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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:506.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Voy a poder.

Los días comenzaron a pasar… y con ellos, una nueva rutina se instaló en la vida de Verónica. El trabajo llegó cuando más lo necesitaba. Era una casa grande, en el mismo pueblo de Ciénaga de Oro. Una familia de seis y una oportunidad.

La primera vez que Verónica cruzó el portón de aquella casa, sintió un leve nudo en el estómago.

Era grande. De dos pisos, ordenada. Distinta a todo lo que había conocido.

La señora Raquel fue quien la recibió.

—Buenos días, ¿tú eres Verónica?

—Sí, señora —respondió ella, un poco nerviosa.

—Pasa… te voy a explicar cómo trabajamos aquí.

Verónica entró con pasos medidos, observando todo.

La sala era amplia. El comedor perfectamente organizado. El olor a limpio. La cocina… grande, equipada. Las altas ventanas de vidrio. Decoraciones por todos lados.

—Aquí vivimos seis personas —explicó Raquel—. Mi esposo Francisco, mi hijo Esteban, su esposa Liliana y mis dos nietas.

En ese momento apareció una niña de cabello largo, curiosa.

—Ella es Adriana —dijo Raquel—. Tiene once años.

—Mucho gusto —saludó Verónica con una sonrisa.

La niña respondió tímidamente.

—Y la pequeña, María José, tiene dos añitos —añadió.

Desde el fondo, se escuchó una risita infantil.

Verónica sintió algo cálido en el pecho.

—Tu trabajo será el aseo del primer piso y cocinar —continuó Raquel—. El segundo piso lo maneja mi nuera, Liliana.

Liliana apareció en ese momento, con la niña en brazos.

—Hola —dijo amablemente—. Bienvenida.

—Gracias…

—El desayuno debe estar listo a las 7:30 —siguió Raquel—. El almuerzo a las 12 en punto… y la cena a las 7 de la noche.

Verónica asintió.

—¿A qué hora debo llegar?

—Antes de las seis.

—Sí, señora.

—Y te vas cuando todo quede limpio después de la cena.

Verónica respiró profundo.

—Está bien.

—Él pago será de 800,000 mensuales o 400,000 quincenales.

—Tomaré los pagos quincenales —dijo Verónica, sacando cuentas mentales desde ya.

—Esta bien.

Los primeros días… fueron duros. Levantarse cuando aún estaba oscuro. Caminar rápido para no llegar tarde. Cocinar, limpiar, barrer, trapear… Todo en una casa enorme. Sus manos no estaban acostumbradas, su cuerpo tampoco. Más de una vez sintió que no iba a poder, pero no se rindió.

Ansiaba que las horas del día acabaran pronto y no quería que las de las noche terminaran.

—Mami… —la llamó una noche Samuel al verla entrar.

Verónica apenas cruzó la puerta… y ahí estaban sus dos hijos esperándola.

—¡Mami! —corrió Rodrigo a abrazarla.

Y en ese instante todo el cansancio se iba, como si nunca hubiera existido.

—¿Cómo les fue hoy en el colegio? —preguntó ella, dejando sus cosas.

—Bien —respondió Samuel—. Hoy jugué fútbol con mis amigos.

—¡Y yo hice muchos dibujos con los míos! —añadió Rodrigo.

Verónica sonrió.

—Eso es lo más importante… que aprendan y se diviertan mucho.

Esther, su madre, apareció desde la cocina.

—Comieron bien, hicieron las tareas y ya les lavé el uniforme.

Verónica asintió agradecida.

—Gracias, mamá…

—Para eso estoy.

...

La primera semana le pasó factura.

Llegaba agotada. Los pies le dolían. La espalda le ardía. Pero cada sonrisa de sus hijos era como medicina para su alma.

Y entonces llegó el día en que Héctor debía cumplir con su obligación, pero no llegó nada ni un peso.

—Mami… —dijo Samuel una tarde—. Me pidieron unos materiales para el colegio…

Verónica sintió el golpe en el pecho.

—¿Para cuándo?

—Para pasado mañana…

Rodrigo también intervino:

—A mí también me pidieron unas cositas…

Verónica apretó los labios, miró su bolso vacío. Aún no le pagaban y pedir adelantado le daba vergüenza, pero sus hijos estaban primero.

Ese día, mientras lavaba los platos en la casa de la señora Raquel, reunió valor.

—Señora… —dijo con voz suave.

Raquel levantó la mirada.

—Dime.

Verónica dudó… pero habló.

—¿Será que… podría adelantarme algo de plata? Aunque sea cien mil pesos… es para unas cosas del colegio de mis hijos.

Raquel la observó unos segundos.

—No estoy acostumbrada a adelantar dinero —el corazón de Verónica se apretó —Pero… te los voy a dar.

Verónica sintió un alivio inmenso.

—Muchas gracias, señora… de verdad…

—Pero que no se vuelva costumbre.

—No, señora… gracias.

Esa noche, al salir del trabajo, Verónica no fue directo a casa.

