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Volver A Vivir No Está Mal

Volver A Vivir No Está Mal

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Venganza
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yinet Leonor

Noelia Pérez es una mujer mayor de 89 años que muere de un ataque al corazón, pero inexplicablemente despierta en otra realidad. No se ha convertido en ninguna preciosa jovencita, sigue siendo una mujer mayor, pero esta vez tiene unos 50 años, un gato tuerto, una casa desvencijada y un nieto delicado que viene a vivir por ser rechazado por su preferencia sexual. ¿Qué hará Noelia con esta nueva vida? Acompáñame y verás como solo hay que desear vivir con mucha fuerza para brillar desde la miseria más absoluta.

NovelToon tiene autorización de Yinet Leonor para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Sin rencores

Noelia permaneció unos minutos más sentada sobre aquella roca, con Capitán acurrucado sobre sus piernas y el cielo extendiéndose sobre ellos como una inmensa bóveda de silencio. La noche parecía haber cambiado. Quizá era ella quien había cambiado y no la noche. Durante tantos días había caminado por aquella sierra persiguiendo recuerdos que no eran suyos, sintiendo dolores que pertenecían a otra mujer y tratando de reconstruir una historia que había sido enterrada durante décadas y ahora, cuando finalmente conocía la verdad, comprendía que la verdad no siempre llegaba acompañada de alivio. A veces llegaba como una herida que obligaba a mirar de frente aquello que durante años había permanecido oculto y otras veces, como aquella noche, simplemente se sentaba a tu lado y esperaba a que tu corazón estuviera preparado para comprenderla. Noelia acarició suavemente la cabeza de Capitán.

-Tenemos que bajar. -el gato levantó su único ojo. -Sí, ya sé. Tú tampoco quieres dejar esta montaña. -Capitán soltó un maullido corto. -Noelia sonrió. -Pero hay cosas que no pueden quedarse aquí.

Miró una última vez hacia la entrada de la cueva.

Mateo seguía dentro con su padre. Noelia no sabía cuánto tiempo permanecerían allí. Quizá toda la noche hasta que ambos agotaran las lágrimas que llevaban tantos años conteniendo. No quiso interrumpirlos. No le correspondía. Se levantó con cuidado, dejó que Capitán descendiera de sus piernas y comenzó a caminar hacia el sendero que conducía a la choza. Cenaron el pescado frío y luego se acostaron a dormir. Noelia estaba agotada. Había sido un día intenso desde por la mañana.

La madrugada empezaba a insinuarse en el horizonte. El cielo seguía oscuro, pero ya no tenía la misma profundidad de unas horas atrás. Una línea azulada comenzaba a separar las montañas del firmamento. Noelia había dormido poco. Entre el frío y la tarea que tenía que llevar a cabo. Caminaba despacio. Capitán la acompañaba esta vez. Iba detrás de ella con majestuosidad gatuna y mientras descendían, Noelia pensaba en Lía, en aquella mujer cuyo dolor había habitado su cuerpo durante tanto tiempo. En sus silencios, sus decisiones. En aquella manera de dejarse caer en el bosque como si finalmente hubiese comprendido que no podía continuar huyendo.

Ahora sabía por qué. Lía no había sido débil. Había estado cansada. Había pasado toda una vida huyendo de un hombre que había convertido el amor en una jaula y la obsesión en una religión.

Quizá la verdadera valentía no siempre consistía en luchar. A veces consistía en sobrevivir y Lía había sobrevivido todo lo que pudo. Cuando Noelia llegó a las primeras casas del pueblo, algo extraño ocurrió. Las pocas personas despiertas la miraban, pero no como ayer. No había desconfianza. No había murmullos. No había aquella curiosidad incómoda que siempre parecía acompañarla desde que había llegado. Había compasión. Una mujer que barría la acera levantó la mirada y le sonrió con tristeza.

-Buenos días, Lía. ¿Ya desayunaste? Espera un momento. Enseguida vuelvo. -Noelia se detuvo sin tener tiempo ni a saludar. La mujer viró rápido con algo envuelto de cualquier manera que encajó en las manos de Lía con urgencia. Como si el paquete quemara. Noelia solo atinó a decir.

