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INFIELES

INFIELES

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Romance oscuro
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: R Torres

🔥🔞⚠️ EXCLUSIVA PARA PUBLICO ADULTO 🔥🔞⚠️

Mónica, obligada a casarse con Valentín Marín para saldar la deuda de su padre, descubre que su nuevo esposo la ve como propiedad. En su noche de bodas, conoce a Lucas, el hermano de Valentín, quien le advierte sobre el destino de la esposa anterior y le ofrece su ayuda. Atrapada entre el miedo y el deseo, ella comienza a acercarse al único hombre que podría ayudarla a escapar de aquel matrimonio, sin imaginar que Lucas también guarda secretos y que sus intenciones están lejos de ser desinteresadas.

NovelToon tiene autorización de R Torres para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

6. Mírame (+18)

No apretaba. No dolía. Pero estaba allí, los dedos abiertos sobre la base del cráneo, el pulgar presionando justo detrás de la oreja, donde el pulso latía con una frecuencia que Monica podía sentir en los dientes. La mano no se movía. Solo le comunicaba que él podía, si quería, y que Monica estaba exactamente donde él la quería.

- “Eres más delgada de lo que esperaba”, dijo Valentín, mirándole los senos. Los pezones se habían endurecido con el cambio brusco de temperatura, o con el miedo, o con algo que Monica no se permitía nombrar. Valentín los observó como quien examina la factura de un pedido recibido. “Da igual. Darás hijos fuertes”.

La frase le cayó encima como un balde de agua sucia. La boca de Monica se abrió, pero no salió nada. Las palabras de él no requerían respuesta. Eran diagnósticos, no conversación.

La mano en la nuca bajó. Recorrió la columna vertebral con los dedos extendidos. Llegó al coxis, se detuvo, y luego siguió por la tela de las bragas hasta posarse sobre la nalga derecha. La palma abarcó casi toda la curva. No amasó. No acarició. Sostuvo, con la firmeza de quien palmea el lomo de una yegua en un mercado.

Monica tragó saliva. La garganta le dolía.

Valentín se inclinó. La boca le rozó la oreja izquierda, y el aliento le llegó caliente, con resto de café y algo amargo que Monica no supo identificar.

- “Esta es tu primera vez”, dijo Valentín.

No era una pregunta. Monica asintió con la cabeza, un movimiento mínimo que él captó porque su mejilla rozó la de Monica al hacerlo. La barba de tres días le raspó la piel de la mandíbula y Monica cerró los ojos.

- “Bien”, dijo él, y se apartó.

La frialdad del alejamiento le golpeó con más fuerza que cualquier insulto. Un segundo antes tenía la boca en su oreja y la mano en su nalga, y al siguiente estaba a un metro de distancia, desabrochándose el cuarto botón de la camisa con la misma expresión que podría tener revisando un contrato.

Se quitó la camisa tirando de las solapas hacia atrás, con un gesto brusco que la hizo volar de los hombros y caer sobre la butaca que Monica acababa de abandonar. El torso ancho quedó expuesto. El vello negro le cubría el pecho en un patrón denso que bajaba por el esternón y se ensanchaba sobre el abdomen marcado. La cicatriz larga le recorría el costado izquierdo desde la axila hasta la cintura, un surco de piel rosada y brillante que cortaba el vello como un río seco entre dos márgenes de hierba. En el hombro derecho, el tatuaje de la espada cruzada con la serpiente se movía con la tensión de los músculos cuando él levantó las manos para desabrocharse el cinturón.

La hebilla sonó como un disparo en el silencio. Valentín se bajó la cremallera, se quitó los pantalones con dos movimientos secos y los dejó caer al lado de la butaca. Se quedó en los calzoncillos negros, ajustados, que no dejaban nada a la imaginación.

Monica bajó la mirada sin querer. No pudo evitarlo. Bajo la tela negra, la erección de Valentín empujaba hacia la izquierda, y el contorno era largo y grueso, y la tela se tensaba sobre la punta. Monica apartó los ojos hacia la ventana, hacia las cortinas de lino, hacia cualquier sitio que no fuera ahí.

Valentín soltó una exhalación por la nariz. No era una risa, pero tenía algo de eso.

- “Mírame”, ordenó él.

La orden le golpeó la nuca como una palmada. Monica volvió la cabeza. Sus ojos cayeron sobre el torso de él, sobre la cicatriz, sobre el tatuaje, sobre el pecho que subía y bajaba con una respiración que se había acelerado apenas un grado. Y después, porque él no le había dicho dónde mirar y Monica no sabía qué hacer con esa libertad, bajó hasta los calzoncillos otra vez.

La erección había crecido. La tela se tensaba más, y una mancha de humedad oscurecía el algodón negro en la punta. Valentín no hizo nada para ocultarla. No se giró, no se cubrió, no se ajustó la tela. Se quedó de pie con los brazos a los lados y la mandíbula apretada, y Monica vio algo que él no había querido mostrarle, un temblor minúsculo en el músculo del muslo derecho.

Él la quería. La frialdad calculada, las frases contractuales, la mirada de perito, todo eso era un armazón que se agrietaba por dentro, y Monica lo vio en ese temblor, en la mancha de humedad en los calzoncillos, en la respiración que se le había vuelto superficial sin que él lo advirtiera.

- “Quítate las bragas”, dijo Valentín, y esta vez la voz le falló en la última sílaba. Un cuarto de tono más agudo.

Monica metió los pulgares bajo la cintura de las bragas y las bajó. Las empujó por los muslos, por las rodillas, y salió de ellas con un paso corto. Las medias se quedaron. Valentín no había dicho nada de las medias, y Monica no sabía si eso significaba que se las quedara o que no le importaba.

Se quedaron así, él en calzoncillos negros y Monica en medias de nylon, separados por menos de un metro de aire caliente, y Monica sintió el peso de la mirada de él sobre su cuerpo como una mano que la recorrió desde la clavícula hasta su intimidad y por la humedad que había empezado a acumularse, desde antes de que él entrara por la puerta, desde que escuchó los pasos en el pasillo de azulejos y supo que era él.

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Ana Elena Jiménez
esperemos que puedan salir con vida de ahí y puedan ser felices,y el Valentín se conforme con su amada Inés
Ana Elena Jiménez
el verdadero disfrute 🔥🔥🔥🔥
Ana Isabel
Muy bueno
Ana Elena Jiménez
lucas si te va hacer disfrutar de lo bueno 🔥🔥🔥
Ana Elena Jiménez
ella quiere que pase de todo todito 🔥🔥🔥
Rossana🥰
Lucas, protegerla, xq tu hermano te mata, y a esa Inés no hay q darle chance
Yura Ran
vamos Lucas sale fino
Yura Ran
muy buena y deseo leer más. @RTorres
Ana Elena Jiménez
eres arriesgada Mónica
Ana Elena Jiménez
oohhh oohhh esto se está poniendo muy interesante, ella quiere sentir ese 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥 ardiente
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺🥺🥺🥺
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬🤦🤦
Ana Elena Jiménez
Inés,Inés, Inés esto ya es un tras pies 😬😬
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦🤦🤦🤦
Ana Elena Jiménez
🤨🤨🤨🤨🤨
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬😬
Ana Elena Jiménez
😱😱😱😱😱😱
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
que te lo puedes arrebatar bruja
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦🤦
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