Se detuvo en una papelería.

—Buenas noches.

—Buenas —respondió el vendedor.

—Necesito estos materiales…

Sacó la lista compró todo con cuidado, contando cada peso y con lo que le quedó compró algunas meriendas; pequeñas, pero con amor.

Cuando llegó a casa…

—¡Mami! —gritaron los niños.

—Miren lo que les traje…

Sus ojos se iluminaron.

—¡Todo! —dijo Samuel, emocionado.

—¡Gracias, mami! —añadió Rodrigo, abrazándola.

Verónica los apretó contra ella.

—Para eso trabajo…

Esa noche, después de bañarse se acostó en el suelo, junto a ellos, miró el techo y pensó.

—Ojalá Héctor cumpla… —susurró.

Quería ahorrar de su trabajo para comprar aunque fuera una cama usada y así dejar de dormir en el piso para darles un poco más de comodidad. Pero los días siguieron pasando y Héctor no cumplía con nada.

Una tarde, con el corazón pesado… decidió llamarlo. El celular sonó una vez, dos y tres.

—¿Qué quieres? —respondió él, seco.

Verónica respiró profundo.

—Héctor… ¿qué pasó con la cuota?

Héctor hizo silencio y luego soltó una risa amarga.

—¿Cuál cuota?

—La de los niños… la que quedó en la audiencia.

—Ah… eso —dijo con desprecio—. Ni sueñes mijita.

El corazón de Verónica se apretó.

—Héctor, es para tus hijos…

—No —interrumpió él—. Es para ti. Para que comas tú.

—No digas eso…

—¿Ah no? —respondió con sarcasmo—. Si me dejaste fue porque no necesitabas nada de mí, ¿no?

Verónica cerró los ojos conteniendo lágrimas.

—No hagas esto… ellos necesitan…

—Voy renunciar —la cortó él—. A ver qué plata vas a pedir ahora.

El golpe fue cruel y directo.

—Tú verás cómo te arreglas —continuó—. Pero de mí… no vas a recibir un peso.

Silencio fue pesado y duro.

—Héctor… —susurró ella.

Pero él ya había colgado.

Verónica bajó el teléfono lentamente, sus manos temblaban, sus ojos se llenaron de lágrimas, luego respiró profundo un par de veces y miró hacia la habitación donde sus hijos jugaban riéndose, felices e inocentes.

—Voy a poder… —susurró—. Como sea… pero voy a poder.

Porque si algo tenía claro ra que no iba a fallarles nunca a sus hijos.

1
Yoli
que los niños se sienten tan feliz que no recuerdan al padre🤭🤭🤭🤭🤭
Yoli
.Eso se lo gasta en el pasaje para Venezuela 🤪
Yoli
Denuncia a esa perra te está robando
Yoli
pobrecito Héctor me da pena por el , pero todo eso se lo busco por no cuidar su familia
Luisa Esperanza Bautista Angarita
mujeres al poder
Angelyn Estrada
Autora gracias por compartir esta maravillosa historia.
100% recomendada 👌
Iraida Rangel
excelente historia
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Iraida Rangel
tremenda historia, que linda y real🥰🥰🥰
tatiana bolivar
que emoción
yuleibi
👏👏👏👏👏🥰
yuleibi
muy hermosa y tan real 👏🥰😭
Mirna Vargas olortegui
Maravillosa historia de amor, que muchos quisiéramos tener, felicitaciones escritora, es ud un ser de luz 👏👏👏
Rositha Escritora 🌹📚: Me alegra mucho que te haya gustado ☺️ Muchas gracias por tu apoyo lectura 🙏💖🌹
total 1 replies
Josefina Reyes
felicidades amiga yo sé se puede muchas conocidas rotas pero muy fuerte y gracias a Dios y con apoyo me gusta apoyarlas se que muchas veces solo falta un poco de apoyo de alguien que crea en ti para salir adelante y estás personitas lo lograron tal ves no un fuerte felices para siempre pero si una vida mejor
yuleibi
jajaja 😂😂
Yelitza Goyo
antes de jubilarme vi tantas veronicas y hasta en peores situaciones es muy triste la historia pero espero que tenga un final feliz
Rositha Escritora 🌹📚: Lo tiene 😘
total 1 replies
Yelitza Goyo
típica respuesta del hombre maltratador tu no puedes sola no silves naciste para ser mantenida ni buena ama de casa eres y hasta eres una mala influencia para los niños lalalala osea Narciso egoista y sobre todo maltratador
Yelitza Goyo
wuoooo que temazo mi querida Rosita aqui comenzando a leer esta novela
Rositha Escritora 🌹📚: Bienvenida mi reina hermosa ☺️🌹
total 1 replies
Karin
Que hermosa historia desde el inicio hasta el final me encantó éxitos y bendiciones 😘
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏☺️🌹
total 1 replies
Karin
que hermoso capitulo Dios te premio con un ser maravilloso
Evelia De Leon
Cuando llegará el cambio para verónica?
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