-Buenos días y muchas gracias. -la mujer bajó los ojos y continuó barriendo. Un hombre que salía de una pequeña tienda le hizo un gesto con la cabeza.

-Que Dios la acompañe Lía. Está tarde paso por la cabaña para inventariar los materiales para ayudarla en la reparación. -Noelia no supo qué responder. Inclinó la cabeza en un gesto de asentimiento y siguió caminando. Sí ese hombre le brindaba ayuda, ella no era quien para despreciarla. Otro anciano, sentado frente a su casa, se quitó el sombrero y le dijo que al regreso pasara para darle dos hogazas de pan. Noelia continuó su camino, cada vez más confundida. La taberna se le antojaba inalcanzable bajo esta bienvenida extraña. Capitán la seguía con la cola levantada y su ojo alerta.

-¿Qué sucede aquí? ¿Acaso sabes algo? -el gato no respondió, pero apuró el paso. Por supuesto nadie respondió, pero todos en el pueblo parecían saber algo y entonces lo comprendió. Quizá la verdad ya había comenzado a caminar esa mañana antes que ella. Noelia apenas había recorrido unos metros más cuando escuchó una voz detrás.

-¡Lía! -se volvió. Un hombre uniformado avanzaba hacia ella. Era el sheriff. Noelia lo reconoció de inmediato. No lo conocía, pero el uniforme y la estrella lo delataban. El hombre se acercó con expresión seria, aunque no parecía enfadado. -Necesito que me acompañe. -Noelia miró hacia Capitán. Después dijo con calma.

-¿Ha ocurrido algo?

-No exactamente.

-Entonces, ¿qué pasa? -el sheriff respiró profundamente.

-Será mejor que venga conmigo a la comisaría. -Noelia sintió un pequeño nudo en el estómago. Nunca en su otra vida había tenido nada que ver con las autoridades.

-¿Tomás? ¿De qué me acusa ahora ese viejo carcamal? ¿O acaso está muerto y yo soy la principal sospechosa? -el sheriff no respondió inmediatamente. Eso fue suficiente para alterar a Noelia.

-¿Está muerto?

-No.

-¡Qué alivio por Dios!- soltó el aire que ni siquiera sabía que estaba conteniendo. Miró al sheriff seria como quien te mide y no para ropa, pero no se atrevió a regañarlo. En cambio, preguntó. -Entonces, ¿qué ha sucedido para que se requiera la presencia de esta dama?

-Acompáñeme.

-¡Hombre! Sí que es usted misterioso o es que recolectar hongos y pescar es una actividad ilegal. -El sheriff ni caso le hizo. Noelia terminó por seguirlo. No es como que pudiera negarse. Capitán intentó entrar al recinto detrás de ellos. El hombre miró al animal.

-¿También viene él? -Noelia miró al gato.

-Donde yo voy, él suele ir. -el sheriff suspiró.

-Bueno. Supongo que ya forma parte de esta historia. Que entre el gato también. Total. Esto es un circo desde anoche. -la comisaría estaba casi vacía. El sheriff abrió la puerta y dejó que Noelia y el gato entraran.

-Siéntese. -Noelia tomó asiento. Capitán se acomodó debajo de una silla. El sheriff dejó unos documentos sobre el escritorio y permaneció de pie durante unos segundos, como si estuviera buscando la manera correcta de decir aquello.

-Mientras usted y el gato roncaban. -Noelia arqueó una ceja e interrumpió muy seria.

-Capitán ronca, yo no. -el sheriff sonrió por primera vez.

-Ok, el gato ronca, usted no. -luego recuperó la seriedad. -Tomás confesó. -Noelia quedó inmóvil.

-¿Qué?

-Todo. -el silencio cayó entre ambos.

-¿Todo qué?

-El asesinato de su hermano. El incendio. El intercambio de los bebés. La muerte de la mujer del bosque. Tu historia. El encarcelamiento. Las mentiras. Todo. -Noelia cerró los ojos. Por un instante sintió que el peso de décadas se desprendía de los hombros de Lía.

