NovelToon NovelToon
Siempre Tendrás 18

Siempre Tendrás 18

Status: Terminada
Genre:Enfermizo / Escuela / Amor eterno / Completas
Popularitas:469
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Abril tiene 17 años, leucemia y una lista: aprovechar cada segundo que le queda.

Sus padres siempre trabajan, así que vive sola y se refugia estudiando en el colegio. Hasta que aparece Kael, 18, el chico que divide su tiempo entre las clases y una escuela de boxeo, con los nudillos siempre rotos y el corazón blindado.

Él cree que pelear es la única forma de no sentir. Ella le va a enseñar que vivir también duele.

Lo que Kael no sabe es que Abril se está apagando, que los dolores son cada vez más fuertes y que un día se va a desmayar frente a él.

Una historia sobre amar sabiendo que tienes fecha de vencimiento.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: El amanecer

Me desperté a las seis y media, con la alarma que no uso nunca. Normalmente me despierto a las siete y cuarto, corriendo, con el pelo enredado y buscando la mochila a ciegas. Pero ese día me levanté antes, sin que nadie me llamara. Afuera todavía estaba oscuro y hacía un frío que se metía por la ventana, de esos de Conce en junio.

Mi mamá ya se había ido. Había dejado un termo en la mesa. No el mío, uno grande, plateado, con una notita que decía Abril, para que no pases frío. No sé cómo supo que iba a salir temprano. Las mamás saben cosas sin que uno se las diga. Me tomé el té apurada, me puse dos polerones, el gorro de lana que me tejió mi abuela y que odio pero que abriga mucho, y salí.

El colegio a las siete de la mañana es otra cosa. Está cerrado, con candado, y solo está don Luis barriendo el patio con esa escoba gigante que suena como si arrastrara piedras. Me vio y me dijo ¿qué haces aquí tan temprano, señorita? Le dije que había quedado con alguien para estudiar. No me creyó, pero me abrió igual. Me dijo ya, pero no hagan bulla, que todavía no llega nadie.

Subí la escalera de la azotea con el termo en la mano. Pesaba mucho. Cada escalón me dolía un poco en las rodillas, como si tuviera arena adentro, pero no le hice caso. Cuando abrí la puerta, el viento me pegó en la cara y me hizo lagrimear. Y ahí estaba.

Kael estaba sentado en el borde, con las piernas colgando, mirando hacia el cerro. Tenía el buzo gris y una chaqueta encima que le quedaba grande. No tenía las manos vendadas hoy, las tenía libres, rojas por el frío. Me miró y me dijo llegaste. Yo le dije obvio, dijimos pasado mañana y hoy es pasado mañana.

Me senté a su lado y le pasé el termo. Lo abrió y salió vapor. Tomó un sorbo y me dijo está dulce. Le había puesto tres cucharadas de azúcar porque no sabía cómo le gustaba. Me dijo así me gusta, dulce. Y nos quedamos mirando hacia el frente.

El amanecer en Conce no es como en las fotos que uno ve en internet. No es todo naranjo y rosado de una. Primero se ve gris, después se pone celeste muy clarito, después aparece una línea amarilla detrás del cerro y de a poco se ilumina todo. Los edificios se empiezan a ver, las luces de las casas se apagan de a una, los perros empiezan a ladrar. Es lento y vale la pena esperar.

Nos quedamos callados harto rato. No era incómodo. Era como si no necesitáramos hablar para estar bien. Yo tenía el cuaderno de cálculo en la mochila, pero no lo saqué. No quería tachar todavía. Quería que el momento durara más.

Después de un rato Kael me preguntó por qué quería ver el amanecer desde aquí. Le dije que nunca lo había visto completo, que siempre me lo perdía. Le conté que cuando era chica mi papá me prometió una vez que me iba a levantar para ver el amanecer y nunca lo hizo, no por malo, sino porque se quedaba dormido. Y desde entonces me había quedado con las ganas.

Él me miró y me dijo yo tampoco había visto el amanecer desde aquí, siempre vengo en la tarde. Me dijo que de mañana se ve distinto, como más limpio. Le pregunté por qué venía a la azotea. Me dijo que en su casa son muchos, que viven cinco en una casa chica y que a veces necesita estar solo. Que aquí nadie le pregunta nada, nadie le dice qué tiene que hacer. Le entendí perfecto.

Le pregunté si le gustaba el boxeo de verdad o si lo hacía por obligación. Me dijo que al principio lo hacía porque su tío lo llevó para que no anduviera en la calle, pero que después le gustó. Que le gusta porque cuando está en el ring no piensa en nada más, solo en respirar y en pegar y en que no le peguen. Me dijo que era el único lugar donde su cabeza se quedaba en silencio. Yo le dije que a mí me pasaba lo mismo aquí arriba.

Tomamos té del mismo termo, pasándonoslo. Hacía frío pero el té estaba caliente y nos quemaba un poco la boca. Nos reímos porque Kael se quemó y puso una cara muy chistosa.

A las siete y media empezaron a llegar los primeros profes. Se escuchaban las llaves, las puertas. Don Luis nos gritó desde abajo ya, bajen que van a pensar que se quedaron encerrados. Bajamos juntos, con el termo vacío.

En la escalera me preguntó si lo había tachado. Le dije que no todavía, que quería escribir algo al lado. Sacó un lápiz de su buzo y me lo pasó. En mi cuaderno, al lado del punto uno, escribí: 12 de junio, con Kael, hacía frío pero valió la pena. Y lo taché. Una línea no más, no con rabia, con cuidado.

Él lo miró y me dijo te queda bonita tachada. Le dije gracias.

Entramos a clases y nadie se dio cuenta de que habíamos visto el amanecer. La profe de historia pasó lista y yo dije presente con la voz un poco ronca por el frío. Kael se sentó atrás, como siempre, y me miró desde su banco y me hizo un gesto con la mano como diciendo ¿bien?

Le hice que sí con la cabeza.

En el recreo me dolió un poco la espalda de nuevo, como si me apretaran, pero me aguanté. No quería que ese día se manchara con dolor. Quería que quedara solo con el amanecer, con el termo dulce y con la línea amarilla detrás del cerro.

Guardé el cuaderno y pensé que por primera vez una de mis cosas prestadas se había vuelto mía.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play