NovelToon NovelToon
Mi Mundo Termina Contigo (Vindicta Dinasty 3)

Mi Mundo Termina Contigo (Vindicta Dinasty 3)

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Amor eterno / Mafia
Popularitas:77
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Romero

Años después, Chiara y Markus han construido algo más que un imperio: tienen una hija que se convierte en lo único que realmente los une.

Pero los enemigos del pasado no han desaparecido.

Las guerras que comenzaron años atrás vuelven con más fuerza, y esta vez el precio es mucho más alto. Traiciones, venganzas y viejos secretos provocan una caída devastadora.

Muchos aliados mueren, las familias se destruyen y el imperio que tanto costó mantener empieza a desmoronarse.

Chiara tendrá que enfrentarse a la decisión más difícil de su vida: seguir luchando por el poder o salvar a lo único que queda de su mundo: su familia.

NovelToon tiene autorización de Paula Romero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitolo 7

...🥀...

En el momento en que la puerta comenzó a abrirse, Valeria contuvo la respiración. Durante unos segundos no escuchó nada más que el acelerado latido de su propio corazón.

Charlotte permanecía a su lado, todavía sosteniendo el cuchillo entre las manos. La hoja estaba manchada de sangre y su respiración era agitada después de todo lo ocurrido.

Cuando la puerta finalmente se abrió unos centímetros más, Valeria pudo ver al hombre que yacía frente a ellas.

Estaba sujetándose el abdomen con ambas manos, intentando contener la hemorragia provocada por la puñalada. Sus ojos permanecían abiertos, llenos de desconcierto, como si todavía no pudiera comprender cómo una mujer había sido capaz de atacarlo de aquella manera.

Charlotte no perdió tiempo.

Empujó el cuerpo hacia un lado y, con ayuda de Valeria, cerró de nuevo la puerta. Después comenzaron a colocar todo lo que encontraron a su alcance frente a ella: una mesa pequeña, algunas sillas y varios objetos pesados que pudieran dificultar la entrada.

—Vaya… —murmuró Valeria, todavía intentando recuperar el aliento—No te había visto en escena.

Charlotte soltó una pequeña sonrisa mientras limpiaba parcialmente la sangre del cuchillo con un trozo de tela.

—Hay muchas cosas de mí que todavía pueden sorprenderte, Val.

—Definitivamente eres mucho más peligrosa de lo que aparentas.

—Y tú eres mucho más valiente de lo que pensaba.

Valeria la observó durante unos segundos. A pesar de la situación, no pudo evitar sentirse agradecida por tenerla a su lado.

—¿Qué vamos a hacer ahora?

Charlotte guardó silencio por un instante y miró hacia la puerta.

—Esperar.

—¿Esperar?

—A tu padre.

Valeria bajó la mirada.

—¿Y si no llega?

Charlotte se acercó a ella.

—Va a llegar.

—¿Cómo puedes estar tan segura?

—Porque un hombre como Markus no permitiría que su hija desapareciera sin hacer todo lo posible por encontrarla.

Valeria respiró profundamente.

—Eso espero. Cada minuto que pasa es importante.

Las dos se sentaron cerca de la pared, manteniéndose alejadas de las ventanas. Afuera podían escucharse voces, pasos apresurados y, de vez en cuando, algún golpe contra la puerta.

Los minutos comenzaron a convertirse en horas.

El tiempo parecía avanzar con una lentitud desesperante.

Una hora.

Dos horas.

Y finalmente, dos horas y media.

Los hombres que se encontraban al otro lado de la puerta parecían haber perdido la paciencia. Sus voces eran cada vez más fuertes y las amenazas comenzaban a sucederse.

—¡Salgan de una vez! —gritó uno de ellos.

Valeria sintió un escalofrío.

Charlotte levantó un dedo para pedirle silencio.

—No respondas.

—¿Qué van a hacer?

—No lo sé.

Se escucharon varios golpes contra la puerta.

La barricada tembló.

Valeria retrocedió instintivamente.

—Charlotte...

Tranquila.

—Van a entrar.

Charlotte apretó el cuchillo con fuerza.

—Si entran, tendremos que defendernos.

Al otro lado se escuchó una voz.

—¡Prepárense para disparar!

Valeria abrió los ojos con miedo.

Charlotte inmediatamente se puso de pie.

—Al suelo.

—¿Qué?

—¡Al suelo, Valeria!

Ambas se agacharon.