-¿Cuándo?

-Anoche. Vino con Mateo. -Noelia sintió un dolor profundo en el pecho.

-¿Tomás está preso?

-Sí. Está esperando ser juzgado. -el sheriff hizo una pausa. -Lía, quiero que entienda algo. Lo que él confesó es grave. Muy grave. La justicia tendrá que determinar su responsabilidad por cada uno de esos hechos. Yo lamento lo que le ha pasado y quiero que sepa que a veces la sangre no basta para convertir a una familia en familia y otras veces tampoco basta para dejar de serlo.

-Entiendo ¿Dónde está Mateo ahora?

-En casa de Tomás. Puedes irte. -Noelia se levantó y Capitán también. -Lian la está esperando afuera. -Noelia se detuvo.

-¿Lian? -el sheriff asintió.

-Llegó hace un rato. Creo que también sabe todo.

Noelia salió. Lian esperaba frente a la comisaría. Durante unos segundos ninguno habló. El joven la miró como si intentara encontrar en su rostro una respuesta para todas las preguntas que acababan de destruir su pasado.

-Lía. -ella se acercó. Lian bajó la cabeza. -Yo no sabía nada.

-Lo sé.

-Si hubiera sabido. -la voz se le quebró.

-Lo sé. -Noelia dio un paso más y lo abrazó. Lian permaneció rígido unos segundos antes de cerrar los brazos alrededor de ella.

-Perdóname. -susurró. Noelia se separó lentamente.

-Lian, no hay nada que perdonar. -el joven la miró confundido.

-Pero yo...

-Solo es pasado. -Noelia le sostuvo el rostro entre las manos. -El pasado explica muchas cosas, Lian, pero no tiene derecho a decidir quiénes seremos mañana. -los ojos del joven se llenaron de lágrimas.

-¿Cómo puedes decir eso después de todo lo que ocurrió? -Noelia respiró profundamente.

-Porque si dejamos que el odio siga pasando de una generación a otra, entonces Tomás habrá ganado incluso después de perderlo todo. -Lian cerró los ojos. Una lágrima descendió por su mejilla.

-¿Qué quieres hacer? -Noelia miró hacia el camino.

-Ir a casa de Tomás. -Lian frunció el ceño.

-¿Para qué? -Noelia respondió sin dudar.

-Por Mateo.

Lian comprendió. No necesitó preguntar nada más. Ambos comenzaron a caminar. Capitán los siguió. La casa de Tomás parecía distinta. Quizá porque ahora Noelia conocía todos sus secretos. Aquellas paredes que antes parecían viejas y tranquilas ahora parecían guardar demasiados muertos. Lian abrió la puerta.

-Mateo está dentro. -Noelia entró. Lo encontró sentado junto a la ventana. No lloraba y eso fue peor. Tenía los ojos rojos y las manos entrelazadas sobre las rodillas. Parecía un niño perdido. Al escuchar los pasos, levantó la mirada.

-Lía, yo no sé quién soy. -Noelia permaneció frente a él.

-Eres Mateo. Mi sobrino político.

-No es suficiente.

-Sí lo es.

-No soy hijo de Tomás. Él me escogió.

-Sí.

-Pero no por amor. -Noelia guardó silencio unos segundos. Mateo se llevó las manos al rostro -¿Cómo puedo quererlo después de esto? -Noelia se sentó frente a él.

-Puedes quererlo sin justificarlo. -Mateo levantó la mirada.

-¿Cómo?

-El amor no borra los delitos. No convierte el mal en bueno. No devuelve a los muertos. No cambia la historia, pero tampoco tienes que arrancarte del corazón todo lo que viviste con él. Te crió y lo hizo bien. Solo mírate. Te enseñó a caminar. Te cuidó cuando estuviste enfermo. Te abrazó cuando tenías miedo.

-Lo sé y ¿qué hago con todo eso? -Noelia se acercó y tomó sus manos.

-Lo guardas como se guardan las cosas que fueron reales aunque hayan nacido dentro de una mentira. -el joven respiró entrecortadamente.

-Lía...

-Dime.

