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Esposa Especial

Esposa Especial

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Amor eterno
Popularitas:449
Nilai: 5
nombre de autor: Alejandro Briñones

Emir Abdala y Aysun viven un amor perfecto en la lujosa mansión Abdala. Pero su felicidad termina cuando Aysun sufre un terrible accidente provocado en secreto por Myna, la envidiosa hermana de Emir.

Al despertar, Aysun ha perdido la memoria y ya no recuerda al hombre que ama ni el matrimonio que compartían. Desesperado, Emir hará todo lo posible por recuperar a su esposa y demostrarle que su amor sigue vivo.

Pero el destino pondrá en el camino de Aysun a Merth, un humilde artesano que se enamorará de ella sin conocer toda su historia. Mientras Emir lucha por recuperar el corazón de su esposa, Aysun quedará atrapada entre dos hombres y dos formas de amar.

Entre secretos, traiciones, pasiones y sorprendentes revelaciones, Aysun tendrá que descubrir quién es realmente... y cuál de los dos hombres está destinado a quedarse con su corazón.

NovelToon tiene autorización de Alejandro Briñones para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Aysun permanecía inmóvil en medio del salón.

Las últimas palabras habían dejado a Emir completamente desconcertado.

—Alguien me obligó a dejarlo.

Emir se acercó lentamente.

—¿A quién?

Aysun cerró los ojos.

—A Merth.

El nombre cayó como una piedra.

Myna permanecía junto a la puerta, incapaz de ocultar su nerviosismo.

—¿Qué recuerdas de él? —preguntó Emir.

—Muy poco.

—¿Lo amabas?

Aysun bajó la mirada.

—No lo sé.

Emir sintió dolor, pero no se apartó.

—Quiero que recuperes la verdad, aunque esa verdad me haga daño.

Aysun levantó los ojos.

—Por eso te amo.

Emir tomó su mano.

—Entonces no tengas miedo de recordar.

 

Myna intentó abandonar el salón.

Pero Aras apareció frente a ella.

—Tú te quedas.

—¿Por qué?

—Porque conoces a Merth.

Myna negó.

—Solo escuché su nombre.

Aras la miró fijamente.

—Mientes.

—No sabes nada de mí.

—Sé que Darian te habló de él.

Myna palideció.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque antes de desaparecer, Darian me envió una información.

Aras sacó su teléfono.

—Merth fue una de las personas que intentaron eliminar hace años.

Myna bajó la mirada.

—Yo no participé.

—¿No?

—No directamente.

Aras se acercó.

—¿Qué significa “no directamente”?

Myna guardó silencio.

—Habla.

—Me dijeron que había un muchacho que sabía demasiado.

—¿Quién te lo dijo?

—Darian.

—¿Y qué hiciste?

Myna comenzó a llorar.

—Solo le dije dónde encontrarlo.

Aras cerró los ojos.

—¿Dónde?

Myna respondió:

—En la feria.

 

A la mañana siguiente, Emir y Aysun llegaron a la feria.

Había música, puestos de comida, artesanías y cientos de personas.

Aysun caminaba lentamente.

Cada rincón parecía despertar algo dentro de ella.

—Siento que ya estuve aquí.

Emir sonrió.

—Quizá fue aquí donde lo conociste.

Aysun lo miró.

—¿Estás celoso?

Emir soltó una pequeña sonrisa.

—Un poco.

Ella tomó su mano.

—No quiero que lo estés.

—No puedo evitarlo.

—¿Por qué?

—Porque no sé qué significó él para ti.

Aysun se acercó.

—Lo que sea que haya ocurrido, hoy estoy aquí contigo.

Emir besó su frente.

—Eso es lo único que necesito.

 

Caminaron entre los puestos.

Hasta que Aysun se detuvo.

Había un pequeño puesto de pulseras artesanales.

Sobre la mesa había una pieza idéntica a la que habían encontrado en la habitación 317.

Aysun la tomó.

El vendedor sonrió.

—Esa pieza la hizo Merth.

Aysun sintió un fuerte latido.

—¿Dónde está?

El hombre señaló hacia el fondo.

—En su taller.

Emir y Aysun siguieron la dirección.

Pero antes de llegar, un joven salió del taller.

Aysun lo vio.

Era él.

Merth.

Sus ojos se encontraron.

Merth quedó inmóvil.

Aysun tampoco podía apartar la mirada.

Él se acercó lentamente.

—Aysun...

Ella sintió que las piernas le temblaban.

—¿Me conoces?

Merth sonrió con tristeza.

—Más de lo que imaginas.

Emir dio un paso hacia delante.

—¿Quién eres?

Merth lo miró.

—Soy Merth.

—¿Qué relación tenías con mi esposa?

Merth observó a Aysun.

—Una relación que nos obligaron a terminar.

Aysun sintió un dolor en el pecho.

—¿Me amabas?

Merth respondió sin dudar:

—Sí.

Emir cerró los puños.

Pero Merth continuó:

—Y todavía te amo.

Aysun quedó paralizada.

 

Merth los invitó a entrar en el taller.

Había pinturas, madera tallada, telas y decenas de pequeñas piezas artesanales.

Aysun observaba todo.

De repente, vio un dibujo.

Era un retrato de ella.

Se acercó.

—¿Lo hiciste tú?

—Sí.

—¿Cuándo?

—Hace tres años.

Emir frunció el ceño.