Por unos segundos todo quedó en silencio.

Los hombres parecían prepararse para disparar directamente contra la puerta.

Entonces, de repente...

¡Bang!

Un disparo resonó desde el exterior.

Después otro.

Y otro.

Los sonidos de los disparos se sucedieron rápidamente, acompañados de gritos y pasos que corrían en diferentes direcciones.

Valeria y Charlotte se miraron.

Ninguna de las dos se atrevía a hablar.

Finalmente, todo quedó en silencio.

Un silencio absoluto.

Valeria tragó saliva.

—¿Crees que ya hayan llegado?

Charlotte se acercó lentamente a la puerta, pero no se atrevió a tocarla.

—No lo sé.

—¿Entonces?

—Prefiero no salir todavía.

—¿Por qué?

—Porque no quiero que abramos esa puerta y recibamos un disparo en la frente.

Valeria soltó una pequeña risa nerviosa.

—Qué tranquilizadora eres.

—Es mi talento.

Pasaron unos segundos más.

Entonces Valeria escuchó algo.

Una voz.

Una voz que conocía perfectamente.

Su corazón dio un vuelco.

Se puso de pie de inmediato.

—Espera...

Charlotte la miró.

—¿Qué ocurre?

Valeria se acercó a la puerta.

—Conozco esa voz.

Desde el otro lado se escuchó nuevamente.

—Valeria, hija.

Ella quedó completamente inmóvil. Hacía demasiado tiempo que no escuchaba aquellas palabras dirigidas hacia ella.

—Ya pueden salir —continuó la voz—No hay peligro.

Valeria sintió cómo sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.

—Es mi padre.

Charlotte sonrió.

—Entonces creo que ya podemos salir.

Con mucho cuidado, retiraron los objetos que habían colocado frente a la puerta. Valeria tomó aire y finalmente abrió.

Lo primero que vio fue el desastre.

Había varios hombres tendidos en el suelo. Algunos llevaban armas y otros vestían ropa táctica. El ambiente estaba cargado con el olor de la pólvora.

Pero Valeria no prestó atención a nada de aquello.

Su mirada se dirigió inmediatamente hacia el hombre que se encontraba unos metros más adelante.

Markus.

Su padre.

Estaba vestido con un traje táctico oscuro y sostenía un arma en una de sus manos. A su lado estaban Volker, su tío, y Ricci, ambos igualmente preparados para cualquier amenaza.

Cuando Markus vio a su hija, su expresión cambió por completo.

Guardó el arma y caminó hacia ella.

Valeria apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que su padre la rodeara con los brazos y la abrazara con fuerza.

Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada.

No hacía falta.

Todo lo que habían pasado estaba contenido en aquel abrazo.

—Te extrañé muchísimo, pequeña —susurró Markus.

Valeria cerró los ojos.

—Yo también, padre.

Se aferró a él con fuerza.

—Me hacías falta.

Markus cerró los ojos mientras acariciaba su cabello.

—No pensé que volveríamos a vernos así.

Valeria se separó ligeramente para poder mirarlo.

—¿Así cómo?

—En medio de todo esto.

Markus miró a su alrededor.

—No quería arruinar tu mundo. No quería que descubrieras quién era realmente y que terminaras involucrada en algo que nunca elegiste.

Valeria negó con la cabeza.

—No es tu culpa.

—Sí lo es.

—No.

Markus la miró en silencio.

—Nadie sabía que tus enemigos iban a encontrarme tan fácilmente —continuó Valeria—Pero ahora tenemos otro problema.

—¿Cuál?

—Los vecinos.

Markus frunció el ceño.

—¿Qué pasa con ellos?

—Seguramente ya llamaron a la policía. Con todos estos disparos, no tardará en aparecer la prensa. Habrá cámaras, periodistas, policías... todo el mundo querrá saber qué ocurrió aquí.

Markus intercambió una mirada con Volker.

Su hermano sonrió ligeramente.

—Tranquila, sobrina. Tenemos el perímetro asegurado.

Volker se acercó a ella y abrió los brazos.

—Aunque creo que deberíamos hacer caso a tu padre y marcharnos cuanto antes.

Luego fingió sentirse ofendido.

—Pero espera... ¿vas a dejar que tu tío Volker se vaya sin recibir un abrazo?

Valeria sonrió por primera vez desde que había comenzado aquella pesadilla.

—Jamás haría algo así.