-Tengo miedo. -ella lo abrazó. Mateo se aferró a su cuerpo como si finalmente se hubiera permitido ser pequeño.

-No estás solo. -susurró Noelia. Él lloró contra su hombro. -No tienes que resolver hoy quién eres, Mateo. No tienes que decidir si perdonas a Tomás. No tienes que entenderlo todo. Hay heridas que necesitan tiempo antes de dejar de doler. -lo abrazó con más fuerza. -Pero quiero que recuerdes algo. -Mateo levantó la cabeza.

-¿Qué? -Noelia le acarició el cabello.

-Tienes familia. Yo y Lian.

-Pero apenas me conoces.

-A veces la familia no se mide por los años que llevamos con alguien. Se mide por quién decide quedarse cuando todo lo demás se derrumba. -Mateo rompió nuevamente a llorar. Noelia continuó. -Y hay otra persona que también forma parte de tu familia. -Mateo bajó la mirada.

-¿Tomás? -ella asintió. -¿Cómo puedes decir eso?

-Porque ser familia no significa ser inocente. -Mateo la miró. -Tu padre cometió delitos e hizo cosas terribles. Tiene que responder por ellas. Tiene que enfrentar la justicia y tú tienes derecho a estar herido, enojado y decepcionado. -hizo una pausa. -Pero sigue siendo el hombre que te sostuvo cuando eras pequeño. Las dos cosas pueden existir al mismo tiempo. -Mateo se secó las lágrimas.

-¿Puedo seguir queriéndolo?

-Sí.

-¿Aunque lo odie?

-Sí.

-¿Aunque quiera que pague por lo que hizo?

-También. -Noelia sonrió con tristeza. -El corazón humano es mucho más grande que nuestras contradicciones. Lian, que había permanecido en silencio junto a la puerta, se acercó.

-Yo también quiero quedarme. -Mateo lo miró.

Durante unos segundos los dos jóvenes se observaron. -Nos mintieron. Nos robaron parte de nuestra historia, pero seguimos aquí.

Noelia los miró a ambos y entonces comprendió algo. Tomás había pasado décadas intentando destruir una familia porque no podía soportar no haber sido elegido. Había robado identidades. Había cambiado niños. Había sembrado mentiras. Había utilizado el miedo. Había convertido el amor en posesión y sin embargo, allí estaban ellos. Dos chicos de catorce años con una historia rota. Juntos. No como Tomás había planeado. Noelia se acercó a la ventana. El sol comenzaba a aparecer detrás de las montañas. La luz dorada entró lentamente en la habitación, tocando los muebles viejos, las paredes gastadas y los rostros cansados.

-Miren. -dijo. Mateo y Lian se acercaron.

El pueblo despertaba. Despertaba de verdad. Las primeras personas caminaban por las calles. Algunos abrían sus negocios. Otros encendían los fogones. La vida continuaba. Como siempre. Porque incluso después de una tragedia, el mundo no se detiene y quizá esa era una de las mayores crueldades y también uno de los mayores regalos de la existencia. El dolor no consigue detener el tiempo. Lo obliga a continuar. Noelia respiró profundamente.

-Hoy comenzará una historia diferente. Ahora que la verdad ha salido de la tierra. -Capitán saltó al alféizar de la ventana. El gato miró hacia el exterior. Noelia sonrió y nosotros tenemos mucho que hacer.

-¿Qué?

-Contarlo todo.

-No eso ya está hecho. Anoche mi padre confesó ante Amparo.

-¿Quién es esa?

-La que limpia en comisaría. Escuchó todo. Te garantizo que hoy no hay un alma en todo el valle que no sepa con puntos y comas toda la historia.

-Bueno, pues mejor. Eso nos ahorra trabajo por esa parte. Ahora necesito pedirles dos cosas.

-¿Qué? -dijeron los chicos a coro.

-La primera, un espejo. Me muero por verme y la segunda. Ayúdenme a mudarme.

-¿Vas a mudarte aquí conmigo?

-No. Me gustan mis montañas. Voy a mudarme a la cueva. Esa choza me va a caer encima con el próximo viento, pero ahora vamos a desayunar con lo que me regalaron más temprano. ¿A ver qué tenemos aquí? Perfecto hay pan y queso suficiente para los cuatro.