—Nosotros nos conocimos hace dos.

Merth respondió:

—Exactamente.

Emir lo miró desconcertado.

—Entonces ya la conocías antes de que ella me conociera a mí.

Merth asintió.

—Sí.

Aysun llevó una mano a su cabeza.

Un recuerdo apareció.

Ella sentada frente a Merth.

—No puedo seguir viéndote.

—¿Por qué?

—Porque me están vigilando.

—¿Quién?

Aysun lloraba.

—No puedo decírtelo.

Merth le tomaba la mano.

—Entonces huye conmigo.

Ella negaba.

—No puedo.

—¿Por qué?

Aysun respondía:

—Porque si lo hago, te matarán.

La visión desapareció.

Aysun abrió los ojos.

—Tú querías que huyéramos.

Merth asintió.

—Sí.

—¿Y yo no quise?

—Querías hacerlo.

—Entonces, ¿qué pasó?

Merth miró a Emir.

—Alguien amenazó con matarte.

Aysun sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Merth permaneció en silencio.

Emir insistió.

—¿Quién amenazó a mi esposa?

Merth respondió:

—Tu padre.

Emir quedó inmóvil.

—Otra vez mi padre...

Merth negó.

—No era exactamente tu padre.

—¿Qué significa eso?

—Era alguien que utilizaba su nombre.

 

De pronto, el teléfono de Emir sonó.

Era su abogado.

—Señor Abdala, encontramos algo.

—Habla.

—La firma que aparece en los documentos relacionados con el accidente no pertenece a su padre.

Emir frunció el ceño.

—¿Entonces?

—Pertenece a alguien que tenía acceso a sus documentos personales.

—¿Quién?

El abogado dudó.

—Su tío Selim.

Emir cerró los ojos.

—¿Estás seguro?

—Completamente.

Emir colgó.

Merth lo observó.

—Ahora entiendes.

—¿Qué?

—Que alguien lleva años utilizando el nombre de tu familia para destruirla desde dentro.

Aysun se acercó a Merth.

—¿Por qué no me buscaste después de que me casé con Emir?

Merth bajó la mirada.

—Porque prometí protegerte.

—¿De quién?

Merth la miró.

—De mí mismo.

Aysun quedó confundida.

—¿Qué quieres decir?

—Si volvía a entrar en tu vida, ellos volverían a perseguirte.

—Pero ahora estoy aquí.

Merth dio un paso atrás.

—Y eso significa que ellos también saben que estoy vivo.

 

En ese momento, un hombre entró al taller.

Era Aras.

—Tenemos que irnos.

Emir se sorprendió.

—¿Qué ocurre?

Aras miró a Merth.

—Ya te encontraron.

Merth palideció.

—¿Quién?

Aras mostró su teléfono.

Había recibido una fotografía.

En ella aparecía Merth entrando a su taller esa misma mañana.

Debajo había un mensaje:

“Ya encontramos al hombre que Aysun amaba antes de Emir.”

Aysun tomó el teléfono.

—¿Quién envió esto?

Aras negó.

—No lo sé.

Entonces llegó otro mensaje.

“Dile a Aysun que pregunte a Merth qué ocurrió la noche de su boda.”

Aysun miró a Merth.

—¿Qué ocurrió esa noche?

Merth cerró los ojos.

—No quería que lo supieras así.

—¡Dímelo!

Merth la miró fijamente.

—La noche antes de casarte con Emir, tú no estabas con él.

Emir quedó inmóvil.

—¿Dónde estaba?

Merth respondió:

—Conmigo.

Aysun sintió que el mundo se detenía.

—¿Qué?

Merth continuó:

—Pasaste toda la noche conmigo.

Emir lo miró con incredulidad.

—Eso es imposible.

—No lo es.

Aysun comenzó a recordar.

Una habitación.

Merth.

Ella llorando.

Y una frase:

“Mañana me casaré con Emir, pero antes necesito decirte la verdad.”

Aysun abrió los ojos.

—Yo te dije algo esa noche...

Merth asintió.

—Sí.

—¿Qué te dije?

Merth se acercó lentamente.

—Me dijiste que no te casabas con Emir porque dejaras de amarme.

Aysun quedó paralizada.

Merth susurró:

—Te casabas con él para protegerlo.

Emir sintió que el corazón se le rompía.

—¿Protegerme de quién?

Merth miró hacia la puerta.

Su expresión se llenó de miedo.

—Del hombre que quería matarte.

—¿Quién?

Merth respondió:

—El verdadero Patriarca.

Y antes de que pudiera decir algo más, se escuchó un disparo en el exterior.

Aysun gritó.

Merth la tomó entre sus brazos.

Emir corrió hacia la ventana.

En la calle, un automóvil negro aceleraba a toda velocidad.

Pero antes de desaparecer, alguien sacó la mano por la ventanilla y arrojó un objeto.

Era una fotografía.

Emir la recogió.

La imagen mostraba a Aysun y Merth juntos años atrás.

En el reverso había una frase:

“Ella nunca dejó de amarte, Merth. Solo te abandonó porque yo se lo ordené.”

Debajo aparecía un nombre.

SELIM ABDALA.

Emir apretó la fotografía.

Y comprendió que la historia de amor entre Aysun y Merth podía ser mucho más profunda de lo que jamás había imaginado.

Pero también comprendió algo peor: Selim llevaba años manipulando la vida de Aysun desde las sombras.

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