Se acercó y abrazó a su tío.

—Te extrañé, padre.

—Y yo a ti, pequeña.

Cuando se separaron, Valeria miró hacia Ricci.

El hombre permanecía en silencio.

Sus ojos estaban húmedos.

Valeria levantó una ceja.

—Vamos, padrino... ¿estás llorando?

Ricci rápidamente se limpió una lágrima.

—No estoy llorando.

—Claro que sí.

—Son lágrimas de felicidad.

Valeria sonrió.

—Siempre has sido terrible mintiendo.

Ricci soltó una pequeña risa.

—Chiara estará muy feliz de verte de regreso.

Al escuchar aquel nombre, Valeria sintió una extraña mezcla de nostalgia y alivio.

—Quiero verla.

—La verás —respondió Ricci—Te lo prometo.

Markus carraspeó para llamar la atención de todos.

—Basta de hablar.

Los demás lo miraron.

—Tenemos que irnos de aquí inmediatamente.

Su tono había cambiado.

Ya no era el padre que acababa de reencontrarse con su hija.

Era Markus.

El hombre que sabía perfectamente que aquella noche todavía no había terminado.

—¿A dónde iremos? —preguntó Valeria.

—A un hotel.

—¿Un hotel?

—Uno donde podamos mantenerte protegida sin levantar sospechas.

Markus se acercó a ella.

—Eres una figura pública, Valeria. Si la prensa descubre que estás aquí, será imposible mantenerte fuera de esto. Necesitamos que desaparezcas por un tiempo.

—¿Y mis cosas?

—Mandaré a uno de nuestros hombres a tu mansión para que recoja lo necesario. No puedes ir allí porque no pienso arriesgarte más.

—bene, pero ¿y después?

Markus guardó silencio.

—Después hablaremos.

Valeria lo observó con seriedad.

—Quiero saberlo todo.

—Lo sabrás.

—¿Quiénes eran ellos?

Markus bajó la mirada durante unos segundos.

—Hombres que trabajan para nuestros enemigos.

—¿Nuestros?

Markus suspiró.

—Leonid… es lo único que sabrás por el momento.

—Está bien.

Se giró hacia Charlotte.

—Pero ella viene con nosotros.

Markus observó a Charlotte.

La joven todavía tenía manchas de sangre en las manos y el rostro cansado.

—Llévala —dijo finalmente.

Charlotte pareció sorprendida.

—¿Está seguro, señor Becker?

—Estoy en deuda contigo.

Markus se acercó a ella.

—Si no hubieras estado aquí, no sé qué habría pasado con mi hija.

Charlotte negó con la cabeza.

—Hice lo que tenía que hacer.

—Y ahora quiero que estés fuera de peligro también.

Valeria miró a su padre.

—Grazie.

—No me agradezcas todavía. Tenemos que salir de aquí.

Valeria asintió.

Subió junto a Charlotte para que ella preparara una maleta pequeña.

No sabía cuánto tiempo estaría fuera.

Tomó algunas prendas, objetos personales y los documentos más importantes. Después recordó algo y volvió hacia su escritorio.

Guardó su portátil.

También tomó varios documentos relacionados con la empresa.

Cerró la maleta y salió de la habitación; Valeria solo la miró.

—¿Lista?

Charlotte asintió.

—Sí.

Las dos bajaron juntas.

Markus esperaba cerca de la salida acompañado por Volker y Ricci.

—¿Todo?

—Todo lo importante.

Markus tomó la maleta.

—Entonces vámonos.

Al cruzar la puerta, fueron directos al auto, pero antes, Valeria, por alguna razón, tenía el presentimiento de que aquella sería la última vez que pisara aquel lugar siendo la misma persona.

—¿Valeria? —La llamó Markus.

Ella volvió la mirada.

—Ya voy.

Apagó la luz.

Y salió.

La puerta se cerró detrás de ella.

Ninguno de ellos podía imaginar que, mientras abandonaban aquel lugar, alguien los observaba desde la distancia.

Alguien que conocía perfectamente los movimientos de Markus.

Alguien que sabía que Valeria había sobrevivido.

Y alguien que no estaba dispuesto a permitir que ella desapareciera.

Aquella noche no había terminado.

En realidad, apenas acababa de comenzar.

Porque el regreso de Valeria no solo había cambiado su mundo.

También había abierto una guerra que llevaba demasiado tiempo esperando.

...CONTINUARÁ......

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play