-¿Los cuatro? -dijo Lian confundido.

-Sí. Los cuatro. Ustedes dos, Capitán y yo. -el gato maulló en dirección a Lian absolutamente ofendido.

Afuera, el sol terminaba de levantarse. Las montañas que durante tantos años habían guardado secretos comenzaban a iluminarse. Noelia miró hacia ellas. Pensó en Lía. En el niño que había sido cambiado de una cuna. En la mujer enterrada en el bosque. En el esposo asesinado. En amor convertido en obsesión. En un hombre que había confundido ser elegido con tener derecho sobre alguien y comprendió que quizá esa era la verdadera lección de toda aquella historia. Hay secretos que pueden permanecer bajo tierra durante décadas, pero la verdad tiene una extraña manera de encontrar siempre una grieta por donde entrar. Puede tardar años. Puede necesitar generaciones. Puede llegar cuando ya nadie la espera, pero llega y cuando lo hace, no siempre destruye. A veces libera. Noelia miró a los chicos.

-Vamos a desayunar.

-¿Después de todo esto?

-Precisamente después de todo esto. -Lian soltó una pequeña carcajada.

-Lía, eres increíble.

-No. Solo tengo hambre. -Mateo sonrió por primera vez. Una sonrisa pequeña. Frágil, pero verdadera. Capitán maulló desde la ventana. -Y él también. -dijo Noelia. -Aunque seguramente está pensando en los pescados del tanque. -Mateo se acercó al gato y lo acarició.

-¿Sabes? Creo que este animal merece una medalla.

-Ya tiene una. -respondió Noelia.

-¿Dónde? -ella señaló su pecho.

-Aquí.

Capitán cerró su único ojo y comenzó a ronronear.

Los cuatro desayunaron en silencio. Después salieron juntos de la casa. Noelia fue la última en cruzar la puerta. Antes de hacerlo, se volvió una vez más. Miró aquel lugar donde tantas mentiras habían nacido y comprendió que las casas también podían cargar con los pecados de quienes las habitaban, pero también podían quedarse vacías de ellos. Cerró la puerta y se marchó. Detrás quedaba la casa de Tomás. Delante estaba el pueblo y más allá, las montañas.

El pasado no podía cambiarse. Los muertos no podían regresar. Las heridas no desaparecerían de un día para otro, pero la vida seguía y quizá eso era lo más hermoso. Porque después de una noche demasiado larga, incluso la luz más pequeña parecía suficiente para comenzar de nuevo. Noelia caminó junto a Mateo y Lian. Capitán iba delante de ellos, con su paso orgulloso y su único ojo atento al camino. Nadie dijo nada durante un largo rato. No hacía falta.

Habían pasado una vida entera buscando respuestas. Ahora las tenían y comprendían que algunas respuestas no llegaban para cerrar una historia. Llegaban para permitir que otra comenzara. En lo alto de la sierra, el viento recorrió los árboles. Por un instante, Noelia creyó escuchar una voz entre las hojas. Una voz suave. Lejana. Libre y supo que Lía, finalmente, había dejado de huir. Porque algunas almas no necesitan venganza. Solo necesitan que alguien cuente su verdad y aquella mañana, después de tantos años de silencio, la verdad finalmente pertenecía al mundo.

