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Nuestra Última Noche En El Infierno

Nuestra Última Noche En El Infierno

Status: Terminada
Genre:Acción / Apocalipsis / Zombis / Completas
Popularitas:71
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.

Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #6: Sin luz

...⚠️ ESTE EPISODIO ES NARRADO POR NICKY/FLOR⚠️...

Me quedé en aquella casa con la esperanza de poder contactarme con mi mamá o tan siquiera con alguna persona pero era imposible, la señal se había caído.

—¿Nada? —negué con la cabeza con un suspiro, al ver que no podía ni contactar a la doctora Martinez—. Joder… podríamos… podríamos buscarla ya que me dijo que iba a ir a la comisaría para… para buscar a su hermana pero… salir es un suicidio, esa cosa está afuera junto con todos los infectados por el virus Charlotte

—Es un suicidio pero… —solte un suspiro y me dejé caer en la pared—. Morir allá afuera es mejor que morir aquí dentro.

—Tal vez si vamos por el subterráneo y también por la ruta del oeste, lleguemos sin que esa cosa nos mate, solo debemos cruzar la vía y así evitar a ese hijo de puta

—Okey… —jadeé asintiendo y volteando a ver mi pistola—.

Con un último suspiro, salimos de la casa por la puerta trasera para no llamar la atención de todos los infectados que vagaban alrededor de la casa. Las calles como era de esperarse estaban infestadas de muertos vivientes y ni hablar de los alrededores como edificios o casas, esos estaban hechos un desastre, incluso pude ver un avión atravesando un edificio.

—Por aquí, Señorita Watson o… ¿Nicky Review?

—Flor… mi nombre… es Flor, ya que vamos a estar juntos en un apocalipsis, llámame por mi nombre. Nicky es… es solo un apodo tonto de mis amigos

—Ethan, mi nombre es Ethan

Ambos seguimos caminando por las calles, escondiendonos de los zombies cada vez que aparecían en grupo, llegando así a la entrada del metro. Tendríamos que haber sentido alivio al entrar, pero ver los cuerpos sin vida de soldados con el escudo de Glaver bordado en su pecho no fue muy tranquilizador. Aparte de claro, el hecho de que no había ningún rastro de luz en la estación subterránea.

—Tsh, ¿qué demonios fue lo que los dejó sin balas? —gruñó Ethan revisando las armas de los soldados—.

“¿Qué fue lo que pasó aquí abajo?” Pensé viendo los cuerpos de unos perros que parecían estar infectados

En el alrededor de la estación, termine por encontrar una nota con una advertencia de uno de los soldados de Glaver, que decía:

...“La luz es su peor debilidad, siempre mantengan sus linternas encendidas, los ojos de los Crankark son sensibles a la luz....

...Si ven uno, acaben con él, con una granada cegadora, esa es la única manera, ya que las balas no le hacen nada”...

Poco después de leer la nota pudimos escuchar los sonidos de uno de los soldados enfrentándose a lo que había acabado con este grupo. Los dos volteamos a vernos con la misma idea en mente, y nos acercamos para ver qué era lo que estaba atacando al soldado de Glaver.

Logrando ver a un perro sin piel comiéndose al soldado de Glaver, en cuanto le apuntamos con la luz de la linterna de nuestros celulares el perro simplemente huyó con quemaduras graves, incluso escuchamos sus chillidos hasta finalmente caer muerto frente a una puerta.

—¿Qué chingados es eso?, es… ¿Es un perro? —murmuró Ethan acercándose al cadáver—

—Parece que eso es un Crankark y lo que los mato

—Genial… aparte del grandote y de los zombies, ahora también hay perros asesinos y rabiosos —gruñó Ethan iluminando a los alrededores en busca de más de esos perros infectados—.

No tardamos mucho en llegar a las vías del metro, las cuales estaban llenas de capullos, algunos rotos, como si lo que hubiera estado dentro, hubiera terminado de desarrollarse o evolucionar y otros aún con el ser infectado dentro del capullo.

—No te separes de mí, se… Flor

—Mm, no es como si tuviera muchas opciones ahora mismo —me quejé en voz baja mientras lo seguía—.

En las vías nos encontramos con unos cuantos CranKarks en el camino, solo que a diferencia de los soldados de Glaver usamos las linternas para mantener lejos a esos cabrones.

—Estamos cerca, la siguiente estación es la más cercana a la comisaría

—Solo debemos cruzar la ruta del oeste después de esto ¿Verdad?

—Sí, es solo eso. Solo debemos tener cuidado de que infeliz no nos encuentre en la superficie

La luz parecía ser suficiente para mantenernos a salvo si no fuera porque cuando llegamos a una estación infestada con unos capullos sensibles a la luz, tanto que estos estallaban y dejaban caer un ácido capaz de deshacer hasta el metal de las propias vías.

—¿Qué? —jadeé al ver que uno estalló y casi me cae encima—. E… Et…

Ethan al ver los capullos, apuntó al capullo con su celular de forma instintiva, haciéndolo estallar frente a él.

—¡Ethan! —grité intentando protegerlo del ácido—.

Solo que él al estar más cerca, no tuvo la misma suerte que yo, el ácido le empapó todo la parte superior del cuerpo, dejando tan solo la mitad de su cuerpo acompañado de sus intestinos. Verlo morir me hizo querer gritar con todas mis fuerzas pero es que… hacerlo podría atraer a esos perros infectados o quizá a algo peor, así que sin decir nada, sin hacer más ruido y sin tocar esas cosas cruce las vías. Llegando por suerte a una estación que aún tenía tan siquiera un poco de electricidad.

—¡¡Mierda!! —grité pateando una máquina dispensadora para dejar salir toda la frustración y la impotencia—. Mierda… mierda… —continué intentando no romper en llanto en ese instante—.

Sin Ethan, lo único que me quedaba era llegar a la comisaría con vida, ahí estaba la doctora Martinez y si había alguien que podía ayudar, era esa mujer. No conocía las calles muy bien, pero guiandome por los letreros de los nombres de las calles, pude darme una idea del camino hacia la comisaría.

“Solo espero y que de verdad esa doctora se encuentre ahí” pensé suspirando y caminando por las calles con sigilo de que los zombies no me detectarán en el camino

Cuando pensaba que esto no se podría poner peor, logré ver al mismo monstruo que había intentado matarme hace tan solo un par de horas. Él estaba arrastrando a varios soldados de Glaver para comérselos sin ningún remordimiento y repitiéndo lo mismo en bucle.

—Guinevere… Guinevere… hija ¿Dónde estás? —murmuró aquel hombre, comiéndose a los soldados como si fueran simples frituras—.

Por suerte pude esconderme detrás de un carro a tiempo antes de que esa cosa me viera, aun así, verlo otra vez me dejó en claro que debía tener todo el cuidado posible si es que quería sobrevivir a partir de ese simple momento.

1
Yarelis Pérez
Nicky es quien lleva las riendas de la relación. El otro parece princesa
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