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LA MUJER DEL AVERNO

LA MUJER DEL AVERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Villana / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: MeilymCZ

Belleza Angelical, Inteligencia Peligrosa.

Desde niña, Haniel descubrió que una sonrisa podía abrir puertas y que una mirada podía hacer que los demás olvidaran sus propias intenciones. A los dieciséis años solo soñaba con vivir una vida extraordinaria junto a sus mejores amigas.
Pero crecer cambiaría las reglas.
Entre secretos, hombres, dinero, traiciones y poder, Haniel aprenderá que su mayor arma no es su belleza… Sino la facilidad con la que consigue que todos crean en su inocencia.
Porque hasta los ángeles pueden tener un lugar en el Averno.

NovelToon tiene autorización de MeilymCZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap11

ahaniel no durmió aquella noche.

La fotografía permaneció sobre la mesa, junto a su teléfono.

Ella.

Olivia.

Zamira.

Tres adolescentes frente al instituto.

Una imagen aparentemente normal.

Pero ahora Haniel no podía verla de la misma manera.

Alguien las había fotografiado.

Alguien las observaba desde entonces.

O, al menos, eso era lo que quería hacerles creer.

—Quizás la fotografía fue tomada por alguien del colegio —dijo Olivia.

Haniel estaba sentada frente a la ventana.

—¿Y las fotografías de Zamira en el extranjero?

Olivia no respondió.

—¿Y la que tomaron de mí entrando a mi casa?

El silencio volvió a instalarse entre ambas.

—No entiendo qué quieren de nosotras —murmuró Olivia.

Haniel se giró.

—Creo que ese es el problema.

—¿Cuál?

—Que quizá todavía no quieren nada.

Olivia frunció el ceño.

Haniel volvió a mirar la fotografía.

—Quizás quieren que encontremos algo.

A miles de kilómetros de allí, Zamira estaba sentada en la biblioteca de la universidad.

Tenía varios libros abiertos frente a ella, pero no había leído una sola página.

Su mente seguía atrapada en la conversación con su padre.

Con Zayd Lekesis no se negocia.

Las palabras se repetían una y otra vez.

Durante toda su vida, Zamira había creído conocer a su padre.

Sabía que era un hombre reservado.

Sabía que su familia tenía enemigos en los negocios, como cualquier familia poderosa.

Pero nunca imaginó que pudiera guardar algo tan importante.

Abrió su computadora.

Miró alrededor.

Después escribió un nombre.

Zayd Lekesis.

Aparecieron decenas de resultados.

Empresas.

Entrevistas.

Fotografías en eventos.

Noticias antiguas.

Zayd parecía exactamente el tipo de hombre que la sociedad admiraba.

Joven.

Culto.

Inteligente.

Rico.

En una entrevista hablaba sobre educación y desarrollo económico.

En otra, sobre inversiones internacionales.

En las fotografías aparecía junto a empresarios, políticos y personas influyentes.

Nada encajaba con el miedo que había visto en el rostro de su padre.

Zamira siguió buscando.

Durante casi una hora no encontró nada relevante.

Hasta que apareció un artículo antiguo, publicado años atrás.

El titular había sido modificado.

Eso llamó su atención.

Entró.

La página tardó en cargar.

Finalmente apareció un texto incompleto.

Solo quedaban algunas líneas.

Hablaba de una investigación financiera.

Empresas fantasma.

Dinero que desaparecía.

Y varios nombres.

Uno de ellos era el de un hombre que Zamira jamás había escuchado.

Pero había una frase que sí reconoció.

«Las autoridades sospechan que el empresario Z. L. podría mantener vínculos con...»

El resto había sido eliminado.

Zamira tomó una captura de pantalla.

Su teléfono vibró.

Un mensaje.

Número desconocido.

Su cuerpo se tensó.

Deja de buscar.

Zamira miró alrededor de inmediato.

La biblioteca estaba llena de estudiantes.

Nadie parecía observarla.

Respondió:

¿Quién eres?

La respuesta llegó.

Alguien que está intentando mantenerte viva.

Zamira frunció el ceño.

¿Viva de quién?

Esta vez tardaron varios minutos.

Cuando finalmente llegó la respuesta, sintió que las manos le temblaban.

De él.

Haniel recibió una llamada.

Era Zamira.

Esta vez contestó inmediatamente.

—¿Estás sola?

—Sí.

—¿Segura?

Zamira respiró profundamente.

—No sé si puedo estar segura de algo.

Haniel guardó silencio.

—Encontré algo sobre Zayd.

—¿Qué?