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Warriorgame
Es por esto que debía aceptar voluntariamente en vez de lo que pasó. No cualquiera soporta eso.
Warriorgame
La verdad, debieron preguntarle primero.
Elisa Patico
Cada vez que leo sobre Andrés, me duele un poquito. Gracias a Dios nunca me ha pasado lo de él, de amar a alguien en silencio, desde la distancia y ver cómo es feliz con alguien más, pero si he tenido desamores y si eso ya duele, no me imagino lo que vive él. Ojalá pueda encontrar a alguien que lo ame de la misma manera, con quién no se tenga que esconder y que lo acepte tal y como es ❤️ de pronto en la universidad?
Yinet Leonor: Paciencia 🤣🤣🤣🤣🤣
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Marita Peña
YA LO ENTENDERAN
Yinet Leonor: Claro que sí. Cuando crezcan.
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Marita Peña
EXACTO SON AMORES DIFERENTES
Yinet Leonor: Exactamente y el corazón tiene capacidad ilimitada para amar.
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Marita Peña
ES COMPLEJO SON ADOLESCENTES Y ESTAN CELOSOS HASTA CAPITAN ESTA CELOSO
Yinet Leonor: Así es, los dos han sufrido traumas y ven en Noelia su personas segura.😊
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Marita Peña
CAPITAN ES BRAVO 🤣🤣🤣
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣Sí y muy territorial🤣🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Ya dijo que no lo hará. No parece que tenga malas intenciones.
Yinet Leonor: A esa edad la seguridad es muy importante. Naturalmente los temores salen a flor de piel.🤷
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Elisa Patico
son cosas que van a ir comprendiendo con el tiempo, a medida que crecen y van madurando
Yinet Leonor: Claro.🤷
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Elisa Patico
jajajajaja vaya forma de romper el hielo
Yinet Leonor: Es un hombre con sentido del humor 🤣🤣🤣
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Aniramairos
Es increíble que muchos piensen (no solo los adolescentes), que si ya pasas de cierta edad no puedes amar, tener emociones o lo peor, tener relaciones sexuales, lo que yo puedo decirle a las personas que piensan así es que se ocupen de sus vidas y dejen ser feliz a los demás 🤭.
Yinet Leonor: Exactamente porque el amor no tiene edad 😊
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Aniramairos
En las cosas del amor es normal sentir nervios y mariposas en el estómago, sin importar la edad que tengas 🤭.
Yinet Leonor: Así mismo 😊
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Elisa Patico
pequeños bribones 🤣 y que harán cuando se vayan a la universidad? o formen su propia familia? 🤣 ella más que nadie tiene derecho a volver a darse un chance en el amor, ustedes no siempre van a estar ahí, tarde o temprano se irán y haran su propia vida
Yinet Leonor: Totalmente de acuerdo, pero quién se lo explica a dos adolescentes inseguros 🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Espero que no busquen enfermarse intencionalmente pensando en que pueden tomar medicinas y que sólo sea una frase romántica.
Yinet Leonor: No, claro que no piensa en enfermar. Solo quiere dejar claro sin romanticismo que estar a su lado implica apreciar cada instante de la vida más allá del pensamiento convencional.
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Elisa Patico
para que periódico 🤣 para que redes sociales 🤣 si te puedes enterar más rápido con Amparo
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣 Así mismo. Tiene alma de periodista 🤣🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Pues con cincuenta ya no es tan joven. Si quiere iniciar algo, que no se demore.
Yinet Leonor: No al contrario con esa edad se valoran las cosas importantes y la prisa se destierra de la lógica.🤷
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Elisa Patico
siempre, sin importar la edad, deberías buscar a alguien con quien compartir la vida, cualquiera te la puede cambiar, pero no cualquiera esta dispuesto a caminar a contigo a tu lado
Yinet Leonor: Así es y un poco de soledad no hace mal, pero mucha nos mata el alma
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Warriorgame
Totalmente cierto. Han vivido tantas cosas juntos que pueden considerarse familia.
Yinet Leonor: Claro. La familia es un concepto que se extiende más allá de la sangre.
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Elisa Patico
ese es precisamente el problema, cuando comienzas a amar a alguien por sobre ti, por sobre tu bienestar, tus sueños, tus deseos, y te dejas en segundo plano, llegas a creer que el amor es entrega absoluta y una carga
Yinet Leonor: Exactamente 😊
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Elisa Patico
No lo había comentado antes pero wow, a que edad tuvo Lía que tener a su hijo, y luego su hijo a su nieto para que ella tenga 50 y Lian unos 14-15 años. Calculo que alrededor de los 20 años... que pues está bien, y considerando que es un pueblo, es como usual
Yinet Leonor: En efecto las mujeres en los pueblos pequeños suelen casarse a edad temprana y tienen a su primer hijo inmediatamente después.🤷
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