo así. - sonrió Kellen pero guardaron silencio, al ver llegar a las chicas de las que hacía segundos tenían un tema relacionado con Laura.
— ¿Connie esta en la habitación? - preguntó Laura en dirección a Cyrus.
Y por primera vez Kellen se aguantó una carcajada al ver al imponente hombre cambiando de color en su rostro.
OTRO DÍA.
Erick llegó a la mansión Astorian. Tenían la cita con su tío en una hora y a él le urgía que le dijera cuáles eran esos temas de los que quería hablar antes, cuáles eran esos términos que tenía que cumplir para poder entregarle la herencia.
— Ya estamos listas, - anunció entrando a la estancia Hellen y Laura.
— Pues vamos. - se puso de pie, - ¿y tu padre?
— Nos seguirá.
A pocos minutos de llegar.
— ¿Dices que tú tío, recién se casó?
— Eso me dijeron, - contestó pensando.
— ¿Entonces no conoces nada de él?
— No nada.
— Bueno ya llegamos. - les anunció el chofer que les había mandado Kellen.
Las dos mujeres al ver la propiedad y la gran casa más todo el lujo que alcanzaban a ver de afuera, imaginaron lo esplendorosa que sería por dentro.
Fueron guiadas al interior por el mayordomo quien les ofreció sentarse.
— El señor vendrá en cualquier momento. - anunció el hombre amablemente.
— Espero que no sea tan aburrido como todos los viejos. - expresó Brenda haciendo un ademán.
— Yo también espero.
Se pueden callar de una vez. - se enojó Erick.
Pero quedaron en silencio cuando apareció Cyrus,
— Tú debes ser Erick, - alardeó el rubio llevando acabo el primer plan.
— Si, soy yo y, ¿tú quién eres?
— Mucho gusto señor. - le extendió la mano, soy el hombre de confianza del señor Sanders. Y me honra presentarlo.
La figura del hombre de un 1.95 m entró al salón con elegancia. Hellen se quedó sorprendida, Brenda casi babeando, no era un viejo, si acaso era unos seis años mayor que Erick.
— Tío no creía que…
— Cuando tú naciste yo estaba cumpliendo cinco, tú padre era el viejo. - agregó sonriendo, aunque también era un muchacho de 19 pero lo obligaron a casarse con tu madre, estaba embarazada de ti.
No quería agregar más poco a poco lo iba ir revelando.
— ¿Ella es tu novia? - cambió el tema.
— Si tío ella es mi novia. - titubeó un poco haciendo sonreír por dentro a su tío.
— Ustedes deben ser sus padres, los suegros de mi sobrino.
— Así es señor soy Tom Astorian, padre de esta hermosa señorita.
— ¿No tiene más hijos? - preguntó Kellen tanteando sus respuestas.
El negó.
Mientras Brenda sonreía queriendo proyectar lo bonita que era. Pero a Kellen le parecían ridículos sus coqueteos.
— Bueno yo también tengo una noticia para darles ya que vamos hacer familia. - agregó, me casé hace diez días con la mujer más maravillosa y perfecta.
Pasa mi amor.
Se escuchó el taconeo haciéndolos tomar atención.
Hola a todos.
Saludo mientras todos quedaron congelados. Una sonrisa de triunfo dibujo Connie, siendo abrazada con amor por Kellen.
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