—No mucho. Alguien parece haber borrado información.

Haniel se sentó lentamente.

—¿Qué información?

—Investigaciones financieras. Empresas fantasma. Dinero.

Haniel sintió que el estómago se le cerraba.

—¿Tu padre está relacionado?

—No lo sé.

—Zamira...

—No lo sé, Haniel.

Por primera vez, escuchó desesperación en la voz de su amiga.

—Pero creo que mi padre sí sabe quién es realmente.

—Entonces habla con él.

Zamira soltó una risa sin humor.

—¿Después de que me prohibió volver a pronunciar su nombre?

—No puedes quedarte sin hacer nada.

—¿Y tú qué harías?

Haniel tardó unos segundos en responder.

—Buscaría a Zayd.

El silencio fue inmediato.

—No digas eso.

—Necesitamos saber por qué estamos involucradas.

—Precisamente por eso no debes acercarte.

Haniel miró la fotografía que todavía tenía frente a ella.

—Si él es quien está detrás de esto, entonces ya estamos involucradas.

Aquella misma tarde, Haniel volvió a recordar al hombre que había conocido en la recepción.

El hombre elegante.

El de los «varios negocios».

El que parecía conocer a todo el mundo.

El que le había dicho:

Nos veremos pronto.

Haniel abrió uno de sus cajones.

Había guardado su tarjeta.

No sabía por qué.

Entre tantas cosas, encontró el pequeño rectángulo oscuro.

Un nombre.

Un número.

Y una empresa.

Volvió a mirarlo.

Sintió una sensación incómoda recorrerle el cuerpo.

En ese momento sonó el timbre de la casa.

Haniel escondió la tarjeta en la palma de su mano.

—¿Esperas a alguien? —preguntó Olivia.

—No.

Doña Irina abrió la puerta.

Haniel no pudo escuchar la conversación desde la sala, pero reconoció una voz masculina.

Una voz tranquila.

Demasiado tranquila.

—¿Puedo hablar con Haniel?

Olivia la miró.

Haniel se levantó lentamente.

Caminó hasta el pasillo.

Y entonces lo vio.

Era él.

El hombre de la recepción.

El mismo que había aparecido en la fiesta.

Llevaba un traje impecable y una expresión serena.

Doña Irina parecía confundida.

—Dice que te conoce.

Haniel sostuvo la mirada del hombre.

—Sí.

Mintió.

—Nos conocemos.

El hombre sonrió.

—Me alegra que me recuerdes.

Haniel dio un paso hacia él.

—¿Qué haces aquí?

—Vine a verte.

—¿Cómo sabes dónde vivo?

Su sonrisa no desapareció.

—Haniel, sé muchas cosas.

Olivia apareció detrás de ella.

El hombre la observó brevemente.

—Veo que tus amigas también son difíciles de encontrar.

Haniel sintió que la sangre se le helaba.

—¿Quién eres?

Por primera vez, el hombre pareció realmente divertido.

Miró la tarjeta que Haniel todavía sostenía entre los dedos.

Después volvió a mirarla directamente a los ojos.

—Pensé que ya lo sabías.

El silencio se hizo insoportable.

Haniel bajó lentamente la mirada hacia la tarjeta.

Volvió a leer el nombre.

Zayd Lekesis.

Cuando levantó la vista, él seguía allí.

Sonriendo.

Como si aquella visita fuera completamente normal.

Como si no hubiera mensajes.

Fotografías.

Amenazas.

Secretos.

—Así que tú eres Zayd —murmuró Haniel.

—Y tú eres Haniel.

Ella no respondió.

Zayd inclinó ligeramente la cabeza.

—Tenemos mucho de qué hablar.

Haniel apretó la tarjeta entre sus dedos.

Por primera vez, el hombre detrás del nombre tenía un rostro.

Y era mucho peor de lo que había imaginado.

Porque Haniel conocía las miradas de los hombres.

Sabía reconocer la arrogancia.

El deseo.

La mentira.

La necesidad.

Pero había algo en los ojos de Zayd Lekesis que nunca había visto antes.

No la estaba mirando como un hombre que acababa de conocer a una mujer hermosa.

La estaba mirando como alguien que llevaba demasiado tiempo esperando encontrarla.

Y eso, más que cualquier amenaza recibida hasta entonces, fue lo que verdaderamente la aterrorizó.

Porque Haniel acababa de comprender algo.

Zayd Lekesis no había aparecido en su historia.

Zayd Lekesis siempre había formado parte de ella.

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Renata Mabel
me encanta esta historia 🦆✨
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