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SERAS MIA

SERAS MIA

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / CEO / Mafia
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Ocampo

Hace veinte años, ella le salvó la vida. Hoy, él por fin la encontró... pero ella no recuerda quién es. Mientras el pasado vuelve para destruirlos, Adrián deberá luchar contra quienes hicieron todo para separarlos. Porque esta vez, pase lo que pase... no piensa perderla otra vez.

NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: La carta del pasado

Emma no podía apartar la vista de la fotografía del sobre.

Las palabras parecían grabarse en su mente.

"Si Emma descubre quién es realmente... todos morirán."

Un escalofrío recorrió todo su cuerpo.

—¿Mis padres... están en peligro? —preguntó con la voz quebrada.

Viktor negó lentamente.

—Todavía no lo sabemos. Nuestros hombres llegaron demasiado tarde. La casa estaba vacía y no había señales de violencia.

—Entonces... ¿se fueron por su cuenta?

Adrián frunció el ceño.

—O alguien los obligó a irse.

Emma sintió que las lágrimas amenazaban con salir otra vez.

Todo lo que creía conocer sobre su vida comenzaba a derrumbarse.

Primero los recuerdos.

Después el secuestro.

Ahora sus padres desaparecidos.

—Necesito hablar con ellos.

Sacó su celular y marcó el número de su madre.

Apagado.

Intentó con el de su padre.

El mismo resultado.

Volvió a llamar una tercera vez.

Nada.

Sus manos comenzaron a temblar.

—No contestan...

Adrián se acercó despacio.

—Los vamos a encontrar.

Te lo prometo.

Emma levantó la vista.

No sabía por qué, pero cuando Adrián hacía una promesa, una parte de ella sentía que podía creerle.

A varios kilómetros de allí...

Un automóvil avanzaba por una ruta oscura.

En el asiento trasero viajaban un hombre y una mujer de unos sesenta años.

La mujer no dejaba de llorar.

—No debimos ocultarle la verdad tanto tiempo...

Su esposo tomó su mano.

—Lo hicimos para protegerla.

—¿Y si ya es demasiado tarde?

Antes de que pudiera responder, el vehículo se detuvo frente a una vieja casa de campo.

Dos hombres armados abrieron las puertas.

—Bajen.

La pareja obedeció en silencio.

Un hombre alto los esperaba en la entrada.

Su rostro permanecía oculto por la oscuridad.

—Bienvenidos.

Hace veinte años tomaron una decisión muy valiente.

Ahora llegó el momento de pagar por ella.

Mientras tanto...

En el Grupo Volkov, Adrián reunió a todo su equipo de seguridad.

Sobre la mesa había un enorme mapa de la ciudad.

—Quiero controles en todas las salidas.

Aeropuertos.

Terminales.

Puertos.

Nadie sale del país sin que lo sepamos.

Viktor asintió.

—Ya estamos trabajando en eso.

—Y encontrá a los padres de Emma antes que ellos.

—Sí, señor.

Los hombres abandonaron la sala.

Solo quedaron Adrián y Emma.

Ella observaba una fotografía antigua que Viktor había encontrado entre los pocos documentos salvados del incendio.

Era una imagen borrosa.

Se distinguían varios niños jugando en un jardín.

Emma señaló una pequeña figura.

—Esa nena...

Adrián se acercó.

—¿Qué pasa?

—Creo que soy yo.

Él miró con atención.

La niña llevaba un vestido azul muy parecido al que Emma había visto en sus recuerdos.

—¿Lo recordás?

Ella cerró los ojos.

Poco a poco comenzaron a aparecer nuevas imágenes.

Una hamaca.

Un árbol enorme.

La risa de otra mujer.

Y una voz suave que decía:

—Mi pequeña Emilia...

Emma abrió los ojos de golpe.

—¿Emilia?

Adrián la miró confundido.

—¿Qué dijiste?

—Escuché ese nombre.

No era Emma.

Era...

Emilia.

El silencio invadió la habitación.

—¿Creés que ese era tu verdadero nombre?

Emma llevó una mano a su cabeza.

—No lo sé...

Pero cuando lo escuché...

Sentí que alguien me llamaba.

En otro lugar...

Damián observaba una vieja fotografía.

En ella aparecía una niña de seis años sonriendo junto a una pareja elegante.

El anciano entró lentamente.

—¿Comenzó a recordar?

—Sí.

Cada vez más.

El anciano tomó la fotografía.

—No podemos permitir que descubra quiénes eran realmente sus padres.

—¿Y si Volkov encuentra el expediente de adopción?

El anciano sonrió con frialdad.

—No lo hará.

Porque ya envié a alguien a destruir la única copia que queda.

Esa misma noche...

Viktor entró apresuradamente en la oficina.

—¡Señor!

Adrián se levantó de inmediato.

—¿Qué ocurrió?

—Encontramos el juzgado donde se guardaba el expediente de adopción.

—¿Y?

Viktor respiró hondo antes de responder.

—Llegamos demasiado tarde.

El archivo estaba completamente incendiado.

Emma sintió que el mundo se derrumbaba.

—No...

Adrián golpeó la mesa con fuerza.

—¡Maldita sea!

Pero Viktor levantó una carpeta chamuscada.

—No pudieron destruirlo todo.

Rescatamos una sola hoja.

La colocó sobre el escritorio.

Aunque estaba quemada en los bordes, todavía podía leerse una parte.

Nombre original de la menor: Emilia...

El resto había desaparecido entre las llamas.

Debajo, otra línea sobrevivía parcialmente.

Padres biológicos: Familia... V...

Las últimas letras estaban carbonizadas.

Emma sintió que el corazón se aceleraba.

—Familia... ¿V?

Adrián tomó lentamente la hoja.

Sus ojos se abrieron con incredulidad.

Porque solo conocía una familia poderosa cuyo apellido comenzaba con esa letra.

La suya.

Con la voz casi imperceptible, murmuró:

—No puede ser...

¿Y si Emilia... siempre fue una Volkov?

Continuará...

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Laura Castañon
como que clase de regalo
Laura Castañon
continuenla👏 porfis esta bien bonita
Laura Castañon: muchísimo
total 1 replies
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